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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 82

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82: La Confesión de Lucien.

82: La Confesión de Lucien.

Editor: Adrastea Works Natasha llevaba puesto un traje de entrenamiento sencillo luego de haber practicado esgrima.

Sus piernas eran largas y rectas.

—¿Confesar?

—Ella parecía algo confundida, pero no tardó en mostrar seriedad—.

¿Confesar qué, Lucien?

Natasha estaba actuando muy diferente de lo usual.

En aquel momento, parecía un leopardo preparado para lanzar un ataque.

Lucien no le respondió instantáneamente, sino que se dio la vuelta y observó a Lady Camil en silencio.

Natasha era bastante lista.

Entendió lo que le preocupaba a Lucien, especialmente luego de ver que este todavía estaba tocando el piano.

—Le confiaría mi vida a Camil, Lucien, por lo que no hay necesidad de pedirle que se vaya.

Además, en Ratacia, nadie puede espiarnos.

—Su Excelencia, hay que ser lo más precavidos posible —Camil se puso de pie y sus ojos azules empezaron a brillar con fuerza.

Su cuerpo entero gradualmente se volvió transparente y se convirtió en una estatua hecha de agua marina.

A continuación, dicha agua se derramó sobre el suelo, y en un instante ya estaba a la altura de los tobillos de Lucien.

Un momento después, la habitación de práctica se encontraba llena hasta la mitad de agua marina; esta ya estaba a nivel de su pecho.

Al ver su mirada confundida, Natasha asintió.

No pasó mucho hasta que el espacio se llenó completamente de agua.

Lucien sintió que se encontraba al fondo del océano.

No obstante, la habitación parecía un cubo grande de agua, y esta última no estaba filtrándose al exterior en lo absoluto.

La única diferencia era que la piel de Lucien estaba cubierta por una fina capa de luz plateada.

—¿Una Bendición?

—Natasha levantó las cejas, y enseguida se disculpó con sinceridad—.

Lo lamento…

No sabía que Lady Camil te examinaría.

—Comprendo completamente.

Eso es lo que Lady Camil debería hacer.

No necesita disculparse en lo absoluto —Lucien estaba listo para la revisión, y esa era una de las varias razones por las que no le contó lo que había sucedido a la princesa la primera vez que vino al Palacio Ratacia.

En la actualidad, su Bendición había sido despertada, y así su poder espiritual debido a su práctica de magia podía ser ocultado.

Lucien comprendía que, si se enfrentaba a los herejes solo, sería absolutamente insuficiente.

En ese momento, la mejor opción era informar a la princesa y recurrir al poder de la nobleza.

Y el punto central era que tenía que hallar una oportunidad adecuada para asegurarse de que su plan no amenazaría a los rehenes ni a su propia seguridad.

Esta era la oportunidad adecuada.

Mientras veía la luz plateada que cubría la piel de Lucien, Natasha posó su barbilla en su mano izquierda y habló: —Bendición de Luz Lunar, pero más débil que la bendición de un caballero…

Bueno, Lucien, ahora puedes contarme lo que pasó.

La habitación entera ha sido aislada por el poder de Camil.

—Como puede ver, su Excelencia, mi Bendición es más débil de lo normal.

Eso es porque esta fue despertada por una botella llena de una poción mágica brindada por alguien más —Lucien había preparado bien lo que iba a decir—.

Desde la noche en la que fui invitado a ser su asesor, me vi envuelto en una conspiración que tenía como objetivos a usted y al gran duque.

—Ya veo.

Eso es lo que obtienes por trabajar con ellos, una poción para despertar la Bendición —Las esquinas de los labios de Natasha se curvaron hacia arriba.

—Eso no es cierto, su Excelencia —Lucien mezcló la verdad con su mentira—.

Ellos secuestraron al tío Joel y a su familia.

Estos me ofrecieron muchísima ayuda en el pasado, cuando luchaba por sobrevivir.

Los secuestradores querían que les diera información sobre sus actividades, y también sobre las cosas que escucho en el palacio.

Quieren que mi Bendición esté despierta para poder trabajar mejor para ellos.

—¿Camil?

—Natasha estaba un poco sorprendida—.

Todas las personas que trabajan para mí…

Fueron investigadas cuidadosamente primero, ¿cierto?

—Sí, su Excelencia.

El talento musical del Señor Evans es indiscutible.

A pesar de que se vio envuelto en el caso de una bruja, no hay evidencia que muestre que el Señor Evans, o ninguno de sus amigos, es sospechoso —Camil paró de examinar a Lucien y le respondió a la princesa.

Su voz provenía de varias direcciones bajo el agua.

Como la futura gran duquesa, las medidas de seguridad alrededor de Natasha eran muy estrictas.

Esta asintió.

—¿Sabes algo sobre el Señor Joel y su familia?

—Nuestro departamento de inteligencia reportó que el Señor Joel y su familia fueron invitados por un lord —Camil sonó un poco molesta.

—A pesar de que las medidas de seguridad en el palacio son muy estrictas, cuando estaba actuando con nerviosismo frente a usted la última vez, los secuestradores me dieron una advertencia sobre ello la noche de aquel día.

Por lo tanto, sospecho que podría haber espías a su alrededor, su Excelencia —dijo Lucien.

—Así que estabas haciendo eso a propósito.

Lucien, realmente te he subestimado —Natasha parecía bastante seria, pero luego sonrió, agitando ligeramente la cabeza.

A continuación, ella se paró de la banca y caminó por la habitación llena de agua.

—El departamento de inteligencia no es de confianza ahora mismo.

Tía Camil, por favor ve a la iglesia y cuéntale esto a los dos cardenales, Amelton y Gossett.

Disfrutando de su vida en aislamiento, el Cardenal Sard no estaba envuelto activamente en la iglesia en aquel punto.

