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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 771

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  4. Capítulo 771 - 771 La vida diaria en la Cordillera Oscura
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771: La vida diaria en la Cordillera Oscura 771: La vida diaria en la Cordillera Oscura Editor: Adrastea Works El castillo del Imperio Mágico parecía estar rodeado por una niebla oscura.

Aterradores rugidos de bestias provenían de esta, mezclados con gemidos agobiantes y miserables.

Si se tratara de cualquier otro lugar, una situación como aquella habría dado lugar a toda clase de historias de terror.

Los niños habrían estado demasiado asustados como para llorar durante la noche, los clérigos habrían estado interesados en purificar a las bestias y los aventureros habrían ido a explorar el lugar.

Sin embargo, en la Cordillera Oscura, aquello solo era algo habitual, y era posible que castillos incluso más escalofriantes existieran en otros sitios.

En una habitación decorada espléndidamente, una alfombra proveniente del desierto sureño del Imperio Gusta estaba extendida sobre el suelo, al lado de obras de arte que reflejaban el pasar del tiempo.

Una gran ventana que solamente había cobrado popularidad en el último siglo estaba instalada en el espacio.

Todo emanaba el aire de los nobles, a excepción del hombre y la mujer parados sobre la alfombra, quienes tenían espadas largas en las manos y llevaban puestas cotas de malla, las cuales facilitaban su movimiento.

Ante ellos estaba de pie un hombre de la tercera edad vistiendo una túnica clásica.

Sus mejillas y su cuerpo eran extremadamente delgados, pero su cabeza era mucho más grande de lo normal.

La sonrisa en sus labios era particularmente espeluznante bajo el contraste de la oscura niebla del exterior.

Sus ojos estaban llenos de pasión mientras observaba al hombre y la mujer con avaricia.

Parecía que apenas era capaz de controlar sus deseos.

—Tanto la mente como el cuerpo son muy deliciosos.

Mis trofeos son realmente encantadores esta vez…

—El hombre se puso en cuclillas y extendió su delgada mano derecha, tocando el bello rostro de la dama y la marcada mejilla del varón como si estuviera apreciando dos excitantes obras de arte.

Tal contacto generó reacciones inmediatas por parte de los dos durmientes, cuyos ojos se movieron, como si ellos estuvieran a punto de despertar.

No obstante, el hombre cabezón no mostró preocupación alguna, sino que continuó tocando cada centímetro de sus pieles.

Media despierta, Sharon sintió algo frío y suave recorriendo su rostro y su cuerpo como una larga serpiente retorciéndose.

Al odiar criaturas como aquella, ella despertó inmediatamente y abrió los ojos de golpe.

No vio nada más que un techo dorado del que descendían lámparas de cristal, además de un rostro familiar.

Este último estaba mucho más cerca de ella de lo que pensaba.

—Hermano Finn, tú…

¡Mi fuerza!

—Sharon dijo en voz alta su nombre subconscientemente, pero a mitad de su oración se percató de que era incapaz de activar su poder de sangre.

¡Su poder de gran caballera se había esfumado!

—Finn, ¿¡qué estás haciendo!?

—El hombre al lado de Sharon despertó unos cuantos segundos antes, notando así la anomalía de Finn.

Este último estalló en carcajadas.

—Constantine, ¿qué piensas que estoy haciendo?

—¿Nos capturaste aquí?

¿Por qué?

—Siendo una caballera avezada en la batalla, Sharon controló su pánico instantes después y se dio cuenta de que la razón por la que no podía activar su poder de sangre eran los grilletes que tenía en las extremidades.

Sin embargo, su pregunta aún denotó una intensa conmoción.

Constantine y ella había conocido a Finn desde que eran niños pequeños.

Ellos habían emprendido aventuras y crecido juntos.

El reino los nombró caballeros y los tres conocían la Cordillera Oscura.

En aquella oportunidad, Finn anunció que había encontrado una reliquia durante una de sus aventuras en solitario.

Él creía que debería haber varias cosas valiosas en el castillo, por lo que habían llegado juntos.

Lo que no anticiparon fue que el castillo no era tan simple como Finn aseguró.

Repentinamente, los ojos de este sobresalieron, como si fueran a reventar dentro de poco.

