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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 763

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763: Intereses eternos 763: Intereses eternos Editor: Adrastea Works Delante de la Puerta Azul, Maltimus sujetaba el tridente de oro en su mano derecha y extendió su mano izquierda hacia el vacío.

Ondas ilusorias rodearon el brazo ennegrecido donde el fuego sulfuroso estaba ardiendo.

Cuanto más cerca estaba de la palma, más se parecía a un lago donde intensas ondas estaban surgiendo.

La parte delantera de la palma estaba completamente borrosa, como si el núcleo de las ondas estuviera conectado a un mundo diferente.

Una luz suave se propagó desde el tridente de oro en la mano derecha de Maltimus, lo cual llevó a que la Puerta Azul se estremeciera.

El brumoso tono azulado roció e intentó cubrir toda la cavidad.

Aglaea dio un paso atrás.

La sombra del árbol élfico detrás de ella se volvió tangible de forma repentina, y extraños diablillos crecieron de la difusa raíz del árbol uno tras otro.

Se enredaron entre sí formando un monstruo y penetraron en la brumosa luz azul.

En consecuencia, las ondas de luz se calmaron, como un océano donde el tornado había llegado a su fin.

En el espacio alrededor de Aglaea que parecía haber sido rozado por la inundación, el “barro” que estaba firmemente sujeto por la raíz no fue arrastrado por el viento.

Por lo tanto, salió del alcance de la Puerta Azul con facilidad sin ser bloqueada.

No obstante, después de medio fundirse con el árbol élfico, su rostro estaba bastante pálido.

Era obvio que había pagado un alto precio.

En el momento en el que salió del alcance de la Puerta Azul, Aglaea levantó su arco y apuntó al Señor del Infierno.

Huir presa del pánico le otorgaría al enemigo atacar por la espalda.

Por lo tanto, planeaba usar el ataque para defenderse, para que así Maltimus tuviera que centrarse en la autoprotección por el momento.

De esa forma, ella podría escapar sana y salva.

Puntos de luz verde brillaban en las yemas de los dedos de Aglaea, y el Corazón de la Naturaleza brillaba detrás de ella.

Mientras tanto, Maltimus también apuntó el tridente de oro hacia él.

Parecía que estaba listo para usar una de las cinco habilidades más poderosas de ese cuerpo.

Justo entonces, la mano izquierda de Maltimus que se extendió hacia el vacío brilló de repente, como si un pequeño sol acabara de salir en sus manos.

“¡BOOM!” Las ondas ilusorias se rompieron y su mano izquierda fue destruida.

No obstante, la devastadora tormenta de energía no se detuvo en absoluto, sino que continuó creciendo en Maltimus.

El cuerpo de Maltimus se desdibujó de repente.

Parecía haber entrado en un tiempo y espacio diferentes, y parecía estar propagándose por todo el mundo viviendo en el corazón de cada criatura inteligente con sentimientos negativos.

Los impredecibles e intangibles sentimientos emergieron.

La esencia de los semidioses era bastante similar a la Puerta Azul, el árbol élfico y la Gloria de Dios, pero carecía de algo de suma importancia en comparación con el Crematorio de las Almas.

La tormenta de energía ahogó a Maltimus, pero la “voz” más perversa resonó en su interior —¡[Renacimiento Inmoral]!

Al ver que era imposible golpear a Maltimus, quien se encontraba en una tormenta de energía, Aglaea dejó caer su arco.

Entonces, su cuerpo se difuminó y desapareció.

¿Podría haber un mejor momento para escapar que en ese momento?

La sombra vestigial del árbol élfico se desvaneció lentamente en el océano oscuro.

La tormenta de energía por fin se calmó, y el cuerpo ilusorio se volvió tangible.

Su mano derecha todavía sujetaba el tridente de oro, y su mano izquierda seguía intacta.

—¿Qué hechizo era ese?

—Maltimus, quien no parecía haber sido herido, contempló el vacío ante él.

Un hechicero legendario de nivel tres lo había herido a él, quien casi había llegado en persona sin la ayuda de nadie más, obligándolo a recuperarse con sus extraordinarios poderes.

¡Aquello fue algo que nunca sucedió incluso en la era mitológica!

Si el ataque fuera un poco más poderoso, no le habría sido tan fácil recuperarse.

El Señor del Infierno permaneció en silencio ante la Puerta Azul así como así, sin perseguir a la reina elfa ni tratar de entrar en el Universo Atómico de Lucien.

Su cuerpo cambió y recuperó la apariencia de Harex, con escamas de zafiro alrededor del cuerpo y una corona azul sobre la cabeza.

