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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 852

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852: Historia secundaria: Hellen 852: Historia secundaria: Hellen Editor: Adrastea Works En la Torre de Magia de Allyn, la Ciudad en el Cielo…

Berkley ya estaba acostumbrado al magnífico edificio.

Ya no se sorprendía por su apariencia, que era completamente diferente de otras Torres de Magia, solo sintió ese gusto y valoración en el fondo de su corazón.

Además, en el momento en el que vio la Torre de Magia, Berkley se encontraba decidido y firme.

Ya no estaba tan asustado como solía estarlo en el pasado, cuando a menudo lo despertaban en mitad de un sueño, temiendo que los vigilantes nocturnos lo encontraran, lo capturaran y lo enviaran a la hoguera.

—Este lugar es el cielo de los hechiceros…

—Berkley cerró los ojos y destacó.

Entonces, un fuego pareció encenderse en su corazón.

¿Seguiría ella allí ese día?

Se desplazó más rápido y cruzó el vestíbulo de la Torre de Magia, entrando en la primera zona del primer nivel de la Torre de Magia donde se había instaurado la Biblioteca General de la Arcana.

Muchos arcanistas tenían la costumbre de leer y estudiar los libros inmediatamente después de tomarlos prestados, con el fin de descubrir los archivos que les faltaban.

Por lo tanto, el Congreso de Magia había instaurado una sala de lectura en la planta vacía de la primera zona, para que así los arcanistas tuvieran un lugar donde pudieran leer en silencio.

Más adelante, muchos arcanistas se percataron de que el entorno de allí les era muy apropiado para leer los libros que no requerían experimentos.

Por lo tanto, también iban al lugar para estudiar.

Berkley sacó dos gruesos libros con tapas negras de su zurrón mágico.

Respirando hondo y fingiendo que había ido allí a modo de laborioso investigador, entró despacio en la sala de lectura, si bien no tenía ningún libro en mente.

En el momento en el que entró en la sala de lectura, miró a un lugar junto a la ventana, con la esperanza de poder ver a la hermosa muchacha allí de nuevo.

—¡Está aquí de verdad!

—Berkley no podría haber estado más feliz Una brillante sonrisa apareció en su rostro completamente ajeno a su voluntad.

El sol brillaba en la habitación a través de la ventana e iluminaba a una hermosa muchacha en medio del silencio.

Estaba concentrada e indiferente.

Su rostro era muy fino.

Sus labios eran azules, pero emitían cierto encanto extraño.

Junto con el halo causado por la luz del sol, parecía un elfo de la nieve incapaz de describirse.

Era la mujer más bella y atractiva que Berkley había conocido durante su fuga por todo el continente.

Por consiguiente, había pasado la mayor parte de su última semana en la sala de lectura apreciando a la muchacha en silencio, incapaz de alejarse de ella.

—No.

No puedo estar así…

—se dijo Berkley, como si estuviera tomando una decisión para esforzarse más—.

¿Quién sabe si vendrá o no a la sala de lectura la semana que viene?

Después de todo, ella apenas venía a este lugar antes.

Tengo que conocerla.

Esta oportunidad es demasiado buena como para desaprovecharla.

De lo contrario, ¡me arrepentiré durante el resto de mi vida!

Animándose y reuniendo su valor, al final tomó una decisión tras un minuto y se acercó a la muchacha con sus libros en la mano, con la esperanza de usarlos como tema de conversación.

—¡No hay necesidad de preocuparse!

¡Esto es solo para hacernos amigos!

No tengo prohibido hacer amigos en el Congreso de Magia, ¿verdad?

—¡Pon de manifiesto el coraje de cuando salías con las damas nobles en el pasado!

¡No seas cobarde!

Demasiados pensamientos aparecieron en la cabeza de Berkley.

Sintió que sus pies eran muy vacilantes y estaba sin fuerza como su propio corazón.

La muchacha estaba demasiado concentrada en el libro que tenía en la mano, realizando cálculos el papel de vez en cuando, como para percatarse de que Berkley se había acercado a ella.

Su cabello parecía estar hecho de hielo, el cual era claro y brillante bajo la luz del sol, reflejando difusos arcoíris.

Berkley estaba deslumbrado y olvidó por completo lo que tenía previamente en mente.

—Honorable señorita, ¿puedo sentarme aquí?

—Preguntó Berkley, sus labios estaban secos.

Sintió que su voz temblaba ajena a su voluntad.

El sonido de la pluma sobre el papel nunca se detuvo.

La chica, con un rostro sin parangón, ni se molestó siquiera en alzar la cabeza.

Estaba tan concentrada como antes.

—Honorable señorita, ¿puedo sentarme aquí?

—Berkley contuvo su cobardía, lo cual lo urgía a darse la vuelta y huir, y volvió a preguntar.

“Hualala.” Las páginas del libro pasaban, pero la muchacha elfa parecía haber asentido con la cabeza, o eso pensó Berkley que había visto.

«¿Me lo he imaginado?» Berkley pensó sin confianza.

No obstante, se dijo de inmediato que debía dejarlo estar.

¡Siempre que no rechazara abiertamente que él se sentara ahí, significaba que estaba de acuerdo con ello!

