Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 469
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- Capítulo 469 - 469 El “debate de teología”
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469: El “debate de teología” 469: El “debate de teología” Editor: Adrastea Works El río Solna fluía en silencio, nutriendo a un tercio de las criaturas que vivían en la península de Erdo.
Muchos valles fluviales se formaron al margen.
En el valle que lleva el nombre del río, Valle de Solna, había algunas ciudades-estado.
Gracias al abundante recurso hídrico y la rica tierra, el Valle de Solna se convirtió en un lugar muy próspero solo superado por Politown.
Frente al templo recién construido para el Señor de la Guerra en la ciudad de Husum, había una espaciosa plaza, en la cual había construido un escenario.
Las personas que vestían túnicas de lino se apiñaban voluntariamente alrededor de él, apoyando al dios contrario que adoraban.
Los soldados del Imperio Angonorma estaban de pie holgazaneando en sus armaduras de bronce, sin preocuparse por los pequeños conflictos entre los seguidores, como si quisieran que esos herejes se mataran entre sí, lo cual les ahorraría muchos problemas.
En el escenario estaban sentados los ocho sacerdotes principales, quienes eran los representantes de los ocho dioses restantes de Barril: el Dios de la Luna, el Dios del Trueno y el Rayo, el Dios de la Tormenta, la Diosa Madre de la Tierra, el Señor del Inframundo, el Dios del Sol y la Justicia, el Dios de la Sabiduría y la Diosa del Amor y la Procreación.
Esperaban al inicio del debate sobre las sillas plateadas.
Si no logran la victoria en ese debate y convirtieran a su dios en una de las tres deidades, el Señor de la Guerra expulsaría a su dios del valle.
Con el tiempo, los dioses expulsados perderían a sus seguidores poco a poco y con el tiempo morirían o se convertirían en un avatar del panteón de los Angonormanian debido a la asimilación.
A pesar de que todos sabían bien que elegir a las tres deidades era solo la estrategia del Señor de la Guerra para dividirlas y gobernarlas mejor y que, al final, todas ellas serían asimiladas en el panteón Angonormanian, nadie se atrevió a pronunciarse en contra ya que eso fue la consecuencia de su propia elección.
Además, para ellos, todavía había esperanza si se convertían a una de las tres deidades: una vez que sobrevivieran, podrían reunir una gran cantidad de nuevos seguidores en el Valle de Solna.
Quizás, en el futuro, tendrían la oportunidad de reemplazar a su contraparte en el panteón Angonormanian.
Sentada en la silla dorada más alta, la sacerdotisa principal que representaba al Señor de la Guerra era una bella dama de cabello castaño.
La hendidura de su vestido blanco de estilo Angonorma llegaba hasta su cintura, revelando sus curvas y sus elegantes y largas piernas.
Ella era la suma sacerdotisa Nena, la segunda suma sacerdote en el Templo de la Guerra en Politown.
—Rendimos homenaje al gran Señor de la Guerra, el maestro de todos los conflictos y la destrucción —los dieciséis sacerdotes principales de los ocho dioses se inclinaron juntos, de la misma forma que una vez se inclinaron ante el Señor Avando.
Después de interpretar la danza de la guerra para complacer al Señor de la Guerra, Nena estaba a punto de dar inicio al debate.
En ese momento, dos hombres de cabello negro y túnicas blancas se presentaron frente al escenario y les dijeron a los guardias en voz alta.
—¡Dejadnos entrar!
El Dios del Renacimiento, la Fertilidad y la Redención nos ha enviado aquí para el debate.
—Nunca he escuchado este título.
Debe pertenecer a un falso dios.
¡Guardias, expulsadlos!
—Nob, el sacerdote del Dios de la Luna reprendió.
El poder del Dios de la luna, Asin, estaba entre medias de los ocho dioses restantes.
Por lo tanto, frente a los competidores que salían de la nada, el viejo sacerdote no estaba contento sin lugar a dudas.
Como seguidor, Francis miró a toda prisa a Lucien para pronunciar el discurso preparado.
Sin miedo, Lucien miró directamente a los ojos de Nob y dijo.
—Eso no s decisión tuya.
