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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 855

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855: Raro 855: Raro Editor: Adrastea Works La tormenta seguía cayendo, pero los rayos y los truenos se estaban enrareciendo.

Así pues, la noche era incluso más oscura que antes.

En el sótano de una mansión en las afueras, Fernando se sentó en un rincón con rostro sombrío, y Lauren caminaba de un lado a otro con nerviosismo, escabulléndose de vez en cuando para investigar.

A decir verdad, ni siquiera el dueño de la mansión sabía que los malvados hechiceros habían convertido su sótano en su oficina.

—Los vigilantes nocturnos fueron engañados por nuestras medidas y nos persiguieron por una dirección errónea —tras un rato, Lauren volvió a entrar al sótano.

Evitando varias trampas, le contó a Fernando qué descubrió—.

Al igual que ensayamos antes, el resto de gente fue a las otras oficinas en diferentes grupos.

En cuanto a la pérdida de hechiceros y aprendices, no podemos calcularlo hasta que esto termine.

Fernando no asintió ni sacudió la cabeza.

—Lo que quiero saber es por qué los perros con garras negras pueden encontrar el lugar.

Una terrorífica tormenta parecía estar creciendo en sus ojos rojos.

Incluso Lauren, como amigo que estaba más familiarizado con él, no pudo evitar retroceder de forma inconsciente.

Lauren dijo con tristeza.

—Eso precisamente me pregunto yo.

Esa oficina era muy discreta.

Nunca la habíamos usado antes.

Además, encontramos algunos indicios de que los perros con garras negras estaban siguiéndonos.

Creo que algunos de nosotros podrían haberse unido a los perros con garras negras.

No parecía en absoluto sorprendido.

La traición, la masacre y la fuga eran los temas al finaliza la Guerra del Alba.

—Investiga en secreto pero no montes un escándalo.

Un traidor podría incluso sernos de “ayuda”.

Además, todos se han separado para evitar al enemigo ahora.

Nadie conoce la localización de los otros grupos salvo nosotros.

El traidor no puede causar más pérdidas ya —Fernando estaba sorprendentemente sereno.

Lauren había pensado que estallaría en furia y torturaría al traidor para vengar a Ingrid.

Lauren asintió.

—Sé qué hacer.

Sinceramente, Fernando, pensé que perderías el control de tu temperamento.

No había sonrisa en el rostro de Fernando.

—Mi furia está esperando para estallar en el momento apropiado.

Suspiró disimuladamente.

A pesar de que Lauren y él se conocían desde hacía años y eran viejos amigos, el chico no lo conocía en realidad.

Era cierto que era quisquilloso, impaciente y un completo escandaloso, pero podía controlarse y comprender la situación.

Si bien apenas lo admitía, nunca era terco frente a hechos y razones incuestionables.

Sabía qué hacer muy bien en ese momento.

Su furia se acumularía poco a poco hasta el día en el que fuera desatada.

—A juzgar por los indicios durante el ataque, es “buitre” quien comanda el escuadrón de vigilantes nocturnos esta noche —Lauren cambió el tema al de su emboscada—.

Nos ha estado persiguiendo desde hace mucho tiempo.

“Buitre” era su apodo despectivo para un vigilante nocturno de rango sénior.

El tipo era un caballero radiante de nivel ocho, quien ocupaba el puesto treinta entre los vigilantes nocturnos.

Su nombre en clave era “Depredador”.

—Sí.

Al final de nuestra evacuación, fue alcanzado por mi “Flecha de las Sombra” pero además rompió mi defensa.

Si no hubiera sido por “Activar Conjuro”, quizás habría necesitado encontrar la manera de transformarme en Lich —Fernando confirmó las especulaciones de Lauren, antes de hablar con una cólera inextinguible—.

¡Tenemos que trazar un plan para matarlo en secreto, así los vigilantes nocturnos, los reverendos y los caballeros que nos persiguen se asusten y se esfuercen menos!

—Asesinar a un vigilante nocturno catalogado aumentará las represalias de la Iglesia.

Lo más probable es que los legendarios sean desplegados para perseguirnos.

¿Estás dispuesto a abandonar todo aquí?

—Lauren no estaba del todo de acuerdo con la idea de Fernando.

La Unión de los Hechiceros era aún demasiado débil.

Necesitaba evitar la atención y crecer con discreción.

—Necesitamos hacer algo importante precisamente porque somos débiles, así los hechiceros sabrán que es esperanzador seguirnos.

