Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 409
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409: Rudolf II 409: Rudolf II Editor: Adrastea Works Las emociones eran complicadas en la llamada de Sofía.
Temía que su padre la castigara con severidad por lo que hizo ahí, pero mientras tanto, estaba más que feliz de ver a su padre en una situación tan desesperada, quien podría salvarla del cruel hechicero.
El hombre se dio la vuelta y asintió levemente.
—Cualquier conspiración debe sustentarse en el poder.
¿Lo entiendes ahora?
¡En efecto, era Rudolf II, el emperador del imperio, el líder legendario que era tan poderoso como un gran arcanista!
Pero estaba usando el cuerpo de Beyer…
¿Cómo pasó la prueba?
Y de alguna forma…
Lucien no podía sentir el aire imponente de Rudolf, un legendario.
Lucien tuvo que admitir que sus nervios estaban casi a flor de piel, ya que en ese momento estaba de pie frente a un legendario.
Su cuerpo temblaba un poco, pero su cerebro aún funcionaba bien.
Lentamente, sacó su mano derecha del zurrón mágico.
Rudolf echó un vistazo a Lucien y luego se giró para mirar la estatua.
Al aire, Rudolf dijo, como si solo estuviera hablando consigo mismo.
—No me he dado cuenta de que aquí también hay un hechicero de rango sénior.
Eres bueno, muy bueno.
Si bien Rudolf estaba siendo muy arrogante, no fue agresivo.
Lucien tampoco quiso adoptar medidas precipitadas.
Con voz tranquila, Lucien respondió.
—Yo tampoco me percaté de Su Majestad.
—Todo sobre mi familia empezó a partir de aquí.
Nuestra ascendencia es resultado de este lugar.
Por supuesto, cuando yo esté disponible, regresaré para ver si hay más secretos escondidos aquí y para averiguar hacia dónde deberíamos ir en el futuro.
No esperaba tu presencia aquí.
Eres la sorpresa —dijo Rudolf con mucha calma, con las manos cruzadas a la espalda.
Con miras al futuro, Rudolf mostró la actitud de que no existía nada de lo que debiera tener miedo y secreto alguno que tuviera ocultar.
No obstante, Lucien podía sentir el dolor en sus músculos por la gran intensidad de sus nervios.
Al escuchar las palabras de Rudolf, Lucien se sorprendió bastante.
—Entonces…
Su Majestad…
¿También se convirtió en un legendario al absorber la proyección de los demonios?
Rudolf se burló.
—No soy tan asqueroso como Ulrich.
Los tontos solo pueden ver cómo sacar beneficio de absorber el poder de los demonios.
Pero Thanos y yo…
Escapamos del control de la avaricia, y vemos la verdad para encontrar nuestro propio camino.
El mundo pertenece a personas como nosotros.
Obviamente, Rudolf II no estaba tratando de ocultar su arrogancia y confianza en absoluto.
Lucien reflexionó sobre las palabras de Rudolf y de repente tuvo una idea.
—Entonces, Su Majestad…
Para pasar por el control del duque, conjuró su propia proyección en la mente o el alma del Príncipe Beyer de antemano al igual que los demonios.
Cuando fuera el momento adecuado, ¿tomaría el control del cuerpo del príncipe y emergería?
Rudolf II se dio la vuelta lentamente.
Era la primera vez que miraba con atención a Lucien desde que entró.
Asintió levemente y dijo.
—Muy inteligente.
Si bien no es del todo correcto, básicamente, diría que sí.
Rudolf no le dijo a Lucien dónde estaba su error.
Quizás estaba relacionado con algunos secretos más importantes.
Lucien estaba más que sorprendido.
Se preguntó qué se hizo Rudolf para conseguir tal espeluznante, pero aun así increíble poder como el de los demonios.
Además, Lucien no tenía ni idea de si Rudolf lo mataría porque había descubierto el secreto.
A pesar de que el corazón de Lucien latía muy rápido, aquello no estaba afectando el pensamiento de Lucien y su fe en la esperanza.
¡Nunca se rendiría y cedería ante la situación!
Su mano derecha todavía estaba en el zurrón mágico.
Estaba listo para la activación en cualquier momento.
Sofía, de pie bajo de la estatua, pasó un tiempo viéndolos hablar.
Al escuchar las palabras del hechicero, al final se percató de lo que sucedió y luego lloró a su padre, cuya voz estaba llena de resentimiento y odio.
—¡Padre, intentó matarme!
¡Quería que el hechicero muriera!
¡En el acto!
Antes de que Lucien pudiera intervenir, Rudolf echó un vistazo a Sofía y dijo fríamente.
—¿Es que no lo ves?
Ahora estoy usando el cuerpo de Beyer.
Todo lo que puedo usar en este momento es el poder de un caballero radiante de nivel siete u ocho.
No puedo matarlo.
Y si luchamos, sometida al poder, no puedes sobrevivir.
Lucien se atragantó.
Nunca esperó que el emperador fuera tan directo y honesto.
No obstante, al pensarlo de nuevo, Lucien supuso que quizás Rudolf solo estaba tratando de que bajara su guardia…
Pero eso no era necesario en realidad.
—Estaba seguro de que podría matarte.
Pero la magia del noveno círculo que acabas de conjurar me ha asustado un poco.
