Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 482
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482: Escondido 482: Escondido Editor: Adrastea Works —Cecina…
—la expresión de Lucien cambió un poco sin control.
Si su profecía no salió mal, ese pedazo de carne oscura era exactamente una parte del cuerpo que Ramiro preparó de antemano para su resurrección.
No obstante, en ese momento estaba siendo asado por aquella joven.
No obstante, de alguna forma, Lucien estaba disgustado, solo entretenido.
Lucien sintió que Ramiro tenía suerte hasta cierto punto.
En medio del desierto, su carne podría haber sido arrebatada por un chacal.
En comparación, convertirse en un trozo de cecina no parecía tan malo.
La niña de ojos escarlata recogió la rama del árbol y masticó la carne.
No tardó mucho en tragarlo.
Luego se dio unas palmaditas en el vientre, todavía un poco insatisfecha.
Estoy hambrienta… Lucien estaba a punto de evitar que la niña comiera cualquier cosa que encontrara en el naturaleza de esa forma, pero al ver el buen apetito de la joven, no supo qué decir.
Pelo rubio, ojos escarlatas, belleza sin género y el hecho de que podía digerir fácilmente la carne de un caballero radiante…
Lucien creía saber quién era aquella joven.
—¿Alterna?
—Preguntó con cautela.
Si la joven era, en efecto, Alterna, explicaría por qué Lucien sintió la extraña sensación de intimismo y por qué sintió que alguien lo estaba vigilando antes.
La chica rubia se levantó, usando la espada larga envuelta con el fuego negro a modo de báculo.
Contempló a Lucien como si lo conociera desde hacía mucho tiempo y se quejó.
—Estoy hambrienta.
—¿Qué necesitas?
¿Sangre?
¿La carne de un caballero radiante?
—Lucien se preguntó si Alterna aún se encontraba en período de recuperación tras la caída.
Al escuchar la pregunta de Lucien, la joven frunció el ceño un poco y recordó el sabor de la “cecina” que cocinó.
Entonces ella sacudió la cabeza.
—No me gusta.
Lucien volvió a quedarse mudo, a pesar de que probablemente estaba frente a la existencia más poderosa en ese mundo.
Preguntó con paciencia.
—¿Entonces qué quieres?
¿Qué puede hacer que te recuperes?
La chica de cabello rubio parecía indiferente y seria.
—Quiero el queso que confinaste.
Sus ojos rojos se iluminaron de entusiasmo.
¿Queso?
¿Cuándo confinó un queso?
Lucien estaba confundido.
Pero pronto se dio cuenta de lo que pasaba.
—¿Mataste al Señor del Inframundo?
Lucien solo había usado hasta ese momento el hechizo de Confinamiento una vez en ese mundo, y aquello fue para contener al Señor del Inframundo.
La niña asintió con elegancia.
—Sí.
Quiero queso como ese.
—¿Entonces necesitas divinidades?
¿Algún tipo de divinidad?
¿O solo aquellas relacionadas con la Luna de Plata, la Muerte y la Resurrección?
¿Cuánto poder te queda?
¿Cuánto tiempo puede aguantar?
—Lucien se estaba asegurando, básicamente, de que la joven era Alterna, la Luna de Plata, y lanzó preguntas a diestro y siniestro.
Alterna resopló un poco, y su cuerpo se volvió un poco transparente.
—Solo el queso como ese.
Entonces su cuerpo empezó a verse más translúcido y ondulado.
Sus ojos rojos estaban medio cerrados.
—Necesito dormir un poco.
Cuidado con los tuertos.
Entonces se convirtió en un nítido destello de luz de la luna de plata y se escabulló en la mano izquierda de Lucien antes de que Lucien se diera cuenta.
Lucien sintió la voluntad de Alterna: profunda, ilimitada y todopoderosa.
Por un segundo, la voluntad de Alterna agobió a Lucien, y su mente quedó en blanco.
Cuando todo en su mente se calmó y volvió a su plena conciencia, Lucien vio que había una marca de la luna de plata en el dorso de su mano izquierda.
Pero la marca lunar también se atenuó en breve y se fundió en su piel, desapareciendo como si nada hubiera pasado.
