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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 801

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801: Nuevo mensajero 801: Nuevo mensajero Editor: Adrastea Works En Babel, al interior del Universo Atómico…

Cuando Lucien regresó, Natasha seguía en un trance ante la pequeña pantalla.

Ella estaba mirando hacia el frente mientras daba vueltas a la Espada de la Verdad con la mano.

—¿Qué pasa?

—Preguntó Lucien, encontrándolo extraño.

Considerando su dominio de la arcana, ella no debería haber quedado impactado por tanto tiempo, ¿verdad?

Al escuchar su voz, Natasha pareció haber despertado de un sueño.

Con los ojos plateados brillando, ella dijo: —Aunque el experimento de elección atrasada no puede demostrar concluyentemente que la ley de causalidad pueda ser destruida, estoy pensando en si la Espada de la Verdad fue fabricada en base a semejante mecanismo.

¿Todos los métodos de resurrección se ven anulados porque la ley de causalidad es estropeada?

Lucien la miró de arriba a bajo con seriedad.

A pesar de su habitual confianza y firmeza, ella estaba relativamente anonadada.

¿Podría estar en lo correcto?

La atmósfera se quedó congelada en ese estado por varios minutos.

En el momento en que Natasha ya no podía resistirlo más y se disponía a preguntárselo de nuevo, Lucien sonrió repentinamente, muy deleitado.

—Estás pensando demasiado.

—¿Te parece?

No lo hago muy seguido —respondió Natasha de forma directa, sin mostrar la menor frustración.

La sonrisa de Lucien desapareció.

Este asintió y dijo: —Es un avance importante considerar el mecanismo de arcana detrás del poder de sangre de la Espada de la Verdad.

Solo al descubrir qué es exactamente sabrás cómo proseguir.

Aunque aún no estoy seguro, tengo una vaga especulación sobre tu poder de sangre.

Para el momento en que regrese del infierno primigenio, quizá sea capaz de contártela.

—¿De verdad?

—Natasha se sintió sorprendida y contenta con las palabras de su esposo.

El camino del caballero que tenía por delante era un factor importante en su vida.

La reclusión mensual le había hecho percatarse que comprender su poder de sangre era el prerrequisito indispensable para que descubra su propio camino como caballera.

De otro modo, solamente podría convertirse en un caballero legendario de tercer nivel después de varios cientos de años, como Corazón del Tiempo, y le sería imposible de realizar mayores avances.

Como una caballera que sobresalía en la batalla y por su persistencia, explorar y estudiar su poder de sangre no era una de sus fortalezas.

Lo más probable era que tendría que invertir un tiempo considerablemente largo en ello.

Afortunadamente, ella tenía un gran arcanista a su lado; ¡uno que era famoso por sus estudios!

Después de hablar, Natasha se percató de otro punto.

—¿Vas a ir al infierno primigenio?

Ella no insistió más acerca del tema anterior, pues estaba segura de que Lucien no le mentiría sobre una pregunta tan importante.

Si él dijo que tenía una teoría, definitivamente era así, y todo se aclararía una vez retornara del infierno primigenio.

—Me he beneficiado mucho de los dos experimentos.

Después de construir unos cuantos hechizos más, será mi momento de visitar el infierno primigenio para confirmar una de mis ideas.

Cuando eso suceda, todo tendrá una respuesta —dijo Lucien con ambigüedad—.

Si bien el Señor del Infierno ha llegado permanentemente al mundo material principal, su verdadero cuerpo debe seguir en las profundidades del infierno.

Entonces, tengo que ir solo esta vez.

Además, la situación es bastante peligrosa hoy en día.

Es mejor que te quedes en Rentato para lidiar con cualquier emergencia.

Mordiéndose los labios, Natasha asintió lentamente.

—De acuerdo.

Ella sabía perfectamente que, si bien poseía el Escudo y la Espada de la Verdad, los cuales le otorgaban la habilidad de combate verdadera de un legendario de tercer nivel, de todas formas, sería destrozada al enfrentarse a un semidiós.

Además, no poseía tantos hechizos peculiares para preservar la vida como los hechiceros, y solo sería una carga si fuera a acompañar a Lucien al infierno.

Como leyenda suprema que era, él podía huir o escapar libremente.

Tendría métodos de escape incluso si llegara a enfrentarse a un semidiós.