Después de todo, ahora que ha aparecido un traidor, tenemos que abandonar la mayor parte del Condado de Paphos.

Además, nuestro próximo objetivo es muy claro, el cual es captar a los nobles que están descontentos con la Iglesia y ocultarnos detrás de ellos —dijo Fernando, como si supiera lo que su amigo pensaba.

Su cabello estaba bastante desordenado, dando a entender que la batalla anterior con el Depredador no fue tan sencilla.

Lauren vaciló.

—Déjame pensarlo.

Deberíamos discutirlo de nuevo una vez que recojamos a Douglas.

—De acuerdo —respondió Fernando brevemente.

Cuando vio que Fernando se quedó en silencio, Lauren pareció ver una tormenta con forma humana.

…

El sol brillante, el cielo despejado y el indefinido hedor del mar transportado por el viento impregnaban el puerto de Patray con un encanto que era diferente de cualquier otro lugar.

Fernando y Lauren, fingiendo ser comerciantes que habían venido a vender sus productos, paseaban de un lado a otro en una zona determinada del puerto, mirando hacia donde atracaban los barcos.

Según el trato de Gallos y Douglas, ese era su lugar de reunión, y los guantes blancos y los pañuelos rojos señalaban su identidad.

Un barco típico se acercaba lentamente.

Tanto Fernando como Lauren irradiaban interés.

Era justamente el barco en el que Douglas estaba, pero llegaba un día tarde.

No obstante, no se sorprendieron mucho, pues el clima en el Estrecho de Tormenta era terrible y era muy normal que los barcos llegaran tarde.

—¡Perros con garras negras!

—De repente, la expresión de Fernando cambió.

Vio que unos pocos hombres, cubiertos con capas, caminaban hacia el lugar donde atracaba el barco con docenas de caballeros y escuderos.

Sus singulares guantes negros indicaban su identidad.

Lauren estaba bastante sombrío.

—¿Es una comprobación regular, o es específicamente respecto a Douglas?

Desde la caída de Antiffler, cada vez más hechiceros habían venido a Holm, y la Iglesia prestó más atención a la comprobación de los barcos.

No obstante, puesto que su personal y atención no bastaban, la mayoría de los hechiceros podían ocultar con éxito su identidad de todas formas.

Siempre que no fuera explícito, un archimago no temería tales comprobaciones en absoluto.

—¿Cómo voy a saberlo?

—Fernando rugió en voz baja—.

Tenemos que ver cómo de fuertes son los vigilantes nocturnos.

En ese momento, un comerciante con ropa limpia entró desde el exterior del puerto.

Los dos dejaron de hablar de inmediato, fingiendo que estaban esperando sus productos.

—Buenos días, señores, ¿han llegado sus productos?

—El comerciante era alto y fuerte, de unos treinta años quizás.

Su nariz era respingona, su cabello negro era espeso y su rostro era cuadrado pero no exactamente atractivo.

No obstante, sus profundos ojos azules le otorgaban una impresión única con la que Fernando estaba bastante familiarizado.

Lauren se rio.

—Todavía no.

Nuestro cargamento debe estar bloqueado por la tormenta.

¿Qué hay del suyo?

Hablaba con tanto entusiasmo como un verdadero comerciante.

—Mis productos han llegado.

Están justo aquí —dijo el comerciante con una sonrisa.

Su voz era tan reconfortante como la brisa de primavera.

—¿Qué?

—Lauren estaba aturdido.

Fernando, sin embargo, se percató de inmediato.

Preguntó en voz baja.

—¿Douglas?

Lauren miró al tipo, atónito.

Al final se percató de que el joven comerciante también llevaba guantes blancos y un pañuelo rojo en el bolsillo.

—Sí.

¿Sois amigos de Gallo?

—El joven comerciante admitió su identidad con franqueza y preguntó cordialmente, sin temor a que fueran vigilantes nocturnos.

—Sí.

¿Por qué…

por qué vienes desde fuera?

—Lauren estaba bastante confundido.

Douglas se rio.

—Me bajé del barco con antelación y llegué desde el fondo del océano.

Os he estado esperando en el puerto desde hace un día.

Su sonrisa era tan pura como la de un niño inocente.

No era de extrañar que no tuviera miedo a los vigilantes nocturnos o a las emboscadas.

Debía haber examinado el entorno con cautela.

Lauren se aclaró de inmediato.

