Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 755
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- Capítulo 755 - 755 La canción de las sirenas
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755: La canción de las sirenas 755: La canción de las sirenas Editor: Adrastea Works Harex, el emperador de los Kuo-toans, era conocido como el Maestro del Océano Infinito que tenía siete generales marinos de nivel legendario bajo su mando.
No obstante, la parte explorada del Océano Infinito tenía el doble del tamaño del continente, por no mencionar las aguas que parecían estar envueltas eternamente en la niebla.
¿Cómo podría un “territorio” tan espacioso ser gobernado solo por ocho legendarios?
Por supuesto, sin enemigos externos, un legendario superior bastaba para controlar el Océano Infinito.
No obstante, los elfos marinos respaldados por la Corte Élfica, el Congreso de Magia el cual controlaba muchas islas, la Iglesia del Sur que había criado a varios agentes en la zona sur del océano, las fuerzas de la Luz de la Luna las cuales estaban muy unidas al Congreso Oscuro y los murlocs de Gipps que eran tan duros como piedras forzaron a Harex a tomar medidas de forma prudente.
La Corte Élfica, la cual había irrumpido en conflictos directos con él, había suscitado la mayoría de sus fuerzas.
Bajo tales circunstancias, al menos un tercio del Océano Infinito estaba inmerso en un caos que no tenía gobernante, y era imposible para los hechiceros explorar un océano tan inmenso sin dejarse detalle.
Por lo tanto, los hechiceros legendarios del Congreso de Magia no estaban seguros del número de criaturas legendarias que había en el Océano Infinito.
Después de todo, algunas de las criaturas marinas vivían en el fondo del océano a miles de metros de profundidad y solo aparecían una vez cada varios cientos de años.
Era absolutamente normal que no fueran conocidas por los extraños.
Por lo tanto, cuando escucharon la canción de la sirena, la cual podría causar que uno perdiera la cordura y el alma, la primera reacción de Lucien y Natasha fue preguntarse si ella era la “Princesa Sirena” bajo las órdenes del Maestro del Océano Infinito, o si era otra sirena legendaria.
—Quienquiera que sea, ahora que nos hemos topado con ella, vamos a preguntarle el camino.
Teniendo en cuenta que vive en el interior del Océano Infinito, me pregunto si sabe algo sobre la Puerta Azul —Lucien retuvo su confusión y volvió a poner una sonrisa amable.
Natasha asintió con la cabeza y de repente elogió.
—Todo el mundo dice que la canción de la sirena es la mejor música del mundo y es demasiado hermosa para que cualquier criatura inteligente la aprecie.
Una vez que la escuchan, su alma se perderá en la canción, y no podrán prestar atención a nada más hasta que mueran.
Siempre he sospechado de la teoría, pero después de escucharla con mis propios oídos, por fin me he percatado de que es incluso mejor que los rumores.
Si no nos hubiéramos convertido en legendarios, nuestras almas se habrían perdido por completo ahora mismo.
Gracias a la protección de “Barrera Mental” y “Báculo Espacial”, la placentera canción y capaz de penetrar en el alma ya no podía entrar en sus oídos.
Por ese motivo pudo recordar claramente la sorpresa que sintió en ese momento.
Escuchando con atención, Lucien se rio en el vínculo telepático.
—Es una sirena legendaria después de todo.
Jeje.
Traté de reactivar su canción con mi conocimiento musical, pero sin la ayuda de la magia y el poder espiritual, es imposible lograr tal efecto, del mismo modo que es imposible tocar melodías que tienen efectos mágicos con un piano común.
Además, sin aprender sus especialidades, apenas será posible imitarla incluso si uso el poder espiritual y la magia.
Lucien tenía alma de legendario de nivel tres, y estaba frente a una sirena que debía haberse convertido en legendario.
Por lo tanto, no necesitaba oponer resistencia la canción con hechizos adicionales y pudo seguir “apreciándola”.
Todos los hechiceros cuya alma no se perdió después de ver a las sirenas habían estado tratando de construir hechizos de ilusión duplicando sus canciones.
No obstante, por toda clase de razones, sus resultados finales no fueron tan maravillosos y sorprendentes como las canciones.
Así pues, ninguno de ellos tuvo el coraje de nombrar su ilusión como “Canción de Sirena”.
—Si alguien en este mundo puede imitar la canción de las sirenas, ese serías tú, una combinación de un gran arcanista y un gran músico.
Recuerdo que el hechizo que ciertos hechiceros construyeron mediante duplicación distaba mucho de la versión auténtica precisamente porque no entendían muy bien la música —dijo Natasha medio en broma—.
Después de eso, puedes escribir una pieza musical que no contenga el efecto mágico en función con el hechizo que inventes, para que así todos puedan disfrutar de la maravilla de las canciones de sirena.
