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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 405

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405: La confianza destruida 405: La confianza destruida Editor: Adrastea Works —¡Mátalo, ya!

Sofía fue la primera en percatarse de qué hacer.

A través del Enlace Telepático Secundario, le ordenó a Frederick que interviniera.

No estaba asustada.

Tenía a Frederick, un caballero radiante cuyo poder le había sido otorgado por un demonio, para luchar por ella.

Además, el caballero de oro, Metatron, estaba de su lado.

¡Ni siquiera un hechicero de rango sénior sería una gran amenaza!

Fingiendo estar asustada, dio unos pasos hacia atrás.

Su pie derecho alcanzó la baldosa, la cual estaba un poco rígida.

Tan pronto como entró en la sala, cada movimiento de Sofía fue bien planeado.

Las cosas habían sobrepasado sus previsiones.

Tenía que irse ya.

En ese momento, vio el hermoso anillo de zafiro en la mano izquierda de Beaulac.

Antes de que Sofía pudiera conjurar los hechizos para protegerse, el anillo se iluminó de repente y entonces un rayo de luz la golpeó directamente.

Al instante, Sofía se dio cuenta de que su conexión con la magia se había cortado por completo.

Si bien todavía podía sentir su propio poder de sangre, el poder estaba limitado dentro de su cuerpo.

El enlace telepático entre Frederick y ella también había sido desactivado.

—¿Rayo anti-magia?

—Los ojos verdes de Sofía se abrieron de par en par.

¡No había duda de que el extraño que interpretaba a Beaulac era un hechicero de rango sénior!

Como conjuradora, sabía lo terrible que podía ser el poder de un hechicero de rango sénior.

A pesar de que siempre tuvo bastante confianza, Sofía sintió en ese momento que le temblaban las piernas.

Por lo tanto, se giró para mirar a Frederick con sus hermosos e indefensos ojos.

A diferencia de Ira o Dolor, Sofía aún era capaz de comunicarse, más o menos, con Avaricia debido a su status de princesa y su deslumbrante belleza.

Frederick lanzó un fuerte grito.

—¡Todo mío!

¡Mío!

¡No puedes llevártelo!

En torno a Frederick, la neblina de sangre se elevó lentamente y luego lo rodeó.

Dirigiéndose al nuevo enemigo, Frederick se corrió directamente en dirección a Lucien.

Arrasado por la neblina de sangre, el Príncipe Beyer se arrodilló y además dejó caer su espada verde.

Ya no podía ponerse de pie después de usar la Ira de la Justicia.

El plan original del Príncipe Beyer era asustar a Sofía y a su gente para darse algo de tiempo usando la Ira de la Justicia, sin embargo, de alguna forma, Frederick había cambiado su objetivo y en ese momento la pelea era entre Beaulac y Frederick.

Lo que le sorprendió fue que Beaulac era, de hecho, un hechicero de rango sénior.

Aquello le dio a Beyer un poco de esperanza.

Daba igual, al final, que el hechicero ganara o perdiera, la consecuencia no sería peor que Sofía y ese monstruo ganando la partida.

Al menos Beyer podría intentar hablar con el hechicero.

Después de todo, no eran enemigos directos.

¡El enemigo de su enemigo era su amigo!

Se percató de que el precio de usar Justicia era grande.

Beyer estaba sumamente mareado y ya no podía ver con claridad.

Las cosas que veía se volvieron muy borrosas.

Al ver a Frederick cubierto por la neblina de sangre, la pupila derecha de Lucien se oscureció como si hubiera un cielo nocturno en sus ojos.

En el terciopelo negro del cielo nocturno, había incontables estrellas.

«Caballero radiante de nivel seis…

Acaba de alcanzar el nivel.

Habilidad: Fusión y Devorar.

Demente.

Cuerpo sin energía.

Alta resistencia a los hechizos.

Neblina de sangre.

Un hechizo de defensa.

Muy corrosivo.

Absorbente.

Aquel era el hechizo del cuarto círculo en la escuela de Astrología, Análisis.» El hechizo fue diseñado partir del conocimiento del conjurador.

Al usar el hechizo, el conjurador podría determinar cómo de poderoso era su enemigo y encontrar los puntos fuertes y débiles del enemigo.

Un relámpago, que acababa de encenderse, desapareció rápidamente en el aire.

Deniz trató de luchar junto a Frederick contra Lucien, pero el rayo invocado fue devorado al instante por la neblina de sangre.

Frederick estaba casi justo frente a Lucien.

Una luz tenue cubrió a Lucien pero también desapareció rápidamente.

Entonces el laberinto de sangre empezó a girar, mezclándose con el sonido de la explosión.

Remolinos de sangre aparecieron uno por uno mientras el aire formaba horribles y caóticas corrientes.

