Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 709
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709: Encuentro Inesperado 709: Encuentro Inesperado Editor: Adrastea Works En un rincón del distrito de los nobles, el fuerte viento hizo crujir a los árboles perennes.
Bajo la cubierta de los árboles se encontraba una casa de campo de dos pisos con un domo redondo.
Ella tenía el estilo característico del Imperio Schachran, pero por alguna razón se veía particularmente espeluznante en la oscuridad, como si un monstruo se avecinara al lugar.
Observando la casa de campo desde la lejanía, Katrina no podía distinguir si se trataba de una verdadera premonición de su Estrella Guía del Destino, o si simplemente se estaba haciendo ideas.
Su figura, la cual parecía haberse fusionado con el viento, se volvió cada vez más difusa, hasta desaparecer completamente.
Si bien habían pasado unos cuantos meses y las defensas deberían haberse anulado luego de que la vivienda fuera purificada con luz sagrada, Katrina no se atrevió a ser descuidada.
De todas formas, utilizó hechizos como «Sigilo Avanzado» para colarse en lugar de solamente hacer uso de su poder de sangre.
¡Ella amaba y confiaba más en la magia que en el poder de sangre!
La luna plateada, no cubierta por nubes, iluminaba el suelo con luz acuosa, dejando sombras largas que parecían monstruos retorcidos detrás de los árboles.
En una noche tan brillante, Katrina se acercó al inmueble sin hacer sonido alguno.
El efecto de Sigilo Avanzado evitó que dejara un rastro a sus espaldas.
Aun cuando un carruaje pasó por su lado, nadie notó que una dama estaba caminando a tan solo unos centímetros de distancia.
Katrina ingresó caminando a la casa de campo con facilidad.
Luego, vaporizó su figura para entrar al salón antes de llevar a cabo un análisis exhaustivo de la “escena del crimen”.
El salón tenía un piso de ladrillos opacos de piedra con superficies lisas.
Estos eran enormes y congruentes con el estilo del Imperio Schachran.
Uno solo era tan grande como cinco de los ladrillos usados en Allyn.
Al ver el reflejo del techo en los ladrillos, Katrina tuvo la sensación de que espejos habían sido incrustados en el piso.
Ella pensó: «Incluso el suelo en la residencia del Conde Calcate no sería tan liso.
Esto no sirve para nada más que hacer resbalar a los invitados y poner a la vista lo que hay debajo de las faldas de las damas.
¿El dueño de la vivienda lo construyó para ello?
¿O fue hecho para algo más?» Los nobles del Imperio Schachran siempre fueron más extravagantes que sus “pares” en el sur.
Katrina no se atrevió a descartar la posibilidad por el momento.
Bajo el efecto de Sigilo Avanzado, su cuerpo reaparecía cada vez que lanzaba un hechizo, pero volvía a ser invisible al terminar el proceso.
Por lo tanto, la apariencia de Katrina que había sido cambiada parpadeaba en el suelo continuamente.
Tanto su largo cabello rubio como sus ojos verdes eran transparentes.
«Han pasado unos cuantos meses desde la purificación de este lugar con luz sagrada.
Incluso el hechizo más extraño y mágico parece ser inútil…» Katrina llevó a cabo toda la magia de investigación que se le pudo ocurrir, sin mucho éxito.
Obviamente, sus esfuerzos no fueron totalmente en vano.
Al menos, ella pudo notar por las marcas del suelo que nadie utilizo ningún poder extraordinario en aquel momento, o de lo contrario dichas marcas no habrían sido tan superficiales.
«El que no se hayan usado poderes extraordinarios solo sugiere dos posibilidades: o el hechicero oficial quedó completamente bajo control de demonios, o su poder fue sellado de antemano.
Si lo primero es cierto, él habría utilizado su magia más destructiva cuando fue poseído por el deseo de matanza.
Por lo tanto, su poder debe haber sido sellado haya o no venerado a los demonios».
Katrina llegó a una conclusión.
Si el hechicero se unió al festival de matanza por voluntad propia y evitó utilizar magia a propósito, cualquier objetivo no habría sido más importante que su propia vida en el momento crítico.
Él habría utilizado magia inconscientemente.
«Es decir, puedo comprender cómo el cuerpo del hechicero fue privado de su magia…» Katrina pensó en una pista, pero agitó la cabeza con tristeza.
«Sin embargo, la Iglesia le echó la culpa por la veneración de demonios e incineró su cuerpo.
Maldita Iglesia.» Ella maldijo a pesar de sus modales habituales.
