Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 398
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- Capítulo 398 - 398 La Sofía distinta
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398: La Sofía distinta 398: La Sofía distinta Editor: Adrastea Works —¿Lo has… lo has matado?
—Sofía preguntó con voz temblorosa.
Era la primera vez que veía a alguien que conocía morir justo delante de ella.
La sangrienta escena y el desagradable olor la ponían nerviosa.
En sus previsiones, dado que aquello era solo una competición, nadie debería ser asesinado en ese palacio subterráneo.
Lucien ya estaba acostumbrado a eso.
Fingiendo que no quería ver el cuerpo, Lucien miró hacia el techo del palacio subterráneo.
Se preguntó si los círculos mágicos de teletransporte seguían funcionando después de que el extraño cambio ocurriera en ese lugar.
Al no tener ni idea de si el cambio era normal o si alguien le hizo algo al palacio a propósito, Lucien decidió ser más cauteloso.
No obstante, por otra parte, si el campo mágico que cubría el palacio había cambiado, quizás en ese momento el duque y los condes que estaban en el exterior ya no podrían observarlos.
Si eso fuera cierto, sería una buena noticia para Lucien.
Cuando nadie estuviera mirando, Lucien podía revelar su poder al completo.
Entonces le sería mucho más fácil encontrar la cámara secreta para llevar a cabo el ritual mágico.
No obstante, lo que le preocupaba era el hecho de que aún no tenía ni idea de dónde estaban el caballero de oro y Metatron.
Antes de resolver eso, Lucien tenía que ser muy cauteloso y quedarse con Sofía.
Duda se arrodilló con las manos en el suelo, murmurando y muy asustado.
—Yo…
no quise matar…
matarlo.
¡Estaba…
ahí de pie, sin hacer nada!
¡No se iba!
¡No sé por qué!
¡Esto no ha sido culpa mía!
¡No ha sido culpa mía!
Duda se puso histérico, vociferando y gritando.
Trastorno de estrés postraumático, ese fue el término que surgió en la mente de Lucien.
Era la primera vez que Duda mataba a una persona sin preparación mental alguna, una persona a la que conocía.
—Cálmate, Duda.
Cálmate.
Esto no es culpa tuya.
Los círculos mágicos en este palacio han fallado —Lucien trató de consolar a Duda de una forma bastante profesional.
Lucien había estado leyendo algunos libros de psicología para hacer frente a los posibles efectos mentales secundarios que dejaba el uso de la Máscara de Transformación.
Su voz grave y suave también calmó a Sofía.
Estaba bastante sorprendida de que Beaulac pudiera permanecer tan tranquilo frente a la muerte y tales cambios desconocidos en seguida.
—Tiene razón.
No es culpa tuya —acordó Sofía—, han sido los círculos mágicos…
Como un náufrago que se aferraba a una palito, Duda asintió a toda prisa.
—¡Es cierto!
¡Es cierto!
Algo falló en los círculos mágicos.
Al ver que Duda se había calmado un poco, Lucien sacó su reloj de bolsillo y le dijo.
—¿Puedes contarnos qué ha pasado?
Ansioso por deshacerse del horrible sentimiento de culpa, Duda les contó toda la historia.
Después de entrar en el palacio subterráneo, cuando Duda estaba tratando de encontrar a Arthen y sus ayudantes, se dirigió directamente a otro joven noble.
Los dos jóvenes entusiastas empezaron de inmediato a pelear.
Por primera vez, la pelea no fue un ejercicio, no fue prueba.
Era real.
Y no había mentores vigilándolos.
Duda se emocionó cada vez más, y la bestia escondida en su corazón salió.
Después de varias rondas de combate, Duda derribó la espada del joven noble.
Y aprovechando la gran ocasión, Duda usó todo su poder para cortar el cuello de su enemigo.
Fue un tajo frontal, ya que Duda sabía que antes de que un participante fuera herido de gravedad en ese palacio subterráneo, la persona sería enviada a recibir tratamiento médico inmediato por medio de los círculos mágicos.
No obstante, la sangre caliente que brotó del cuello del joven sorprendió mucho a Duda.
Duda nunca podría olvidar la mirada desesperada en el rostro de esa persona.
Y cuando el cuerpo del joven noble se derrumbó en el suelo, la mirada permaneció sin cambiar.
Según el relato de Duda, Lucien confirmó la hora.
El momento en el que Lucien sintió la divergencia en ese palacio subterráneo fue cuando el círculo mágico dejó de funcionar.
—En ese momento, me dijiste que alguien nos estaba vigilando —dijo Sofía en voz baja, en caso de que Duda escuchara su conversación.
Lucien asintió.
—Mi poder de sangre me permite sentir algunos peligros cercanos.
Quizás debido a que el poder está relacionado con la astrología.
Sofía no vio problema alguno en la explicación de Beaulac, y dijo usando el tono de una muchacha delicada y encantadora.
—No contaba con esto en absoluto…
Beaulac, ¿quién ha hecho esto?
