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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 487

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487: Altibajos 487: Altibajos Editor: Adrastea Works El rostro de Lucien era sombrío.

No dijo una palabra, pero levantó la mano izquierda.

Sus dedos se estiraron, y su brazo y mano izquierdos eran como una espada.

De repente, el entorno circundante empezó a cambiar.

La oscuridad se retiró y la fría luz de la luna lo envolvió.

La luna de plata en el cielo, sin embargo, desapareció.

—Te has recuperado hasta cierto punto después de asimilar la divinidad de muerte de Asin, pero no es suficiente —la áspera voz de Antanas sonó como una garra afilada rasgando un trozo de chapa oxidada.

Levantó el martillo de guerra cubierto por la llama gris del alma y se lo lanzó con ferocidad a Lucien.

Los cien metros de distancia entre ellos parecían haberse desvanecido, y el martillo apareció al instante frente a Lucien.

El reino del negro, blanco y gris siguió la huella del martillo y se extendió como un pincel, sin embargo, en lugar de añadir colores, el reino eliminó el color y el sonido de todos los objetos en su camino, enterrándolos en un silencio eterno.

Lucien observó a Antanas venir hacia él con gran calma.

Todos los movimientos eran incoloros y silenciosos.

De repente, una gran luna de plata se alzó detrás de él.

La luna era tan grande y brillante como si hubiera descendido del cielo.

En la mano izquierda de Lucien, una llama negra ardió repentinamente y formó una espada de fuego negro.

Lucien blandió la espada hacia Antanas usando toda su fuerza.

Su túnica ondeaba en el viento, a medida que la deslumbrante luz irradiaba de la luna de plata.

La luz de la luna chocaba con el contraste de negro, blanco y gris.

El mundo entero pareció oscurecerse.

No había color, ni sonido, ni tiempo, ni espacio.

La ilusión duró menos de un segundo.

Natasha y el resto vieron una pequeña grieta apareciendo en el color negro, blanco y gris, y luego siguieron más grietas.

A medida que las grietas se hicieron más y más grandes, llegaron los colores y el sonido.

De repente, el mundo de negro, blanco y gris se derrumbó.

El mundo había recuperado su estado original.

No obstante, Natasha y el resto de ellos todavía sentían un gran entumecimiento y no podían controlar sus propios movimientos al completo.

Ellos, sin embargo, habían visto el resultado de la pelea.

Antanas flotaba en el aire.

El acantilado del templo debajo de él había desaparecido.

Había un profundo y gigante agujero en el suelo, y enormes remolinos del agua del río brotaron en el vacío del profundo agujero, tratando de llenarlo.

Trozos de carne podrida caían de la cara y el cuerpo de Antanas.

Los huesos revelados estaban cubiertos del color del óxido y la sangre, teñidos por la divinidad de la guerra.

La esfera de luz negra, blanca y gris parecía mucho más transparente y rígida en ese momento.

Obviamente, Antanas estaba herido de gravedad.

No obstante, en comparación con Lucien Evans, quien había volado al otro lado del río Solna, la situación de Antanas aún era mucho mejor.

Cuando Lucien fue golpeado, aplastó innumerables árboles y rocas del río antes de golpear el suelo.

Lucien no podía moverse en ese momento en absoluto, y su mano izquierda parecía pálida y gris en ese momento.

—Te lo dije.

¡No es suficiente!

—La risa ronca de Antanas podría enloquecer a cualquiera.

Cuando la misteriosa existencia del Mundo de las Almas aún se estaba recuperando, Alterna lo interrumpió.

Por lo tanto, en aquel momento seguía dominando la parte del Señor de la Guerra.

Pero bajo la influencia de la misteriosa existencia, Antanas había enloquecido aún más.

Antanas dio un paso adelante.

Al contemplar a su enemigo tirado en el suelo y luchando, la mente de Antanas estaba llena de alegría y orgullo.

—Tu poder me ayudará a recuperarme.

Si bien ahora no puedo matarte, puedo enviarte a un largo, largo sueño.

¡Alterna, tómate tu tiempo para volver!

Antanas levantó el martillo, y el poder del negro, blanco y gris volvió a extenderse.

