Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 659
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- Capítulo 659 - 659 El hospital
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659: El hospital 659: El hospital Editor: Adrastea Works La pila de fotos mostraba a cinco víctimas.
Algunas se estaban pudriendo.
Buck le explicó a Heidi: —Hace tres días, unos trabajadores salieron de noche más temprano de lo normal debido a que algunos círculos mágicos en Claire se descompusieron.
En su camino de regreso a Sardni a través de Egret, ellos oyeron un grito penetrante proveniente de la víctima de la primera imagen.
Fueron a investigar.
Uno de ellos era un aprendiz de magia.
El asesino había escapado.
Solamente encontraron el cuerpo, ni siquiera huellas.
Más tarde, nosotros descubrimos otros cuatro cadáveres escondidos al interior de las alcantarillas.
Todos sus órganos habían sido retirados, y no se dejó ninguna pista.
Heidi asintió.
—El cadáver estaba en estado de descomposición avanzada.
El incidente podría haber ocurrido incluso antes de lo que imaginamos, y estoy segura de que aún quedan cuerpos por ser descubiertos.
Pero me pregunto por qué el asesino no destruyó simplemente los cuerpos.
—No es tan sencillo destruir los cadáveres.
No hay pirañas en los ríos de Rentato.
Los cuerpos debieron ser trasladados al bosque negro —dijo Buck.
Él había estado asumiendo que el asesino no era un hechicero o caballero poderoso, sino tal vez simplemente un hombre ordinario.
No le encontraba sentido a que un hechicero o caballero atacara a aquellas pobres personas.
Heidi reorganizó las fotos y preguntó: —¿Algún reporte de gente desaparecida de los últimos meses?
Buck parecía un poco avergonzado.
—Egret es un distrito pobre, y está lleno de persona que vienen a Rentato buscando oportunidades.
La población está cambiando constantemente, así que ni siquiera el líder de la pandilla puede descubrir quién ha desaparecido…
Heidi colocó las fotos en la mesa.
—Le daré un vistazo a los cuerpos y a los lugares en los que fueron hallados.
Es difícil revisar imágenes en blanco y negro.
Aquellos casos le daban mala espina.
Todos los órganos de las víctimas habían desaparecido.
Definitivamente algo raro estaba pasando.
Las palabras de Heidi eran exactamente las que Buck había estado esperando.
Se puso de pie apresuradamente y habló: —Por favor, venga por aquí.
Él caminó hasta su coche policial y abrió la puerta para Heidi.
Luego de que esta entrara, Buck rodeó el vehículo caminando y se subió al asiento del conductor.
Al encender el motor, la monstruosa maquinaria de acero empezó a rugir.
—El tamaño de un coche ha sido reducido enormemente…
—Heidi expresó el sincero comentario cuando vio el cómodo interior del vehículo.
Buck sonrió.
—Es verdad.
En el pasado, un coche era demasiado grande como para transitar por las calles.
Los hechiceros simplificaron los círculos mágicos para producir coches y redujeron los requisitos para materiales.
Parte del motor mágico de vapor también ha sido reemplazado por una nueva fuente de energía…
Una versión anterior del vehículo ocuparía todo el espacio de una calle en Rentato.
No obstante, después de la mejora, al menos dos coches podían transitar por las calles en direcciones opuestas quedando libres las aceras.
Aun así, los coches eran muy caros y solamente los nobles y los departamentos nacionales podían costearlos.
Aunque Buck era uno de los líderes del departamento de policía, si no hubiera sido para recoger a Heidi, él no habría tenido acceso a aquel coche.
Esta última le dio una suave caricia a la puerta metálica del coche y sintió su textura.
Sabía que era debido a la contribución de Layria y Katrina a la ciencia de materiales que los requerimientos de círculos alquímicos finalmente pudieran ser reducidos en tal grado.
Ella era consciente de cuán difícil fue la simplificación.
Gracias a la guía y al desarrollo de la nueva alquimia y la investigación de elementos, la síntesis de materiales también progresó considerablemente.