Lucien respiró hondo mientras se sorprendía de cómo existía un semidiós en aquel mundo.
¡Alterna vivía en ese momento en su propia sangre y carne!
Aquello nunca podría lograrse con ninguna sustancia existente.
No obstante, si la forma de un semidiós era solo alma, voluntad o impronta espiritual, ¿por qué la joven Alterna parecía tan real y cómo podía digerir la carne?
Al focalizar su poder espiritual, Lucien revisó de forma minuciosa su mano izquierda.
Tras un tiempo, por fin sintió la todopoderosa voluntad con el terrible poder instalado en su mano izquierda.
Lucien intentó despertar a Alterna para saber más, pero no hubo respuesta en absoluto.
Por ende, Lucien tuvo que hacer sus propias conjeturas: Daba la impresión de que Alterna estaba muy débil en ese momento.
La caída había dañado gravemente a Alterna y no se recuperaría en un corto período de tiempo.
Dormir era el método actual de Alterna para mantenerse.
Debería haber pasado bastante tiempo desde que Alterna empezó a vigilar al Señor del Inframundo, o Alterna no habría podido conocer el nuevo reino divino del Señor del Inframundo.
Quizás, Alterna era la “cosa” mencionada por Asin que fue encontrada y traída por el Señor del Inframundo.
No obstante, el hecho de que Alterna no consumiera de inmediato “el delicioso queso” indicó que Alterna estaba demasiado débil para matar al Señor del Inframundo o que había estado esperando la oportunidad de matarlo con un ataque fulminante para no atraer la atención de los otros falsos dioses.
Aquello último parecía lo más razonable, ya que debió ser Alterna quien desbloqueó Confinamiento y mató al Señor del Inframundo a fin de cuentas.
Por ende, Lucien supuso que después de absorber la divinidad de la Muerte, y al quedarse dormida por un tiempo, Alterna podría acumular algo de poder de combate.
No obstante, si Alterna quería una recuperación más rápida o incluso recuperar el poder del semidiós, necesitaría abundantes divinidades similares.
Entonces, si Alterna pudiera encontrar la misteriosa existencia del Mundo de las Almas y absorber Su poder, debería poder recuperarse en el menor período de tiempo.
Lucien sabía que siempre y cuando la luna de plata aún pendiera del cielo, la Diosa de la Luna de Plata siempre podría regresar de la “Nada”.
No obstante, la llevaría demasiado tiempo, incluso demasiado tiempo para la eterna Diosa de la Luna de Plata.
¿Pero quién era el tuerto?
Lucien frunció el ceño, pensando en las últimas palabras de Alterna.
De repente, Lucien miró en la dirección donde se encontraba el Templo de la Guerra.
Lucien recordó que la estatua de Antanas, el Señor de la Guerra, era un hombre de mediana edad y tuerto.
¿Alterna hablaba del Señor de la Guerra?
¿Le había dicho el Señor del Inframundo al Señor de la Guerra la situación de Alterna?
Tenía sentido, pero…
pero no era necesario que Alterna advirtiera a Lucien al respecto.
Ni el mismo Lucien iría a buscar a Antanas para causarle grandes problemas.
Si Ell quería matar a Antanas, siempre enviaría a Francis y Jacob primero al frente.
Además, los vampiros siempre eran orgullosos e incluso arrogantes.
Como su Ancestro Primigenio, Alterna debería ser idéntica.
Aunque Alterna estaba gravemente herida en ese momento y podría ser cauta en lo referente a Sus acciones, Lucien no creía que Alterna se lo confesara.
A menos que hubiera una historia mayor oculta…
La expresión en el rostro de Lucien era muy seria, y creía que había conseguido la respuesta preliminar.
Sacudiendo su cabeza, Lucien se calmó.
Miró su mano izquierda y se preguntó si de ahora en adelante debería llamar a esa mano “la Mano Izquierda de Dios”.
En ese momento, la expresión en el rostro de Lucien cambió de repente.
Activó la máscara de inmediato y se convirtió en un pez escondido entre las plantas acuáticas.
Un cúmulo de neblina negra salió volando del reino casi derrumbado por completo.
Era Francis.
La cara de Francis estaba muy pálida.
