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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 859

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  4. Capítulo 859 - 859 Un tour por la Inquisición
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859: Un tour por la Inquisición 859: Un tour por la Inquisición Editor: Adrastea Works Alfombra gruesa de color amarillo oscuro; luz de cristales colgados en el techo; estatuas finas; murales brillantes y esculturas de bajorrelieve; y la radiante y cálida atmósfera hacían que el pequeño edificio negro pareciera la propiedad privada de un noble en lugar de un infame “infierno”.

Aquella fue la primera impresión que la inquisición dio a Fernando y a Douglas.

El portero los guio a través del camino en forma de árbol para así llegar al lugar más horrible para todo hechicero.

En el salón principal se encontraban parados Fernando, Douglas y el portero.

Aunque los dos primeros no veían a nadie más, sus agudos instintos les estaban diciendo que unos cuantos vigilantes nocturnos se encontraban ocultos en la oscuridad.

Fernando y Douglas pensaban que aquellos que estaban escondidos constituían el primer equipo de vigilancia de la inquisición.

El portero entró ligeramente en pánico.

Mientras caminaba, les habló con irritación: —Dudo de su devoción.

Ustedes deberían haber informado esto inmediatamente.

¡Si ocasiona graves problemas, los dos serán puestos en el patíbulo!

Luego de pausar un instante, su tono se suavizó un poco: —Pero si todo va bien, serán recompensados generosamente.

—Sí, sí, señor…

—Douglas asintió apresuradamente, pretendiendo ser bastante obediente.

Fernando se mantuvo en silencio y cabizbajo.

Parecía estar asustado.

Las palabras del portero hicieron que los vigilantes nocturnos se quedaran en donde estaban.

Estos solamente analizaron a Fernando y a Douglas utilizando su intuición o campo de poder espiritual.

Pero los dos se habían preparado bien de antemano.

Evidentemente, los vigilantes nocturnos no pudieron encontrar nada.

Claramente, Douglas y Fernando no estaban haciendo de gente corriente, pues era complicado ocultar ondas mágicas entre los círculos divinos.

Los dos estaban haciendo el papel de dos hechiceros de rango bajo que estaban vendiendo a sus amigos.

Al tener roles parcialmente verdaderos y falsos, los dos podían ocultarse bien sin llamar atención innecesaria.

Después de la caída de Antiffler, traiciones como aquella eran más que comunes.

Por lo tanto, los vigilantes nocturnos escondidos simplemente tenían curiosidad, preguntándose qué clase de información importante los dos tenían, aunque no estaban calificados para saberlo.

Al caminar a través del salón principal había un pasillo de este a oeste, y en ambos lados había varias habitaciones.

Algunas puertas estaban abiertas, y otras, cerradas.

A través de las puertas entreabiertas, Fernando vio varios clérigos corrientes haciendo papeleo.

La mayoría ni siquiera tenía el nivel de un sacerdote.

Fue en ese momento que finalmente intercambió miradas con Douglas, y ambos se comprendieron el uno al otro mediante sus expresiones faciales ligeramente relajadas: Si bien la inquisición seguía ateniéndose a todas las regulaciones y estaba equipada con capas de guardias y alertas como una fortaleza impenetrable, aquel lugar seguía siendo dirigido por seres humanos, y los seres humanos podían descuidarse y holgazanear.

Entonces, el portero se detuvo a medio camino.

Él giró hacia un lado y abrió una de las puertas.

La habitación al otro lado de la puerta no tenía decoraciones y el suelo estaba descubierto.

En medio del espacio había escaleras que conducían al sótano.

Al final de dichas escaleras había una puerta de piedra gris, en donde estaban grabados símbolos divinos simples, pero significativos, representando diez diferentes coronas que estaban conectadas entre sí.

El gran poder proveniente de la puerta hizo que tanto Fernando como Douglas entrecierren ligeramente los ojos.

Dicha puerta era la exposición directa del círculo de defensa de la inquisición, y su poder era casi igual al de uno de túnica roja de noveno nivel: En aquel punto, la iglesia era tan poderosa que solo un legendario podía convertirse en un Gran Cardenal.

Fernando sabía que el símbolo formado por las diez coronas era llamado «El Árbol de Bendición».

El portero dio golpes suaves sobre la cuarta corona siguiendo un ritmo especial.

Instantes después, sonó una voz indiferente: —¿Quién?

¿Para qué?

—Equipo número dos.

La «Mano del Anochecer», el portero de hoy.

Tenemos aquí a dos hechiceros de rango inferior que quieren brindar cierta información sumamente importante.

