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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 726

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726: Diferencia de elecciones en la Gran Era 726: Diferencia de elecciones en la Gran Era Editor: Adrastea Works Al interior de la Plaza Barón Bechig de Samara, en el país de Paphos…

La gente aún seguía pensando en la canción que parecía haber estallado desde sus almas.

La plaza entera estaba en silencio.

Incluso los niños inocentes quedaron sorprendidos por la atmósfera y no se atrevieron a hacer el más mínimo ruido.

El lugar parecía haber sido congelado en el tiempo.

Ellos nunca antes habían experimentado el sentimiento que sacudió sus almas.

En las óperas del pasado, la música y la trama eran independientes entre sí y no podían reforzar la una a la otra.

Por lo tanto, aun cuando varias arias clásicas habían aparecido en la historia de la ópera, a la mayor parte de la audiencia le resultaba imposible resonar con la música cuando sus emociones no habían sido estimuladas.

Naturalmente, les era imposible tener la sensación de su alma siendo tocada.

La Valquiria de esa ocasión fue una excepción.

La trama estaba construida por partes, y la melodía que sonaba como una orquesta entera estaba plenamente unificada.

El efecto al ser combinadas ambas fue mucho mejor que el que cualquiera de las dos podría haber logrado de forma independiente.

Como resultado, la audiencia se sintió completamente inmersa en la historia y en la música, sintiendo lo mismo que los personajes.

Era por ello que, cuando se tocó Carga, ellos sintieron que estaban siguiendo a la princesa avanzando en el campo de batalla.

Era por ello que pudieron sentir en persona la pena, arrepentimiento y determinación cuando la princesa cantó Monumento a los Héroes, hasta el extremo que su sangre se heló.

Lucien no se atrevía a decir que la historia de la ópera era perfecta y mejor que la obra de cualquier dramaturgo, pero podía anunciar con orgullo que su efecto en la audiencia fue algo sin precedentes.

Pasó un largo tiempo hasta que voces bajas resonaron en la plaza: «Los héroes nunca mueren; Ellos solo se apagarán en los recuerdos de la gente.» Una muchacha no pudo evitar cantar la aria al final.

Si bien ella no poseía la agradable voz de la cantante que hacía el papel de la princesa, y su imitación estaba lejos de ser acertada debido a la alta dificultad, ella cantó la devoción y amor de alguien que presenció el colapso de sus compañeros y amigos a su lado debido a cierta noble idea.

La vaga canción rompió el silencio en la plaza y ocasionó una reacción en cadena.

Banus, Ali y el resto de la audiencia abrieron sus bocas y entonaron: «Entierren mis huesos, pero no levanten ningún monumento…

¡Pues esta próspera ciudad es el mejor monumento para nosotros!» La canción resonó en la Plaza Barón Bechig sin parar, ¡como si las almas de los héroes estuvieran observando su querido hogar, reacias a irse!

Después de un largo tiempo, los ciudadanos finalmente se libraron de la atmósfera y discutieron apasionadamente entre ellos sobre Valquiria; sobre los cambios del Maestro Evans en la ópera; sobre las piezas de música clásicas como Alba y Carga; sobre las arias excepcionales como Monumento a los Héroes; sobre los actores y actrices de vanguardia y el aterrador dragón; y sobre el deleite visual y acústico de la “transmisión en vivo”.

En medio de su discusión, Ali cambió de expresión y se volteó repentinamente.

—Ali, ¿a dónde vas?

—Banus estaba compartiendo entusiasmado sus sentimientos de aquella noche con un extraño cercano cuando notó las acciones de Ali.

Se sintió perplejo.

¿No era la vivacidad lo que más le gustaba a su amigo?

¿Había un lugar más animado que la plaza en aquel momento?

¿No sentía él la necesidad de compartir sus sentimientos después de escuchar la ópera?

Con seriedad y algo de emoción, Ali contestó: —¡Me voy a casa!

—¿Para qué vas a casa?

—Banus terminó la conversación con el extraño y alcanzó a Ali antes de preguntar, confundido.

Este último apretó el puño derecho subconscientemente.

—¡Voy a empacar e irme a Rentato!

—¿Eh?

¿Rentato?

Ali, ¿te has vuelto loco?