La neblina se dividió en partes mientras las corrientes de aire lo guiaban y tiraban de él.

En el interior, el asqueroso monstruo sin piel ni venas quedó expuesto.

¡El hechizo de campo de fuerza del quinto círculo, Vórtice Devorador!

El monstruo lanzó un grito cruel.

Las venas se retiraron rápidamente como tentáculos ondulantes.

En ese momento, el anillo púrpura claro en la mano derecha de Lucien brilló y deslumbró.

Dorado, verde, azul, negro…

Los coloridos puntos de luz encerraron al monstruo y formaron un enorme vórtice, destruyendo en su interior todo lo constituido por elementos.

El cuerpo del monstruo fue destruido, y el alma del monstruo también desapareció.

Cuando el vórtice desapareció, las venas rotas eran lo único que quedaba en el suelo.

En ese momento, las venas empezaron a retorcerse, ¡como si estuvieran tratando de reunirse de nuevo!

El rostro de Lucien no mostraba expresión alguna.

Tendió su mano derecha, y sus dedos se extendieron.

Los misteriosos símbolos se unieron y formaron una página de un viejo libro.

Entonces todas las venas explotaron en silencio y después se evaporaron.

¡Aquella era una magia exclusiva del congreso, Elegía del Demonio!

Al ver aquello, el cuerpo de Sofía tembló ligeramente.

No podía creer lo que acababa de ocurrir frente a ella: ¡Frederick, cuyo poder le había sido dado por el demonio, Avaricia, había sido asesinado así de fácil!

No tenía idea de lo poderoso que era ese hechicero de rango sénior.

Su rostro palideció.

Volvió a mirar la entrada del pasillo varias veces, pero allí no había nadie.

Sujetando la espada, Deniz había vuelto con Sofía.

A pesar de que estaba asustado, Deniz eligió situarse frente a la princesa para protegerla.

Sofía se decía a sí misma que tenía que calmarse ya.

De alguna forma, tenía que conseguirse más tiempo hasta que llegara Sir Metatron.

Conocedora de que la Gloria de la Corona, Metatron, todavía estaba de su lado, Sofía se desmoronó otra vez.

Cuando estaba a punto de hacer una oferta al misterioso hechicero para compartir el tesoro del Rey Sol y prometerle que podría irse a salvo más tarde, la expresión de Sofía cambió ligeramente.

A Arthen le costaba mucho tragar su saliva mezclada con sangre.

Al ver al extraño Beaulac, casi se desplomó en el suelo.

Se preguntó quién era ese joven y a qué parte iba a ayudar.

A pesar de su poderosa fuerza de voluntad como gran caballero, Arthen se las arregló para seguir de pie, no tenía ni idea de qué hacer.

No sabía si debía emprender su ataque o defenderse, o quizás quedarse ahí esperando el juicio del falso Beaulac.

Jocelyn, quien estaba al lado de Arthen, murmuró.

—Ese no es Beaulac…

No lo es.

No es de extrañar que se haya vuelto tan confiado y elegante de repente, y tan poderoso…

Al escuchar los elogios, Arthen sintió bastante envidia y enfado.

No podía soportar que Jocelyn tuviera tanto cariño por el falso Beaulac, ¡y hasta pensó si Jocelyn estaba, de hecho, esperando ver que el falso Beaulac ganara el título e incluso el imperio entero al final!

Un puñado de emociones negativas hirvieron en su mente.

Después de destruir al demonio, Avaricia, con la ligera sonrisa que asustó a Sofía, Lucien caminó hacia ella.

—Señor, distinguido hechicero, podemos unir fuerzas.

Puede abandonar este palacio subterráneo sano y salvo —dijo Sofía con una dulce sonrisa, la cual también era bastante conmovedora y delicada.

No obstante, en ese momento, un destello de alegría pasó rápidamente por sus ojos de una forma muy imperceptible.

Detrás de Lucien, la expresión en el rostro de Arthen se volvió muy aterradora de repente.

Las venas azules debajo de la piel de su frente se hincharon y luego se volvieron rojo oscuro rápidamente.

—¡…!

—Al ver el cambio que sufrió Arthen, el corazón de Jocelyn se llenó de miedo.

Pero antes de que pudiera llorar, una vena distorsionada de color rojo oscuro sobresalía de su garganta.

Sus hermosos ojos se apagaron rápidamente.

Su rostro estaba marcado con una sorpresa y terror inconmensurables.

La sonrisa de Arthen se volvió aún más aterradora.

El demonio, Avaricia, no era tan fácil de matar.

En ese momento, un frío rayo de luz surgió con ferocidad de Lucien, quien ni siquiera se dio la vuelta.

