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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 653

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653: Determinismo 653: Determinismo Editor: Adrastea Works Dum, dum, dum.

En su biblioteca, Fernando escuchó los lentos golpes a la puerta.

—¿Has venido tan temprano?

—Fernando miró fijamente a Lucien con sus ojos ligeramente nublados y enrojecidos, subconscientemente en alerta ante su anormalidad.

Lucien bajó la cabeza y sonrió.

—Sucede que, cuando terminé el artículo, empezó a amanecer, así que vine aquí directamente.

—¿Qué artículo?

—Fernando tuvo una sensación de peligro aún más fuerte, la cual no provino de su Estrella Guía del Destino, sino de las múltiples lecciones del pasado—.

¿Es disruptivo?

Lucien reflexionó por un momento y asintió.

—Sí.

Sin embargo, solo está basado en la observación de muchísimos resultados experimentales y no está estrictamente demostrado.

No podemos ignorar la posibilidad de que sea descartada o incluida en otras teorías futuras que consideren dichos fenómenos.

—Tráela aquí —Fernando estaba aliviado.

En tal caso, hasta que pruebas concluyentes aparecieran, incluso la teoría más revolucionaria no podría hacer que su cabeza explote.

Lucien presentó su artículo, y Fernando lució terrible luego de simplemente leer el título.

—«Una Explicación Probabilística de la Función de Onda» —él leyó el título del artículo en voz alta palabra por palabra y adivinó vagamente la naturaleza del contenido.

De alguna manera, comprendió el significado de los experimentos de difusión y difracción de electrones en los que trabajó recientemente y también por qué la explicación de Oliver de la función de onda no concordaba con ciertos resultados experimentales.

Luego de abrir el artículo, Fernando continuó leyendo en silencio.

La atmósfera a su alrededor se tornó cada vez más y más deprimente, como si una tormenta real estuviera por llegar.

Repentinamente, él levantó la cabeza sin haber aún terminado el artículo.

Con electricidad destellando en sus ojos rojos, habló con un tono amenazante: —¿Estás insinuando que la función de onda no define a la onda como tal, sino a una onda de probabilidades para la onda real?

Lucien miró de vuelta a los amenazantes ojos de su maestro sin miedo alguno.

—Sí.

Al observar muchísimos resultados experimentales e introducir las estadísticas de Chloe al movimiento molecular, podemos describir a la función de onda de dicha manera: es un indicador de la probabilidad de que el electrón se encuentre en cierta ubicación.

Fernando parecía estar conteniendo su ira.

—Pero su ubicación está fija en la lámina receptora.

¡La probabilidad es cien por ciento!

No había duda de aquello.

Todos y cada uno de los arcanistas habían visto los puntos fluorescentes en la lámina estimulada por los electrones.

El incuestionable fenómeno experimental sugería que la ubicación de los electrones era absolutamente segura.

Comprendiendo muy bien la actitud de su maestro, Lucien habló con seriedad: —Es como cuando lanzamos una moneda sin conocer ninguna circunstancia externa.

Durante todo el proceso, podemos afirmar que el resultado podría ser cara o también podría ser cruz.

Sin embargo, en el momento en que toque el suelo, el resultado será determinado, para nunca más cambiar.

Naturalmente, la probabilidad será cien por ciento.

De lo que estamos hablando es del electrón antes de ser observado; no del electrón cuyo resultado ha sido determinado luego de una observación.

El tema pasó a ser más fácil de entender para Fernando.

Más o menos apaciguado, este último comprendió la idea central.

—¿Antes de observación?

¿Después de observación?

Entonces, de acuerdo a tu explicación, hasta que los observemos, los electrones podrían encontrarse en cualquier ubicación en el espacio, ¿excepto que las probabilidades de aparición en ciertos lugares son mayores que las de otros?

¡Él se volvió totalmente incapaz de imaginar la naturaleza y forma del electrón!

Fernando podía aceptar el ejemplo de la moneda sin la menor resistencia, pues esta giraba en el aire todo el tiempo, lo que implicaba los múltiples posibles resultados cuando toque el suelo, pero ¿qué sucedía con el electrón?

Si la función de onda describía probabilidades de ubicación, el electrón podría encontrarse en cualquier lugar.

¿Significaba aquello que el electrón podría encontrarse en dos lugares, o incluso en todo el espacio, al mismo tiempo?

¡Aquello era más absurdo e increíble que cualquier magia!

