Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 718
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- Capítulo 718 - 718 La persona equivocada
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718: La persona equivocada 718: La persona equivocada Editor: Adrastea Works Años después, el Salmo tenía el mismo aspecto lujoso y magnífico.
El estilo arquitectónico era muy diferente al de Rentato.
En el pasillo, el criado estaba dando la bienvenida a los nobles y músicos para el concierto de esa noche.
Cuando se acercaba la hora del inicio del concierto, estaba cada vez menos ocupado, así que por fin podía tranquilizarse un poco.
Para un ciudadano corriente como él, ser un criado en el Salón del Salmo era una rara oportunidad.
Si realizara un buen trabajo, podría conseguir un mejor trabajo con un noble o un músico.
Por lo tanto, fue muy cuidadoso con cada palabra que decía y con cada movimiento que hacía esa noche.
Al ver que algunos jóvenes músicos populares estaban ajustando sus pajaritas y caminando hacia los camerinos, ya estaba aún más relajado.
Cada semana había un concierto en el Salón Salmo y rara vez quedaban asientos libres.
No obstante, las majestuosas y alocadas ocasiones que vio siete u ocho años atrás nunca volvieron a suceder.
Siete u ocho años atrás, era solo un adolescente, pero nunca podría olvidar cómo la música del joven músico hizo enloquecer a toda la ciudad.
Se preguntó si la gente de otros países estaba loca por la música.
Su hermano mayor seguía diciéndole que a la gente de Aalto le encantaba la música porque no tenían nada más que hacer.
Pero la gente común, ¿qué más podrían hacer para entretenerse?
El criando pensó para sí.
De repente, oyó sonar la campana.
Un carruaje de calabaza llegó frente a la puerta.
El criado se sorprendió al ver un carruaje de calabaza, pero en cierto modo sintió que no pasaba nada que un carruaje de calabaza estuviera allí.
Antes de que pudiera pensar mucho, un caballero con esmoquin negro se bajó del carruaje y luego ayudó a una dama con un vestido largo y púrpura a bajarse.
—Señora y señor, ¿está aquí para el concierto del Señor Francisco?
—Preguntó el criado de forma respetuosa.
—Sí, por favor.
Necesitamos dos asientos —dijo Lucien con calma.
El criado se dio la vuelta y los condujo al salón.
Sintió que había olvidado algo importante.
Por ejemplo, ¿tenían entradas?
Por ejemplo, ¿por qué pedirían dos asientos frente al salón de conciertos?
—¿Por qué un carruaje de calabaza?
—A Natasha le hizo gracia la forma en la que Lucien la llevó allí.
Lucien se frotó la barbilla.
—¿No sientes que es como un cuento de hadas?
Entonces se volvió para mirar el Salón del Salmo y suspiró.
—A decir verdad, estoy más familiarizado con el escenario que con los asientos del público.
—Nunca actué aquí —Natasha también estaba un poco pesarosa.
Como princesa, no pudo.
El criado encontró dos sillones y los colocó en la última fila.
A los músicos sentados en la última fila no les importó.
Tan pronto como Lucien y Natasha se sentaron, empezó el concierto.
El músico de esa noche era el señor Francisco.
Esa noche llevaba un elegante esmoquin negro.
Primero se inclinó ante los asientos VIP, y luego ante el resto de la audiencia.
Tenía la nariz recta y los labios delgados, y sus pómulos estaban un poco elevados.
Tenía el aspecto tan típico de la gente en el Sacro Imperio de Heilz.
Y todavía era bastante joven.
—Yo siempre estuve allí.
Mira, ese es el Señor Víctor, el Señor Othello, Franz…
—dijo Natasha.
Lucien también reconoció a Elena, Grace y Felicia.
Sonrió y dijo.
—Nunca imaginarían que estaría aquí en la misma sala con ellos para el mismo concierto.
De nuevo.
Lucien no tenía planes de reunirse con ellos.
Francisco recogió su batuta.
Lucien y Natasha dejaron de hablar al instante y empezaron a disfrutar de la música.
Según la lista, se trataba de una pieza sinfónica llamada Desarrollo.
Partiendo de las partituras musicales repletas de sospechas y preguntas, la melodía se estaba volviendo cada vez más alegre, lo cual presentaba al público una imagen de juventud y amor.
En la melodía, cada oyente revisitó su infancia, adolescencia y primer amor, y luego las partituras y los instrumentos musicales empezaron a agudizarse e intensificarse más.
A medida que aumentaba el tono, la música era como una tormenta que arrastraba a cada oyente a sus recuerdos más deprimentes y dolorosos.
No obstante, después de la tormenta, el cielo se había vuelto más claro y azul, y el sol se había vuelto aún más brillante.
Le estaba contando a la audiencia que el dolor y los sufrimientos al final desaparecerían, y la propia vida solo podría enriquecerse con esos sufrimientos y dolor.
Cuando la apacible vida alcanzó su límite, el toque de flauta fue reemplazado por la marcha confiada, indicando el inminente desafío.
—Muy bien, pero diferente de la sinfonía tradicional —Natasha aplaudió y comentó.
Lucien sonrió.
Por fin había surgido en Aalto esa rama musical.
—Sinfonía de un solo movimiento.
Parece más un poema.
Si bien la sinfonía tradicional estructura los valores, parece libre y se centra en su concepto central…
El músico sentado frente a ellos escuchó su conversación y se dio la vuelta.