—Voy a desarrollar un nuevo hechizo legendario que nos permitirá comunicarnos entre dimensiones.

De darse cualquier emergencia, deberíamos ser capaces de contactar al otro —Lucien intentó estar preparado, pero no se sentía realmente preocupado.

Con el Señor presidente en Allyn, a menos que Viken utilizara Llegada de Dios sin importarle su propia vida, o que los demás semidioses unieran fuerzas, no pasaría nada merecedor de una llamada entre dimensiones.

De hecho, probablemente sería él el que encontrara cosas extrañas durante su viaje al infierno primigenio.

—¿Comunicarnos entre dimensiones?

—Repitió Natasha.

Ella nunca había oído de un método de comunicación entre dimensiones aparte del uso del Portal a Reinos Alternativos.

Por lo tanto, se sintió bastante confundida y curiosa.

Lucien asintió y sonrió.

—Este método legendario de comunicación ciertamente permite la realización de esta a través de diferentes dimensiones.

No obstante, solamente puede utilizarse una vez y transmitir información limitada.

Además, el código de la comunicación debe ser establecido de antemano.

Básicamente, cuando fijes un estado en tu extremo, uno correspondiente aparecerá en el mío.

Puede transmitirse información al combinar ambos estados, como en el sistema binario.

—Parece otra aplicación para las extrañas características de las partículas microscópicas…

—Al haber sido educada por un largo tiempo, Natasha llegó a tal conclusión con mucha seguridad.

Luego, cambió de ánimos y soltó una risita—.

Dijiste que te beneficiaste mucho de los dos experimentos de hoy.

¿Qué has obtenido exactamente?

¿La confirmación del efecto observador, o la perturbación de la ley de causalidad?

Lucien podía sentir la curiosidad que ella había estado ocultando.

Él respondió con una sonrisa: —Para mí, la lección más importante es que los electrones pueden ser utilizados para completar los dos experimentos con tales diseños y bajo tales condiciones.

El Señor presidente y yo planeábamos usar fotones.

—¿Hay alguna diferencia?

—Natasha estaba confundida.

Ella comprendió perfectamente el experimento, pero las preguntas sofisticadas en las que se hacía referencia a teorías eran demasiado como para ser entendidas por aficionadas como ella.

—¿Quieres saber la diferencia?

Está relacionada a la teoría cuántica de campos, la mecánica de ondas, la mecánica matricial…

—Lucien propuso intencionalmente un montón de teorías.

—Para, para, para —con su cabeza hinchándose, Natasha se apresuró a detenerlo y a cambiar de tema—.

En el primer experimento, marca de trayectoria de los electrones fue borrada por el diseño, impidiendo así que el experimentador obtenga dicha información.

De tal manera, los márgenes interferométricos aún existían, y el efecto observador seguía siendo razonable.

Sin embargo, aquello no puede demostrar perfectamente la conclusión.

Si la marca de trayectoria no es borrada, pero los ojos, oídos y demás sentidos del observador son bloqueados, ¿seguirán existiendo los márgenes interferométricos?

¿Existirá algún “observador” en tales circunstancias?

Lucien observó a Natasha sorprendido.

Quizá era precisamente porque no sabía mucho que podía formular preguntas tan creativas.

Luego de pensarlo por un momento, él rió por lo bajo.

—¿Quién sabe?

Nadie puede conocer el resultado, pues cuando alguien lo observe, se convertirá en un “observador”, pero si nadie lo hace, ¿realmente importa el resultado?

No puede ser confirmado de ninguna manera.

—Entonces, asumamos que una existencia misteriosa que no ocasiona el efecto observador lo está mirando…

—Natasha utilizó su imaginación—.

¿Por qué no haces suposiciones desde un punto de vista teórico?

—¿Suposición?

—Lucien sonrió—.

Mi suposición es que podría haber márgenes interferométricos, o podría no haberlos.

Ja ja ja ja.

Natasha levantó la cabeza y miró hacia el cielo, decidiendo nunca discutir preguntas de arcana con él nuevamente.

…

En junio del 830, todo estaba siendo abrasado por el ardiente clima.

En la Catedral de Salvación de Anhadur, una ciudad famosa en el Reino de Syracuse…

Un arzobispo estaba caminando de un lado a otro fuera de la sala de oración, esperando la audiencia del de túnica roja.

«¿Por qué aún no terminan las oraciones?

