Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 744
- Inicio
- Todas las novelas
- Trono de la Arcana Mágica
- Capítulo 744 - 744 Un villano común
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
744: Un villano común 744: Un villano común Editor: Adrastea Works En el oscuro palacio subterráneo, los pilares de luz combinados con fuego cayeron sin cesar.
La profunda oscuridad se fundió rápidamente como la nieve que se encontraba con la luz del sol.
Los peculiares gusanos estaban rígidos, y las repugnantes sombras gritaban miserablemente.
Un resplandor brilló, y los sacerdotes que flotaban en el aire colapsaron de repente, como si alguien les arrastrara de sus tobillos con brutalidad.
Sus defensas no funcionaron en absoluto.
La mayor parte de las malas artes se detuvieron de súbito.
Antes de que fueran capaces de reaccionar, el intimidante hombre de mediana edad con el pelo dorado ante ellos había abierto su mano derecha.
En cada dedo tenía un ojo pequeño, y en el centro de su palma había un gigante ojo parduzco teñido de sangre.
Los cinco pequeños y horribles ojos tenían diferentes colores y disparaban diferentes rayos, pero el ojo gigante amarillento brillaba e hizo que todos se sintieran lentos.
La gravedad en ese lugar parecía haberse intensificado.
Los rayos verdes, azules y de otros colores alcanzaron a esos sacerdotes vestidos de negro, ralentizándolos, paralizándolos o incluso simplemente reduciéndolos a incontables puntos de luz.
Los formidables enemigos de los que reverendos, obispos, caballeros y vigilantes nocturnos comunes no pudieron encargarse fueron eliminados de inmediato.
La victoria estaba cerca.
Algunos de los sectarios gritaron muertos de miedo.
¡Nunca antes habían visto a un enemigo tan extraño y poderoso!
—Dónde…, ¿dónde está el Sumo Sacerdote?
—¿No debería detenerlo el Sumo Sacerdote?
En el momento crítico, recordaron a su líder, un enviado del supremo “Heredero del Cao”.
¿No estaba luchando contra el intimidante hombre de mediana edad en ese momento?
El hombre de mediana edad, quien estaba cubierto con un peto blanco, atacó con más fuerza después de escuchar su comentario.
Unos pequeños y espeluznantes ojos surgieron de su rostro y su otra mano, disparando rayos de luz defensivos u ofensivos.
Se burló.
—¿Creéis que un sacerdote sectario de nivel siete puede detenerme?
He matado a docenas de sacerdotes que eran más fuertes que él.
¿Qué?
Después de confirmar la muerte de su Sumo Sacerdote, los sectarios y sacerdotes restantes colapsaron de inmediato.
Incluso se olvidaron de rezar para recibir el poder del “Heredero del Caos” cuando los rayos llegaron a ellos.
Presas del pánico, perdieron su habilidad de combate enseguida, siendo asesinados o capturados por los vigilantes nocturnos, los reverendos y los caballeros.
Ninguno de ellos escapó.
—Jeje.
Hay demasiados cultos extraños últimamente.
¡Tenemos que desenterrar su fuente!
—Los terroríficos ojos en la cara y las manos del hombre de mediana edad se cerraron sin dejar marca alguna.
Uno de los vigilantes nocturnos dijo con gratitud.
—Gracias a Dios que estabas cerca, mi señor, o esos sacerdotes del “Heredero del Caos” podrían haber escapado.
A decir verdad, no solo habrían escapado, sino que además habrían matado a todos los vigilantes nocturnos.
Por suerte, las nefastas consecuencias se habían evitado cuando Winchell, “Ojos del Resplandor”, quien ocupaba la tercera posición entre los vigilantes nocturnos, había llegado cuando perseguía otra pista.
—Es responsabilidad mía tratar con los sectarios —Winchell asintió—.
Buscarás el lugar en grupos.
No liberes a ningún sectario.
—Sí, mi señor —el capitán de los vigilantes nocturnos respondió con respeto.
Winchell paseaba por la sala.
Miró el destartalado altar que estaba grabado con hombres y mujeres desnudos y buscó pistas que valiese la pena investigar.
Contemplando el magnífico, pero algo antiguo palacio subterráneo, el sombrío ambiente que estaba repleto de cuerpos y antiguas puertas y habitaciones de piedra, Winchell tuvo muchos sentimientos encontrados de repente.
Se había topado con esa escena demasiadas veces.
Tanto en su carrera como aventurero en el pasado como en las operaciones para purgar a los sectarios tras convertirse en un vigilante nocturno, parecía que siempre había estado visitando y luchando en lugares subterráneos.
—A esos malditos hechiceros ancestrales siempre les gustó cavar agujeros…
—Winchell maldijo.
