Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 480
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- Capítulo 480 - 480 Giros y vueltas
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480: Giros y vueltas 480: Giros y vueltas Editor: Adrastea Works Todos los eventos anteriores habían eliminado toda sospecha de Ramiro sobre Leviatán y le hicieron creer que Leviatán solo tenía el mismo nivel que un caballero de nivel cuatro.
No obstante embargo, aunque Leviatán no era una amenaza en ese momento a juicio de Ramiro, seguía siendo muy cauteloso.
Después de todo, era un vigilante nocturno de rango sénior que había asesinado en secreto y asesinado directamente a muchos herejes poderosos.
A excepción de la misteriosa sonrisa en su rostro, su comportamiento no reveló ninguno de sus pensamientos internos, ya que necesitaba asegurarse de que Leviatán no fuera alertado para así poder matarlo de un solo ataque.
Las tripas y los órganos de Ramiro empezaron a fundirse en un montón de carne pastosa.
Pronto, Leviatán estaría completamente envuelto por la carne, digerido y absorbido.
Para reducir el posible riesgo, Ramiro había decidido devorar a Leviatán directamente sin perder tiempo en interrogarlo.
Leviatán no sintió el peligro en absoluto.
Con el tobillo ligeramente doblado, Ramiro estaba a punto de saltar sobre Leviatán.
No obstante, en ese mismo momento, la alegre voz de Francis llegó desde atrás.
—¡Aquí estáis!
¡Maldita sea, era la segunda vez!
Ramiro se detuvo en el último segundo, tropezando.
Ramiro siguió el ritmo y se dio la vuelta, su rostro palideció.
—¿Qué, Francis?
¡Me has asustado!
Lucien también estaba un poco sorprendido.
— ¿Pasa algo malo en aquella parte?
Francis sonrió.
—Detrás de la puerta está el Puente de las Almas.
Tanto el Estigio como el Puente se han dispersado enormemente y entre medias se encuentra un aterrador vacío.
No puedo pasar.
—Entonces tenemos que darnos prisa de verdad.
Lo mismo podría pasarle a este lado también —dijo Lucien mientras señalaba a los dos para que se dieran prisa.
Francis asintió y volvió a caminar al frente.
Ramiro los siguió, bastante frustrado.
Se preguntó si su bendición había llegado al final.
Parecía que su suerte había empezado a desaparecer.
Rezó en su mente, esperando la oportunidad adecuada de poder absorber a Leviatán.
Frente al corredor, la oscuridad apareció de nuevo.
Apareció un río de color blanco grisáceo donde innumerables cuerpos y huesos flotaban, serpenteando hasta la desconocida lejanía.
—¿Este es el Estigio?
—Lucien lo examinó con curiosidad.
Ramiro asintió.
—Sí.
Cada gota del Estigio procede de un alma resentida y triste.
Hasta los dioses se volverían locos tras tocarlo, el Señor del Inframundo es la única excepción.
Había una canoa a un lado de la orilla del río, pero el hombre de la canoa había desaparecido debido al derrumbe de todo el reino.
—¿Cómo se fundó el reino?
¿Conciencia y materia, cual viene primero?
—Preguntó Francis en tono de filósofo.
La persona a la que preguntaba era, por supuesto, el experimentado iniciador Anheuse.
La primera pregunta también fue una pregunta compartida por Lucien.
Primero pensó que un reino era algo así como el demiplano de un hechicero, pero el derrumbe del demiplano de un hechicero legendario no fue causado por la muerte del hechicero, sino más bien por la destrucción del mundo cognitivo.
Ramiro respondió con una sonrisa fría.
—El poder de la fe se reunió, y los dioses crearon divinidades a partir del poder.
El poder restante fundó el reino dependiendo del dios y la divinidad.
El poder de un dios se puede mejorar mucho cuando el dios está en Su propio feudo.
Cuando un dios cae, si su divinidad no tenía a dónde ir, o si el otro dios que arrebata la divinidad no está dispuesto a preservar el reino, el lugar se derrumbará poco a poco.
El poder de la fe liberada seguirá la guía de la divinidad y llegará a él.
La divinidad sin ningún lugar al que ir se disiparía poco a poco.
—No es de extrañar que seas el iniciador, Anheuse —Francis sonrió y subió a la canoa.