Además de Layria y Katrina, los hechiceros de la Institución Atómica como Lazar y Rock, y también Larry, Ulysses, Timothy y K…
Miles de hechiceros estaban dando lo mejor de sí mismos.
La ciencia de materiales requería innumerables experimentos para acumular experiencia.
¡Incluso la profecía solamente podía ser de poca ayuda!
¡No existía la suerte en dicho campo de estudio!
Las ideas que los enanos trajeron de su propia cultura de vapor también habían inspirado a los hechiceros que intentaban simplificar la producción de los coches.
Así, ellos habían extraído el exigente recurso: el elemento que quema carbón.
Además, habían estado buscando nuevas fuentes alternativas de energía como la energía solar, la cual en cierto punto solamente era usada en las torres mágicas.
El conocimiento de los hechiceros era profundo.
Sus viejos aliados, los elfos, también eran de mucha ayuda.
Al pensar en los grandes cambios que habían estado tomando lugar en el congreso y en los cuatro países a lo largo del estrecho, Heidi se sintió motivada.
Estaba orgullosa de vivir en aquella era.
Ella pensó que, si bien no era tan talentosa como Annick y Sprint en el reino microscópico, y tampoco tan paciente y sensible a las propiedades de los materiales, confiaba en que realizaría su propio logro respecto a la inteligencia artificial, y un día ganaría el premio de la Corona de Holm.
Con los puños apretados, Heidi se animó a sí misma.
Se entusiasmó bastante al pensar en el futuro en el que, una vez los trozos de alma fueran añadidos, aquellas frías máquinas también podrían pensar y lidiar con la mayoría de los problemas como seres humanos y aún más rápidamente que varios arcanistas.
Entre los seis estudiantes de Lucien Evans, solamente Heidi y Chelly aún no habían obtenido un premio mayor.
Buck conducía el coche con mucha atención.
Le habló a Heidi: —Señorita, primero nos dirigimos a la morgue en el Hospital Violet.
—No hay problema —respondió Heidi.
A ella le gustaría aprovechar la oportunidad para visitar el hospital, el cual había ocasionado que muchos seguidores de la Iglesia se dieran cuenta que la Santa Verdad no era el único poder capaz de curar enfermedades.
¡El Congreso de la Magia también podía encargarse!
Aunque Buck tenía algo de nervios al conducir, de todas formas, no quería dejar sola a su importante invitada, por lo que intentó iniciar una conversación: —Los coches aún no son lo suficientemente veloces.
En el futuro, la velocidad debería ser aumentada aún más mediante el desarrollo de círculos mágicos de energía y el hallazgo de nuevos recursos.
Heraldo de Arcana y Magia dijo que el Señor de la Tormenta, Controlador de Átomos y la Señora de los Elementos han terminado la investigación teórica inicial sobre descomposición de elementos radioactivos.
¿Significa aquello que la energía de descomposición podrá utilizarse para alimentar coches en el futuro?
—Nuclear, querrás decir…
—Heidi lo encontró un poco divertido.
Obviamente, Buck estaba amontonando los términos que aprendió del periódico.
La energía nuclear era un foco principal en la Institución Atómica, y su investigación era dirigida por el Señor Lucien Evans en persona, teniendo a sus amigos más cercanos y estudiantes como ayudantes.
Aquella energía de vanguardia era demasiado poderosa y valiosa incluso para la mayoría de los de rango superior, por no hablar de utilizarla para alimentar coches.
Heidi bromeó: —Cuando finalicemos el estudio sobre la miniaturización y difusión de una fusión nuclear controlable utilizando confinamiento magnético, deberemos ser capaces de incrementar la velocidad hasta un nuevo nivel…
Ella soltó la larga oración en solo un par de segundos.
La fusión nuclear controlable era el objetivo principal del proyecto, y podría proveer la energía más poderosa hasta el momento a Allyn, la ciudad flotando en el cielo.
Sin embargo, ellos aún estaban bastante lejos de lograrlo.