De repente, sintió algo.
Sus ojos se transformaron en rubíes y dispararon dos rayos de luz, rompiendo una de las paredes cercanas y revelando la puerta oculta en su interior.
Al no tener tiempo de llamar a los otros clérigos, voló hacia el estrecho canal y persiguió al enemigo.
Después de dar una vuelta, Winchell se encontró ante un grupo de sectarios asombrados que se arrastraban por turnos en una cámara secreta.
—Jeje —Winchell se rio—.
¿Estáis tratando de alejaros de mí?
Los densos ojos se abrieron de nuevo, y los sectarios cayeron uno tras otro.
Winchell irrumpió en la cámara y siguió adelante, persiguiendo al enemigo a la cabeza.
Los clérigos se encargarían de los que habían quedado inmovilizados.
Mientras perseguía, cada vez quedaban menos sectarios ante él, hasta que no pudo ver ninguno.
No obstante, Winchell no se detuvo.
Sus intuiciones le decían que alguien importante estaba al frente, uno que era tan importante como el “emisario” en ese momento.
“BAM.” Los rayos destrozaron una puerta de piedra repleta de patrones, y Winchell entró en la parte más honda de la cámara.
Miró a su alrededor con cautela, pero no había nada en el lugar excepto la estatua de la “Reina del Caos”, quien sostenía una antorcha encendida.
—¿Por qué no hay ningún enemigo?
—Winchell miró a su alrededor, ligeramente aturdido.
Como caballero de oro, tenía bastante confianza en su valor.
De repente, un viento frío lo recorrió, y Winchell se estremeció a pesar de que era un caballero de oro.
Sintió el peligro por primera vez.
La sensación no era demasiado fuerte.
Winchell no huyó de inmediato, sino que proyectó rayos defensivos, rodeándose con un muro de hierro.
Al mirar a su alrededor, Winchell vio la pared sin vida, la habitación tranquila y vacía, la estatua ordinaria y tosca, pero ninguna fuente de peligro.
No obstante, la escalofriante sensación aún lo aterrorizaba.
No pudo evitar retroceder.
Exactamente en ese momento, el fuego de la antorcha que sostenía la Reina del Caos se elevó de forma repentina y ardiendo con fervor con una risa malvada.
Al instante, Winchell sintió el indescriptible peligro que era cientos, si no miles de veces más intenso que el anterior.
A pesar de que había estado vagando al borde de los precipicios cuando fue vigilante nocturno, no pudo evitar temblar de todas formas.
Entendió que su intuición previa fue afectada obviamente, y que alguien que podía afectar su intuición de forma tan efectiva no era alguien a quien pudiera oponer resistencia, al igual que el sacerdote de antes no pudo oponerse a él.
Temblando, la magnífica fuerza de voluntad de Winchell estabilizó su mente, y su copiosa experiencia le permitió percibir la anomalía.
Era muy sencillo para un ser así de poderoso el matarlo, pero el ser había pasado mucho tiempo atrayéndolo para alejarlo de su equipo y entrar en la cámara.
Era obvio que tenía otros propósitos.
—¿Quién es?
—Preguntó con indecisión, con mugrientos fluidos saliendo de los ojos en su mano.
El fuego se elevó con la forma de humano y dijo con voz áspera.
—No importa quién soy; lo que importa es lo que puedo ofrecer.
—Jeje.
Soy el defensor del Señor en la oscuridad.
Prefiero morir antes de tratar con los demonios —Winchell descartó la posibilidad de que el enemigo fuera un demonio a consecuencia de la charla racional.
En la cámara vacía, la risa del fuego resonó.
—¿Y si te acercará a tu Señor para que así puedas contribuirle con más facilidad?
—¿Qué quieres decir?
—Winchell lo encontró absurdamente divertido, pero también estaba profundamente perplejo.
El tono del fuego se agravó.
—¿Nunca te ha parecido extraño?
Como devotos creyentes y defensores del Dios de la Verdad, a los reverendos, obispos, ascetas y parte de los caballeros se les otorga poder divino, pero la mayoría de los vigilantes nocturnos que no fueron reverendos al principio solo pueden luchar con su poder de sangre.
Además, la mayoría de los caballeros son mucho más débiles que los reverendos del mismo nivel en relación al poder divino.
¿A qué se debe?
¿Por qué el justo y desinteresado Dios de la Verdad trata a sus defensores de una forma tan parcial?
—¡Tonterías!
Cargamos con los pecados originales as nuestra espalda.
¡Solo podemos conseguir la bendición del Señor a través de la devoción desinteresada!
—La ira de Winchell no era del todo auténtica.
—¿En serio?
—El fuego se burló—.