Entonces, desde sus fosas nasales, boca y orejas salieron tentáculos parecidos a los de un pulpo.

Además, su piel se tornó escarlata.

—¡Un Ladrón de Mentes!

—Gritó Constantine, desesperado.

Aquellos monstruos eran buenos controlando la mente y hechizos pertinentes.

Una vez que ellos fueron capturados, su vida sería más miserable que la muerte.

Era posible que los dos se convirtieran en sus leales esclavos manteniendo la mayor parte de sus recuerdos y personalidades.

“Finn” negó con la cabeza.

«No soy un Ladrón de Mentes; solo soy un caballero radiante con el poder de sangre de los Ladrones de Mentes.

Quedé gravemente herido y no era capaz de sanarme, pero el mensaje de reliquias que difundí hace un tiempo atrajo a varios aventureros.

Sus cerebros se volvieron la fuente de mi renacimiento.

Finn fue uno de ellos.

Je je.

La codicia es realmente el heraldo de la perdición.

Por nada más que rumores sobre tesoros, ellos vinieron a mi castillo un grupo tras otro.

Una vez absorba sus cerebros y los convierta en mis esclavos, mis heridas se habrán, básicamente, recuperado.» Finn no pudo haberse visto más horroroso bajo la niebla negra cuando dijo aquello.

Sharon se estremeció a pesar de ser una resuelta gran caballera.

Aquello era aún más escalofriante que la muerte.

Los tentáculos en movimiento cercanos a la cabeza de Finn se extendieron hacia Sharon y Constantine, dirigiéndose directamente a sus cabezas.

Incapaces de utilizar sus poderes de sangre, los dos solo pudieron retroceder utilizando las manos hasta que sus espaldas chocaron con la fría pared.

—No tiene caso.

No hice que me obedecieran por medio de control mental precisamente porque quiero disfrutar su miedo —”Finn” rio con arrogancia.

Los caballeros oscuros y los normales eran básicamente idénticos, a excepción de que los primeros solían tener linajes asociados a demonios y diablos, los cuales afectarían su personalidad y estado mental.

Si su fuerza de voluntad no era la suficiente, era posible que su poder de sangre se salga de control, convirtiéndolos en verdaderos demonios.

Al sentir que los fríos y suaves tentáculos ya estaban tocando su boca, incluso la más grande fuerza de voluntad no pudo impedir que Sharon gritara de la desesperación y el miedo: —¡NOOOOOOOO!

—Es inútil.

Esta es la Cordillera Oscura y estamos en mi castillo.

No hay criaturas vivientes en los alrededores a excepción de mis esclavos.

Sin importar cuán fuerte grites, nadie podrá escucharte.

Ja ja ja ja ja —”Finn” claramente disfrutaba el miedo de Sharon.

Él paro de tocarla, engendrando en ella una mayor desesperación.

Dum, dum, dum.

Alguien golpeó la puerta a un ritmo constante, y las tres personas en la habitación se quedaron quietas, como si alguien hubiera presionado un botón de pausa.

¿Quién era?

¿Por qué alguien estaba tocando la puerta en semejante momento y lugar?

Finn era el más asustado de todos.

Nadie conocía el vecindario mejor que él.

En un año entero podría no pasar por allí una sola criatura inteligente lo suficientemente educada como parta tocar la puerta.

¡Además, ellos estaban en su propio castillo, y allí afuera estaba la “niebla oscura” que les pidió colocar a los Ladrones de Mentes mayores!

En aquel instante, él parecía haber vuelto a su infancia, cuando fastidiaba a sus padres para que le cuenten historias de terror únicamente para quedar demasiado asustado como para dormir de noche.

Cada vez que escuchaba cualquier ruido, se le ponía la piel de gallina y una frialdad crecía en su corazón.

Dum, dum dum.

Los golpes a la puerta no eran ni demasiado leves ni demasiado fuertes, denotando los modales del visitante.

—¿Quién es?

—Finn recordó sus tentáculos y preguntó con la guardia en alto.

Al ser un caballero radiante, él se controló lo suficiente como para no actuar sin pensarlo.

Sharon y Constantine estaban sorprendidos, alarmados y algo esperanzados.

Aunque su miserable destino había sido evitado por el momento, no se sintieron aliviados.