—Nuestros productos se han retrasado.

Deberíamos volver mañana.

Tomemos algo de beber y charlemos —Fernando habló como un hombre de negocios, algo hastiado por Douglas, porque el tipo también era un pie más alto que él, ¡y no era tan delgaducho como lo era Lauren!

Cuando los vigilantes nocturnos comprobaron el barco, los tres hechiceros no llamaron la atención y abandonaron el lugar como cualquier otro comerciante en el puerto.

Cogieron un carruaje y regresaron a la capital del Condado de Paphos.

Tras cambiar de carruajes unas pocas veces, al final tenían un miembro de la Unión de Hechiceros como cochero.

No fue hasta ese momento cuando Fernando y Lauren por fin se presentaron formalmente.

—Soy Fernando Brastar, líder de la sucursal de la Unión en el Condado de Paphos.

Puedes llamarme Fernando.

No me gusta mi apellido —Fernando inhaló disimuladamente.

—¿Fernando Brastar?

—Douglas repitió, alzando la voz, antes de sonreír—.

¿La “Tormenta Oscura”, quien ocupa el puesto doscientos noventa y seis en la Lista de Limpieza?

Lauren asintió en nombre de Fernando, dando a entender que era justamente él.

—Llegaste a la Lista de Limpieza justo después de lograr el rango sénior, y alcanzaste el Top Trescientos tras avanzar al séptimo círculo.

Fernando, debes ser significativamente más fuerte que los hechiceros de rango sénior corrientes —Douglas elogió con una sonrisa.

En ese período, la mayoría de los archimagos y hechiceros de rango sénior del Imperio Mágico seguían con vida.

Había casi ochocientas personas en la Lista de Limpieza.

Fernando se rio.

—Solo he comprendido y modificado algunos hechizos y he matado a un túnica roja.

La verdad es que no soy tan bueno como tú, un archimago del noveno círculo.

Sin molestarse por el subconsciente tono de comparación de Fernando, Douglas dijo con una sonrisa pacífica.

—¿Yo?

Ni siquiera estoy en la Lista de Limpieza.

—Siento bastante curiosidad al respecto.

Eres un archimago.

¿Cómo es que no estás en la Lista de Limpieza?

—Lauren se había aprendido la Lista de Limpieza de los vigilantes nocturnos que mataron, pero el nombre de Derrick Douglas no figuraba en ella.

Douglas se rio en voz baja.

—Siempre fui considerado un bicho raro que no tenía ninguna perspectiva en la magia cuando me encontraba en Antiffler.

Me convertí en un archimago gracias a la acumulación de mucho tiempo, la herencia de mi maestro, el entrenamiento en la Guerra del Alba, los incidentes fortuitos y algunas de mis pequeñas ideas.

Es perfectamente normal que la Iglesia no me preste mucha atención.

Después de todo, los hechiceros que se unieron a la Iglesia les dirán que Douglas nunca se convertirá en un legendario ni alcanzará ninguna ambición.

Solo hará preguntas mientras esperar morir.

Es innecesario perder tiempo y energía en él.

Se burló de sí, sin enfadarse un poco por todo lo que otras personas pensaban de él.

—¿Un bicho raro?

—Lauren y Fernando preguntaron al mismo tiempo.

Durante su conversación hasta el momento, Douglas no había mostrado ninguna rareza en absoluto.

En su lugar, era divertido, cordial y atractivo.

Parecía tener un liderazgo nato.

Mientras tanto, la impresión de Fernando sobre Douglas fue mucho mejor después de admitir que se había convertido en un archimago gracias a la acumulación de mucho tiempo.

Douglas sonrió.

—Sí, soy bueno haciendo preguntas.

—¿Qué tiene eso de bicho raro?

—Dijo Fernando confundido, antes de continuar con su presentación.

Douglas lo interrumpió de repente.

—Debes ser bueno en los hechizos de tormentas y relámpagos en la escuela de elementos, ¿verdad?

—Por supuesto, los vigilantes nocturnos rara vez conceden apodos erróneos —Fernando asintió.

Atrapado en el silencio, Douglas murmuró para sí.

—¿Por qué los relámpagos pueden matar gente…?

¿Cómo se generan los relámpagos…?

Fernando y Lauren lo miraron sorprendidos y confundidos.

¿No era natural que los rayos pudieran matar gente?

¿Era necesario preguntar por qué?

Era en verdad un bicho raro…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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