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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 727

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727: Los pensamientos de la iglesia 727: Los pensamientos de la iglesia Editor: Adrastea Works Dentro de la biblioteca del Papa en la Ciudad Santa…

—¿El Festival Musical de Rentato fue transmitido en vivo?

—Observando al túnica roja delante suyo, Benedict III repitió el mensaje que este reportó.

Evidentemente, le intrigaba saber la razón por la que tal trivialidad también le había sido comunicada.

Si él tenía que lidiar personalmente con asuntos tan insignificantes, ¿para qué tenía tantos túnicas rojas?

Al sentir el aparente enfado de Benedict III, el túnica roja sudó abundantemente, lamentando haber olvidado la observación más importante.

—Su Santidad, la transmisión en vivo no se llevó acabo en la plaza central como en el caso del Festival Musical de Aalto, sino que fue realizada en todos los cuatro países y también en parte de las ciudades de la costa del norte, lo que significa que millones de personas podrían haber visto el festival musical.

—Transmisión de imágenes super remota…

¿Fue realizada por medio de los planetas artificiales?

—Benedict III supo naturalmente que la transmisión en vivo que mencionó el túnica roja no se trataba de una emisión de solo sonido.

Al conocer bastante bien la arcana, recordó inmediatamente los planetas artificiales.

Solamente estos podían satisfacer tal necesidad en aquel momento, a menos que el Congreso de la Magia desplegara círculos de transmisión de sonido e imagen sin importarles el costo, tal y como lo hizo la Iglesia en el pasado.

Cabizbajo, el túnica roja habló: —Sí.

De acuerdo a los vigilantes nocturnos, el Congreso de la Magia efectivamente utilizó los planetas artificiales como estaciones de transferencia.

El hechicero de rango medio que instaló la “cortina” iluminó los planetas artificiales durante los ajustes finales y creó una escena bastante bizarra.

Era algo inevitable con su fuerza.

Por lo tanto, resultó sencillo para los vigilantes nocturnos concluir que la transmisión en vivo del festival musical no podría haberse realizado sin contar con tales planetas.

Benedict III se puso serio.

Él tomó la información emergente y la leyó con atención.

—Su Santidad, si bien el círculo mágico para la transmisión en vivo no es permanente ni un objeto alquímico, sin duda alguna ocasionará la vacilación de los creyentes de los cuatro países y la costa norte.

Es perjudicial para nuestros futuros ataques —preocupado por el progreso de la Iglesia, el túnica roja se atrevió a señalar.

Benedict III puso a un lado el reporte, con una expresión tan profunda como un océano.

—¿La vacilación de los creyentes?

El festival musical fue transmitido en tiempo real simultáneamente en varias ciudades, tanto con audio como con imágenes, dirigido tanto a civiles como a nobles…

Esto es algo de mucha mayor importancia que el simple debilitamiento de la fe.

—Soy demasiado estúpido para comprender las señales del Señor —El túnica roja tembló de miedo.

Estaba tan desesperado por ganarse el aprecio del Papa que abrió la boca cuando no debía.

Benedict III asintió y continuó: «Claramente, para nosotros, la consecuencia más importante es, sin duda, la vacilación de los creyentes.

Los hechiceros están corrompiendo a la gente con lujos y entretenimiento.

Ahora el mundo se encuentra lleno de asquerosa suciedad.

Pero, con mayor razón, es por eso que deberíamos salvar a cada cordero que aún tenga bondad en su corazón.

Este será un camino difícil y peligroso, y todos los clérigos deben estar preparados para sacrificarse.

¿Tú estás preparado?» Al habérsele mostrado aprobación, el túnica roja se emocionó tanto que se persignó.

—¡Solo la Verdad vive por siempre!

—Comunica mis órdenes.

Convoca a los Grandes Cardenales para una reunión de emergencia —Benedict III suspiró.

Media hora después, todos los Grandes Cardenales a excepción de aquellos que se encontraban en medio de misiones se reunieron en el Salón Radiante.

Antes que Benedict III sacara el báculo de platino, ellos ya se habían enterado del tema de la reunión gracias al túnica roja.

—Su santidad, los planetas artificiales son altamente peligrosos.