Daba la impresión de que estaba gravemente herido.
No obstante, también parecía muy emocionado.
Quizás fuera porque había encontrado algo importante en el palacio.
Al mirar hacia las ruinas y alrededor cuidadosamente, Francis sacudió su cabeza y suspiró.
—Es una pena que el talentoso Leviatán haya muerto aquí.
Obviamente, Francis pensó que tanto Leviatán como Anheuse habían muerto en el derrumbe.
Lucien no planeaba reunirse con Francis en absoluto.
Tras la pelea contra Ramiro y encontrarse con Alterna, Lucien había decidido renunciar a la identidad de Leviatán y colarse entre la multitud, así podría esconderse mejor.
El plan de ver cómo evolucionaba un dios tuvo que ser abandonado de momento.
Ahora que el vigilante nocturno Ramiro había desaparecido, y Ell había acogido la divinidad del Dios de la Luna, la Iglesia enviaría sacerdotes más poderosos al lugar, quizás hasta un Gran Cardenal.
Entonces, si Lucien seguía siendo uno de los apóstoles de Ell, sería investigado de cerca sin lugar a dudas.
Lo peor era que si el Príncipe Drácula también había llegado allí, podría haber una conexión entre él y Alterna a cierta distancia.
¡Eso pondría a Lucien en gran peligro!
Por lo tanto, Lucien decidió aprovechar la oportunidad y esconderse en la multitud para estar a salvo.
No obstante, esconderse no le funcionaría a Lucien durante mucho tiempo.
Cuanto más hambrienta estuviera Alterna, más problemas ocurrirían.
Además, las ciudades y pueblos aún eran demasiado pequeños para que Lucien se escondiera de forma segura bajo la pesquisa de un legendario como Drácula.
Lucien sabía que su siguiente paso del plan convertiría la situación actual en un gran revuelo cuando fuera el momento adecuado, lo bastante grande como para llamar la atención del Congreso.
Una vez que pudiera volver a ponerse en contacto con el Congreso de Magia, estaría a salvo.
Aunque el Congreso no pudiera localizar a Lucien a una distancia tan grande, una vez que hubiera muchos vigilantes nocturnos y caballeros radiantes persiguiéndolo, Lucien podría atrapar a uno y obtener la información relacionadas con las zonas que estaban bajo el control del Congreso a través de una ardua investigación.
Ante las circunstancias actuales y los riesgos subyacentes, Lucien abandonó temporalmente sin dudar su vigilancia de cómo Ell se convirtió en un verdadero dios.
Después de confirmar que Francis se había marchado, Lucien se transformó en un hombre común y se escabulló a la ciudad de Husum.
Con la ayuda de la magia, se convirtió en un residente legal de la ciudad.
…
—¿Escuchasteis aquello?
Hace unos días, aparecieron olas negras, grises y blancas brotando en el río Solna.
¡En las olas, había monstruos no muertos!
¡Monstruos podridos!
—Un anciano canoso dijo de forma misteriosa a unos pocos extraños a primera hora de la tarde.
—¿En serio?
—Preguntaron los extraños.
Su vida era bastante aburrida en la mayoría de los casos, así que estaban especialmente interesados en esa clase de noticias y leyendas.
El anciano dijo con gran incertidumbre.
—¡Otra persona me lo dijo, pero fue el sacerdote del Dios del Amor y la Belleza quien lo vio con sus propios ojos!
¡Además, había una verdadera luna de plata en el fondo del río, no un reflejo!
—¿Qué parte del río?
—Preguntó a un tipo duro que trabajaba en los muelles.
El viejo miró a su alrededor y bajó la voz.
—La parte junto al Templo de la Guerra…
El hombre bajo jadeó.
—¿Era el Señor de la Redención?
¿Después de quitarle la divinidad al Dios de la Luna, regresará a por el Señor de la Guerra?
El anciano dijo alertado.
—Quizás.
Un rato después, el viejo encontró una excusa y se fue a toda prisa para evitar atraer demasiada atención.
En el rincón oscuro, el viejo se transformó en un hombre de aspecto común.
Era Lucien, quien se había estado escondiendo en la ciudad de Husum.
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