De hecho, aún estaban buscando maneras de controlar el proceso de descomposición nuclear.
—Fusión nuclear controlable utilizando confinamiento magnético…
—Buck recitó con cuidado las misteriosas palabras, tratando de recordarlas.
Cuando regresara, podría utilizarlas para lucirse.
Se trataba del estudio de arcana más innovador, no de la información desactualizada de los periódicos; ¡La Señorita Heidi lo dijo!
En aquel punto, un hermoso edificio blanco apareció al final del camino.
Buck pisó los frenos suavemente y se detuvo en frente del hospital.
Luego, bajó con prisa y le abrió la puerta a Heidi.
—Aquí estamos.
Esta última se bajó y observó la fachada del hospital.
Asintió ligeramente, pues el edificio parecía, como tal, bastante limpio e incluso sagrado.
Ell nunca esperó que los nigromantes dirigieran un lugar como ese.
Abriendo la puerta de vidrio de un empujón, Buck guió a Heidi hacia la morgue.
En el trayecto, los dos se toparon con varios doctores y enfermeros vistiendo batas blancas.
Todos ellos eran aprendices y hechiceros de rangos bajo y medio seleccionados, y que estudiaban la nigromancia.
El lugar no existía solamente para tratar pacientes, sino también para llevar a cabo sus experimentos.
Así, muchos de ellos hacían de voluntarios allí.
Claramente, todos los experimentos debían ser autorizados por el Congreso de la Magia.
Cualquier experimento ilegal conduciría a un grave castigo.
Hasta el momento, el Hospital Violet había estado funcionando por un año.
Debido a las pociones mágicas gratuitas y a las instalaciones alquímicas provistas por lo hechiceros y por el Congreso de la Magia, los tratamientos allí eran relativamente baratos.
Las personas tenían varias cosas buenas que decir sobre el lugar.
Por lo tanto, se les dio un extraño título a los doctores y enfermeros: Ángeles Mágicos.
En su camino a la morgue, el par vio una multitud agitada al frente suyo.
Algunos enfermeros y doctores estaban rodeando a un hombre alto y delgado que llevaba puesta un abrigo negro; todos intentando hacerle preguntas.
Heidi reconoció al hombre que siempre parecía enfermo.
—Parece que el Señor Felipe es bastante popular aquí.
—El Señor Felipe se encuentra aquí hoy para dictar una clase de anatomía humana y memoria celular a los doctores y enfermeros —explicó Buck.
La forma en que observaba a Felipe estaba llena de veneración.
Le contaron que él era capaz de convertir una pila de carne en un humano.
Heidi y Buck continuaron caminando hacia la morgue.
Después de dar un giro, aún podían oír la conversación.
—Señor Felipe, entonces, en la anatomía…
—Profesor Felipe, en términos de memoria celular…
En aquel punto, Felipe habló de manera deprimente: —No me llamen profesor.
Todos los enfermeros quedaron muy sorprendidos.
¿Por qué?
Profesor era un título que denotaba mucho respeto en el Colegio Mágico de Holt.
Heidi se partió de la risa.
Buck se giró a verla, preguntándose por qué.
—No es nada —Ella agitó las manos.
Al otro lado de la esquina, la morgue se encontraba al final del corredor.
Buck abrió la puerta jalándola y ambos ingresaron caminando al frío lugar.
Luego de yuxtaponer los cinco cadáveres, Heidi los estudió con atención.
A partir de ese punto, ya no era una dama, sino una arcanista.
Después de un largo tiempo, ella frunció el ceño y habló: —A juzgar por las heridas y la forma en la que se quitaron las vísceras, fueron cuatro asesinos los que mataron a las cinco víctimas.
A ellos tampoco les importaron los posibles daños a los intestinos.
—¿Un crimen grupal?
—Preguntó Buck con seriedad.
En lugar de responderle, Heidi cortó un pedazo de carne de cada uno de los cadáveres y dijo: —Lléveme a la escena del crimen.
Ella se hacía una ligera idea.
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