Bueno, ya he pensado en un nombre por ti.
Será Doce Movimientos de Requiem.
Mientras los dos hablaban y reían, el hechizo de reconocimiento de Lucien ya había dado un resultado.
Había un grupo de arrecifes por allí.
Una sirena, cuyo cabello azul le llegaba hasta la cintura, flotaba en la superficie del océano y cantaba en voz alta contra los arrecifes, rodeada de otras sirenas que se unían a ella y las criaturas marinas que habían perdido la cordura y el alma, incluidos pulpos gigantes, tiburones extraños que tenían docenas de metros de largo, y monstruos con cabezas humanas y cuerpos de cangrejo…
—No hay peligros a excepción de la sirena.
Podemos acercarnos a ella directamente —a pesar de que Lucien creía que era lo bastante fuerte como para aplastar a la sirena legendaria, activó los hechizos de reconocimiento de todas formas en función a las costumbres de los hechiceros en caso de que cayeran en alguna trampa.
—Genial.
Me han dicho que las sirenas son todas muy hermosas.
Parecen estar hechas del agua más pura y son de una increíble e inimaginable belleza…
—los ojos plateados de Natasha brillaban con curiosidad y expectativas.
Lucien sacudió la cabeza con una sonrisa.
Por lógica, debería haber sido él quien tuviera más curiosidad por la “princesa sirena”.
Ambos volaron tan rápido como dos rayos de luz en el cielo.
Muy pronto, llegaron sobre los arrecifes y vieron a la sirena legendaria cuya mitad superior del cuerpo era la de un ser humano y cuya mitad inferior era la cola de un pez.
Sus escamas eran tan brillantes como el oro, a diferencia de otras sirenas, pero también daban la sensación de ser transparentes, emanando una sensación onírica bajo la luz del sol.
La mitad superior del cuerpo de la sirena legendaria estaba desnuda, y su piel era tan clara como la leche.
Su largo cabello azul pendía y cubría sus senos alzados a la perfección.
Su rostro era delicado, inocente y lleno de encanto.
Sus ojos azules como el agua eran tan atrayentes como su canción.
—Ja.
Es incluso más hermosa de lo que cuentan los rumores —Natasha sonrió como un caballero, pero la Espada de la Verdad en sus manos no tembló en absoluto, y podía iniciar un ataque en cualquier momento.
Dentro de sus ojos plateados, no había nada más que atención y precaución ahora que su curiosidad había sido satisfecha.
La sirena los había sentido cuando ambos se aproximaban.
Agitó su cola dorada y golpeó la superficie del océano, levantando un tsunami que podría haber destruido el océano.
No obstante, en ese momento, vio que el entorno cercano a Lucien cambió.
El cielo azul se oscureció de repente, como si la noche hubiera llegado antes de tiempo, y el océano estuviera envuelto en una oscuridad infinita.
En mitad de la oscuridad brillaban estrellas doradas, plateadas, blancas y de otros colores.
Entre esas estrellas, estaban las esferas de fuego más aterradoras que emanaban un calor inimaginable como el sol.
Sus cautivadores ojos azules se contrajeron de súbito.
Dejó de golpear con la cola y cantar la canción y preguntó con voz suave y clara.
—¿Están aquí por mí, mis queridos invitados?
Primero usó la lengua propia de las sirenas, pero pronto cambió a la lengua común de los clanes marinos.
No obstante, para el bien informado Lucien, ambos idiomas los hablaba bastante bien.
A pesar de que Natasha no tenía una comprensión profunda sobre la arcana, el lenguaje era un curso obligatorio para cualquier noble, y Lucien la había “enseñado” mucho, así que también pudo entenderlo.
—Nos preguntamos si eres uno de los siete generales marinos a las órdenes del Maestro del Océano Infinito, mi señora —Lucien asintió con satisfacción.
A pesar de que tenía mucha experiencia en la batalla, no le gustaba combatir sin sentido y la masacre.
Por ese motivo demostró su fuerza en ese momento, para que así la sirena legendaria pudiera ver la diferencia y tomar una decisión sensata.
La disuasión, a veces, era más útil que pelear.
La sirena respondió con una voz agradable.
—Sí.
Soy Doris.
¿Puedo ayudarte?
Doris era precisamente el nombre de la Princesa Sirena.
Al ver que la Princesa Sirena era muy cautelosa, pero estaba demasiado asustada para atacar, Lucien sonrió y dijo.
—Mi señora, me gustaría saber si hay algo sobre la Puerta Azul que pueda contarnos.
—¿Cómo sabes…?
—Doris estaba tan sorprendida que se le escapó su pregunta, pero la detuvo de inmediato, como si su secreto acabara de ser visto.
Natasha y Lucien se miraron.
No pudo ser tan fortuito, ¿verdad?
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