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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 808

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808: Los diablos 808: Los diablos Editor: Adrastea Works Memphiste, en realidad Avaricia, quedó aturdido por un momento y luego sonrió.

«Solo quería que las cosas fueran más fáciles.

Sin importar como te sientas, lo que está hecho, está hecho.

Te lo he dicho.

Desde el momento en que deseaste el Núcleo Estelar, tus defensas se quebraron…

¡Así que verás al verdadero infierno primigenio y a todos los diablos primigenios allí!» Este no estaba ocultando su codicia en lo más mínimo.

Entonces, cada faceta del puro Núcleo Estelar reflejó repentinamente una figura; ¡un monstruo de forma humana con cuernos de cabra!

Luego, las varias figuras salieron del núcleo y se fusionaron en el aire para formar un monstruo enorme.

Sus ojos eran de color escarlata; su piel, pálida; y tenía alas grandes en la espalda.

De su cabeza sobresalían dos cuernos de cabra plateados.

Se trataba de Tiphotidis, el Maestro de Argentum, ¡el cual pereció muchos años atrás!

Sus ojos escarlatas estaban hirviendo con furia, pues sentía un gran odio por todo lo de ese mundo.

Regresando de la muerte más profunda, quería quemar todo ser vivo hasta las cenizas.

—¡Todo es su culpa!

¡De todos ustedes!

¡Mi plan era perfecto!

—Gritó con un tono lleno de resentimiento.

Evidentemente, el método de resurrección guardado por el Maestro del Argentum había sido utilizado por el diablo del odio.

¡Ahora solo un contenedor para el diablo!

Mientras hablaba, los halos blancos a su alrededor se expandieron en todas las direcciones.

Aquella era la mayor diferencia entre él y Memphiste.

Solo el Señor del Infierno Silencioso y un gran diablo legendario de tercer nivel podía poseer tal poder: ¡Halo de Muerte de Hielo!

Las aureolas de un blanco plateado parecían ondas, extendiéndose aún más y congelando los ladrillos grises, los pilares de piedra rotos, la tierra de color rojo oscuro, e incluso el aire.

La congelación no fue ocasionada por temperaturas extremadamente bajas, sino por el poder corrosivo de la muerte.

Incluso las construcciones inanimadas habían sido infectadas por el aire muerto, y el lugar entero pasó a asemejarse a una fría tumba.

El diablo del odio era el que tenía el peor temperamento.

¡Estaba acostumbrado a lanzarse directamente al ataque para dejar salir el odio en su interior!

Mientras los halos se expandían, Avaricia había empezado a usar el poder extraordinario de Memphiste, Duque del Hielo, para atacar.

En aquel instante, ellos escucharon un suave y distante clic.

En medio del frío y silencioso espacio, aquel sonido parecía alegre hasta el punto de casi dar escalofríos.

Clic.

Lucien presionó el botón y todo en los alrededores entró instantáneamente en pausa.

El mundo había pasado a estar aún más silencioso.

Entonces, Lucien lanzó Rotura de Opulencia a cada uno de los diablos.

A continuación, este se teletransportó a un lugar lejos del templo.

Levantó la mano derecha y el Universo Atómico apareció a sus espaldas.

La llameante e inmensa bola de fuego se encontraba justo al lado de su mano derecha, y la temperatura extremadamente alta estaba distorsionando el aire, creando espejismos irreconocibles.

—¡Fuego Eterno!

En aquel instante, a Lucien no le importó que el núcleo estelar quedara arruinado por la explosión.

¡Simplemente verlo con sus propios ojos había hecho que su viaje valiera la pena!

Él no podía permitir que la avaricia lo cegara en aquel momento crucial.

¡BOOM!

¡Cuando el tiempo se reanudó, el poder de Fuego Eterno lo cubrió todo!

El espacio entero estaba resplandeciendo con luz cegadora, como si el dios del sol hubiera llegado.

El templo en el centro y los dos diablos primigenios fueron vaporizados en menos de un segundo, antes de que pudieran soltar gritos amargos.

Luego de la temperatura extremadamente alta y la luz cegadora, la poderosa tormenta de energía había alcanzado a Lucien.

No obstante, el inmenso poder no pudo herirlo en lo más mínimo, sino que afectó en su lugar a las capas de aire distorsionado que lo escudaban.

Debido al peculiar entorno de aquel infierno primigenio, la nube en forma de hongo, si bien poseía la misma esplendidez impactante, parecía ser incluso más hermosa, aunque de una forma aterradora, como un inmenso sombrero de paja rojo.

Una vez todo se tranquilizó, solo quedó un gigante hoyo en el suelo.

Los diablos habían desaparecido para siempre.

Lucien se sorprendió al ver algo al fondo del agujero.

Era una “gema” brillante.

Se trataba del núcleo estelar.

El gran poder del hechizo no lo destruyó.

Él empezó a lanzar hechizos para descartar cualquier posible peligro proveniente de este.

La gravedad del núcleo que atraía el espacio-tiempo había desaparecido, y quizá esa era la razón por la que pudo soportar el aterrador poder.

Aunque el núcleo estelar había perdido temporalmente su poder para afectar los alrededores, este aún estaba recuperándose lentamente.

Lucien lo recogió y lo depositó en su morral.