Debemos destruirlos completamente —Melmax, el capitán de los Caballeros Templarios hizo una sugerencia de forma directa.

Él no sabía tanto sobe arcana como los Grandes Cardenales, pero era capaz de ver el riesgo detrás de los planetas artificiales aún más claramente como observador.

¡Les habían brindado ojos y alas en el cielo a los hechiceros!

Luego de que se lanzara el segundo planeta artificial, la Iglesia había probado varios métodos de ataque y contraataque.

Su logro fue la destrucción de dos planetas artificiales.

Sin embargo, desde que Lucien propuso la teoría general de la relatividad, el Congreso de la Magia había estado lanzando planetas artificiales todos los años, por lo que se podían permitir tales pérdidas.

La Santa María era una muchacha de cabello castaño, pero tenía al menos trescientos años.

Ella sugirió con un tono suave: «Para el Congreso de la Magia, crear y lanzar planetas artificiales no es muy complicado.

Incluso si derribamos uno de ellos, simplemente lanzarán más en unos cuantos años.

Además, el Congreso de la Magia casi rivaliza con nosotros, sin considerar su falta de un semidiós.

¿Podemos permitirnos una guerra total ahora mismo?

Los herejes del norte y las criaturas malignas en la Cordillera Oscura esperan con ansias que demos un paso en falso.» Astira, el Ángel del Viento, continuó: El Congreso de la Magia no podría haber ignorado nuestra reacción cuando decidieron transmitir en vivo la “Valquiria” de Lucien Evans, ¿verdad?

Tal vez esto es otra trampa.

¡Puede que estén esperando que destruyamos los planetas!

—Entonces, ¿qué hacemos?

¿Puedes lanzar objetos similares y oponerte a los planetas artificiales de los hechiceros con nuestro “Ojo Divino”?

—Beliel no estaba satisfecho con sus quejas.

¡Ellos necesitaban una sugerencia viable!

Philip, el Gran Cardenal recién promovido, habló: —La creación directa de un objeto similar no es una de nuestras fortalezas.

No obstante, podemos intentar capturar un planeta artificial.

Con suficiente tiempo, deberíamos ser capaces de duplicarlos.

¡Para entonces, con la gracia del Señor, el objeto que creemos será aún más innovador y destructivo en órbita que los planetas artificiales!

Experiencias pasadas habían indicado que el poder divino era más conveniente que la magia, pues “Dios” era ubicuo, incluso en órbita.

Los hechiceros tenían que depender de círculos mágicos para utilizar el poder de la gravedad o de la energía solar, lo cual reducía el potencial bélico de los planetas artificiales.

Era por ello que el Congreso de la Magia les daba tal importancia a los reactores de fisión y a la fusión controlable.

Si estas se podían minimizar, la brecha entre la magia y el poder divino en ese aspecto desaparecería.

—Necesitamos un plan íntegro y seguro.

No debemos caer en la trampa del Congreso de la Magia —Melmax reconoció la opinión de Philip y tomó una postura menos radical.

—Muy bien, todos ustedes han mostrado su lealtad al Señor —Benedict III tomó la decisión final y le pidió a María, Melmax y Philip esbozar un plan.

Ines, otra Gran Cardenal, añadió: —Sin embargo, no podemos desacelerar la destrucción de planetas artificiales, o sino el cielo entero se verá consumido por ellos algún día.

¡Nunca más veremos el sol!

Aunque era una visión hilarante, todos los Grandes Cardenales se quedaron sin aliento.

…

En San Ivansburg, Belkovsky y Romanov, el emperador del Imperio Schachran, recibieron el mensaje de sus espías.

Entonces, ambos casi levantaron la cabeza y observaron el cielo azul fuera de la ventana al mismo tiempo, como si pudieran ver los planetas artificiales a través de las blancas nubes.

Ellos no tenían la menor duda sobre la importancia estratégica de dichos planetas, pero los dos suspiraron, pues no eran capaces de fabricarlos.

Querían capturar uno, pero temían caer en una trampa.

Definitivamente, no podían permitirse una guerra contra el Congreso de la Magia estando bajo la presión de la Iglesia del Sur.

