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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 680

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680: El sospechoso 680: El sospechoso Editor: Adrastea Works Dentro de la Residencia de la Naturaleza.

Al ver que Iristine y los hechiceros regresaron de nuevo, Martha dijo en tono incisivo.

—No tengo nada más que decir.

Si no me creéis, id a informar a Su Alteza Real y al Anciano.

Ellos decidirán.

Pero antes de eso, por favor manteneos lejos de mí lo más que podáis.

¡El olor de vuestras mentes me repugna!

Felipe y Jurisian parecían bastante tranquilos y relajados, como si las palabras incisivas jamás llegaran a sus oídos.

En su lugar, se volvieron para mirar a Iristine.

Iristine respiró hondo y se armó de valor.

Le dijo, disgustada.

—Señora Martha, los hechiceros creen que sigues siendo sospechosa, así que necesitan registrar la casa del árbol y la base del árbol…

—¿Qué?

¿Creen que soy sospechosa?

—Martha interrumpió a Iristine y preguntó en tono incisivo.

Su furia estaba gestándose.

Los elfos que la consideraban como su instructora también se sintieron muy ofendidos y enfadados.

Iristine añadió a toda prisa.

—Madre aceptó.

Martha no podía creer lo que estaba oyendo, y dio un paso atrás fuera de su asombro.

Los elfos de al lado también estaban sorprendidos: ¿Cómo podría Su Alteza Real apoyar a esos irracionales seres humanos?

Después de decirle aquello a Martha, Iristine por fin estaba un poco más relajada y su expresión se volvió más fluida.

—Señora Martha, espero que pueda entenderlo.

El árbol élfico es de lo que nos valemos los elfos, y todos queremos saber por qué está contaminado para solucionarlo.

En este proceso, cometemos errores.

Si alguien se equivoca, me disculpo aquí.

Pero la investigación seguirá.

Si siempre hay elfos que rechazan la investigación, será imposible hacer mucho progreso.

Había puesto toda la culpa sobre la familia real elfa y en sí misma, sin mencionar una sola palabra sobre hechiceros y seres humanos.

A pesar de que su tono era amable, mostró una gran determinación como líder.

Lo que había sucedido últimamente le había enseñado una lección muy valiosa.

Los otros elfos empezaron a asentir.

Fuera lo que fuera, el árbol élfico era su máxima prioridad.

Aunque estaban muy descontentos al respecto, ¡detener aquella investigación destruía el futuro de la raza de los elfos!

Deberían hacer alguna concesión siempre que los elfos no fueran perjudicados por esos malditos seres humanos.

No obstante, cuando miraron a los hechiceros, se enfurecieron aún más, como si estuvieran echando la culpa a esos seres humanos.

La piel verde oscura de la cara de Martha hacía difícil distinguir la expresión de su rostro.

Tras un minuto, cuando todos pensaron que había aceptado el registro, de repente dijo.

—¡No lo permito!

¡Su Alteza Real debe haber sido engañada por esos inmundos hechiceros humanos!

—Esto es un ataque contra mi dignidad y juicio.

¡Me opondré a ello con mi vida!

Su actitud fue una gran sorpresa para los elfos, lo cual también los hizo sentir sospechas.

Si ella fuera inocente de verdad, después de que se hiciera el registro y no se encontrara nada, una protesta frente a Su Alteza Real, el Anciano y la princesa sería totalmente razonable.

Pero ahora no era un buen momento para mostrar su temperamento, a menos que…

—Señora Martha, si le preocupa que los hechiceros creen pruebas que la inculpen, podemos quedarnos allí todo el tiempo.

Nuestro poder regalado por la naturaleza no es inferior a la magia —dijo una elfa, tratando de persuadir a Martha.

Otro elfo asintió con la cabeza —Aunque puedan crear una prueba falsa de alguna forma, demostrar su inocencia y honradez no es difícil en absoluto.

Esto trata de la contaminación del árbol élfico, así que podemos ver si las manchas negras en el árbol élfico desaparecerán o no.

Heidi echó un vistazo a Annick y luego asintió a Jurisian.

Estaban seguros de que Martha ocultaba algo, y era demasiado obvio.

Ante la persuasión, la actitud de Martha se suavizó un poco.

Les dijo con frialdad.

—Adelante.

Si no encontráis nada, recordad que no aceptaré vuestras disculpas.

Solo espero que podáis dejar el bosque humillados por vuestra cuenta.

Felipe entró en la casa del árbol a paso tranquilo con las manos en los bolsillos.

Paso a paso, subió las escaleras transparentes hechas de aire y caminó directamente hacia el árbol.

Los elfos se dieron prisa en seguirlos con miedo de que creara alguna prueba falsa contra Martha.

Jurisian, Heidi y Annick siguieron a Iristine y Martha.

Actuaron de forma educada ya que no querían molestar más a los elfos.

La casa del árbol no era grande, pero estaba muy organizada y limpia, y la casa estaba impregnada del agradable aroma de los árboles y las flores.