Solo el todopoderoso Señor de la Guerra puede decidir si podemos unirnos o no.
¿Cómo te atreves a intervenir ante el sumo sacerdote del Señor de la Guerra?
Francis estaba un poco sorprendido.
Lo que Lucien acababa de decir no era la versión que acordaron previamente.
No obstante, funcionó mejor.
Parecía que ese tipo llamado Leviatán era bastante bueno en la improvisación.
Abrumado por la sorpresa y el miedo, el sumo sacerdote del Dios de la Luna se quedó mudo de repente.
Lucien se volvió hacia Nena y le dijo sinceramente.
—Querida Lady Nena, el Señor de la Guerra nos dijo que todos los dioses que predican en el valle están capacitados para asistir al debate.
¿Lo entendí mal?
—No —respondió Nena fría y brevemente.
Lucien sonrió.
—Nuestro Señor, el Dios de la Resurrección, la Fertilidad y la Redención también tiene seguidores en este valle.
Permítanos unirnos.
—Debes demostrarlo —Nena no se negó, ya que añadir un dios más al debate no obstaculizaría el acuerdo del Señor de la Guerra, sino que podría intensificar el conflicto y proporcionar una ventaja para la asimilación futura.
Lucien alzó su mano derecha.
Anheuse, quien estaba escondido en un rincón, empezó a aplaudir.
Al escuchar eso, todos los seguidores secretos anteriores del Señor del Fuego y la Destrucción empezaron a aplaudir y alabar en voz alta a Ell, el Dios de la Resurrección, la Fertilidad y la Redención.
Nob y los otros sumos sacerdotes intercambiaron una mirada.
No esperaban que el Dios de la Resurrección, la Fertilidad y la Redención, de cuyo nombre y títulos nunca habían oído hablar, ya hubiera ganado tanta influencia.
Nunca se les ocurrió que el llamado Dios de la Resurrección, la Fertilidad y la Redención era en realidad Avando, el anterior Señor del Fuego y la Destrucción.
Nunca antes había sucedido que un dios cambiara su divinidad ya que ésta reflejaba el poder de un dios y las posibles compilaciones de hechizos que poseía.
Por lo tanto, a pesar de que se cambió el nombre del dios, su divinidad seguiría siendo la misma.
Además, el cambio de nombre ocurría principalmente cuando un dios asimilaba a otro dios y quería crear otra encarnación para absorber la fe preexistente.
No obstante, Resurrección, Fertilidad y Redención parecían diferir drásticamente de Fuego y Destrucción.
Por lo tanto, era difícil percatarse de que Ell era la nueva identidad de Avando en realidad.
Bajo la mirada hostil de los otros sacerdotes, Lucien subió al escenario con Francis y se sentó en la silla plateada añadida.
Nena les dijo.
El debate de hoy es distinguir a los dioses verdaderos de los falsos.
Solo los dioses verdaderos merecen la fe de la gente.
El Señor de la Guerra dijo que el universo vino del número tres.
Por lo tanto, habrá tres ganadores finales.
Dicho aquello, fuera cómo fuera el debate, el Señor de la Guerra siempre sería el dominador, ya que hasta el ganador era decidido bajo el oráculo del Señor de la Guerra.
—Mi Señor es el sol.
Su resplandor nutre todo en la tierra y aleja la oscuridad, como el fuego.
Él es la luz, el poder del castigo.
El poder de la luz nos trae esplendor y justicia.
Por lo tanto, mi Señor es el único que hizo las reglas que restringen a los dioses y los seres humanos.
Sin duda alguna, el poder de mi Señor excede el de los otros siete dioses —el sumo sacerdote del Dios del Sol y la Justicia habló ante todos los demás, describiendo el poder de su dios para atraer seguidores.
Los incultos seguidores asintieron.
No sabían mucho, pero podían ver el sol pendiendo en el cielo casi todos los días.
Les llevaba calidez, lo cual contrastaba enormemente con la oscuridad, por lo cual debía ser muy importante.
Por lo tanto, parecía que el Dios del Sol y la Justicia debía ser muy poderoso además, y les haría mucho bien si lo adoraban.