En aquel instante, cuando se disponía a retirarse del lugar, él escuchó súbitamente una risa exagerada y aguda: —¡No tiene caso!

¡No puedes matarnos!

—Las defensas de tu corazón se han derrumbado.

¡Así que vas a ver el verdadero infierno y los diablos primigenios allí!

Ante los gritos y risas, Lucien se quedó estupefacto por un segundo, pues no esperaba que a ellos también les gustara el título de diablos primigenios, como indicaba que lo utilizaran para referirse a sí mismos.

Él ignoró las burlas y se dirigió a las ruinas en lo profundo del infierno primigenio.

Después de cierto tiempo, finalmente vio el magnífico palacio en la cumbre, el cual estaba hecho de oro, resplandeciendo con su gloria restante en contraste con el cielo crepuscular.

Luego de revisar los alrededores con cuidado, Lucien aterrizó frente al palacio y abrió la pesada puerta de un empujón.

A continuación, entró caminando en medio de la infinita oscuridad.

De acuerdo a la información provista por Douglas y Rhine, una vez se ingresaba, las cosas que cada individuo encontraba dependían de lo que a este le parecía más aterrador.

En el corredor oscuro solamente la luz tenue de velas aportaba el único toque de brillo, como lámparas en una tumba.

Cuando Lucien se adentró aún más caminando, la cantidad de velas aumentó.

Entonces, vio un salón al frente suyo.

En el espacio había muchísimos candeleros de plata y también lámparas de cristal colgando desde el techo.

Así, el salón entero estaba tan bien iluminado que él podía ver todo lo que se encontraba allí.

¡Era una biblioteca!

¡Una biblioteca llena de estanterías y libros!

¡La disposición era muy, muy similar a la de la biblioteca espiritual de Lucien!

A este último le causó algo de gracia y se quedó sin palabras.

¿Era ese el lugar al que le temía?

Él entró caminando a la biblioteca en silencio y se dirigió directamente a la estantería más grande.

«La Relación Periódica entre la Naturaleza de los Elementos y la Predicción de Nuevos Elementos» …

«La Distribución de Energía en la Radiación de Cuerpo Negro» …

«Nueva Alquimia» …

«Sobre la Electrodinámica de Cuerpos en Movimiento y la Ecuación de Masa-Energía» …

«Una Interpretación Relativista y Descripción Geométrica de la Gravedad y un Sistema de Relatividad bajo un Marco de Referencia Más General» …

«Sobre la Mecánica Cuántica» …

Todos ellos eran artículos que Lucien publicó anteriormente, desencadenando todos sus recuerdos.

No obstante, había una sola diferencia.

El autor de todos los artículos era desconocido.

¡Los grandes signos de interrogación de color escarlata eran agudos e intimidatorios!

Lucien extendió la mano y le dio una suave caricia a los artículos y libros, mientras sonreía.

—Hace varios años, definitivamente me sentiría extremadamente avergonzado al ver esto, pero ahora puedo decir con orgullo que he obtenido algo valioso por mi cuenta al pararme en los hombros de los gigantes y que finalmente tengo, de cierta manera, mi propia comprensión del mundo.

Luego, hizo una solemne reverencia.

«Sus exploraciones y estudios nos han llevado a acercarnos a la verdad del mundo.

Sin ustedes, las grandes mentes, todos los seres humanos de este mundo, incluyéndome, habríamos vivido en la ignorancia y la oscuridad por mucho más tiempo…

Voy a seguir adelante, cargando su voluntad.» Repentinamente, todos los libros cayeron de las estanterías a la vez que la biblioteca entera comenzó a temblar violentamente.

Lucien simplemente se quedó parado en silencio y dejó que los libros cayeran sobre él.

Claramente, ninguno de estos últimos pudo romper la protección de Báculo Espacial.

Una vez la biblioteca desapareció, una puerta de un negro muy profundo se materializó frente a él.

Entonces, Lucien notó que se encontraba en un lugar parecido a un juzgado civil de Holm.

Había un joven atractivo vistiendo un sombrero de copa y un traje cruzado sentado allí.

La sonrisa en su rostro era cálida y amable.

¡El juez era el propio Lucien!

Este sonrió.

—¡Bienvenido al verdadero infierno primigenio!

A uno de sus lados se encontraban sentados seis demandantes.

¡Y todos ellos eran Lucien!

Uno parecía extremadamente arrogante; otro estaba revisando su tesoro constantemente; otro parecía bastante enojado con todo; otro estaba empapado de agonía; otro estaba envuelto en las llamas de la envidia; y los ojos del último estaban llenos de lujuria.

Todos ellos estaban gritando: —¡Él es un pecador!

¡Nosotros lo acusamos!

¡Nosotros somos testigos!

Lucien se quedó mudo por un instante.

Sin duda alguna, los diablos primigenios eran fanáticos de la actuación.

Sin embargo, le sorprendió un poco que los siete diablos primigenios estuvieran allí, lo que difería completamente de la información proveniente del presidente y del Señor Rhine.

Ante los siete legendarios supremos, incluso si el poder de estos era temporal y Lucien también era un legendario supremo destacado, él no sería capaz de arreglárselas.

Sería mejor que se retirara en aquel momento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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