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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 504

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504: Amanecer 504: Amanecer Editor: Adrastea Works En la proyección del infierno, los demonios rodeados de llamas y humo se abalanzaron sobre Lucien, Natasha y el Semi-dios Lich con el viento frío que podía congelar sus almas.

Los súcubos dentro del castillo de bronce soltaron gemidos que conmovieron el alma…

Cuando Maltimus, el Señor del Infierno, llegó, las proyecciones de incontables demonios formaron una legión aterradora.

El Semi-dios Lich, a quien solo le quedaba una calavera de oro, abrió la boca después de un breve asombro y lanzó un aullido desgarrador que resonó directamente en el alma.

Los temblores se extendieron y la intensa brisa de la muerte aumentó.

Dentro del alcance del aullido del Semi-dios Lich, los volcanes, rocas y castillos permanecieron sin cambios, pero de repente, un demonio de rango sénior de casi tres metros de altura que empuñaba una espada ardiente colapsó sin hacer ruido.

Como contaminado por él, el enjambre de demonios cayó como el trigo que había sido cosechado.

En solo dos segundos, la primera oleada de la legión del diablo que marchaba con decisión fue aniquilada.

—Ritual de Vida —después de su ascenso, a Congus le fue mucho más sencillo realizar las magias legendarias.

El lapso de tiempo entre las dos magias singulares en las que estaban basados la Tierra del Polvo, su demiplano, y el Semi-dios Lich, su clase legendaria, era mucho más corto que antes.

A medida que la voz de Congus se extendía, el fuego del infierno se volvió gris, el pantano apestoso estaba seco y destrozado, el castillo de bronce se descompuso y se desvaneció, y el frío viento de la muerte en la llanura silenciosa se enfureció de una forma aún más violenta.

Los demonios que acababan de colapsar se levantaron de nuevo, su piel arrugada y sus músculos podridos.

Con una rojez punzante irradiando desde sus ojos, se dieron la vuelta y atacaron a Maltimus, el Señor del Infierno.

La vitalidad extraída se reunió en sucias y tenues nubes en el cielo iluminadas por un rayo negro.

Gotas de agua gris cayeron de forma torrencial hacia el Señor del Infierno.

En ese momento, el demiplano de Congus parecía haberse superpuesto con la proyección del infierno.

Los cazadores de almas se levantaron uno tras otro, los gigantes difuntos arrojaron piedras, las bestias malignas comandaban la legión de los muertos, docenas de apestosos dragones esqueléticos volaron en el cielo e incontables sombras vagaron entre la ilusión y la realidad de forma impredecible, lo cual hacía que apenas fuera posible oponer cualquier resistencia ¡Azote de los no Muertos!

A pesar de que ninguno de los espectros era legendario, tenían ventaja numérica.

Ahora que el Señor del Infierno había sido bloqueado, aún podían herirlo.

Después de que el espacio fuera distorsionado a través de la proyección de Montaña Paraíso, la proyección de Maltimus ya había alcanzado el nivel de gran arcanista y cerca del apogeo del legendario.

Congus no se atrevió a ser descuidado en absoluto.

Lucien y Natasha estaban sorprendidos por lo que vieron.

Congus fue demasiado imprudente antes en efecto.

No puso en práctica el 10% de sus habilidades cuando se ocupó de los dos niños que solo estaban en el séptimo círculo y nivel siete.

Si los hubiera tratado con su actitud actual, por muy ingenioso que fuera Lucien y lo resuelta que fuera Natasha, habrían muerto.

El fuego que era similar al azufre se encendió en Maltimus, bloqueando la sucia lluvia.

Susurró.

—Privación de Vida.

“Bam, bam, bam, bam, bam.” Los espectros explotaron como fuegos artificiales florecientes.

Once esferas de luz plateadas aparecieron de repente junto a Congus.

También se expandieron y explotaron, y no fue hasta que solo quedaron dos de ellos cuando por fin bloqueó la Privación de Vida de Maltimus.

¡No obstante, el Azote de los No Muertos de Congus ya había sido eliminado para entonces!

Dentro de las ruinas, Natasha logró dar una puñalada con Justicia Tenue para frustrar el ataque de Ritual de Vida y Privación de Vida.