Al ver aquello, el sacerdote del Señor del Inframundo dio un paso adelante y dijo.
—Cuando hay vida, hay muerte.
Ninguna criatura inteligente puede escapar de la muerte.
La vida es corta, pero la muerte es eterna.
El todopoderoso Señor del Inframundo es el único al que irás después de la muerte, el dios supremo al que pertenecerás al final.
Es cierto para todos.
Es, sin duda, el más importante de todos los demás dioses.
Todos tenían miedo a la muerte.
Imaginando la oscuridad, el frío y el dolor que uno sufriría después de la muerte, muchos de los oyentes fueron persuadidos: quizás adorar al Señor del Inframundo era una opción mejor que adorar al Dios del Sol y la Justicia.
Parecía ser muy poderoso e importante según las descripciones.
—La tierra lleva todo, incluido el inframundo.
La tierra lleva la vida y la muerte.
Cualquiera que ofenda a la Madre sufrirá hambruna, terremoto y deslizamientos de tierra —el sacerdote de la Madre Diosa de la Tierra amenazó a la muchedumbre.
En ese momento, el otro mundo parecía demasiado ilusorio y distanciado de los oyentes.
En comparación con el largo sueño después de la muerte, sabían mucho mejor cómo se sentía tener el estómago vacío, por no mencionar el horrible poder de un terremoto.
No se atrevieron a desviarse de la Madre Diosa de la Tierra jamás.
—Mi Señor controla los relámpagos; relámpagos lo bastante poderosos como para castigar a los dioses, por no mencionar a lo mundano.
Cualquiera que desobedezca será alcanzado por un rayo y un trueno —el sacerdote del Dios del Trueno y del Relámpago fue el siguiente.
El sacerdote del Dios de la Tormenta tampoco perdería la oportunidad.
—Si alguno de vosotros traiciona al Dios de la Tormenta, Él enviaría cuarenta y nueve días de tormentas.
El océano irrumpirá en las ciudades y pueblos.
La tierra será desbordaba por la inundación.
Ninguna criatura sobrevivirá.
Poco a poco, la mayoría de los sacerdotes empezaron a amenazar a los oyentes, controlándolos con miedo como siempre lo hacían.
No obstante, el sacerdote del Dios de la Sabiduría y el sacerdote del Dios del Amor y la Procreación no podían usar la misma estrategia.
Abandonaron el debate sin poder hacer nada.
Para empezar, nunca tuvieron muchas esperanzas.
Sus palabras sobre el amor y la sabiduría eran demasiado tenues.
Al enfrentarse a un debate tan caótico donde el más presumido era el más fuerte, Francis se sintió bastante incómodo.
Envió un mensaje secreto a Lucien controlando el viento en el aire.
—Cuando sea tu turno, hazlo lo mejor posible para exagerar el poder del gran Ell.
Ya sabes, usando el ciclo teórico: crear, controlar, destruir y resucitar.
—La luna de plata fue testigo del nacimiento de este mundo.
La luna es inmortal y tiene el poder de ahuyentar la oscuridad, pero también absorbe el poder de la oscuridad.
Nos trae tranquilidad a nuestra mente —dijo Nob con finas gotas de sudor en la frente.
Comparado con los otros dioses, Asin, el Dios de la Luna, no tenía ninguna ventaja cuando se trataba de amenazar a otros.
El dios que era mejor en aquello era el Dios del Fuego y la Destrucción.
Al final, después de una ronda, fue el turno de Lucien.
Todos los sacerdotes se volvieron para mirarlo, esperando escuchar sus palabras que hablaban del llamado Dios de la Resurrección, la Fertilidad y la Redención.
Sentado erguido en la silla plateada, Lucien dijo lentamente.
—Las estaciones van y vienen; el sol sale y se pone.
En este mundo, cuando hay nacimiento, hay muerte.
Pero también hay resurrección tras la muerte.
Y mi Señor es el Dios de la Resurrección.
El sacerdote del Dios del Sol se quedó helado.
Sabía el significado de las palabras: el representante del Dios de la Resurrección, la Fertilidad y la Redención decía que el sol era únicamente un fenómeno, mientras que la resurrección era la esencia implícita.