—Banus pensó que estaba alucinando.

¿Por qué rayos iba a ir su amigo a Rentato?

¡Esa era la capital del reino, no un pequeño pueblo rural!

Ali negó con la cabeza.

—No me he vuelto loco.

Lo he pensado mucho.

Voy a ir a Rentato en vez de pasar el resto de mi vida en una ciudad pequeña como Samara.

—Pero…

Pero ¿qué hay de malo con una ciudad pequeña?

—Preguntó Banus, estupefacto.

Luego de respirar profundo, Ali señaló la “cortina” en la plaza detrás suyo.

—Banus, ¿puedes ver el objeto alquímico que nos deja ver y oír cosas de lugares lejanos?

Nos permitió apreciar la ópera que se llevó a cabo en Rentato.

—Sí.

¿Por qué quieres ir a Rentato cuando podemos apreciarla en nuestro pueblo?

—Banus quedó aún más confundido.

Ali suspiró lentamente.

—Banus, ¿que representa un objeto mágico como ese?

¿Y qué indica el hecho de que una ciudad pequeña cuente con tal objeto mágico?

Entonces, él respondió sus propias preguntas: —Indica que cambios que nunca han sido vistos en los últimos cientos de años están ocurriéndole a nuestro país y a nuestra era.

Nuevas cosas nacen y están desarrollándose todos los días.

Banus asintió.

Él podía sentirlo basándose en los cambios a su alrededor aun cuando se encontraba en una ciudad pequeña.

«Tales cambios son tan imparables como una inundación.

Lo único que podemos hacer es adaptarnos a ellos.

Sin embargo, preferiría no estancarme en una era tan grande.

Banus, piénsalo.

¿No están llenos de oportunidades cambios tan grandes como aquellos?

Si es que aprovechamos cualquiera de ellos, nuestra vida cambiará completamente.

No estoy dispuesto a tener una vida gris en una pequeña ciudad en la que heredaré la posición de mi padre como sirviente de una secretaria, me casaré con una muchacha del mismo estatus que el mío, tendré hijos, trabajaré y envejeceré.

Estoy asustado de una vida que puede predecirse tan claramente.

¿Ya ha sido determinada?

Por ello, voy a ir a Rentato a seguir mis sueños y a hacerme un lugar en el gran desarrollo que cambiará el mundo.

Me esforzaré al máximo para progresar.» El arrepentimiento de Ali era evidente.

—Pero Samara también está cambiando.

Además, casarse, tener hijos, trabajar y envejecer son cosas por las que todos pasaremos.

Lo experimentarás incluso si encuentras tu sueño —Banus intentó tranquilizarlo.

«Ciertamente, es un proceso que todos experimentaremos, pero dicho proceso también puede estar lleno de maravillas.

Banus, es verdad que Samara está cambiando, pero lo está haciendo muy lentamente.

Solamente en Rentato uno puede sentir el pulso poderoso de nuestra era y encontrar una oportunidad que cambie su vida.

Por lo tanto, me iré a Rentato.

Ya sea estudiar en una escuela general o un Lanxiang, o encontrar un trabajo en la industria desarrollada recientemente, pienso que aprenderé cosas que cambiarán mi vida.» El tono de Ali se volvió tranquilo, pero lleno de determinación.

Él usó el “pulso de la era” que escuchó en Voz de la Arcana para describir la necesidad de ir a Rentato.

Al ver los ojos de su amigo y sentir su insistencia, Banus se quedó en silencio antes de intentar una última persuasión: —El Tío Balsa no estará de acuerdo.

Si bien hay muchas oportunidades en Rentato, ellas son demasiado prometedoras para la gente ordinaria como nosotros.

Es posible que mueras en una casa destartalada, pobre y con frío, sin que nadie lo sepa.

—Sé que puede que falle y regrese a Samara sin haber logrado nada, pero admitir el fracaso sin siquiera intentarlo es la cosa más chistosa y con menos sentido que hay.

A comparación del pasado y del futuro en el que el desarrollo se detenga, este es el momento en el que las oportunidades están más cerca de la gente ordinaria como nosotros.

Si no luchamos por ellas ahora, ¿vamos a esperar al futuro en el que todo será aún más difícil?

