Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 714
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714: Despedida 714: Despedida Editor: Adrastea Works En la provincia del norte cercana a la tierra congelada, el clima en el Mes de la Cosecha ya estaba tornándose frío, pero el de ese día era atípicamente cálido y acogedor.
Un equipo de jinetes cabalgaba en el desierto.
La luz solar iluminaba sus armaduras negras y teñía de dorado el emblema del oso sangriento.
Parecían estar buscando algo, pero ignoraron a los mercenarios que se encontraban a poca distancia de ellos, como si estos fueran transparentes.
—Si recuerdo bien, «Sigilo Colectivo» es un hechizo de séptimo círculo, ¿verdad?
—Había un señor entre los mercenarios que no parecía uno de estos últimos en lo más mínimo.
Él estaba recostado perezosamente sobre su caballo vistiendo un esmoquin rojo y con una copa de vino en las manos, como si temiera que otras personas no supieran que él era un gallardo “noble”.
Katrina respondió la pregunta del Vizconde Carendia con orgullo: «El estudio de la luz se ha llevado a cabo a lo largo de la historia del Congreso.
Por lo tanto, nosotros tenemos un entendimiento profundo del sigilo.
El sigilo individual y colectivo son esencialmente lo mismo.
No es muy complicado crear un hechizo de quinto círculo que posea un efecto de sigilo parcialmente colectivo.
De hecho, usted nunca ha visto este hechizo porque solamente puede engañar a los caballeros comunes, Señor Vizconde».
—A veces envidio a los arcanistas.
Parece entusiasmarles la exploración todo el tiempo, y nunca están aburridos, a diferencia de nosotros, que pasamos la mayoría del tiempo pudriéndonos en castillos plomizos.
A veces siento que la vida es monótona y que nada es interesante, y que vivir no es diferente de estar muerto —el Vizconde Carendia le dio un sorbo al vino, pretendiendo ser un artista melancólico.
Katrina sonrió.
—Señor Vampiro, ¿los vampiros no son espíritus?
¿Por qué se encuentra bajo la ilusión de seguir vivo?
—No tiene sentido…
—El Vizconde Carendia se quedó repentinamente sin palabras ante la dama que creció bajo la tutela de Voz de la Arcana y de Lucien.
Anny observó a ambos sonriendo.
Ella descubrió con alegría que la misteriosa y poderosa hechicera, la Hermana Katrina, y el indescriptiblemente atractivo vampiro, el Vizconde Carendia, aún tenían un lado normal.
Ellos no eran tan arrogantes y condescendientes como ella temía.
Una vez se alejaron los jinetes, Katrina se giró hacia Anna y Yakov.
—¿Han decidido a dónde ir?
Puesto que el Vizconde Andree era el único heredero del Conde Calcate, los mercenarios temían posibles represalias aun cuando el sujeto debería ser ejecutado por ser culpable del caso de veneración a demonios.
Le era imposible a la Iglesia proteger todo el tiempo a gente sin importancia,como ellos.
Así, una vez terminó el incidente, ellos aprovecharon la oportunidad para encontrar a sus familias.
Pretendiendo haber sido asesinados en el festín de sacrificios, dejaron la Ciudad de Calate junto a Katrina y al Vizconde Carendia.
—Hermana Katrina, tú dejaste el símbolo de los investigadores del Congreso de la Magia en la mansión.
No pienso que el Conde Calcate nos preste mucha atención.
Las cosas se mantendrán iguales siempre y cuando no nos quedemos en la provincia del norte.
Por lo tanto, escogeremos un lugar que nos sea conocido —después de sobrevivir a la crisis, a Anna le preocupaban menos los peligros menores—.
¿Qué hay de ti?
¿Vas a regresar al Congreso de la Magia?
Habiendo crecido en el Imperio Schachran, ellos apenas tenían conocimiento sobre el mundo.
A excepción de Yakov, quien trabajo temporalmente junto a hechiceros oficiales, los mercenarios nunca antes habían oído del Congreso de la Magia o de Allyn.
Ellos solamente conocían Holm, que era famosa por su ropa, joyería singular y sus minas, y a me nudo tenían que proteger a mercaderes que traficaban tales bienes.