Además de libros, algunos instrumentos musicales, y algunas pinturas, solo había algunas pequeñas decoraciones hechas de pétalos de flores secas, piedras y hojas de formas extrañas.

Siguiendo las instrucciones de Jurisian, Annick y el resto de los hechiceros empezaron a buscar en cada rincón de las dos casas del árbol.

Entre ellos, Alferris era el más motivado, el cual seguía corriendo de un lado a otro entre los elfos.

Sus ojos brillaban como gemas al recordar todo lo que brillaba en ese lugar.

De vez en cuando, sus pequeñas patas recogían algunos elementos brillantes y era reacio a dejarlos.

En ese momento, Felipe cogió un cuaderno y empezó a hojearlo.

—Estas son notas sobre música y baile.

¿Puedes leerlo?

—Dijo Martha de forma sarcástica.

Al escuchar la palabra “música” en el lenguaje de los elfos, la mano derecha de Felipe se movió un poco y luego le respondió con frialdad.

—Cálmate.

Mi talento artístico no es tan malo como piensas.

—Oh, ¿es eso cierto?

¿Eres tan bueno como para usar el fémur de un cadáver a modo de clarinete o sus costillas como heptacordo?

—Dijo Marta con amargura, sabiendo que Felipe era un nigromante.

Felipe siguió leyendo las notas, ignorando por completo las palabras.

Tras un rato, los hechiceros habían terminado su registro, pero no se encontró nada.

Felipe levantó la vista, y su cara de aspecto enfermizo estaba totalmente inexpresiva.

—Señora Martha, me gustaría hacerle una pregunta.

¿Por qué puso estos comentarios al lado de cada una de las imágenes grabadas de Baile de la Venganza?

Todos los comentarios son sobre la abominación de la naturaleza y los pecados humanos.

A mí me parecen algunos ritos especiales o un lenguaje ritual.

Los ojos de los hechiceros se iluminaron.

Pero pronto empezaron a fruncir el ceño ligeramente.

Parecía que el hallazgo era demasiado sencillo.

Martha explicó con pesimismo.

—Para explicar lo esencial de cada movimiento.

¿Qué tienen que ver con los rituales?

—Si solo se trata de algunos elementos esenciales, para una bailarina como tú, no es necesario escribir tanto.

Los estás convirtiendo en conferencias y promesas —dijo Felipe con frialdad.

Cuando el elfo que estaba al lado de Martha estaba a punto de explicar, Felipe sacó un libro.

—Este es el ritual especial para invocar demonios.

Podéis echarle un vistazo todos para ver si son iguales.

Iristine echó un vistazo al libro y vio el nombre del libro: Ritual de Invocación Especial de Viken.

—Lo sabía.

Lo habéis dispuesto todos —Martha miró hacia otro lado y se burló.

Los otros elfos cogieron confundidos el libro y empezaron a leer.

Poco después de que empezaran, Martha dio un repentino paso atrás y llegó al extremo de la casa del árbol.

Entonces lanzó su báculo de madera al aire y el báculo se convirtió rápidamente en un monstruo verde oscuro de unos dos metros de altura.

En ese momento, negras oleadas de insectos fueron invocadas por ella y en ese momento estaban yendo hacia los hechiceros.

Ese era el poder divino de nivel siete de los Druidas, llamado Insectos Ilimitados, el cual consistía en innumerables insectos que podían causar sarna, parálisis y trance.

Una vez que un hechicero quedara atrapado por los insectos, su conjuración se vería interrumpida, incluso aquellos hechizos que habían quedado impresos en su alma.

Por lo tanto, para los druidas era un arma genial contra los conjuradores.

El resto de los elfos estaban totalmente horrorizados por esa inesperada pelea, pero los hechiceros estaban bien preparados.

Alferris nunca se consideró como una rana, así que no le gustaban mucho esos bichos.

Levantó la vista y lanzó su rugido enojado, y el poder en el rugido hizo que los insectos en el aire vacilaran un poco.

Entonces, un fuerte campo magnético cubrió la casa del árbol y distorsionó todo en ella.

Bajo el poder del poderoso campo magnético, los insectos mágicos se apartaron ya que seguían siendo materia.

Martha saltó hacia atrás en el aire y los árboles a su alrededor habían cobrado vida.

Esos Treant (se puede dejar así o como Antárboles, hace referencia a D&D) tenían unos pocos metros de altura y habían rodeado la casa del árbol por doquier.

—¡Hechiceros inmundos, me estáis incriminando!

¡Iré a ver al Señor Ferragond!

—Martha dijo en voz alta a propósito.

Las manos de Felipe todavía estaban en sus bolsillos, pero el miasma negro se acumulaba a su alrededor como ondas.

Tan pronto como el monstruo verde oscuro formado por el báculo de Martha tocó las ondas de miasma, perdió el brillo en su piel al instante.

Y los Treants se habían debilitado mucho, como si les hubieran arrebatado toda su fuerza.

¡”Ondas Agonizantes”, el hechizo de campo del séptimo círculo de nigromancia!