La Iglesia del Norte ciertamente necesitaba a un chivo expiatorio para apaciguar a los nobles y a la gente, y nadie pudo desempeñar mejor el papel que un malvado hechicero que murió en el lugar.
El salón estaba vacío porque los muebles y el altar habían sido purificados.
Katrina caminó de un lado a otro por un tiempo y pensó en algo más.
«Gulf mencionó que un caballero también fue asesinado aquí.
Claramente, su poder de sangre también fue sellado.
Si bien su cuerpo no pudo ser colocado en el cementerio de su familia, debería encontrarse en un cementerio público avanzado.
Después de todo, no se debe deshonrar a los nobles…» Ella se sintió renovada luego de obtener dicha pista.
Al examinar el piso superior y el sótano, no encontró nada de valor.
Cuando se disponía a retirarse, sintió que su hechizo de alarma fue disparado, por lo que miró por la ventana que daba hacia el jardín.
Entonces, Katrina notó que la voluntad de un caballero familiar se coló a través de la rendija de la ventana, investigando la situación al interior con frialdad y cautela.
Cuando la voluntad alcanzó a Katrina, su Sigilo Avanzado formó ondas y simuló su inexistencia perfectamente.
Crack, crack, crack.
La ventana fue abierta lentamente por un trozo delgado de hielo, y el “criminal” que la abrió desapareció.
Una sombra entró arrastrándose.
Él era alto y fornido, con patrones de copos de nieve apareciendo en sus manos.
«Yakov; de verdad está aquí…» Parada en el centro del salón, Katrina observó al extraño caminar por el lugar y examinarlo.
Le resultó fácil saber quién era gracias a su atmósfera conocida.
No obstante, no le sorprendió la llegada de Yakov.
La reacción de este último fue extraña cuando Anna mencionó al hechicero muerto.
El hombre quedó aliviado después de confirmar que no había objetos o rastros sospechosos, pero nunca notó a Katrina, quien había estado parada detrás de él abiertamente todo ese tiempo.
«Estaba preguntándome cómo interrogarlo.
Ahora que nos hemos encontrado, debería aprovechar la oportunidad…» Katrina tomó una decisión.
Yakov estaba parado erguido y se disponía a examinar el piso superior cuando repentinamente sintió ansiedad.
Sin demora alguna, su cuerpo se volvió enorme y fue cubierto por escarcha, mientras pensó: «¿Me han emboscado?» Apenas le había pasado la idea por la cabeza cuando esta zumbó y todo se volvió borroso.
—Tengo una pregunta para ti —Entonces, él escuchó una voz impredecible y andrógina.
Aunque dicha voz sonaba rara, a Yakov le pareció tan familiar y suave que sonaba tanto como la del Señor al que adoraba como la de la muchacha que amaba en secreto.
Por lo tanto, sin resistencia alguna, respondió en un tono adulador: —¿Qué pregunta?
—¿Cuál es tu relación con el hechicero que murió aquí?
¿Por qué investigas este lugar?
—La voz resonó nuevamente.
Yakov quería negarse a responder inconscientemente, pero el extraño estado de sumisión y admiración lo obligó a admitir con franqueza: «En Mayo, me topé con un hechicero oficial y cooperé con él por un tiempo.
Le brindaba información y lo guiaba en búsqueda de recursos, y él me ofrecía a cambio documentos sobre poderes de sangre.
Gracias a aquellos documentos, corregí mis problemas y hallé una manera de convertirme en un caballero.
Luego, me dirigí a la tierra congelada por otra misión.
Cuando regresé, me contaron que el hechicero se involucró en veneración de demonios.
Temiendo ser vinculado, y puesto que este es un momento crítico de mi carrera como caballero, vine aquí a investigar, esperando destruir todas las pistas que aún puedan existir.» Katrina quedó pasmada.
—¿Por qué estarías involucrado?
¿Estaba él solo cuando trabajó contigo?
El hechicero ya estaba muerto, y ciertamente no llevaba consigo los objetos de Yakov, o sino este último habría sido interrogado en el momento en que regresó.
¿Qué le preocupaba?
—Sí, él estaba solo —respondió Yakov con honestidad, como si elle fuera el señor feudal al que le había jurado lealtad.
¿Solo?
Él vino a Ciudad Calcate con unos cuantos compañeros, pero se separó de ellos y trabajó con Yakov…
Katrina cruzó los brazos y preguntó: —¿Qué hay de la otra pregunta?