Cualquiera que visitara el castillo de “Finn” no podría haber llegado específicamente para salvarlos a ambos, sino que lo más probable es que se tratara de uno de sus enemigos.

Si ellos fueran los expertos de la Cordillera Oscura, no brindarían un mejor trato a prisioneros que el que daba Finn.

—Soy yo —una suave voz provino desde el otro lado—.

Como hay alguien en casa, me daré la libertad de entrar.

¿Quién rayos es “yo”?

Sin estar seguro del poder del extraño, “Finn” maldijo en secreto y se quedó donde estaba, sin abrir la puerta.

Aquella habitación era el núcleo del castillo y se encontraba rodeada por múltiples círculos defensivos.

¡No era tan fácil entrar a la fuerza!

En aquel punto, él vio el pomo girar por sí solo, abriéndose la puerta.

¡No!

Los ojos de “Finn” se abrieron aún más.

«¿Dónde están mis círculos extraordinarios?

¿Dónde están mis defensas?

Este es el lugar más defendido de mi castillo, ¿pero por qué parece una habitación de hotel cualquiera ahora mismo?

¿Por qué desaparecieron sus defensas?» Él se quedó parado como una estatua de piedra mientras que, luego de que la puerta se abriera completamente, un hombre atractivo vistiendo un traje cruzado ingresó caminando lentamente.

—Me…

¡Me rindo!

¡No me mates!

—”Finn” no tuvo que pensar siquiera para notar la brecha entre ambos, por lo que suplicó clemencia sin la menor vacilación o autoestima.

Luego, añadió: —Soy mur cercano a la tribu cercana de Ladrones de Mentes, y una vez visité a la Mente Mayor.

Sin importar qué desees, yo puedo hacerlo por ti.

Él estaba presentando a sus partidarios con el fin de que el extraño no lo subestimara demasiado.

A Lucien le hizo gracia.

—Solo estoy aquí para pedir direcciones.

No hay necesidad de ser tan serios.

Si no podía obtener información, tendría que acudir al Rey de las Pesadillas.

—Para pedir direcciones…

—”Finn” sintió que estaba a punto de vomitar sangre.

Repentinamente, múltiples tintineos resonaron mientras los grilletes de Sharon y Constantine se desprendieron uno tras otro, pero en la habitación no hubo ondas inusuales en lo absoluto.

«Esto…

Esto es incluso más increíble que el poder de sangre de Eliminación…» “Finn” había conocido varios linajes, pero nunca antes había experimentado algo similar.

Él no tenía la menor idea de la naturaleza de aquel poder.

Justo cuando Sharon y Constantine se disponían a expresar su gratitud, emocionados, Lucien sonrió.

—Bueno, quería preguntar por qué el Castillo del Observador que se encontraba cerca de aquí fue trasladado.

…

Diez minutos más tarde, Lucien se retiró del castillo, satisfecho.

De acuerdo a “Finn”, el Castillo del Observador seguía allí el día anterior, pero el cuartel general del Congreso Oscuro envió un mensaje llamando a todos los miembros legendarios.

Parecía ser una petición de Danisos, el dragón primigenio del tiempo, y de Dracula, el príncipe vampiro.

Ambos querían unir realmente el Congreso Oscuro.

Después de todo, el Congreso de la Magia, la Iglesia, la Corte Élfica y el Océano Infinito eran cada vez más poderosos en la actualidad, por lo que el Congreso Oscuro no podía permanecer tan segmentado como antes.

“Finn” se enteró de aquello gracias a la Mente Mayor.

Él se alarmó bastante debido a la súbita desaparición del Castillo del Observador.

Considerando que este brindó información satisfactoria, Lucien no lo mató, sino que simplemente le puso grilletes (aquellas herramientas solo funcionaban en personas por debajo del rango superior, pero Finn no se había recuperado completamente).

Lo que sucediera más adelante no le concernía.

«Puede ser bastante difícil detener la división y los conflictos internos del Congreso Oscuro.

¿Está dispuesto Dracula a contenerse y vivir en paz con los hombres lobo?» Lucien agitó la cabeza con una sonrisa y planeó unirse a la reunión a la vez que visitaba al Señor Rhine.

«Espero que no haya cerebros regados por el suelo para entonces…»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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