Hasta el momento, a excepción de los semidioses desconocidos para él, ¡nadie podía crear tal magia y existir de una manera similar!

Lucien hizo una analogía: «Hasta que lo observamos, el electrón es como una nube ilusoria que no posee entidad alguna.

Se expande a lo largo del espacio y existe en todo lugar como una superposición de todas las posibilidades.

Las zonas más densas de la nube son las ubicaciones en donde es más probable que este aparezca, pero ello no quiere decir que el electrón aparecerá allí de manera certera luego de ser observado.

Hasta que lo observamos, el electrón es algo que no podemos imaginar.

Es un monstruo unificado, pero que se contradice así mismo, poseedor de la dualidad onda-partícula.

Por lo tanto, nosotros no podemos imaginar su estado con nuestros conceptos clásicos, lo que no tendría el más mínimo sentido.

Solamente podemos describirlo con aquellos experimentos que puedan ser verificados rigurosamente.» Fernando se quedó con la boca cerrada, como si no fuera capaz de contener sus rugidos una vez que la abriera.

Lucien continuó: «De hecho, maestro, debe haber observado que, luego de que modificáramos los círculos mágicos y redujéramos la cantidad de electrones lanzados a la vez, lo primero que pudimos ver no fue la imagen de difracción, sino una agrupación desordenada de puntos fluorescentes.

La imagen de difracción solo se generó cuando el número de electrones aumentó.

¿A qué se debió esto?

Se debió a que el destino de un solo electrón luego de difractarse es absolutamente indeterminable; solamente existen probabilidades.

Por lo tanto, cuando los electrones fueron pocos, estuvieron desordenados, pero cuando hubo suficientes, ellos mostraron la distribución probabilística en términos generales.

Hubo más electrones en ciertos lugares que en otros.

Así es cómo la imagen de difracción fue formada.

Es como cuando lanzamos diez monedas a la vez: nos es imposible predecir cuántas de ellas mostrarán cara, ¡pero si lanzamos cientos; miles de monedas, ¡las veces que mostrarán cara deberían ser la mitad del total!

Si un día podemos modificar el círculo mágico al extremo de que sea capaz de lanzar un solo electrón a la vez, el resultado será aún más claro.» —¡Probabilidades, probabilidades!

—El rostro de Fernando estaba muy retorcido, como si fuera a comerse las probabilidades.

Él no necesitaba que Lucien lo educara sobre los conceptos básicos de la probabilidad, el cual era uno de los campos en los que sobresalía al ser una autoridad en la termodinámica.

Recordó los experimentos de difracción de electrones que realizó recientemente.

Era cierto que los puntos de luz estuvieron desordenados hasta que hubo suficientes electrones.

Una imagen tan clara causó que sus manos tiemblen.

Viento sopló a su alrededor, volteando las páginas de los libros de la biblioteca estruendosamente.

—¿Hasta que son observados, los electrones son una nube de probabilidades extendiéndose a través del espacio?

¿Luego de ser observados, son materia con una ubicación establecida?

¿Qué ocurrió durante la observación?

Lucien ignoró el viento y habló con la misma calma con la que daría una sentencia de muerte.

—La función de onda colapsó.

La abrumadora nube de probabilidades colapsó para terminar como un diminuto punto con una ubicación establecida.

La observación ocasionó el colapso de la función de onda.

Y respecto a la forma en la que el electrón existía antes de la observación, ¡no tiene nada que ver con nosotros y no tiene sentido pensar en ello!

—¿La observación ocasionó el colapso de la función de onda?

—Crack.

Un rayo cayó en la biblioteca y destruyó una estatua.

Fernando se puso de pie repentinamente y fulminó a Lucien con la mirada—.

¿Nuestra observación hizo que los electrones cambien de forma?

Este último asintió.

—Maestro, ¿en qué se basa nuestra observación?

Vemos cosas debido a la luz reflejada, y oímos cosas debido a las vibraciones en el aire.

En el reino microscópico, incluso los métodos más simples de observación, como los fotones, interferirán con los electrones.

En otras palabras, nuestra observación de las partículas microscópicas causará inevitablemente el cambio de estas.

—¿La interacción de partículas microscópicas?

—Fernando se veía mejor y comprendió básicamente por qué la observación ocasionaba el colapso de la función de onda.

Y con respecto a la incomprensible e inimaginable «nube de probabilidades», él decidió dar la vista gorda y centrarse en la idea principal de la explicación de Lucien—.