No obstante, los ojos carmesí eran mucho más rojos, y la indiferencia en ellos se convirtió en burla.

Parecía estar contemplando el agua negra y profunda en lo alto, con la misma sonrisa burlona en la comisura de sus labios.

En el océano, la puesta de sol levantó las olas doradas más bellas.

En mitad de una agrupación de arrecifes, la “Princesa Sirena” Doris acarició suavemente el agua con su cola dorada.

De repente sintió la atmósfera más extrema y malvada haciendo erupción desde el fondo del océano.

Entonces, ella vio que el agua en el océano se había vuelto negra, con sus ojos inyectados en sangre.

Un cambio tan inesperado no la sorprendió.

Simplemente se dijo.

— ¿Por qué no le impidieron llegar al mundo material principal?

Nadie se beneficiaría de esto.

Entonces, su rostro se distorsionó un instante, y su voz envejeció y enrudeció.

—La Luna de Plata se alegra de verlo llegar al mundo material principal progresivamente para compartir la tensión para vérselas conmigo.

A decir verdad, Maltimus nunca olvidaría a su verdadero rival.

No obstante, no saben en absoluto cuánto he ganado recientemente.

Cuando tenga éxito, solo serán payasos en el circo.

La voz era precisamente la de Benedicto III, o “Rey de las Calamidades” Viken!

La hermosa voz de Doris volvió a salir.

—¿Estaba la Luna de Plata cerca?

—Quizás.

Mi Estrella Anfitriona del Destino sintió algo.

Después de todo, Lucien Evans conocía la localización de la Puerta Azul, y tiene muchas oportunidades de explorarla en el futuro.

Maltimus no puede permanecer aquí para siempre.

Nunca estaré tranquilo hasta que descubra las singularidades de este mundo —la voz envejecida y enrudecida salió de su boca.

Parecía haber alojado la proyección de Viken voluntariamente.

Como un brutal pero definitivamente distinguido hechicero, la búsqueda de la verdad del mundo todavía fluía en las venas de Viken.

Creía que los individuos no podían ser apartados del mundo, en particular para los semidioses.

Podía verse en el hecho de que los semidioses tenían que contar con el infierno, el abismo, la Luna de Plata o la Montaña Paraíso para no ser asesinados de verdad.

Por lo tanto, podría resultar bastante arriesgado si uno se auto-mejorara sin descubrir los misterios del mundo.

No haría tal cosa a menos que no tuviera otras opciones desde luego.

Lo más extraño de ese mundo que todos los expertos legendarios sintieron fue que los planetas no podían ser descubiertos y que el Océano Infinito no tenía fin.

Por lo tanto, a pesar de que Lucien y el Congreso de Magia eran sus enemigos, seguía estando encantado de verlos explorar y estudiar los problemas.

La gentil voz de Doris llegó.

—La Luna de Plata podría estar esperando que usted ataque…

Observó las olas crecientes a lo lejos con ojos borrosos, su voz era tan impredecible como una conversación soñada.

En el océano, en otra dirección, un hombre atractivo con una camisa roja y un abrigo negro de cuello alto caminaba por el océano, aunque siempre había una fina capa de blancura entre sus brillantes zapatos y las aguas cristalinas.

Con la cabeza ligeramente gacha, contempló su reflejo en el océano y el sol poniente.

La última luz del sol flotaba junto con la ola, tapando su reflejo con un manto dorado.

Detrás de su reflejo, en mitad de la puesta del sol, una luna de plata que no estaba en el cielo emitía un fulgor gélido.

Parecía estar allí como siempre lo había estado.

…

En la Torre de Magia de Allyn, en la Ciudad en el Cielo…

—Aglaea ha regresado a la Corte Élfica.

El Señor del Infierno no la ha perseguido —en la biblioteca de Hathaway, Douglas, quien abandonó su investigación y acudió, informó del resultado de su comunicación con la reina elfa.

Ya habían pasado cinco años desde que Hellen empezó a supervisar a Allyn.

Era el turno de Hathaway vigilar la Ciudad en el Cielo ahora.

—Me alegra oírlo —a pesar de que Aglaea tenía sus propias ambiciones y no estaba de parte del Congreso en su totalidad, indudablemente era mejor tener un aliado legendario más ahora que el Señor del Infierno había llegado.

Hathaway controló el círculo mágico sin prisas y dijo.

—Todos los hechiceros legendarios han sido informados de la posible emboscada del Señor del Infierno.