Y el rayo golpeó a Arthen directamente con gran precisión.

Una capa de cristal de hielo cubrió rápidamente su cuerpo, como si lo hubieran colocado en un ataúd de hielo.

La luz reflejada en el ataúd de hielo era deslumbrante, pero la luz era bastante fría como si fuera capaz de congelar el alma.

Lo que también se congeló fue la sonrisa en el rostro de Sofía.

Muy rápidamente, el ataúd de hielo se derritió, llevándose juntos el cuerpo y el alma de Arthen, así como la proyección del demonio, Avaricia, con él.

Después de unos segundos, todo había desaparecido.

Lucien sabía desde el principio que era imposible que Vórtice Devorador y Elegía del Demonio pudieran destruir por completo a uno de los demonios más misteriosos.

Solo estaba atrayendo al demonio para encontrar un nuevo cuerpo.

Lo que podía matar a la proyección del demonio en realidad era el hechizo Ataúd Silencioso de Hielo.

¡Todo el conocimiento de Lucien sobre el demonio fue a consecuencia del pequeño dragón de cristal, Alferris!

¡Tenía que dar su sincera gratitud al pequeño dragón!

—Su Alteza, ¿era Frederick un monstruo incontrolable?

—Deniz sabía que lo que le había pasado a Arthen era una horrible señal.

Y el resto de los nobles que todavía estaban vivos también sabían eso.

Los labios de Sofía temblaron.

Por el aspecto que tenía podía obligar a un hombre a mostrarle una gran gentileza y misericordia.

El poder del hechicero de rango sénior estaba más allá de su imaginación.

Frente a él, el poder de Sofía y Frederick era similar al de unos niños sujetando su espada de juguete.

Era imposible que pudieran defenderse.

No respondió a la pregunta de Deniz por miedo.

Una vez más, miró a la entrada, esperando a su apoyo más poderoso.

Entonces, sus ojos se iluminaron al instante como si las estrellas hubieran caído en sus ojos, ya que vio con claridad que la persona que estaba esperando había llegado.

Sir Metatron había llegado.

Debido a su edad, tenía el pelo blanco.

Delgado y alto, llevaba una camisa blanca y unos pantalones ajustados y botas de color marrón oscuro.

Parecía bastante tranquilo.

—¡Sir Metatron!

¡El cruel hechicero está aquí!

Sofía lloró y corrió hacia el viejo caballero como si fuera una niña a la que habían maltratado.

¡No le preocupaba en absoluto que el hechicero la atacara por detrás, porque sabía que estaba situada dentro del rango de defensa de un caballero de oro de nivel nueve!

La comisura de los labios de Metatron se curvó hacia arriba.

Una leve y dolorosa sonrisa apareció en su rostro.

Sofía vio por fin su chispa de esperanza.

Al final, todo acabaría cuando Sir Metatron matara a todos sus enemigos.

De repente, una conocida figura se precipitó frente a ella, y entonces fue atravesada por un cuerno afilado y negro.

—¿Deniz?

Al contemplar el bello rostro de Deniz, Sofía estaba confundida.

Pero cuando levantó la vista, el miedo se apoderó por completo de su corazón.

¡La cara de Sir Metatron, la Gloria de la Corona, estaba marcada con la sonrisa más dolorosa!

Rodeado por la niebla negra, el viejo caballero se quedó allí de pie.

En la niebla negra, había muchas caras dolorosas.

¡Vio la cara de Andris, y también la de Duda!

—Monstruo…

¡Sir Metatron también es un monstruo ahora!

Ese era el final…

El momento de colapso de Sofía estaba ahí.

De ella surgió un grito amargo y se desplomó en el suelo.

Toda su elegancia y serenidad habían desaparecido.

Hasta se hizo pis en los pantalones.

Deniz se esforzó para mirar hacia atrás, y dejó sus últimas palabras.

—Solo tú…

me has tratado…

como una hermana…

Sus ojos se cerraron lentamente y su respiración se detuvo.

Las lágrimas de Sofía salieron descontroladas de sus ojos.

Eran las lágrimas de tristeza, dolor, desesperación y arrepentimiento.

Juntas, esas emociones formaron un laberinto de pesadilla del que ya no podía escapar.

Con una mueca de dolor infinito, Metatron dio un paso atrás.

Sus ojos estaban descentrados.

Sofía volvió a gritar en voz alta y se arrastró por el suelo con las manos.

Su mente no podía soportar más aquello.

—Por favor…

por favor ayúdame…

Cuando estaba a punto de desmayarse, la figura que llevaba la túnica de magia negra fue hacia ella.

Aferrando su última esperanza, miró a Lucien y lloró pidiendo ayuda.

El joven hechicero también la estaba mirando y suspiró.

—Avaricia…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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