Lucien podía escuchar el clamor de la muerte llamándolo.

De repente, el mundo de negro, blanco y gris se iluminó con llamas verdes y colapsó al instante.

Antanas apareció de nuevo, rodeado de un gris y blanco mortal y silencioso, el cual era muy diferente de su propio negro, gris y blanco.

Era el poder de la descomposición, y había almas resentidas y espíritus aullando y arremolinados.

—¡Ahh!

—El grito resentido vino de Asin.

En gran agonía, la fuerza vital de Asin fue arrebatada por el poder en el aire.

En unos segundos, su rostro había palidecido sumamente y sus dos ojos verdes se habían convertido en dos cúmulos parpadeantes de llamas rojas.

El aire de la muerte emergió de su cuerpo.

Lo mismo le sucedió a Ell, cuya cabeza estaba rota como una sandía aplastada, Ell soltó varios gemidos dolorosos y entonces dejó de sangrar.

Lo que salía de su cuerpo en ese momento era un fluido amarillo claro cadavérico.

Pero quizás se debió a su divinidad, la velocidad de la fuerza vital que abandonaba su cuerpo era mucho más lenta.

Todavía no se había convertido en un muerto viviente.

Alrededor del Templo de la Guerra, en un radio de doscientos metros, incontables árboles Husum se marchitaron y se pudrieron.

El poder en el aire estaba absorbiendo su fuerza vital.

El rico y húmedo suelo había perdido al instante toda su humedad y se había agrietado.

Tan pronto como el agua del río Solna fluyó en esa zona, palideció terriblemente y apestaba muchísimo.

Uno de los sacerdotes de rango sénior exclamó.

—¿Ritual de Vida?

¡¿El Semi-dios Lich?

Tan pronto como acabó de hablar, la luz divina que lo rodeaba atrajo el ataque del poder de la muerte.

Como si hubiera algún tipo de terrible reacción alquímica entre el poder de la muerte y la luz pura, se produjo una espantosa explosión.

En aquella ocasión, el cardenal de túnica roja de nivel ocho explotó, y su fuerza vital fue lanzada al aire.

El poder de la muerte también atacó a Danniel, el Fuego de la Purificación.

El escudo de la llama blanca que lo rodeaba era mucho más tenue en ese momento.

Tuvo que apoyarse contra su espada para evitar caerse, y su fuerza vital también estaba abandonando su cuerpo a toda velocidad.

Natasha fue la primera en percatarse de lo que estaba pasando.

Corrió hacia Camil y elevó su copia del Escudo de la Verdad frente a ellos.

Ya había pequeñas grietas en el escudo.

Pero hasta el escudo negro estaba perdiendo su color, como si también perdiera fuerza vital.

Natasha sabía que el escudo se pudriría en uno o dos minutos, pero no tenía otras opciones.

Los ojos de Bero, el Dios del Sol, perdieron su visión.

Mientras le arrebataban la fuerza vital, todo el cuerpo de Bero se temblaba ligeramente.

Lucien luchó para ponerse en pie.

Su mano izquierda parecía completamente gris en ese momento, y estaba teniendo dificultades para respirar.

Francis, tendido en el suelo y sin poder moverse, trató de girar el cuello.

Al mirar la zona que en ese momento se parecía a la Tierra del Esqueleto, se sintió afortunado de que el misterioso caballero lo lanzara tan lejos de Antanas que no estuviese en la cobertura del terrible poder.

Dentro del alcance, nubes inmundas y oscuras se reunieron en el cielo.

Un rayo negro se iluminó y entonces empezó a llover.

El terrible olor a podrido hizo que Ell, gravemente herido, se desmayara directamente.

Las gotas de lluvia contaminadas de color blanco grisáceo cayeron al suelo, y el suelo palideció de repente.

Incontables esqueletos y cuerpos enterrados en lo profundo surgieron del suelo y se levantaron lentamente.

Bañados por la lluvia, su poder de muerte se hizo cada vez mayor.

Todo lo que tocaron las gotas de lluvia, incluido el fuego de purificación de Daniel y el Escudo de la Verdad de Natasha, empezaron a pudrirse.