Ramiro pensó que el verdadero Anheuse nunca habría expresado la idea tan clara como lo hizo él.
Cuando Leviatán y Anheuse subieron a bordo, la canoa partió.
En la superficie del Estigio, la canoa se movía en silencio como si estuviera en un espejo.
Cuando llegaron a la otra orilla y salieron del bote, vieron el magnífico palacio envuelto en una bruma justo en delante de ellos.
Había enormes columnas de piedra que sostenían las cúpulas gigantes.
Todo lo que conformaba el palacio parecía muy real, no como esas cosas que vieron antes, las cuales parecían ilusorias.
—Este es el lugar donde vivió el Señor del Inframundo.
Cinco mil hombres fueron enviados aquí y trabajaron hasta la muerte como sacrificio.
Es algo increíble que el Señor del Inframundo trasladara un palacio tan grande desde el Valle de la Muerte a este lugar —dijo.
Ramiro Tanto Lucien como Francis habían oído hablar de aquello antes, dado que estaba registrado en la doctrina del Señor del Inframundo.
En una religión tan primitiva, el miedo siempre fue el método más utilizado para gobernar a los seguidores y, por lo tanto, el sacrificio se encontraba entre las palabras más mencionadas de forma habitual.
Algunos falsos dioses, especialmente aquellos que fueron muy influenciados por sus divinidades, estaban obsesionados con los rituales de sangre y los sacrificios, incluido el anterior Señor del Fuego y la Destrucción, Avando.
No obstante, después de convertirse en el Señor de la Redención, Ell se había calmado mucho y nunca más había mostrado aquella tendencia.
—Este palacio es enorme.
Vamos a separarnos —sugirió Ramiro otra vez.
Francis aceptó.
Todavía tenían que ganar tiempo para salir.
Respecto a lo que encontrarían en el palacio, Francis podría comprobarlo en secreto más tarde usando sus poderes.
Lucien también aceptó mientras buscaba Adamantino, Mythril, Oricalco, Acero Helado, Piedra del Alma y Acero Meteórico para refinar la exclusiva aleación de la Voluntad de los Elementos para arreglar sus anillos de Holm.
Por supuesto, esos materiales para arreglar su medalla, báculo, cinturón y guantes también eran sus objetivos.
Al abrir la puerta del palacio, Francis caminó directamente hacia delante, Lucien giró a la izquierda y Ramiro entró por la parte izquierda del palacio.
Un rato después, Ramiro regresó en secreto al salón principal.
Lanzó una mirada de alerta a la dirección elegida por Francis.
Después de asegurarse de que no había señales de que Francis regresara, la cara sombría de Ramiro desapareció en la oscuridad.
Moviéndose en silencio en la oscuridad como una sombra, Ramiro se acercaba a su objetivo.
La velocidad de un caballero radiante era asombrosa.
Al pasar el pasillo y las habitaciones, Ramiro vio pronto a Leviatán, quien estaba buscando en cada rincón de ese lugar con cautela con la espada en sus manos.
Al final del pasillo había una puerta de metal negro con una calavera blanca y un río de sangre dibujada sobre ella.
El poder de la muerte casi había desaparecido tras la caída del Señor del Inframundo.
Aquello que Lucien sostenía era solo una espada de acero común, entregada por Ell como recompensa cuando Lucien dejó Politown.
Mirando fijamente la puerta, Lucien sujetó la espada con ambas manos y cortó el cráneo del medio.
Entonces Lucien soltó la espada, dejando que la espada retirara el poder restante de la muerte en la puerta.
Cuando la espada de acero cayó al suelo, sonó como un trozo de madera podrida.
Lucien abrió la puerta, y por fin vio el tesoro dejado por el Señor del Inframundo: la mayor parte era oro, plata y gemas, deslumbrantes bajo la luz de las velas.
En el medio, había diferentes piezas de metal, objetos exóticos y armas divinas.
Lucien vio el Mythril y la Piedra del Alma a primera vista.
Mientras tanto, estuvo más alerta y desplegó su poder espiritual, porque no tenía ni idea de si aún había guardias alrededor.
Además, era posible que Francis y Anheuse lo mataran para quitarle todos los tesoros, especialmente Anheuse, quien parecía un poco extraño.