Otro culto ha sido descubierto en una mansión cercana…» El arzobispo andaba y suspiraba mientras se rascaba la cabeza.

En los últimos años, cultos habían estado emergiendo continuamente.

Luego de que uno fuera destruido, otro aparecería inmediatamente.

Su cabello se había puesto blanco al lidiar con ellos con agotamiento, a pesar de que se encontraba en la flor de la vida.

«Además, el culto de esta vez parece ser capaz de invocar criaturas malvadas de rango superior.

No creo que la gente de la inquisición pueda encargarse de él.» Al pensar sobre la batalla en curso en otro lugar, el arzobispo se sintió cada vez más ansioso.

Decidió llenarse de valentía y llamar a la puerta.

Dum, dum, dum.

El arzobispo le dio golpecitos a la puerta, pero en el momento en que ejerció su fuerza, esta rechinó y se abrió ligeramente, dejando una franja.

«¿No está cerrada?» El clérigo tuvo un mal presentimiento.

Se apresuró a abrir la puerta completamente y asomarse al interior.

Entonces, sus ojos se quedaron congelados.

Ante la cruz de la sala de oración, yacía uno de túnica roja quebrantado con extrañas quemaduras.

—Ha…

¿Ha sido tragado por la luz sagrada?

—Dijo el arzobispo, desconcertado.

No se debía a que se sintiera particularmente mal por ello, sino a que docenas de túnicas rojas habían sido tragados por la luz sagrada mientras oraban desde que los dos experimentos mentales de Evans fueran difundidos.

Como resultado, todos quedaban aterrados cuando se mencionaba a Lucien Evans.

…

El cielo era gris y apagado, y no se podía escuchar el más mínimo ruido.

El Mundo de las Almas era tan monótono como siempre.

Con las manos en los bolsillos de su traje cruzado negro, Lucien deambulaba entre las criaturas no muertas.

Había guls furiosos, zombis lentos y horrorosos, fantasmas flotantes y momias cubiertas de vendajes, pero ninguno de ellos lo detectó, pues él parecía estar disperso en el espacio.

De esa manera, Lucien atravesó la planicie de la muerte en silencio y llegó al Templo de Espíritus.

Los espectros legendarios que protegían el lugar tampoco pudieron detectarlo, y simplemente le dejaron ingresar de visita y avanzar como a un turista.

En el camino, él no se topó con ningún espectro inteligente.

Parecía que estos habían olido el peligro y se encontraban demasiado asustados como para acercarse.

Lucien estuvo atento a nuevos cambios en el templo mientras caminaba, solamente para descubrir que no había ninguno.

No fue hasta que alcanzó el Horno de Almas y estaba a punto de ingresar al Reino de Puertas que percibió a los espectros legendarios como el Rey Lich.

No obstante, estos no sintieron la necesidad de atacarlo.

Después de todo, él había ido dos veces.

No perderían nada si ingresara unas cuantas más.

¿Realmente necesitaban luchar arriesgando su vida?

¡A ellos se les había dado una paliza demasiado grande!

Lucien llegó a aquel lugar por segunda vez cuando contactó al Monstruo Viken para buscar su cooperación.

Al levantar la vista hacia el Horno de Almas y ver los rostros superpuestos de Lucien y Xiafeng, él rió entre dientes y caminó hacia la entrada del Reino de Puertas.

—¿Por qué has venido de nuevo?

—La voz áspera del Monstruo Viken resonó.

Lo que hizo la última vez empeoró mucho su situación.

Lucien rió por lo bajo.

—Estoy aquí para contarte que iré de visita al infierno primigenio.

—¿Has venido aquí solo para eso?

—El Monstruo Viken levantó la voz, pensando que Lucien era el que estaba demente.

Este último sacó su Cronómetro de la Luna y abrió la cubierta para revisar la hora.

—¿No puedo?

Bueno, ahora que lo sabes, será mejor que me vaya.

El Monstruo Viken ya se había quedado sin palabras.

Lucien dio la vuelta y se retiró.

Él pensó que, después de todo, no ocurrió ningún cambio.

Cuando se encontraba lejos del Templo de Espíritus, un anciano salió caminando desde el jardín cercano a la entrada.

Llevando puesta una corona sagrada y sosteniendo un báculo planetario, este observó el lugar del que desapareció Lucien.

¡Se trataba precisamente del Papa Viken!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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