Cuando lanzamos monedas, podemos predecir correctamente el resultado después de conocer todas las condiciones externas, por lo que no hablamos de una probabilidad real, sino de una falsa.

Cuando hay una causa, hay una consecuencia.

Todos los estados iniciales determinan estricta y exclusivamente el resultado final.

¡Esta es la base de la escuela de astrología y de la magia misma!

—¿Es la probabilidad de los electrones también falsa, puesto que estos están bajo la influencia de condiciones externas que aún no hemos descubierto?

Su voz sonaba algo temblorosa, y cada vez más indicios de una tormenta aparecieron en la biblioteca.

Lucien negó firmemente con la cabeza.

—Al menos hasta el momento, no existen fenómenos que indiquen la influencia de condiciones externas.

¡Solamente podemos afirmar que la onda de probabilidad es una propiedad intrínseca de los electrones!

—¡Y que lo digas!

—Fernando finalmente rugió junto a una tormenta eléctrica que ocasionó lo que parecía ser el día del juicio en la biblioteca.

La arcana y la magia eran muy fascinantes, y muchísimas generaciones de hechiceros y arcanistas dedicaron sus talentos y sus vidas a la exploración de la verdad del mundo, pues creían en la ley fundamental del mismo, bajo la cual todo funcionaba de manera estricta, como la salida y puesta del sol; el movimiento de los cuerpos celestes; la lluvia; y las reacciones entre elementos.

¡Al descubrir la ley fundamental, ellos serían capaces de comprender todos los fenómenos!

No obstante, la explicación probabilística de Lucien parecía estarse burlando de su exploración, pues insinuaba que la esencia de la ley del mundo era la de, ¿probabilidades?

Sin importar cuántas reglas y patrones descubrieran, ellos solamente podrían predecir el lugar con mayores probabilidades de aparición del electrón, mas no describir con exactitud su siguiente ubicación.

¡Ella había negado la base de la profecía perteneciente a la escuela de astrología, así como la base de la arcana y la magia que exploraban la ley del mundo!

Señalando el artículo, Lucien observó a su rugiente maestro con seriedad.

Su Piel Elemental había sido automáticamente activada por los rayos.

—Ya he escrito la conclusión en mi artículo.

Fernando bajó la cabeza y vio un fragmento del escrito: «En el pasado, todos creían que, siempre y cuando todos los factores del presente se conocieran, sería posible inferir rigurosamente, o determinar, el resultado de un evento.

Cuando existe una causa, existirá una consecuencia correspondiente, y viceversa.

Los arcanistas reconocían dicha regla como determinismo, o la ley de causalidad.

Yo prefiero una definición más rigurosa.

La verdadera ley de causalidad es la ley de causalidad sobre la línea de tiempo.

La causa debe estar antes de la consecuencia.

Por lo tanto, la anterior ley de causalidad solamente debería llamarse determinismo.

Ahora, lo que quiero expresar es que algo podría ser incorrecto en el determinismo, pues ciertos procesos son probabilísticos e irreversibles…» —¿Hay algo malo con el determinismo y la ley de causalidad?

—Fernando fulminó a Lucien con su tempestuosa mirada y rugió en medio de los truenos—.

¿Me estás diciendo que la trayectoria del sol es probabilística?

¡Boom!

—¿Me estás diciendo que nuestra misma existencia es probabilística?

¡Boom!

—¿Me estás diciendo que, incluso cuando hemos construido un modelo mágico dentro de nuestra alma y hemos interiorizado todos sus detalles, la realización de magia seguirá siendo un proceso probabilístico?

—¡Absurdo!

¡Ridículo!

¡Boom!

En medio de la estruendosa tormenta eléctrica, un vasto universo apareció detrás de Lucien, en el cual los planetas estaban hechos de protones y neutrones de diferentes colores.

Los satélites a sus alrededores, por otro lado, se extendían a lo largo del cosmos y existían por todo el lugar, pero al ser observados de cerca, se encontraban fijos en un punto.

¡Boom!

Con el Infierno de Truenos mezclado con el Universo Atómico, Lucien le devolvió la mirada a Fernando sin titubear, antes de hablar seriamente: —¡Por lo menos, el determinismo debe morir cuando se trata de lo microscópico!

Crack.

Un grueso rayo atravesó la ventana y se dispersó por el cielo, en el exterior.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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