¿Cuál es el plan de esa persona?
Los ojos verdes de Sofía y sus labios como pétalos despertarían con facilidad la ternura en el corazón de la mayoría de los hombres.
Olvidarían por completo el hecho de que Sofía era una alquimista con un poder de sangre de nivel cinco y harían todo lo posible para protegerla en sus brazos.
No obstante, en la mente de Lucien, su respuesta fue bastante gélida.
Para él, si bien Sofía estaba justo a su lado cuando ocurrió el cambio, aún no podía descartar la posibilidad de que fuera la princesa la que hiciera todo aquello.
—No se preocupes, Su Alteza.
La protegeré con mi vida —Lucien fingió que se había enamorado por completo de Sofía.
Con un poco de duda, extendió su mano izquierda y acarició suavemente el hombro de Sofía.
Sofía asintió levemente y sus brazos se agarraron al brazo izquierdo de Lucien.
Con su cuerpo apoyado contra el de Lucien, Sofía dijo.
—Soy una conjuradora.
Solo con la protección de un valiente caballero puedo ejercer mi poder por completo.
Si nos apoyamos mutuamente, podemos destruir el complot totalmente.
Puedo ayudarle a convertirse en el próximo duque.
Entonces, nosotros…
—¡Destruiré el complot totalmente!
¡Por usted!
—Al igual que todos los hombres que se dejaron llevar por su pasión y amor hacia una mujer, Beaulac le hizo una promesa a la princesa con toda confianza, como si se hubiera vuelto imparable de repente.
Mientras tanto, la mano derecha de Beaulac que sostenía la espada bajó hasta su cintura.
Tras un rato, Sofía retrocedió unos pasos con el rostro sonrojado, como si fuera demasiado tímida para estar tan cerca de Beaulac.
Por otra parte, Beaulac agarró la espada de nuevo, sin embargo había sacado el Anillo de Corona de Holm, Electrón, y ya se lo había puesto.
—Solo dos personas pueden hacer esto: mi hermano o Arthen.
Aunque mi hermano es el futuro emperador, Arthen es el que tiene más posibilidades de convertirse en el futuro duque.
Tienen el poder de hacer que Sir Metatron, la Gloria de la Corona, trabaje con ellos.
Después de todo, Sir Metatron ya no es joven, y por consiguiente ha tenido que considerar el futuro de su familia—Sofía dejó de actuar como una niña pequeña y analizó con seriedad—, y sin duda alguna, sus objetivos somos usted y yo.
Mi padre me quiere, y el imperio tuvo reinas en el pasado.
En el pasado también aconteció que el primero en el orden sucesorio muriera antes de ascender al trono.
¡Mi hermano no se sentirá seguro mientras siga viva!
No es de extrañar que quiera ser parte de la competición también.
—¿Sir Metratron también los está ayudando?
¿Qué haremos?
—Lucien fingió estar sumamente sorprendido—.
¿No temen la investigación?
Su Majestad se enfurecerá si usted muere.
La mirada en el rostro de Sofía era bastante sombría.
—Han tomado medidas, y deben haberse preparado para lo que les espera.
¡Puede que hasta el tío Ulrich sea su aliado también!
¡Una vez que muramos, pueden decir lo que quieran!
Pero todavía hay esperanza para nosotros…
—¿Esperanza?
—Beaulac estaba muy confundido.
Sofía asintió y dijo en voz baja.
—A pesar de que Sir Metatron es muy poderoso, como ya he dicho, es viejo y su poder está mermando.
Si podemos encontrar la cámara secreta primero, a través de un pasaje oculto, podemos entrar en la estructura interna del palacio.
Allí podemos encontrar un poderoso pergamino que se usa para controlar los poderosos círculos mágicos.
Mi padre me dijo esto cuando estuvo en esta competición, y estoy segura de que solo me ha contado el secreto a mí.
Cuando terminó de hablar, Sofía levantó la vista y le dijo al joven tanto de forma seria como desvalida.
—Beaulac, ¿vas a luchar por mí?
¿Vas a perseguir la esperanza conmigo?
—Soy su caballero por siempre, Su Alteza.
Nunca retrocederé —Beaulac asintió afectuoso.
Había lágrimas en los ojos de la princesa.
—¡Entonces, debemos partir para encontrar la cámara secreta ahora mismo!
¡Solo podemos confiar el uno en el otro!
Sofía estaba bastante satisfecha al ver que Beaulac había sido arrastrado por sus provocativas palabras.
Al darse la vuelta, le pidió a Duda que buscara un lugar seguro donde esconderse y esperar hasta el final del juego.
En el momento en el que se dio la vuelta, la expresión de emoción en el rostro de Beaulac se crispó un poco.
Lucien sabía que tenía razón.
La princesa conocía en efecto la existencia de la estructura interna del palacio.
¿Pero qué quería la princesa?
Su personalidad cambió muy rápido.
¿Y por qué necesitaba a Beaulac para ayudarla?
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