Considerando tus contribuciones al Dios de la Verdad, tu nivel de caballero debería haber aumentado a pesar de que nunca se te ha concedido poder divino, ¿verdad?
Justo cuando Winchell estaba a punto de rebatir con furia otra vez, el fuego continuó.
—A decir verdad, no tiene nada que ver con el Dios de la Verdad.
Tus bendiciones han sido interceptadas por el Papa y los Grandes Cardenales.
Dado que aún está dormido, es completamente desconocedor de eso.
—¿Qué?
—Winchell estaba menos enfadado ahora que el Señor no era el culpable al respecto.
—Puedes echar un vistazo a este archivo.
Es una recompensa del Dios de la Verdad.
Te la has ganado —las palabras saltaron del fuego y formaron un artículo repleto de sofisticados símbolos.
Winchell fue bastante cauteloso de que pudiera ser una tentación de los demonios, pero su confusión lo llevó a leer el artículo de todas formas.
¡Después de todo, jamás traicionaría a la Iglesia!
¡Esa fue su filosofía!
En el momento en el que lo vio, le resultó imposible apartar los ojos y fue completamente fascinado.
—Esto es…
—sacudió la cabeza con miedo y emoción.
—Como Dios Todopoderoso, ¿por qué el Dios de la Verdad exigiría la difusión de la fe?
¿Es necesario para Él?
El poder de la fe es en realidad una recompensa para los leales defensores como tú, para que así puedas lustrarte con ella y estar más cerca de Él.
No obstante, el Papa y los Grandes Cardenales lo han interceptado todo sin dejarte nada.
Ahora entiendes por qué son tan fuertes, ¿no?
—La voz del fuego se apaciguó, pero Winchell temblaba bajo cada palabra.
—No me lo creo —sacudió la cabeza con fuerza, antes de preguntar con incredulidad—.
¿Me has mostrado un método tan importante, así como así?
La forma de “robar” y hacer uso del poder de la fe se quedó grabado en su cerebro.
—Ahora que lo has preguntado con sinceridad, te daré una respuesta franca.
Soy la encarnación de la justicia, y odio las cosas injustas como estas —el fuego se rio y continuó a pesar de la sospecha en los ojos de Winchell—.
De vez en cuando, te solicitaré información.
Ten por seguro que nadie sospechará de ti.
Tengo muchas otras fuentes de información, incluidas de varios de túnicas rojas.
¿Túnicas rojas?
Las pupilas de Winchell se contrajeron de súbito.
Durante cientos de años, debido a la singularidad de la fe del corazón, la Iglesia nunca había tenido espías de nivel de los de túnicas rojas, o al menos, no espías externos, ya que la Iglesia del Norte y la Iglesia del Sur se habían enviado entre ellos muchos espías de ese nivel.
¿Era él de la Iglesia del Norte?
—¿Tienes miedo de que la fe de tu corazón se vea alterada después de recibir esto?
Entonces, no trates de adivinar quién soy.
Solo necesitas recordar mi nombre en clave, el Sepulturero Rojo —el fuego se apagó poco a poco.
Winchell se quedó en el lugar en el que estaba y observó la habitación vacía, incapaz de decir nada durante mucho tiempo.
Sintió que tuvo el más extraño sueño.
¿Había conseguido el método más valioso y útil sin pagar nada?
…
Dentro, Lucien le dijo a Douglas sonriendo.
—Viken libera en secreto las formas de convertirse en un semidiós para permitir que los expertos legendarios compitan entre sí, y ahora estamos haciendo exactamente lo mismo.
Vamos a difundir los secretos para robar y utilizar el poder de la fe en una parte de los de túnicas rojas, permitiéndoles robar el poder de la fe.
De esa forma, los cimientos de la Iglesia del Sur también se tambalearán.
Después de todo, la difusión de la fe no puede efectuarse solo en la forma en que los hechiceros exploran la arcana y el mundo.
Una organización jerárquica es indispensable para ellos.
No es algo que Viken pueda evitar, a menos que pueda proyectar una semilla en la mente de cada clérigo.
—Si no fuera por el temor de que Viken pudiera descubrirlo, habría publicado la forma de robar el poder de la fe a través de “Voz de la Arcana”.
—Si Viken sabe cómo estás usando un método tan valioso, su expresión será ciertamente espectacular —Douglas se rio.
Después de todo, ¿quién habría pensado que alguien difundiría el método?
¿Les preocupaba que tuvieran muy pocos competidores?
Solo Lucien y los otros grandes arcanistas que nunca consideraron el método estaban lo bastante decididos como para hacerlo.
Lucien abrió las manos.
—Quizás, maldeciría y dirá que soy un lunático.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com