De pie en la oscuridad, Ramiro pensó que Leviatán debió haberse quedado sorprendido al ver tanta riqueza.
¡Era una gran oportunidad para él!
¡La oportunidad que había estado esperando durante tanto tiempo!
¡Ramiro salió corriendo de la oscuridad!
No obstante, en el momento en el que saltó, Ramiro sintió que un extraño venía del otro lado del pasillo.
¡Maldición!
Ramiro estivo a punto de volverse loco.
¡Qué mala suerte!
No obstante, no tenía mejores opciones.
Ramiro se abalanzó sobre tesoro y envió un mensaje secreto y silencioso a Lucien.
—¡Escóndete!
¡Viene alguien!
Lucien había sentido la presencia de Ramiro cuando estaba a punto de saltar sobre él, así como la del extraño.
Siguiendo a Ramiro, Lucien fue hacia el tesoro y se escondió en el rincón donde nada podía reflejarlo.
Medio minuto después, una persona elegante y de buen porte entró sigilosamente.
Lucien vio el reflejo en una pieza de metal: era una hermosa dama, como una diosa.
Cada uno de sus movimientos rebosaba un encanto hechizante pero, de alguna forma, Lucien consideró que la dama era bastante familiar.
Estaba un poco confundido, ya que no recordaba haber visto a aquella dama antes.
La hermosa dama caminó hacia el otro lado del tesoro.
Entonces la luz, como los primeros rayos del sol de la mañana, salió de su cuerpo, y una puerta secreta quedó al descubierto.
No obstante, no había nada detrás de la puerta secreta.
—¿Se ha ido?
¿No adquirió algo poderoso de donde se originó el río Solna…?
—Murmuró la hermosa dama en voz baja y sexy.
Tanto Lucien como Ramiro la reconocieron a la vez y sintieron la divinidad poseída por la dama.
¡Ella era Asin, el Dios de la Luna!
¿Por qué se había feminizado?
Parecía que Asin había conseguido una nueva divinidad relacionada con la belleza y la gloria de la mañana.
Dado que Asin tenía aproximadamente el nivel siete, y tanto Lucien como Ramiro tuvieron que evitar mostrar su verdadero poder el uno al otro, decidieron no salir.
Vieron a Asin llevarse un par de objetos divinos y entrar en otro túnel secreto.
Daba la impresión de que podía regresar en cualquier momento por el resto del tesoro.
Después de un rato, Ramiro salió y sonrió.
—Estaba siguiendo a Asin.
Por supuesto, Lucien no le creyó en absoluto.
Al ver la mirada seria en el rostro de Leviatán, Ramiro sonrió.
—¿No me crees?
Está bien.
Nadie me va a interrumpir ahora.
Gracias a Dios.
¡Después de tres intentos interrumpidos, al final podía comerse a Leviatán!
El cuerpo de Ramiro empezó a retorcerse como si no tuviera huesos.
Lucien reconoció al instante quién era.
Renunció a la fuerza al plan de usar Confinamiento y Laberinto ya que Ramiro podía salir en cualquier momento por auto-explosión.
Como un montón de carne fangosa, Ramiro saltó hacia Lucien, no dejando lugar alguno para refugiarse.
De repente, la mente de Ramiro se detuvo un poco al ver un destello de luz verde en los ojos de Leviatán.
Luego sintió que su nivel de resistencia mágica se había reducido considerablemente.
¿Reducción de Resistencia?
¿Era un hechicero?
Ramiro vio una luz tenue en la túnica de Leviatán creando un rayo gris mortal que salió disparado directamente hacia él.
Sin ninguna preparación, Ramiro fue golpeado por el veloz rayo.
Sintió que su cuerpo se impregnó de energía negativa y que su poder se había reducido al menos en un nivel.
¿Rayo Debilitador?
¿Era el archimago del noveno círculo?
¡Maldición!
Ramiro había caído en una gran depresión y desesperación.
Por un segundo, hasta empezó a dudar del Dios de la Verdad.
¿Por qué su Señor no le advirtió del gran peligro, y por lo había abandonado qué la bendición?
No obstante, encontró una explicación al instante: Había sido interrumpido tres veces.
El Dios de la Verdad lo había advertido tres veces.
¡Fue su arrogancia lo que cegó sus ojos!
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