A pesar de que Katrina se había convertido en una hechicera petulante, los mercenarios no pudieron evitar mirarla al escuchar la pregunta de Anna, esperando pasar un poco más de tiempo con ella.
—Aún me esperan otras misiones.
No regresaré a Allyn en el futuro cercano.
De hecho, ustedes pueden ir a Holm.
Hay más libertad allí, y también bastantes oportunidades para entrenar.
Llegarán al Refugio del Este si se dirigen al norte desde la tierra congelada y luego van hacia el este.
Desde allí, les resultará fácil ir a Holm, especialmente cuando eres un caballero, Yakov —sugirió Katrina con sinceridad.
Los ojos de Anna brillaron de emoción, pero instantes después ella se entristeció.
—Hermana Katrina, en realidad pensé en ello antes, pero…
Pero he nacido y crecido en esta tierra, y la amo desde el fondo de mi corazón.
La comida, la arquitectura, los poemas, las historias, las costumbre, y la forma en que la gente vive junto a otra ya han sido grabadas en mi corazón.
No quiero dejar este lugar a menos que no tenga opción.
Quizá nos dirigiremos a las pocas provincias del este.
Allí también hay varios recursos y oportunidades.
—Pienso lo mismo.
Quédate tranquila, soy un caballero.
Ningún noble rechazará la lealtad de un caballero.
Este no es uno de esos países del sur que no han participado en ninguna guerra desde hace siglos —luego de un breve silencio, Yakov habló con firmeza.
Quizá él iría a Allyn algún día, pero eso sería cuando ya fuera un gran caballero de quinto nivel, para poder mirar a Katrina como un igual.
Sin decir nada más, Katrina simplemente les recordó a Anna y Yakov en secreto: —Será mejor que se separen de los mercenarios que los traicionaron, como Hank, y que no les dejen saber su verdadero destino, o si no podrían traicionarlos nuevamente a cambio de la recompensa del Conde Calcate.
Si bien ella no era lo suficientemente despiadada para matarlos, seguía teniendo la prudencia de los arcanistas.
—De acuerdo —Yakov y Anna estaban reacios a aceptar la sugerencia, pero al final asintieron sin compasión después de recordar lo ocurrido en la prisión.
Como mercenarios experimentados que eran, ambos ya se habían acostumbrado a la muerte y la matanza, y claramente no se mostraron emotivos.
Apoyados por magia, el equipo llegó rápidamente al a tierra congelada del norte.
Anna tomó afectuosamente la mano de Katrina, con sus ojos nublados por las lágrimas.
—Hermana Katrina, te visitaré en Holm alguna vez si tengo la oportunidad.
—Eres bienvenida a ir cuando quieras.
Si es posible, podría regresar nuevamente al imperio.
Cuando llegue ese día, tú serás capaz de retornar a tu pueblo natal sin preocupaciones —el tono de Katrina se suavizó.
En el Imperio Schachran, donde no existía la mensajería por electromagnetismo, los telegramas, teléfonos alámbricos, el servicio postal ni los carteros, y puesto que Yakov y Anna no habían decidido la ciudad en la que se asentarían, ellos probablemente nunca se pondrían en contacto de nuevo después de despedirse.
Al pensar en ello, Katrina reconoció con mayor razón la importancia de la popularización de objetos alquímicos de su maestro.
Anna recordó repentinamente algo más.
Ella preguntó en voz baja: —Hermana Katrina, ¿el cosmos que invocaste era un poder legendario?
¿Pertenecía a tu maestro, tu padre, o..?
—Es el Universo Atómico, el semiplano de mi maestro, Controlador de Átomos.
Él es un gran arcanista y un hechicero legendario —admitió Katrina con franqueza.
Su maestro, sin duda alguna, no era alguien de quien ella debiera avergonzarse.
Al contrario, ella se sentía orgullosa de ser su estudiante.
—¡Hechicero legendario!
¡Justo como pensaba!
¿Es él tan poderoso como los serafines?
—Anna pareció estar sorprendida y sentir curiosidad a la vez.
Ella no sabía lo que era un gran arcanista o el Controlador de Átomos, pero nadie se atrevía a subestimar a un hechicero legendario.
El anterior gobernador de la provincia del norte fue una hechicera legendaria llamada Fitia, “la Emperatriz de Nieve”.
Por ello, en el lugar habían quedado historias maravillosas sobre ella.