Pero por suerte, no eran el objetivo principal, por lo tanto, las gotas de lluvia que caían sobre ellos no eran graves.

No obstante, la lluvia que cayó sobre Antanas, contaminó todo y se alimentó de su reino de negro, blanco y gris.

Antanas volvió a levantar el martillo, pero su poder se había reducido.

No obstante, como la misteriosa existencia en el Mundo de las Almas, el martillo de Antanas aún podía hacer que los espíritus, los espectros y los muertos vivientes reconocieran su lealtad.

Cuando Antanas casi se había liberado del confinamiento, una gélida voz llegó del cielo.

—Confinamiento del Espíritu.

Las almas y los espíritus dañados que rodeaban a Antanas se retorcieron en los destellos de la luz del alma y se escabulleron rápidamente en el cuerpo de Antanas.

Todo el cuerpo de Antanas se hinchaba más y más grande.

Líquidos grises y blancos fluyeron del rabillo de sus ojos, y Antanas solo pudo quedarse quieto como una estatua de piedra.

—Ritual de Vida —la gélida voz llegó, de nuevo.

Las nubes de contaminación se derrumbaron sobre Antanas.

Mientras tanto, incontables muertos vivientes corrieron hacia Antanas y se convirtieron en parte de las nubes.

La fuerza vital de Antanas fue expulsada de su cuerpo con ferocidad.

Al perder el apoyo interno, el cuerpo alto y fuerte de Antanas se emblandeció.

El martillo de guerra cayó al suelo y el cráneo de Antanas se rompió en pedazos.

La esfera de luz solidificada de color negro, blanco y gris salió de la cuenca del ojo, cayó al suelo y se rompió en varios fragmentos del mismo tamaño.

Los fragmentos aún tenían el poder todopoderoso de la eternidad y la supremacía, pero parecía que los fragmentos habían perdido el alma y la voluntad de su interior.

El negro, el blanco y el gris se extendieron lentamente de las piezas, tiñendo los objetos circundantes, pero el proceso no tenía significado ni propósito en ese momento.

Una Mano de Mago ilusoria apareció en el aire, tratando de recoger los fragmentos de la esfera de luz.

No obstante, la mano los atravesó directamente, como si los fragmentos no estuvieran en aquella dimensión.

—¿Hm?

—La voz parecía confundida.

Un lich en una capa negra apareció en el cielo.

Su cabeza no tenía carne sino solo una calavera blanca.

En cada una de sus dos negras y huecas cuencas parpadeaba un fino punto de luz roja con forma de aguja.

Era él.

Congus, el Semi-dios Lich.

Lucien lanzó un suspiro en su mente.

Congus no tenía prisa por recoger los fragmentos rotos de la misteriosa existencia en el Mundo de las Almas.

En su lugar, Congus se volvió para mirar a Lucien.

Nunca le daría a Alterna la oportunidad de recuperarse.

Alterna era su única amenaza en ese momento.

—Privación de…

—Congus dijo dos palabras extrañas.

Eran las palabras mágicas más primitivas.

Congus no iba a subestimar a Alterna por si acaso.

Utilizó directamente un hechizo legendario para exterminar a Lucien y su mano izquierda.

No obstante, antes de que Congus pudiera acabar la segunda palabra, un destello de luz brillante lo cortó por detrás.

La luz poseía ese poder tan positivo que le recordaba a Lucien todos los rasgos agradables incluido el orden, la honestidad, la amabilidad, etc.

Los hechizos de defensa mágica activados automáticamente se disolvieron bajo la luz.

Pero Congus se había trasladado a otro lugar.

Como un hechicero legendario, estaba siempre preparado para ataques repentinos.

Las dos manchas rojas con forma de aguja se volvieron para mirar al atacante.

Era Bero, el Dios del Sol, quien supuestamente había perdido todo su poder bajo el Ritual de Vida.

No obstante, Bero estaba de pie en el aire en ese momento y habló con tono autoritario.

—Esto es solo un aviso.

—¿Quién eres?

—Preguntó Congus.