—¿No conocen el poema sinfónico?
¡El Señor Francisco lo creó!
¿Acaban de llegar desde otro sitio?
Este es el tema musical más polémico en Aalto últimamente.
Lucien y Natasha intercambiaron una mirada entre ellos y ambos sacudieron la cabeza.
Lucien siempre estaba ocupado estudiando la arcana y magia, y Natasha seguía centrada en las cosas del reino y mejorándose como caballero.
A pesar de que siguieron el desarrollo de la música en Aalto, no siempre estaban al corriente de la información.
El músico continuó.
—Pero aunque no sepa mucho sobre poemas sinfónicos, señor, su comentario fue muy preciso.
Es obvio que tiene una buena comprensión de la música.
¿Puedo preguntarle si es un músico de otro país?
—No soy miembro de ninguna Asociación de Músicos.
Es solo que…
amo la música —dijo Lucien de una forma bastante ambigua.
Una persona muerta no sería miembro de la Asociación de Músicos de Aalto.
El músico no insistió en preguntar, aunque sí les presentó un poema sinfónico y al Señor Francisco durante el descanso.
—Es un músico del Sacro Imperio de Heilz y fue alumno del Señor Christopher durante dos años.
Recientemente, es conocido por su ferviente interpretación del piano y la osada innovación.
La sinfonía que usted acaba de escuchar, llamada Desarrollo, es una de sus piezas más famosas.
Al parecer, el Señor Christopher tuvo otro estudiante después de la muerte de Silvia, lo cual fue una buena noticia tanto para Lucien como para Natasha.
—Tiene mucho talento sin duda.
Lo ha escuchado tocar.
¡Es una obra maestra!
Después de que el Señor Evans falleciera, la gente de otros países dijo que la música en Aalto moriría poco a poco, ¡pero ahora deberían darse cuenta de que están equivocados!
La música está en su sangre.
En la atmósfera de toda la ciudad, con todos los legados dejados por todos los maestros, siempre saldrán grandes músicos nuevos.
¡El Señor Francisco es un ejemplo!
El músico estaba un poco emocionado.
Sus ojos brillaban mientras miraba a Lucien y Natasha, esperando su apoyo.
Lucien sonrió.
Dijo en tono solemne y casual.
—Así es.
—Sí —Natasha asintió, sintiéndose animada.
Después del concierto, cuando el músico se volvió para hablar con la noble pareja, se percató de que ya se habían ido.
Solo quedaban dos sillones vacíos.
¿Desde cuándo aceptaba el Salón del Salmo añadir asientos?
En cierto modo, empezó a sentirse un poco raro.
Y en cierto modo se percató de que la noble pareja le resultaba un poco familiar.
Empezó a pensar mucho.
…..
En el Palacio de Ratacia, el Pasillo del Paraíso.
De pie detrás de la ventana del arco, Lucien y Natasha disfrutaron juntos del resplandor del atardecer y el jardín teñido de rojo.
Los veinticuatro espejos de gran tamaño reflejaban el panorama como un sueño.
Natasha le contó a Lucien las historias que le pasaron allí en alguna ocasión.
Era conocida por su fuerza física cuando era joven, y una vez estuvo a punto de destruir ese lugar.
—Ya hemos disfrutado de la cena.
Está anocheciendo.
Es hora de volver.
Un paseo muy agradable —dijo Natasha, estirando sus brazos.
Lucien asintió y miró al otro extremo del palacio.
—Ni siquiera sé quién es el gran duque actual.
¿Estaba siendo discreto en la familia?
—Nunca se le ocurrió que podría ascender al trono, pero creo que esto es solo temporal.
Nuestros hijos, nietos, al menos los descendientes regresarán al trono a fin de cuentas —dijo Natasha con confianza.
Después de abandonar el Palacio de Ratacia, Lucien y Natasha se dirigieron a la muralla de la ciudad.
En ese momento, un túnica roja salió de la noble mansión cercana.
Era un conocido suyo, Gossett.
Dado que estaban listos para partir, Lucien y Natasha solo cambiaron ligeramente su aspecto y no ocultaron su energía.
¡Gossett los vio, y sus ojos se abrieron de par en par de repente!
—¿Lucien Evans…
Natasha Violet?
—Gossett sintió que su cuerpo estaba totalmente entumecido y no podía respirar.
Quería huir, pero no pudo; quería conjurar hechizos divinos, pero no pudo.
Sus piernas temblaban sin control.
De repente, vio a Lucien darse la vuelta y mirarlo, sonriendo.
Sus pupilas negras eran tan profundas como un lago.
El sudor frío cubría su frente.
Después de un rato, cuando Lucien y Natasha desaparecieron de su vista, por fin pudo respirar de nuevo.
Gossett se puso en contacto a toda prisa con Philibell, el Gran Cardenal, —Su Excelencia, ¡acabo de encontrarme con Lucien Evans y Natasha Violet!
¡Aún podemos atraparlos si activamos los círculos de defensa!
No fue hasta que empezó a hablar de nuevo cuando se percató de que su voz estaba completamente seca y ronca, como si no hubiera hablado durante cien años.
Philibell estaba asombrado, y encontró a Lucien y Natasha enseguida usando el círculo divino.
Caminaban lentamente hacia la muralla de la ciudad.
Frente a ellos, había un universo inmenso.
Entonces, Philibell se entrecerró los ojos y le dijo a Gossett con seriedad.
—¡Te has equivocado de personas!
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