Se sentó en el extremo opuesto a la muchacha con cautela y volvió a contemplarla, solo para sorprenderse por su sublime y fino rostro de nuevo.

Mientras tanto, percibió que la muchacha tenía dos insignias en su túnica mágica.

Una de ellas era una insignia de arcanista de cuatro estrellas, y la otra era una insignia de hechicero con dos círculos negros.

«¿Ya es una arcanista de rango medio a una edad tan temprana?» Berkley estaba sorprendido porque apenas había visto chicas con tan remarcable logro.

Entonces, pensó mucho sobre cómo llegar a conocerla.

—Mi señora, he estado en el Congreso durante años, pero nunca he conocido a nadie cuyo nivel de la arcana sea mucho más alto que su nivel mágico.

En verdad sois una genio de la arcana —Berkley trató de hacer que su sonrisa fuera elegante y atractiva.

La muchacha siguió escribiendo con su pluma, sin siquiera molestarse en asentir con la cabeza o dar una respuesta que indicara importarle su entrada.

La expresión de Berkley estaba congelada.

¿No le gustaba el tema?

Así pues, continuó y dijo otra vez.

—Señorita, ¿al parecer sois del linaje de los elfos de nieve?

Es un linaje extremadamente raro.

Según recuerdo, solo existe en el norte.

Apenas había concluido su frase cuando la muchacha alzó de repente la mano izquierda.

Berkley no podría haber estado más feliz.

¡Por fin hubo una reacción!

La pequeña ceja de la muchacha estaba fruncida.

Se apoyó en su mejilla con su mano izquierda, y su dedo índice se extendió hasta su boca y se tocó los labios sin que ella se diera cuenta.

No obstante, siguió sin mirar a Berkley, ni le dijo nada.

Berkley se sintió atraído por la más bella imagen al principio.

Entonces, surgió una inmensa frustración por el fracaso y le arrancó el corazón con intensidad.

«¡No puedo…

no puedo rendirme, así como así!» «Si pierdo esta oportunidad, no habrá ninguna en el futuro.

¿Quién sabe si procede de las tierras del norte?

¿Quién sabe si volverá en breve?» Tras varios minutos, Berkley reunió su valor de nuevo.

Intentando suavizar su sonrisa ya que estaba rígida, dijo.

—Señorita, estoy impresionada por su concentración.

No puedo evitar preguntarme en qué está trabajando.

En el momento en el que dijo eso, Berkley prácticamente se dio una bofetada brutal, pues había visto los conocidos símbolos matemáticos encima del libro ante la muchacha.

No le resultó difícil adivinar a qué categoría pertenecía el libro.

El dedo índice izquierdo de la muchacha ya parecía haberse extendido a sus labios.

Sus ojos estaban fijos en el papel, y la pluma en su mano derecha seguía moviéndose, como si el mundo entero no hubiera nada más que ella, así como el libro, el papel y la tinta, y no existiera ninguna otra persona en ese mundo.

Quienquiera que se sentara a su lado sería tratado igual que el aire.

Berkley guardó silencio durante otros minutos.

La pasión en su corazón era imparable.

Por lo tanto, se recuperó y dijo de nuevo.

—Señorita, en base a un vistazo rápido mío, parece que estáis estudiando el conocimiento sobre el cálculo.

No sé con qué problema os habéis topado, pero si no le molesta, puede comentarlo para que así podamos analizarlo juntos.

A pesar de que solo llevo unos pocos años en el Congreso, conozco bastante bien el cálculo.

Después de todo, las soluciones a muchos modelos mágicos no pueden lograrse sin el cálculo…

Intentó comenzar con la parte en la que la muchacha, obviamente, estaba más interesada.

Antes de que Berkley acabara su frase, la muchacha alzó la cabeza bruscamente.

Ella lo miró cuidadosamente con sus claros ojos, parecidos al hielo.

Berkley sintió que su mente temblaba tanto que prácticamente perdió el control de sí mismo.

—¿Cómo debe definirse estrictamente la limitación para evitar los problemas previos?

¿Qué sucede con la continuidad, derivada e infinitesimal?

¿Cómo se pueden definir matemáticamente de una manera no contradictoria?

—La voz de la muchacha era relajada y estimulante, como los copos de nieve en un invierno.

No había otra cosa salvo solemnidad en su tono.

Aturdido, Berkley abrió la boca y apenas pudo cerrarla.

¿Qué…

qué eran esas preguntas?

¿En qué estaba trabajando exactamente?

Era…

¡Era demasiado terrorífico!

Su cerebro parecía haber sido embestido por “Tormenta Mental”, un hechizo legendario, y no podía encontrarse nada en él.

No obstante, la muchacha aún lo miraba atenta y cuidadosamente.

Inconscientemente, respondió.

—Yo…

yo no he pensado en esas preguntas antes la verdad…

La muchacha asintió con la cabeza.

Sin menosprecio, aunque algo decepcionada, volvió a bajar la cabeza y continuó escribiendo sus propias ideas.

Al mirar a la relajada muchacha que disfrutaba de la brillante luz del sol, Berkley sintió que su corazón había sido tan destruido que ya no podía luchar.

Era una diosa en la arcana que otras personas solo podían apreciar y admirar desde lejos pero a la que no podían acercarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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