Sintió que el poder que provenía de Bero le era bastante familiar, pero no era el propio poder de Bero, y Congus no podía recordar a quién pertenecía.

Bero no respondió la pregunta.

Incontables alas blancas se extendieron detrás de él.

Bero le dijo a Congus en un tono solemne.

—Cualquier cosa que muera debe caer en el sueño eterno.

Este es el orden de la vida.

¡Sucia y malvada criatura, afronta esta sentencia!

Entonces una balanza, con el lado izquierdo blanco y el lado derecho negro, apareció frente a Bero.

Después de varias oscilaciones, alcanzó su equilibrio.

Las horribles y tenues nubes grises y blancas desaparecieron al instante, pero la tierra contaminada y los árboles moribundos seguían estando iguales.

—¡La Balanza de la Justicia!

¡Eres Rudolf II!

Congus no tenía ni idea de cómo llegó Rudolf II allí, pero sin embargo, conjuró a toda velocidad el hechizo legendario sobre Rudolf II.

—¡Privación de Vida!

Congus creía que aquello era solo una proyección de Rudolf, así que estaba seguro de que a pesar de que Rudolf había traído la Balanza con él, la proyección no era rival para el propio Congus de todas formas.

En silencio, la cara de Bero envejeció como si el tiempo pasara sobre él muy rápido.

Las alas a su espalda se cerraron, convergiendo en un rayo de luz.

—Acata la orden, Congus.

—¡La Luz del Orden!

El rayo de luz se expandió rápidamente, impregnando cada rincón del mundo, portando el poder de disolver cualquier cosa que no fuera natural en la zona.

Mientras tanto, Congus abrió su gran boca y dejó escapar un aullido terrible: ¡Aullido del Semi-dios Lich!

Los ojos de Natasha volvieron a perder la visión y además perdió la capacidad de oír u oler.

El Escudo de la Verdad frente a ella se rompió rápidamente.

En ese momento, bajo la fría y brillante luz de la luna, Lucien se elevó en el aire al otro lado del río.

Vistiendo su largo abrigo negro, Lucien levantó la mano izquierda, la llama de la destrucción se enroscó en ella.

Francis y Camil pensaron que Lucien y Alterna habían agotado todo su poder.

No obstante, ese no era el caso.

Antes de asimilar la divinidad del Señor del Inframundo, Alterna fue capaz de lanzar una ronda completa de ataques.

En ese momento, tras absorber una divinidad más, más el sueño de medio mes, ¿cómo iba a perder Alterna la capacidad de luchar después de un solo ataque?

Lucien fue al Templo de la Guerra a propósito.

Para salir del problema, estaba tratando de hacer que el archimago legendario que lo había estado observando todo el tiempo y Antanas lucharan entre sí.

Antes de aquella pelea, Lucien había tenido en cuenta la llegada de Congus, por lo tanto, no usó todo el poder de Alterna.

De cara a Alterna, quien había sido gravemente herida, y la misteriosa existencia del Mundo de las Almas que todavía podía luchar, Congus se ocuparía primero de ese último.

Lucien los dejaría pelear primero.

Además, dado que Lucien vio a Sofía por casualidad, y sabía que el Emperador había abordado el secreto detrás de los siete demonios antiguos, Lucien también había previsto que Rudolf II se involucrara en aquello.

El poder de la luna de plata había restaurado rápidamente el cuerpo de Lucien.

Con la gigantesca luna elevándose de nuevo, cubriendo la verdadera luna de plata en el cielo.

Sorprendidos, Congus y Rudolf II vieron a Lucien inclinarse levemente.

Y después Lucien dejó caer su mano izquierda, y la luz de la luna se expandió de repente y colmó su visión.

¿Fue porque Lucien era más listo y más avanzado que ellos?

No, fue simplemente porque Lucien conocía mucha más información que Antanas.

Lucien sabía que había un legendario escondido alrededor y que Rudolf II llegaría en cualquier momento.

Por lo tanto, podría elaborar un plan mejor.

¡La desinformación fue la ventaja de Lucien!

La luna de plata aquella noche era tan brillante que Congus y Rudolf II nunca olvidarían esa escena.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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