«Porque…
Porque nuestra cooperación fue facilitada por el Duque Duda.
Antes de irme a la tierra congelada, aquel hechicero me contó alegremente que el Duque Duda lo había invitado a una fiesta privada, y que se trataba de una gran oportunidad para unirse a su círculo —después de dudar brevemente, Yakov admitió honestamente—.
No sé exactamente cuál es ese círculo, pero el Duque Duda siempre ha sido fuerte y misterioso como maestro del bajo mundo de Ciudad Calcate.
Tempo que la muerte del hechicero esté vinculada a él…
Si la Iglesia lo encontrara, los mercenarios que estuvieron en contacto con el hechicero, como yo, sin duda alguna serían asesinados.
Sucede que sé que el hechicero tenía la costumbre de dejar marcas secretas.
Por ello vine aquí, planeando destruir las marcas.» Reflexionando un momento, Katrina preguntó: —¿El Duque Duda sigue vivo?
—Si, tan vivo como siempre.
Lo vi en el ayuntamiento esta mañana —dijo Yakov con el cuerpo tembloroso, como si estuviera muy asustado del tal Duque Duda.
Katrina hizo otra pregunta, pero no obtuvo más información de valor.
Así, le pidió a Yakov que le describa las marcas secretas del hechicero.
Luego, ella vaporizó su cuerpo y se fue del salón, regresando al hotel.
En el salón, Yakov “aceptó” la orden de Katrina y se quedó parado, estupefacto, hasta que un viento helado lo hizo tiritar y lo despertó.
Él sintió que acababa de tener un sueño en el que le contó a alguien más sus secretos más profundos.
—Esto…
Esto es aterrador…
¿Fue ese el hechizo de quinto círculo, «Dominar Humanos»?
—Yakov supuso lo que le había ocurrido—.
¿Ha enviado investigadores el Congreso de la Magia?
«Afortunadamente, el poderoso hechicero solamente necesitaba pistas y no quería matar a nadie.
De otro modo…» Pensó Yakov, asustado.
Su vida podría haberle sido arrebatada fácilmente.
—Pensé que finalmente era un experto luego de activar mi poder de sangre y convertirme en un caballero.
Hasta ahora no sabía que volverse un caballero es solo el comienzo.
Hay demasiadas personas peligrosas por encima de mí.
El hechicero de quinto círculo de hace un instante ya era mucho más fuerte que yo, por no hablar de aquellos hechiceros y caballeros radiantes…
Al calmarse después de un tiempo, Yakov se apresuró a retirarse.
Bajo el viento estremecedor, él notó que su ropa se había mojado por el sudor frío en su espalda.
…
Al día siguiente, Yakov, pretendiendo estar como siempre, fue al gremio de aventureros por sus asuntos, y Katrina preguntó sobre el caballero muerto y el lugar en el que fue enterrado junto con Anna.
Cuando llegó la noche, Katrina ingresó al limpio pero espeluznante cementerio siguiendo su información y encontró la tumba del caballero asesinado.
Justo cuando estaba a punto de abrir la tumba utilizando magia, una risa masculina atractiva provino de la cima de un árbol a sus espaldas.
—¿Una investigadora del Congreso de la Magia?
—¿Quién anda ahí?
—Katrina dio la vuelta con cautela.
Ella no notó nada fuera de lugar cuando revisó los alrededores instantes atrás, lo que sugería que el hombre era mejor que ella ocultándose.
Un guapo hombre de cabello rubio que llevaba puesta una camisa negra y un abrigo rojo estaba parado en la cima del árbol.
Sosteniendo una copa de vino que no combinaba muy bien con la escena, él saludó: —Buenas noches, bella dama.
Puede llamarme Vizconde Carendia.
—¿Vizconde Carendia?
¿Eres el nieto del Señor Rhine?
—Katrina vinculó al hombre frente a ella con el vizconde vampiro que su maestro describió en el pasado.
—¿Eh?
—El Vizconde Carendia se frotó el rostro y aparentó estar bastante sorprendido—.
¿Ahora soy una celebridad?
¿Quién es tu maestro?
—Mi maestro es el Señor Controlador de Átomos —Katrina estaba más o menos aliviada, pues se trataba de alguien que conocía.
—Ese monstruo…
No, quiero decir…
—Soltó el Vizconde Carendia.
Riendo para encubrir su error, continuó—: tu maestro es un verdadero genio al que admiro mucho.
Bueno, estoy aquí para investigar la muerte inusual de mis descendientes.
Pienso que compartimos el mismo objetivo.
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