La espada tembló y zumbó violentamente, emitiendo el brillo de lo sagrado y la determinación, mientras protegía un pequeño espacio cercano.

Daba la impresión que la espada podría romperse en cualquier momento.

Para Maltimus y Congus, Lucien y Natasha, quienes habían perdido sus habilidades de combate, no merecían su atención.

Las secuelas de sus ataques podrían haberlos matado a los dos si no hubiera sido por Justicia Tenue, la cual era un arma legendaria para los espectros y los demonios.

Para Congus, si Lucien restauraba su poder espiritual en ese momento y aún podía usar su anillo, no le importaría trabajar con Lucien por un tiempo para tratar con el Señor del Infierno.

No había amigos o enemigos eternos, sino solo intereses eternos.

No obstante, era una lástima que Lucien no tuviera capacidad alguna para prestar ayuda.

Maltimus, por otro lado, era bastante cauteloso y no se esforzó.

Le preocupaba que Lucien liberara a Alterna a costa de su propia vida.

No obstante, Alterna, quien solo tenía fuerza para un ataque y quien había sido debilitada por el mundo material, no era una amenaza demasiado grande para un semidiós como él que conocía todos los detalles sobre ella.

Tragarse la conciencia de la misteriosa existencia del Mundo de las Almas, y fundir el Mundo de las Almas con el infierno, eran sus mayores propósitos.

De lo contrario, no habría intentado tanto disminuir la conciencia de la misteriosa existencia del Mundo de las Almas.

¡Aunque no pudiera matarla, aún podría asimilarla!

—Lamento Mortal —el hechizo de Congus sonaba como una canción impredecible e ilusoria, la cual hizo que las llamas de azufre en Maltimus se apagaran.

Justicia Tenue gimió y bloqueó a Lamento Mortal, pero no parecía capaz de aguantar mucho más.

Lucien sugirió a Natasha que envainara la larga espada y huyera cuando lanzara el ataque suicida con la fuerza de Alterna, la Luna de Plata.

No obstante, la luz de marfil del interior de la mano izquierda de Lucien se expandió repentinamente.

Sin prisa, se tragó y digirió los restos de la misteriosa existencia del Mundo de las Almas.

Tal rapidez, tal facilidad y un resultado así de asombroso dejó estupefacto a Lucien, cuya cabeza parecía estar iluminada por una luz que alejaba toda la oscuridad.

Todos los detalles que habían escapado a su atención antes eran claramente visibles en ese momento.

¿Por qué la misteriosa existencia del Mundo de las Almas perdió el control de una forma tan fortuita?

¿Por qué nunca estuvo fuera de control después de ser herido cuando preparó la poción y escribió el artículo?

¿Por qué Alterna no pudo controlar su “apetito” cuando se enfrentó a Asin, si había sido tan cautelosa antes, hasta el punto de que se arriesgó cuando nadie se percató del Señor del Inframundo?

Además, cuando el Maestro de Argentum fue asesinado, según Rhine, invocó a Alterna y tomó prestada su fuerza.

Era falso que la absorción y la digestión llevaran siete días.

Confundido y sorprendido, Lucien solo sintió que la fuerza contenida en su mano izquierda cambió y creció rápidamente.

Al instante siguiente, la fuerza se volcó en el cuerpo de Lucien, permitiendo que su poder espiritual se disparara, al igual que los hechiceros cuyas capacidades mejoraban temporalmente a través de proyecciones o invocaciones.

En ese momento… —Pero no está completo —al no tener tiempo para preguntarle a Alterna qué sucedió, solo pudo responder que todavía había un largo camino por recorrer para la “fusión de magia”.

“Boom”.

Alterna no dijo nada, pero un poder más fuerte y más alto surgió en el alma y el cuerpo de Lucien.

Sus percepciones del mundo cambiaron por completo.

Lucien, en ese momento, parecía estar en el espacio.

El mundo material junto a él perdió todas las nociones externas y se convirtió en parte de su mundo cognitivo: los electrones saltaban en las órbitas, aceptando y lanzando fotones cuánticos de vez en cuando; los protones y los neutrones formaron el núcleo atómico bajo la fuerte interacción…

La luz profunda y fría fluyó en silencio.