Temo que oculten algo o mientan, así que pienso que es mejor que el líder de nuestro equipo los investigue —dijo el portero con claridad, y su mirada se veían avispada y racional.

No obstante, si se le veía de cerca, había una dilatación muy ligera en sus pupilas.

En la mayoría de los casos, un portero solo tenía la responsabilidad de reportar aquello al líder del equipo, quien sería el que decidiría dónde y cuándo investigar a los hechiceros.

Pero la petición del sujeto también era razonable.

Después de todo, algunos círculos divinos especiales capaces de identificar mentiras solo estaban disponibles en la habitación de interrogación.

Además, no era la primera vez que algo como aquello ocurría.

Los vigilantes nocturnos habían bajado la guardia y decidido ignorar algunas de las detalladas reglas impuestas por sus predecesores debido a las victorias sucesivas que celebraron.

El vigilante nocturno vigilando dicha puerta de pierda no respondió inmediatamente, pues estaba revisando al par utilizando el núcleo del círculo divino.

Aproximadamente treinta minutos más tarde, él hablo en un tono frío: —Pasen.

Las diez coronas divinas se iluminaron, y la puerta se abrió lentamente.

Douglas se sintió un poco aliviado.

Aunque ellos contaban con un plan B, el cual era controlar mentalmente al líder del equipo si este decidía dirigirse a la puerta para revisarlos en persona, no era algo ideal, pues resultaría difícil ocultar las ondas mágicas.

Una vez que ellos ingresaran, la situación sería distinta.

Ya que había numerosos hechiceros en la inquisición subterránea, sus hechizos mágicos no serían identificados fácilmente.

Detrás de la puerta había un pasillo sin fin.

En la oscuridad también se encontraban ocultos vigilantes nocturnos.

A lo largo del serpenteante corredor había dos filas de candeleros, pero la iluminación provenía de poder divino.

No obstante, en comparación, la luz divina volvía al oscuro y plomizo pasillo incluso más desagradable.

Al atravesar el pasillo, el lugar se llenó de ruido repentinamente.

Varios de los que llevaban puestos guantes negros estaban caminando a través del espacioso salón.

Algunos tenían diferentes guantes rojos, pues eran interrogadores; otros vestían grandes capas grises: ellos eran ejecutores.

Al final del salón principal había varios pasillos más.

Douglas y Fernando podían sentir las ondas mágicas o de poder divino.

Claramente, se estaban llevando a cabo algunas interrogaciones, o ciertas personas estaban practicando con sus poderes.

El par no llamó la atención de aquella gente, pues eran guiados por un vigilante nocturno y ya habían pasado las numerosas revisiones de seguridad.

El portero los guió a uno de los pasillos y luego tocó una puerta con un dibujo de una calavera negra.

—Pase —dijo una seria voz.

Al empujar la puerta, Fernando vio a un hombre de mediana edad con un rostro delgado y estrecho, como el de una serpiente.

—¿Quiénes son ellos?

—Preguntó el líder del equipo de vigilantes nocturnos, ligeramente fastidiado.

El portero cerró la puerta primero y a continuación repitió la razón.

—No seas tan imprudente la próxima vez.

La interrogación básica debe realizarse primero sobre la superficie —dijo el líder, cuyo tono no era muy estricto.

Luego, él observó a Douglas y a Fernando, y preguntó: —¿Saben dónde se encuentra Tormenta Oscura?

¿Y el cuartel general de la Unión de Hechiceros?

Sus ojos pasaron a verse cristalinos y la luz divina en la pared empezó a fluir.

Tal como Fernando y Douglas esperaban, él estaba utilizando el poder del círculo divino especial para averiguar la respuesta.

El líder de los vigilantes nocturnos estaba confiado a pesar de solo ser un gran caballero de quinto nivel.

Con la ayuda de aquel círculo divino, incluso un hechicero de rango superior se vería afectado por el poder si no estaba preparado, así que el par de hechiceros de rango inferior no tenía la más mínima oportunidad de resistirse.

Súbitamente, Fernando vio un par de ojos oscuros, en los cuales había incontables puntos de luz diminutos, parecidos a estrellas encantadoras.

—¡Ustedes dos sí lo saben!

—El líder del equipo salió disparado de su asiento y habló en voz alta.

Era muy difícil notar las débiles ondas mágicas cuando el espacio entero estaba lleno de la luz divina en movimiento y toda clase de poderes estaban mezclados en aquel recinto subterráneo.

El líder de los vigilantes nocturnos caminó de un lado a otro.

—Esto es muy importante.

Tengo que informar de esto al Ejecutor…

Y también al Depredador.