¿Es ese el último resultado de investigación del congreso?
—Preguntó Rudolf muy directo.
Lucien asintió levemente.
Rudolf también asintió pensativamente.
—Mi forma de hacer las cosas es simple.
No estoy completamente seguro de matarte, así que ni lo intentaré, por las dudas de que la pelea hiera a Sofía y Beyer.
No obstante, si eres tan estúpido como para querer buscar problemas, no me importará.
Puedo tener más hijos e hijas, y esta es solo mi proyección, así que el verdadero yo no sufrirá mucho daño.
¿Estás seguro de que quieres hacerlo?
Entonces Rudolf se volvió hacia Sofía.
—Ven aquí.
Sofía estaba muy aterrorizada por el misterioso hechicero, preocupándose de que él pudiera intervenir en cualquier momento, pero seguía caminando hacia su padre paso a paso.
Lucien sabía que lo que Rudolf dijo tenía sentido.
Cuando Sofía alcanzó por fin a su padre, pudo relajarse.
Tenía lágrimas en los ojos y su cuerpo no pudo evitar temblar.
—Has cometido dos errores en tu plan.
En primer lugar, no eres lo bastante poderosa, y tampoco lo son las personas que te sirvieron.
Así que al final has tenido que confiar en Metatron para poner en orden todas estas cosas, pero en la práctica no has podido confiar completamente en él.
En segundo lugar, elegiste cooperar con Ulrich, quien es una serpiente sibilante.
Todos los planes que hizo fueron provechosos para él pero no le causaron muchos problemas o riesgos.
No le importa la seguridad de sus compañeros.
Debes aprender de él, Sofía.
No deberías estar aquí ahora, en su lugar, deberías permanecer fuera, fingiendo que estás esperando a que te rescaten en un lugar seguro.
En cuanto a lo que le pasó a Metatron…
Se está haciendo viejo, y su miedo a la muerte y el dolor fue utilizado por el demonio y provocado por la agonía de Andris.
Esto no estaba en tus previsiones…
Por eso he dicho que no deberías haber venido aquí.
Deberías permanecer fuera como Ulrich.
Para gran sorpresa suya, Rudolf empezó a analizar el fracaso de Sofía.
Sofía estaba muy sorprendida.
—Pad…
Padre…
¿No me culpas por matar a mi hermano casi?
Aquí han muerto muchas personas…
—Un joven grifo solo puede crecer a hierro y sangre —respondió Rudolf claro y conciso—, pero tienes que lidiar con los problemas restantes por tu cuenta.
Sofía se dio cuenta al final de que, desde el principio, no existía posibilidad alguna de que ganara ya que su padre había conjurado su proyección sobre su hermano mayor, Beyer.
Le echó un vistazo rápido al misterioso hechicero, ya que sintió que su bien elaborado plan era en ese momento como el truco de un niño visto por dos adultos, a pesar del hecho de que muchas personas murieron en ese juego de niños.
¡Cómo de infantil era ella a su juicio!
Se preguntó Sofía.
De repente, el palacio subterráneo empezó a temblar con ferocidad, junto con los círculos mágicos.
—Ya están casi aquí…
—Rudolf levantó la vista.
Sofía estaba muy motivada, ya que sabía que cuando llegara el rescate, ese sería el final del misterioso hechicero.
No lo mataría en el acto, ¡sino que lo torturaría con mucha paciencia!
En ese momento, Lucien activó al instante el objeto en su mano derecha.
Si bien Rudolf II aún no había emprendido un ataque contra él, aquello no significaba necesariamente que Rudolf nunca intentaría matarlo.
Una vez que llegara el rescate, Rudolf podría atraparlo, ¡y ese sería el final de Lucien!
El pergamino mágico en la mano derecha de Lucien se iluminó de repente y la neblina negra emergiendo del pergamino lo envolvió, ¡y entonces el poder de la neblina negra rompió los círculos mágicos por bloquear el espacio!
El espacio se distorsionado por el poder, y después el misterioso hechicero desapareció con la neblina negra.
—¿A dónde ha ido?
—Sofía no podía creer lo que veía.
Rudolf entrecerró los ojos ligeramente y murmuró en voz baja.
—¿Viaje Nocturno…
de los Vampiros?
Pero no estaba para nada sorprendido con la conjuración de Teletransportación del Caos seguido de Viaje Nocturno.
Al ver que Sofía seguía sacudiendo la cabeza, bastante enfadada y disgustada, Rudolf II se dio la vuelta y le dijo.
—Saldremos al exterior.
Ulrich no debería saber la existencia de este lugar.
Veré cómo van las cosas…
Jamás trató de destruir aquel lugar, ya que volvería allí de vez en cuando.
—Sí padre —respondió Sofía en voz baja.
—Pero antes de esto…
—la voz de Rudolf se enfrió de repente.
Extendiendo su mano derecha, la cual estaba iluminada con algún tipo de luz blanca, Rudolf atrapó y sacó un cúmulo de sombras tortuosas de Sofía.
La proyección de Dolor no murió, en su lugar, estaba descansando sobre Sofía, esperando su oportunidad…
La cara de Sofía palideció de nuevo.
Rudolf apretó el puño y la sombra negra estalló en un amargo grito.
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