Sus cartas con su amiga por correspondencia le habían permitido a Ali aprender varias cosas y obtener una nueva comprensión del mundo.

—Con respecto a mi padre, yo se lo explicaré.

Incluso si no me apoya, no cambiaré de opinión.

Ya soy un adulto.

Es mi responsabilidad conseguirme el pan.

Lo que pase conmigo al final será por mi propia elección.

Banus, acompáñame.

¡Crearemos un futuro brillante en Rentato juntos!

Banus sintió el corazón caliente luego de escuchar las palabras de Ali.

Metrópolis; capital; qué palabras tan bellas.

Ella tenía los bulevares más prósperos, los cambios más grandes, la mayor cantidad de oportunidades, y las expectativas más brillantes.

Era posible que él sea notado por un hechicero en la calle y se convierta en su estudiante, lo cual ciertamente no era una ilusión, sino un caso reportado en el pasado en Voz de la Arcana.

Pero instantes después, pensó en sí mismo, alguien que no tenía ninguna fortaleza a excepción de su fuerza física.

Pensó en la ciudad desconocida, las calles desconocidas, los ciudadanos desconocidos, y en la crueldad desconocida.

Su corazón se heló inmediatamente.

Al ver todo lo que le era familiar a su alrededor, negó con la cabeza y dijo: —Ali, prefiero Samara.

Pienso que encajo mejor en un pueblo pequeño…

Ali intentó convencerlo, pero Banus seguía asustado de los peligros desconocidos y reacio a irse de Samara.

Unos cuantos días después.

En la plataforma de Samara, Ali llevaba puesta una túnica negra y un sombrero de copa que su padre Balsa había preparado específicamente para él.

Había pasado de ser un grandulón a un vigoroso y joven caballero.

Llevando su gran maletín en la mano, él se despidió de sus padres y dio zancadas hacia la puerta del tren mágico de vapor mientras miró de vuelta a la plataforma con sentimientos encontrados.

Por un lado, no podía soportar dejar su pueblo natal, y por otro, estaba confundido respecto a por qué Banus no había ido a despedirse.

«¿Herí sus sentimientos el otro día?

O quizá, ¿piensa que he traicionado nuestra amistad al no quedarme en el pueblo?» Ali albergaba sentimientos complicados, preocupado de haber perdido a su mejor amigo.

Él se volteó a mirar luego de cada paso, pero Banus nunca apareció, lo que lo frustró cada vez más.

Después de abordar el vagón y encontrar su asiento, Ali estiró la cabeza fuera de la ventana y se despidió nuevamente de sus padres con las manos.

Sus ojos se humedecieron, pues era la primera vez que se separaba de ellos.

—¡Ali!

—La voz de Banus se escuchó repentinamente desde la lejanía.

Él agitó las manos rápidamente y se acercó corriendo, apurado, con una fruta de color azul y morado en la mano izquierda.

—Maldita sea.

¡Me confundí de hora!

Ten, esta es tu fruta Samara favorita.

No creo que puedas disfrutarlas nuevamente una vez llegues a Rentato —Banus se abrió paso por la multitud hasta llegar bajo la ventana y habló en voz alta.

La Fruta Samara era una especialidad local, y maduraba todos los años entre finales de octubre e inicios de noviembre.

Los ojos de Ali se mojaron aún más.

¡Banus era realmente tan imprudente y descuidado como siempre!

¡Wu!

Él tomó la fruta.

Antes de que pudiera decir algo, una sirena ensordecedora resonó súbitamente.

—¡Banus, te llevaré a Rentato una vez que tenga éxito!

—Cubriéndose los ojos, Ali gritó.

Banus se despidió con las manos.

—¡De acuerdo!

¡No te olvides de Samara!

¡Wu!

¡Clang!

¡Clang!

—¡Yo regresaré cuando me vuelva exitoso!

—Ali apretó los puños a escondidas.

El tren mágico de vapor se puso en marcha y tomó velocidad, alejándose gradualmente de la plataforma.

Las lágrimas llenaron los ojos de Ali, y se volvió incapaz de ver las cosas con claridad.

Continuó agitando los brazos, pero Banus y sus padres estaban cada vez más lejos…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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