Por lo tanto, tendrían que esperar una oportunidad para capturar uno sin ocasionar una enorme guerra, en cuyo caso el Congreso solo podría tragarse su furia, pues tampoco podía permitirse una guerra contra ellos mientras se oponían a la Iglesia del Sur.

Dentro de la Cordillera Oscura, un castillo lujoso hecho en su mayor parte de oro estaba erguido al lado de un precipicio.

Un hombre extraño estaba recostado contra su silla con un cigarro en la boca.

Mirando a su mayordomo, él habló: —Lo que dijiste es muy interesante.

Ojalá el objeto de transmisión en vivo del Congreso de la Magia fuera más pequeño.

De ser así, podría divertirme mucho dentro del castillo.

Esa es la mejor invención para un vampiro que es demasiado ocioso para salir como yo.

—Señor Príncipe, incluso si tuviera algo como eso, tendrá que depender de la estación de radio del Congreso de la Magia si deseara ver algo —respondió con seriedad el mayordomo.

—No te preocupes.

El Congreso de la Magia definitivamente trabajará en ello una vez que ya ha alcanzado tal nivel.

Puedo patrocinarlos si carecen de recursos.

¿No es Rhine muy cercano a Lucien Evans?

El viejo no podrá molestarse conmigo si los patrocino por medio de él —el príncipe vampiro agitó las manos.

—Me he enterado de que el Señor Observador fue al Templo de los Espíritus con el Ancestro Original —el mayordomo añadió algo más.

Luego de un breve silencio, el príncipe vampiro se burló: —El viejo estallará en furia de nuevo.

…

Dentro de la Estación de Radio Celeste en Allyn…

Una vez terminó el Festival Musical de Rentato, Lucien llegó para agradecer a los arcanistas responsables de la transmisión.

Heidi, quien estaba interesada en la “transmisión en vivo”, llegó junto con él.

—Señor Evans, esta es su obra, y no necesita agradecernos.

No obstante, la audiencia ha estado enviándonos cartas, pidiéndonos mantener en funcionamiento la transmisión en vivo en el futuro, en lugar de solo emitir sonido.

¿Qué deberíamos hacer?

—Dijo Louise, molesta.

Lucien sonrió.

«El Primer Ministro Russell, el Duque James y los demás nobles expresaron deseos similares, pero no es un problema que pueda ser resuelto con radios y altavoces adicionales.

Según el estándar actual, los círculos mágicos capaces de mostrar imágenes y recibir señales permanentemente equivalen a un objeto de rango superior.

Ni el Congreso de la Magia ni el reino pueden costearlos.

Entonces, necesitamos tiempo para completar y simplificar los objetos alquímicos.

Deberías repetir mis palabras a la audiencia.

En el futuro cercano, no solamente disfrutarán de transmisiones en vivo en las plazas, sino también en sus hogares.» —¿En el futuro cercano?

—Preguntó Samantha, confundida.

No podía recordar ningún estudio en aquella área.

Lucien señaló a Heidi, que estaba parada a su lado.

—Parte de sus estudios sobre la inteligencia artificial pueden ser aplicados directamente en esto, como por ejemplo los tubos electrónicos y los monitores.

Por lo tanto, la posible producción de objetos alquímicos similares depende de los esfuerzos de su equipo de investigación.

—¿El mío?

—Heidi se señaló la nariz, perdida.

Ella estaba demasiado dedicada a la inteligencia artificial como para notar que esta también podía aplicarse en otros campos.

…

En Hamina, la capital de Dumute…

Katrina estaba caminando por la abarrotada calle.

La mayoría de los transeúntes eran enanos que solo le llegaban a la cintura, pero también había varios mercaderes que llegaban al lugar para hacer negocios.

Como consecuencia, ella no llamaba mucho la atención.

«No es adecuado hacerlo en el día.

Debería instalar el objeto que me dio mi maestro durante la noche…» Observando a los peregrinos al exterior del templo, Katrina tomó una decisión sensata.

Si bien ella no entendía muy bien por qué su maestro le había pedido hacer aquello, de igual manera no escatimó esfuerzos para asegurarse de realizarlo a la perfección.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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