El miasma negro no afectó a los hechiceros en absoluto como si tuviera su propia inteligencia, lo cual demostró el gran control de Felipe con ese hechizo del séptimo círculo.

Para la mayoría de los hechiceros de rango sénior que conjuraban el hechizo, no podían hacer que el miasma notara la diferencia entre aliados y enemigos.

Heidi le dijo a Annick a través del vínculo telepático.

—Usa el ritual.

¡No podemos dejarla marchar!

Heidi no podía permitirse un ritual como ese por segunda vez.

Pero Annick era bastante pudiente, así que hizo uno.

…

En el interior del Pueblo de lo Desconocido.

En el espectáculo había una fuente de electricidad muy poderosa, y los arcos eléctricos visibles a simple vista emitidos de ella eran formidablemente peligrosos, lo cual también estaba haciendo ese aterrador zumbido.

Mason empezó a perder la visión, y se percató de que había alcanzado su límite.

Todo lo que le quedaba era su fuerza de voluntad.

En ese momento, la cálida y suave luz del sol se posó sobre él, lo cual lo tranquilizó de inmediato.

Y en un segundo, los arcos eléctricos habían desaparecido.

—¿Quién es…?

—Preguntó Mason con voz ronca.

La voz agradable y amistosa llegó.

—Soy Atlant, del Congreso de Magia.

Estoy aquí.

Nadie puede herirte.

Mason por fin se relajó de todo y volvió a su aspecto humano de pura debilidad.

Tras una hora, en el aire sobre Pueblo de lo Desconocido, Atlant dijo a Lankshear, Selinda y Lodell.

—Se ha confirmado que Mattwe y varios elfos de rango sénior estaban involucrados en esto.

Estaban tratando de usar el pueblo y a una gran cantidad de altos cargos para invocar al auténtico demonio de la abominación.

Pero la proyección del demonio los hizo explotar a todos.

No sabemos quién está detrás de eso.

—Bloquear el pueblo fue propuesta de Ferragond —dijo Lankshear con tristeza.

Selinda asintió.

—Esos elfos eran de Abominación de la Naturaleza.

Conocían bien a Mattwe.

Lodell todavía estaba conmocionado.

—¿Entonces fue Ferragond?

¿Pero para qué hizo esto?

—Es el líder de Abominación de la Naturaleza.

¡Quizás sea esta la razón!

De todos modos, tengo que regresar a Residencia de la Naturaleza ahora mismo, da igual que sospeche o no.

Por favor, cuide de este lugar —dijo Lankshear con ansiedad.

Atlant había cerrado los ojos.

—Yo también voy a regresar.

No podemos dejar a Jurisian y al resto en peligro.

La reina elfa estaba haciendo todo lo posible para evitar que el árbol élfico se contaminara aún más.

A pesar de que estaría bien peleando contra elfos comunes, cuando se enfrentara a Ferragond, “Vengador de la Naturaleza”, su poder estaría muy restringido.

—Nos quedaremos aquí y salvaguardaremos la brecha hasta que el Anciano y el Señor Evans regresen —asintió Lodell.

Ni él ni Selinda eran elfos, así que les gustaría mantenerse alejados del conflicto interno entre los elfos.

…

Felipe alzó su mano derecha.

Entonces, de repente, apareció un espectro detrás de la espalda de Martha.

El espectro era transparente pero cubierto con una túnica negra.

Seguía yendo y viniendo entre el mundo material principal y el Mundo de las Almas y usó toda clase de hechizos de nigromancia para evitar que Martha escapara.

Era un nuevo hechizo de invocación presentado por la Hand of Paleness tras de muchos años de estudio del Mundo de las Almas.

El conjurador podía invocar a un espectro como un Voildwalker, (se puede poner como Abisario también, en referencia a WoW) el cual podía ir y venir entre los dos espacios.

Tal espectro era, por lo tanto, muy difícil de matar y muy poderoso.

Martha no estaba preparada para aquello y quedó atrapada por ese espectro de rango sénior.

Mientras tanto, en ese momento había un rubí en la mano de Jurisian que hizo que los ojos de Alferris se iluminaran.

El rubí disparó un rayo brillante a Martha muy rápido antes de que alguien pudiera hacer algo.

El rayo golpeó directamente a Martha y le quitó su escudo defensivo.

Annick usó rápidamente los gestos para preparar el ritual de invocación del demiplano, mientras Heidi esperaba pacientemente la oportunidad de unirse a la lucha.

Vio que Felipe volvió a alzar su mano derecha.

Pero esa vez, ¡la muñeca derecha de Felipe se quebró de repente!

La mano quebrada salió disparada en el aire y agarró la cara de Martha.

Entonces, venas espeluznantes crecieron de la mano quebrada y atraparon a Martha en el interior.

Cuando Martha estaba a punto de lanzar su ataque a la desesperada, la voz furiosa llegó.

—¡Malditos seres humanos!

¿Cómo osáis empezar una pelea en la Residencia de la Naturaleza?

—¡Su Excelencia Señor Ferragond, he sido incriminada por ellos!

¡Dijeron que invoqué a un demonio!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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