Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 96
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96: La Serenata.
96: La Serenata.
Editor: Adrastea Works —Hola Felicia.
¡Feliz cumpleaños!
—De pie frente a Felicia, Natasha sonrió—.
Perdón por haber venido sin ser invitada.
—No, no… Es… Es un gran placer, Majestad —Felicia estaba demasiado emocionada para hablar correctamente—.
De verdad que quería invitarle, Majestad.
Pero no estoy cualificada… Yo solo… —Lo sé, lo se… —Natasha acarició el pelo de Felicia amablemente y la consoló —No me llames ‘Majestad’.
Llámame Natasha como hace tantos años cuando jugábamos juntas en la mansión.
Recuerdo que por aquel entonces cuando el viejo conde seguía vivo, siempre íbamos a cazar con el tío Samuel, Alfred y Harrington.
—Era tan bajita que siempre me caía —todos esos recuerdos volvieron a Felicia—.
Lloré un montón.
—Sí.
Y diez años después, cumples dieciocho —el corazón de Natasha también se ablandó por estos recuerdos—.
Alfred y el tío Samuel deben estar muy contentos en el cielo al ver cómo te conviertes en una noble tan hermosa.
Alfred era el primogénito del gran duque, el hermano mayor de Natasha, que también era un gran caballero de nivel cinco en sus años mozos.
Samuel era el hermano mayor del actual Conde Hayne y Urbain Hayne, que era el primer heredero al título de la Casa Hayne.
Ambos murieron en la batalla contra los caballeros herejes hace casi diez años.
Diez años cambian muchas cosas.
El padre de Felicia no consiguió heredar el título y Natasha pasó de ser una niña pequeña a una auténtica guerrera tras la muerte de su hermano mayor.
Todos los amigos de su niñez se fueron distanciando, y esos hermosos días no volverían jamás.
Antes de que llegase la princesa, Felicia se forzaba a sonreír para recibir a los invitados y mantener la fiesta en marcha, aunque sufría gran decepción y rabia.
Ahora, distintas emociones se juntaron en su mente y ya no podía aguantar las lágrimas.
—Cómo me alegro de que estés aquí, Natasha.
—No llores, Felicia —Natasha dio a Felicia un cálido abrazo—.
Eres mi hermana menor.
Como el Conde Hayne está enfermo esta noche, yo oficiaré tu ceremonia de madurez esta noche.
—Sí, Majestad —Felicia sollozó y sonrió —Es un honor que la princesa oficie mi ceremonia.
Natasha también tenía lágrimas en los ojos pero intentaba animar a Felicia.
—Y mi asesor musical personal va a presentarte con una hermosa serenata.
En su mente, Natasha culpaba a Lucien de tentarla a asistir a la fiesta con su nueva serenata.
Como gran caballero, no esperó ponerse a llorar al ver a Felicia y eso la hizo sentir muy tímida.
Natasha y Lucien eran cada vez más amigos tras lo ocurrido con la herejía.
Mencionado por la princesa, Lucien atrajo mucha atención de los nobles y músicos presentes.
Ahora todos los invitados esperaban su serenata esta noche.
—Bienvenida, Majestad.
Bienvenidas, lady Camil, lady Silvia —Urbain también estaba emocionado y llevó a la princesa al salón.
Todos los nobles y músicos saludaron a la princesa.
Natasha estaba harta de los modales nobles, pero seguía sonriendo e inclinando la cabeza educadamente.
Silvia, sujetando el brazo de la princesa, estaba muy nerviosa y su cara se ruborizó, ya que era la primera vez que se mostraba en público junto a Natasha, frente a muchos músicos que conocía.
—Señor Cristopher, buenas noches —Silvia saludó a su profesor.
Al ver a su alumna venir junto a la princesa, Christopher quiso decir algo pero se detuvo.
Simplemente dijo: —Buenas noches, Silvia.
Hay bastantes músicos aquí esta noche, y sé que estás muy interesada en este nuevo instrumento.
Natasha le comentó antes a Lucien que Silvia estaba muy interesada en su nueva digitación, pero que tal vez fuera muy tímida para hablar con él, así que Lucien tomó la iniciativa para hablar con ella.
Silvia se envalentonó y empezó a compartir su entendimiento del piano con Lucien.
Los tres músicos provenientes de Tria fueron completamente ignorados.
Estaban algo cabreados, pero no podían hacer gran cosa.
Después de todo, nadie los conocía en Aalto.
Sin embargo, sus rostros iracundos entretuvieron a Mekanzi, de pie al otro lado …
Cuando se enteraron de que la princesa fue a la fiesta esa noche, muchos nobles se apresuraron a venir.
Así, la ceremonia se retrasó media hora.
La ceremonia de madurez no era complicada.
Tomando una flor con forma de llama y la medalla de la casa Hayne de la madre de Felicia, Natasha las puso en el lado izquierdo del pecho de Felicia y pronunció un pequeño discurso.
Entonces Natasha invitó a Felicia a un baile inaugural, que era la última parte de la ceremonia.
El baile fue espectacular.
Como gran caballero de nivel cinco, Natasha poseía una fuerza, agilidad y coordinación excelentes.
Llevada por la princesa, Felicia mostró su mejor baile hasta la fecha.
Después sería el turno de Lucien de presentar su nueva serenata a Felicia.
Sin embargo, en ese momento, Julian se presentó en el centro del salón.
—Su Majestad, distinguidos invitados, soy Julian del palacio de Tria.
Lamento haberme presentado aquí con el señor Griffith sin la invitación de la señorita Felicia.
Querría presentar a la señorita Felicia una pieza de mi nueva serenata, para ofrecer mis mejores deseos.
—Parece que nuestro joven y dotado músico tiene un rival inesperado —dijo Natasha a Lucien en voz baja mientras alzaba las cejas.
Lucien se encogió de hombros.
La verdad es que no le importaba.
Natasha asintió.
—Muy bien.
Entonces demos la bienvenida a Julian de Tria.
Entregando sus partituras a la banda, Julian esperaba a que se preparasen.
Estaba muy emocionado ya que la serenata era el punto fuerte de Tria.
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