Estas eran tan increíbles que la gente podría pensar que los hechiceros legendarios eran solamente un poco más débiles que los verdaderos dioses.
A Katrina se le daban bien los hechizos de nieve, por un lado, debido a su maestro, y por otro debido a las historias de terror sobre aquella hechicera junto al as que creció.
Naturalmente, la gobernante no era una desconocida para ella.
Dicha Emperatriz de Nieve, por otro lado, desapareció luego de que el Imperio Mágico fuera destruido.
Nadie sabía si seguía con vida.
—Serafines…
—Katrina sonrió, pero no respondió.
Para ella, su maestro era ciertamente más fuerte que los serafines comunes, y se encontraba muy cerca del nivel del Rey de los Ángeles.
Una vez Anna, Yakov y el resto de los mercenarios emprendieron su viaje en la tierra congelada, el Vizconde Carendia finalmente habló, sonriendo: —Evans aún no es lo suficientemente famoso en el Imperio Schachran.
Creo que ellos habían estado más sorprendidos si lo hubieras comparado con el Observador, el Conde de Ojos Plateados o Rhine Carendia.
Aquello era porque Rhine también se encontraba en la lista de ejecución de la Iglesia del Norte.
Lucien, habiendo crecido demasiado rápido y apenas habiendo lidiado con esta última, por otro lado, no era buscado.
La institución comprendía muy bien sus habilidades y no registró a todos los líderes de las fuerzas enemigas.
Ellos solo habían escogido a enemigo que “cometieron crímenes” bajo su jurisdicción.
—La lista de ejecución de la Iglesia del Norte no es lo suficientemente acreditada; la Lista de Purificación es mucho más reconocida…
—dijo Katrina, como si se tratara de un estudio de arcanistas.
Para un hechicero, ser incluido en la Lista de Purificación era un honor.
Después de una pequeña charla, el Vizconde Carendia se puso serio.
—Aún siento que existen varios enigmas en el caso de veneración de demonios.
La verdad podría no ser la que imaginamos.
Quizá, el Vizconde Andree solamente era un peón…
Sus sospechas provenían de las coincidencias en el suceso.
Por el momento, él no poseía ninguna prueba o especulación.
—Sí.
Es por eso que simplemente registré los incidentes por los que pasamos en el reporte que presenté por medio del planeta artificial.
No saqué ninguna conclusión para que los señores del Comité de Organización no se vean influenciados.
Tal vez ellos posean la información que nosotros ignoramos…
—Katrina asintió, dando su aprobación.
Con el planeta artificial, ella presentó con facilidad el reporte de la misión aquella noche.
A veces, el mundo le parecía pequeño, pues no había el más mínimo problema de comunicación aun cuando Allyn se encontraba tan lejos.
No fue hasta que ella se despidió de Anna instantes atrás que se dio cuenta de que el mundo seguía siendo grande; tan grande que dos personas podrían no verse nunca más luego de despedirse.
—He encontrado el rastro de mi padre por aquí, así que necesito cazarlo.
No podré acompañarte en tu próxima misión —dijo el Vizconde Carendia con una sonrisa, pero su mirada era fría.
¿Padre?
¿Cazar?
¿No vas a encargarte de eso, Señor Rhine?
Katrina sintió mucha curiosidad, pero fue lo suficientemente racional para no insistir en el asunto.
Ella partió hacia Dumute por su cuenta.
…
En Allyn, dentro de la Institución Atómica…
Habiendo acabado de mejorar el Cronómetro de la Luna, Lucien vio a Heidi caminando hacia él con una revista en la mano en el momento en que entró a la biblioteca.
Su estudiante habló apasionadamente: —Maestro, este artículo en Elementos ha construido un posible modelo para tu especulación sobre la energía negativa y las antipartículas.
—¿Un posible modelo?
—Lucien había asumido que este estaba basado en los estudios actuales.
Él devolvió la pregunta con una sonrisa.
—Sí, la energía negativa es el océano en el vacío.
¿Quizá esa sea la fuente de nuestra magia?
El vacío no es necesariamente vacuo —Heidi estaba bastante interesada en ello.
Annick y Sprint, también interesados en el artículo, se unieron a ella.
Lucien sonrió, pensativo.
—Sí.
El vacío no está vacío.
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