A excepción de unos pocos legendarios superiores, incluso los grandes arcanistas tuvieron que tratar el asunto con prudencia.

Si eran atacados por el Señor del Infierno sin preparación previa, cabía la posibilidad de que fueran asesinados de inmediato.

Por lo tanto, después de que Lucien y Natasha presentaron la información a Hathaway, su primera decisión fue informar a los hechiceros legendarios que no estaban fuera y contactar con los hechiceros legendarios que estaban en misiones con urgencia.

A pesar de que los dispositivos de emergencia no podían contactar con los hechiceros en dimensiones alternativas, sabrían que otro semidiós hostil había alcanzado el mundo material principal en el momento en el que regresaran.

—Pensé que la estabilidad de la situación continuaría.

No esperaba un cambio tan grande —Oliver, quien acababa de regresar, sacudió la cabeza con una sonrisa amarga.

Vicente, mirando a la defensa entreabierta fuera, dijo con frialdad.

—No es necesariamente algo malo.

Maltimus prácticamente considera que sus intereses son los más importantes, y sus mayores enemigos son Viken y la Iglesia del Sur.

Es posible que haya oportunidades de colaboración.

Fernando se dedicó a los estudios de neutrones y la fisión, así que tenía semicerrado el Infierno del Trueno.

Aún no había recibido el mensaje.

—No obstante, los diablos no tienen límites.

Con las ganancias suficientes, nos traicionarán y trabajará con Viken sin duda alguna.

Así pues, la mejor opción es expulsarlo del mundo material principal —dijo Lucien con firmeza.

—¿Solo nosotros?

Hay solo un uno por ciento de posibilidades si todos los hechiceros legendarios aúnan fuerzas.

¿Pero qué pasa con los otros enemigos?

—La voz de Érica, Maestra de la Transformación, llegó desde la proyección de su demiplano.

Estaba vigilando la filial en Calais en caso de que el Señor del Infierno atacara.

Lucien asintió con la cabeza.

—La misión no podemos llevarla a cabo por nuestra cuenta ciertamente.

Estoy planeando ir a las Altas Tierras de la Noche y visitar al Conde de los Ojos de Plata para solicitar ayuda a la Diosa de la Luna de Plata.

Todos en el Alto Consejo estaban al corriente de su amistad con Rhine y Alterna.

Entonces, nadie consideró que hubiese algo malo en la propuesta.

No obstante, Douglas sacudió la cabeza y suspiró.

—La posibilidad no es muy elevada.

Para Luna e Plata, es algo maravilloso que Maltimus haya llegado al mundo material principal.

Lucien estaba más bien nervioso después de la inesperada llegada del Señor del Infierno y nunca tuvo en cuentas la situación global.

Después de escuchar lo que dijo el presidente, se sorprendió fugazmente y se percató de que era cierto.

—A pesar de que las probabilidades no son elevadas, me gustaría intentarlo —no rendirse y no sucumbir jamás era el lema de Lucien.

Douglas asintió.

—Permite que Fernando lo haga.

Has sido herido de gravedad, y la Toga de los Grandes Arcanistas y el Escudo de la Verdad tienen que recuperarse de inmediato mientras todavía puedan.

Es inapropiado para ti que salgas ahora mismo.

—De acuerdo.

Escribiré una carta y le pediré a mi maestro que la traiga —Lucien recordó la conexión de su maestro con el Rey de la Pesadilla, y la relación del Rey de la Pesadilla con el Congreso Oscuro.

Así pues, no insistió.

Después de regresar al Universo Atómico, Lucien lanzó un suspiro.

Era cierto que no había aliados eternos.

Tranquilizándose, Lucien no fue de inmediato a restablecer los dos objetos legendarios.

En su lugar, sacó pluma y papel para clasificar los datos de su exploración.

—¿Siguen siendo de utilidad cuando no exploramos la Puerta Azul?

—Natasha, quien estaba curándole sus heridas, miró a Lucien con curiosidad.

Lucien sonrió.

—Para otras personas, quizás sean inútiles, pero tuve una conjetura antes.

Por lo tanto, estos datos son solo para confirmarlo.

No me es del todo imposible descubrir los secretos detrás de esto.

—¿Hay modelos matemáticos donde uno sigue adelante todo el tiempo solo para llegar al punto de origen al final?

—Sabiendo que Lucien había estado haciendo hincapié en que las matemáticas deberían ser la base del análisis y la investigación, Natasha preguntó con toda tranquilidad.

Lucien asintió con seriedad.

—Los hay.

No obstante, el problema es por qué se comporta así.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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