Al extender su mano, la cual estaba hecha de su poder espiritual, Lucien se percató de que podía “controlarlos” directamente.

Se sorprendió de inmediato.

No obstante, Lucien se percató en el acto de que no era el mejor momento para disfrutar de la experiencia.

Se dio prisa en revisar el conocimiento y el mecanismo de fusión y proyectarlos en diversos modelos mágicos.

El tiempo parecía transcurrir lentamente.

Además, tenía el punto clave de la fusión de magia, y su biblioteca de espíritus tenía suficientes introducciones con su procedimiento.

Por ende, una estructura mágica bastante cutre sin modelo auxiliar alguno apareció en breve ante Lucien.

—Contrólalo, libéralo —Alterna parecía tan seria como antes.

Lucien estaba bastante asustado.

—¡Sin lanzamiento, sin prórroga, sin nada!

¡Nos va a matar también!

—Yo me encargaré de eso.

Date prisa —Alterna se lo prometió.

El “espacio cognitivo” de alrededor se desvaneció de inmediato, revelando el mundo real, donde Maltimus todavía estaba luchando contra Congus, y Justicia Tenue y Natasha aún lograban resistir.

Lucien respiró hondo.

La sensación de profundizar en la materia permaneció ante sus ojos.

Por ende, extendió su mano izquierda, ¡y la luz plateada dibujó asombrosos trazos en el aire como si estuviera controlando las partículas del mundo entero!

Natasha fue la primera en notar que algo no iba bien.

Al sentir que Lucien estaba realizando magia compleja, se dio la vuelta y miró, solo para ver un par de ojos insondables, oscuros y llenos de infinitos misterios.

Los ojos demoníacos emanaban un encanto inimaginable.

Natasha apenas podía apartar la cabeza después de verlos.

Lucien abrió la boca y proclamó con voz ronca, como si no hubiera hablado durante años.

—¡Fuego Eterno!

Junto con el hechizo, un brillo plateado brotó del cuerpo de Lucien.

La luna parecía haber aterrizado, volviendo a Natasha y a él mismo borrosos.

No fue hasta que oyeron el hechizo que el Señor del Infierno y el Semi-dios Lich se percataron de los cambios de Lucien.

Cuando lo sintieron, descubrieron, para su sorpresa, esa fuerza aterradora y abrumadora que explotó de Lucien, y una luz infinita se dirigía hacia ellos como el abrasador sol del mediodía.

Al no tener tiempo para tomar otras medidas, Congus se dio prisa en recitar.

—Baluarte de los No Muertos.

Un muro fabricado de almas y cuerpos lo rodeaban, casi tan bueno como Muro de los Suspiros, la mayor magia de defensa en Nigromancia.

—¡Alterna!

—Maltimus, quien estaba más o menos preparado para ello, rugió.

El infierno junto a él colapsó en una Barrera Infernal.

No obstante, bajo el calor abrasador, los rayos radiantes y la enorme explosión, las rocas se hicieron añicos, las murallas se derritieron y las barreras se quebraron.

El Señor del Infierno y Semi-dios Lich querían marcharse usando la teletransportación.

No obstante, se percataron de que habían bloqueado el espacio durante su batalla anterior, como solían hacer.

¡Por lo tanto, en sus ojos rojos, la luz abrasadora procedente del fuego gris era más y más brillante, ocupando su horizonte y tragándose todo!

“¡Boom!” ¡La terrible explosión no hizo eco hasta ese momento, ensordeciendo a todos!

Fuera de las montañas del norte, Lucien, Natasha y Alterna aparecieron de entre la confusión.

Entonces, todos escucharon la explosión y vieron un sol incandescente elevándose muy a lo lejos, disipando la oscuridad más profunda antes del amanecer.

—Es el amanecer…

—Natasha miró a Lucien y luego al “sol”, murmurando para sí.

El sol desapareció en breve.

Apareció una gigantesca nube en forma de hongo donde estaba surgiendo el fuego, bloqueando la mitad del oscuro cielo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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