—La muerte no es el destino final; diferentes almas pertenecen a diferentes fines.
Según a lo que una persona hizo cuando estaba viva, se le concederá un juicio justo.
Aquellos que sean amables saldrán del ciclo de la vida y la muerte y entrarán en el paraíso de mi Señor, y por ende disfrutar de la felicidad eterna.
Aquellos que son neutrales vendrán a este mundo de nuevo como niños y seguirán pasando por la alegría y el dolor de la vida.
Mientras, los crueles y los deleznables serán castigados en el inframundo, perdurando en un sufrimiento inagotable… —No obstante, los seguidores de mi Señor, cualquiera que esté dispuesto a hacer una confesión sincera, será salvado por el Señor y se convertirá en el que disfruta de la felicidad eterna como acabo de mencionar.
Los oyentes nunca antes habían oído hablar de algo así.
¡Preferirían creer en las palabras de ese joven sacerdote que en las horribles imágenes descritas por el resto de los sacerdotes, porque en ese momento podían ver esperanza en sus complicadas vidas, la esperanza de empezar de nuevo y ser salvados!
Francis estaba muy impresionado por el talento de Leviatán ya que pudo construir un sistema de teología teórica bastante completo basado en su teoría del ciclo simple.
No esperaba encontrar a alguien tan talentoso en un mundo tan primitivo.
La cara del sacerdote que representaba al Señor del Inframundo se ensombreció.
Tal teoría había degradado al instante a su Señor.
Al ver aquello, Nob tomó su decisión.
Si perdía ese debate, lo perdería todo de todas formas, entonces, ¿por qué no usar el mito del hereje para cambiar el rumbo?
—Vuestros dioses están a cargo de algunas funciones específicas en el funcionamiento de este mundo, pero mi Señor es el que creó este mundo, así como todas las criaturas.
Mi señor es el Dios del Resplandor y la Creación.
En la oscuridad primordial, mi señor trajo resplandor al silencio eterno; ¡moldeó la tierra y las vidas!
—Nob citó una versión del mito de la creación, ignorando por completo la expresión de Nena.
El resto de los sacerdotes fueron pillados por sorpresa.
Ahora que el Dios de la Luna afirmaba ser quien creó el mundo, ¿cómo podría su dios vencerlo?
Pensaron mucho, tratando de encontrar mitos similares de su dios para usar.
En ese momento, el sacerdote del Dios del Trueno y del Rayo se echó a reír.
—De acuerdo, el Dios de la Luna creó este mundo y las vidas, pero mi Señor es capaz de arruinar todo esto.
Cuando todo se hunda en la oscuridad, solo los seguidores de mi señor serán salvados.
Tomó prestada parcialmente la teoría de la redención de Lucien.
El sacerdote del Dios del Sol y la Justicia no estaba dispuesto a quedarse atrás.
—Mi señor es el dios que mantiene el funcionamiento del mundo y retrasa el día de la destrucción…
—Mi señor es la prístina oscuridad y tranquilidad —se burló el sacerdote del Señor del Inframundo.
—Esto no es un debate de teología…
Solo están alardeando —Francis se frotó la frente y se quejó a Lucien en voz baja—.
No soy nada bueno en esto.
Ahora depende de ti.
Viendo que los otros sacerdotes estaban ganando apoyo, Lucien no sintió ninguna presión en absoluto.
—Nuestro mundo es solo un mundo pequeño.
La creación, el desarrollo y la destrucción de un mundo tan pequeño no tienen nada de especial.
Se necesitan tres mil mundos pequeños como este para formar mundo mediano, y se necesitan tres mil mundos medianos para formar un gran mundo.
No obstante, hay innumerables mundos enormes como granos de arena en el fondo del río Solna.
—No obstante, el mundo infinito que contiene a los innumerables mundos grandes ha sido creado por mi Señor.
—Mi Señor dijo: “Que haya un mundo sin límites”, y allí estaba el mundo sin límites.
—Mi Señor dijo: “Que haya luz”, y hubo luz.
—Cuando mi Señor dijo: “Que todo sea destruido”, y entonces todo fue aniquilado.
Cuando se trataba de presumir, Lucien no temía a nadie.
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