El Ejecutor era el líder de la inquisición del condado, y también alguien de rango superior.

El líder del equipo abrió la puerta de un tirón y le habló a un vigilante nocturno: —Ve a buscar al Depredador y al Ejecutor.

¡Aquí tenemos información importante sobre Tormenta Oscura y la Unión de Hechiceros!

El vigilante en cuestión asintió rápidamente y se alejó trotando.

El Depredador se encontraba allí para atrapar a Tormenta Oscura, y la inteligencia tenía que llegar a él inmediatamente.

El Depredador era “Griffon Vulture”, que era el nombre por el que lo llamaban Douglas y Fernando.

El líder del equipo y el portero guiaron al par de hechiceros fuera de la habitación y caminaron hacia el cuarto del Ejecutor.

En el camino, tanto Douglas como Fernando estaban observando en secreto los círculos divinos, llegando así a la misma conclusión: Aquel lugar era como una sólida fortaleza diseñada para contener hechiceros.

Sin embargo, ellos ya se encontraban allí.

El par había conseguido ingresar gracias a la mente humana.

Los más de cien años de victoria y paz habían ocasionado que los de la iglesia bajen considerablemente la guardia.

En aquel instante, el líder del equipo se detuvo abruptamente y murmuró para sí: —Tengo que llevar allí también a los hechiceros que se rindieron para que se enfrenten entre sí.

Así, él cambió de dirección y caminó hacia otro pasillo.

Douglas y Fernando lo siguieron.

Aquella era la voluntad de Douglas, quien había controlado la mente del líder.

Él tenía que asegurarse de que el Depredador llegara a la habitación del Ejecutor antes que ellos para así poder matarlos a todos.

Después de todo, era muy probable que este último se percatara de que el líder del equipo y el portero habían sido controlados mentalmente, y si eso ocurría, tendrían que desistir de matar al Depredador.

Su tiempo para la misión era muy limitado, así que tenían que aprovecharlo al máximo.

En la habitación, Benson estaba bebiendo un vaso de licor fuerte, y su expresión estaba muy relajada.

La preocupación y el temor en su rostro habían desaparecido.

Obviamente, solo cuando estaba borracho él podía olvidar los ojos de su amigo el último segundo antes de su muerte.

—Sígueme hacia el Ejecutor.

Hay hechiceros brindando información.

Por favor ayúdanos con su identificación —solicitó con educación el líder del equipo.

Benson era un joven con un rostro rojo.

Era bastante atractivo.

—Eso es lo que debería hacer —Él sonrió.

El joven le dio un vistazo a Douglas, que estaba parado detrás del líder, y no lo reconoció en lo absoluto.

Después de todo, él no conocía muchos hechiceros.

Fernando se había transformado en un hombre bastante pequeño.

A Benson incluso le hizo gracia la altura del hechicero masculino.

¡A él nunca se le ocurrió que Fernando se atrevería a ir en persona; a la inquisición!

Durante el trayecto, Benson no les prestó mucha atención a los dos hechiceros, pues estaba ocupado hablando con el líder del equipo para llevarse mejor con él.

Entonces, a este último se le informó que el Depredador había ido a la habitación del Ejecutor.

Él aceleró el paso, pues llegar tarde podría molestar a sus superiores.

En la habitación del Ejecutor, el Depredador, quien llevaba puesto un conjunto de armadura de cuero negra y un yelmo de sombra, estaba sentado en una silla de color rojo oscuro con reposabrazos.

—¿Ellos encontraron a Tormenta Negra?

—Preguntó al Ejecutor, quien llevaba puesto un conjunto de armadura de plata.

—Aún no han llegado.

No estoy seguro.

Pero Lion debe tener una razón para pedirte que vengas —respondió el Ejecutor.

Lion era el nombre en clave del líder del equipo de vigilantes nocturnos.

Sentado en medio de la oscuridad, el Depredador asintió y volvió a quedarse en silencio.

Pudieron escucharse pisadas acercándose.

Alguien tocó la puerta.

—Pasa —el Ejecutor sabía que se trataba de Lion.

La puerta se abrió lentamente.

El corazón del Depredador empezó a latir muy rápido de un momento a otro.

Él había obtenido su posición actual gracias a innumerables matanzas, y en ese instante sintió un gran peligro y a la muerte acercándose.

—¡Detente!

El Depredador salió corriendo hacia la puerta.

Su abundante experiencia le dijo que solo podría sobrevivir si interrumpía aquello.

No obstante, todo lo que podía ver se había vuelto repentinamente muy decolorado, y el mundo había perdido todo el sonido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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