Dos cardenales más jóvenes, Amelton y Gossett, estaban a cargo.

Lucien procedió a contarle más detalles a Natasha, como por ejemplo cómo compró Rosa de Luz Lunar mediante Felicia.

Además, obviamente no mencionó nada sobre cómo descubrió que aquellas personas eran parte de Argentum Cornu y cómo los investigó.

—Alguien debe estar siguiéndote en todo momento recientemente —le dijo Natasha—.

Tía Camil, atrapa al sujeto y tortúralo.

Lucien la detuvo apresuradamente.

—Su Excelencia, no hay necesidad de apurarse.

Todo lo contrario; es mejor ser pacientes.

Deberíamos empezar por investigar en secreto al departamento de inteligencia y a los secuestradores, siguiendo las pistas y finalmente descubriendo al pez gordo que está detrás de todo.

Lucien debía asegurarse de que el tío Joel y su familia estuvieran a salvo.

Además, quería resolver la situación de la herejía de una vez por todas, o se enfrentaría con varios problemas más en el futuro.

—No es tan complicado —Natasha frunció el ceño—.

Atrapamos a la persona que está siguiéndote; la golpeamos hasta que él o ella diga la verdad, y luego nos ponemos en acción rápidamente para derribar a esos bastardos.

¡Vamos!

¡Eres un hombre, Lucien!

—Su Excelencia, pienso que el Señor Evans tiene razón.

Si nuestro departamento de inteligencia está envuelto, todo este tema se volverá mucho más complicado.

Deberíamos ser más cuidadosos —contribuyó Camil.

—De acuerdo…

Pienso que tú y Lucien están en lo cierto.

No le contaré esto a nadie más —Natasha hizo una mueca—.

Nunca me han gustado las cosas complicadas.

¡Cómo se atreven esos bastardos a venir a mi palacio!

—De vez en cuando, los secuestradores me envían una pequeña bola mágica.

Puedo ver al tío Joel y a su familia mediante ella.

Si encuentro alguna pista a partir de las bolas, ¿cómo podría contárselo?

—Lucien siguió adelante, pero empezó a sentirse bastante nervioso.

La Princesa Natasha era mucho más directa de lo que pensaba.

—Te daré varias gotas de mi sangre, que contiene el poder elemental del agua, así que llévalas contigo.

Cuando necesites contactarnos, derrama una gota de sangre en agua y podrás hablar temporalmente conmigo.

A menos que ellos tengan a alguien tan poderoso como un caballero de séptimo nivel, y que dicha persona sea la que está siguiéndote, será imposible que noten esa sangre.

Tres zafiros pequeños aparecieron frente a Lucien, flotando en el agua.

Luego de decidir el código secreto que usarían para comunicarse, Lucien introdujo los zafiros en su bolsillo.

Al mismo tiempo, Natasha se sentó en un sillón y le hizo una pregunta, interesada: —Esta gente está usando vidas para amenazarte; poder y posible fortuna para atraerte.

Entonces, ¿por qué decidiste contarnos esto, Lucien?

—De verdad tuve mis dudas —Lucien pausó un momento—.

Pero nunca confío en que secuestradores cumplan sus palabras.

Solamente recurriendo a su ayuda, su Excelencia, podré salvar al tío Joel y a su familia.

Nunca le concedo nada a mi enemigo; ese es mi credo.

—¿Nunca concederle nada al enemigo?

Interesante —Los ojos púrpuras de Natasha se iluminaron—.

Con razón pudiste componer la Sinfonía del Destino, una obra tan buena.

Me disculpo por lo que dije hace un momento.

Eres un hombre de verdad, Lucien.

—Gracias, su Excelencia —Lucien se inclinó ligeramente.

—Bueno, bueno…

Hombre de verdad.

¿De verdad no necesitas que te enseñe a perseguir chicas?

—Natasha rió—.

Nuestras personalidades son bastante similares.

Podrías ser bastante atractivo para las mujeres, igual que yo.

—Lo lamento, su Excelencia.

De verdad no estoy con ánimos para ello —respondió Lucien con seriedad—.

Y, por cierto, por favor no le diga a la iglesia que mi Bendición ha despertado.

Después de todo, la manera en que lo hice no es la adecuada desde su perspectiva.

Natasha asintió.

—Comprendo, Lucien, y no lo haré.

Afortunadamente, Luz Lunar no es una Bendición oscura.

Luego de resolver este problema, le diré a la iglesia que la poción que tenías te la otorgué yo a modo de recompensa.

Esto fue una verdadera sorpresa para Lucien.

A continuación, Natasha se encogió de hombros.

—Relájate, Lucien.

Así podrás luchar mejor contra tu enemigo.

El nivel del agua marina empezó a bajar gradualmente hasta finalmente desaparecer.

Lady Camil apareció nuevamente en la habitación de práctica, mientras que Natasha y Lucien estaban sentados frente al piano hablando de música, como si nada especial hubiera ocurrido.

Más tarde, cuando Lucien regresó a su hogar, la carta le preguntó inmediatamente lo que había visto ese día en el palacio y lo que la princesa le había contado.

Los secuestradores no tenían idea de la confesión que había hecho Lucien unas horas atrás.

Al contarle a los secuestradores que John estaría de vuelta a casa ese sábado en la mañana, Lucien utilizó dicha información como una excusa para solicitar otra Esfera de Escenas para la noche del viernes.

Los herejes aceptaron.

…

Al segundo día; viernes.

Luego de clase, el carruaje de Felicia estaba esperando al frente de la casa.

Con el fin de prepararse para el baile, Felicia pidió irse de clase ese día.

Claramente, se le ordenó a Lucien que lleve la carta consigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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