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Trono de la Arcana Mágica - Capítulo 97

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97: G Mayor.

97: G Mayor.

Editor: Adrastea Works En aquel mundo, la serenata era originalmente un género musical dedicado a expresar amor o afecto, por lo que las piezas de serenata eran consideradas adecuadas para la noche.

Al haber muchos nobles que disfrutaban seguir múltiples modas musicales, el estilo de la serenata cambió a lo largo del tiempo, y fue tocado más y más frecuentemente en fiestas nocturnas.

En Aalto, la Ciudad del Salmo, la serenata nunca fue muy popular a comparación de la sinfonía y el concierto, pues estos siempre fueron considerados “más serios y elegantes”.

Cuando estaban hablando sobre digitaciones de piano, Silvia sonrió a su profesor y habló: —He presenciado la serenata del Señor Julian en su oficina antes, y de verdad es muy apropiada para ser tocada en fiestas nocturnas.

Christopher comprendió inmediatamente la intención detrás de sus palabras.

Sacudió la cabeza y sonrió.

Varios de los músicos famosos presentes, como Othello y Victor, también sonrieron junto al presidente.

Lo que Silvia estaba diciendo en realidad era que la obra de Julian era hasta cierto punto demasiado trivial para ser presentada en eventos formales.

Por otro lado, Baret y Clemen, los dos músicos que estaban de visita en Aalto por primera vez, no estaban muy seguros de la connotación de las palabras de Silvia.

Lucien no se percató del significado de aquel comentario hasta que vio las amplias sonrisas de los otros músicos.

Tal vez fue su actitud amigable la que se ganó la preferencia de Silvia respecto a Julian.

En aquel momento, Julian tomó su violín y su presentación empezó.

El comienzo de su serenata sorprendió a varios de los músicos tradicionales presentes, incluyendo a Christopher, Othello y Victor.

Julian recompuso su obra y la volvió relativamente solemne, seria.

Una sonrisa que delataba interés emergió en el rostro de Natasha.

Ella siempre había amado las sorpresas.

Silvia, parada a su lado, parecía más confundida que sorprendida.

Julian era verdaderamente un genio.

La combinación de las características agradables de la serenata con la solemnidad de la orquesta en su obra musical impresionó a todos los músicos presentes en la fiesta.

Durante el segundo movimiento de la serenata, incluso el presidente Christopher sonrió y dio un elogio: —Esa parte es desafiante, pero Julian la manejó bastante bien.

Clemen y Baret le dieron a Julian una mirada de admiración, pues un comentario favorable por parte del presidente de la Asociación de Músicos de Aalto significaba mucho para un joven músico.

El suave y elegante lento vino seguido de un allegro más animado, compuesto específicamente para la fiesta nocturna.

La presentación terminó con una atmósfera agradable y llena de vida.

Cálidos aplausos llegaron a Julian.

Felicia, al ser la anfitriona de la ceremonia de llegada a la adultez y de la fiesta, le agradeció: —Aprecio muchísimo su regalo, Señor Julian.

Es una pieza de serenata realmente impresionante.

—Es un gran placer tocar para usted, Señorita Hayne —Julian besó la mano de Felicia y le hizo una reverencia —.

Que su belleza y felicidad la acompañen siempre.

Luego, se retiró de la pista de baile y se reunió con los músicos con una gran sonrisa en la cara, consciente de que aquella pieza de serenata, la cual le tomó más de cinco meses componer, fue reconocida por los numerosos músicos de Aalto.

A pesar de que la presentación no fue perfecta debido a la falta de práctica de la banda, Julian tuvo éxito de igual manera.

—¡Increíble, elegante, apasionado!

Nadie puede competir contigo en el campo de la serenata —Mientras Mekanzi estaba halagando a Julian, su mirada estaba dirigida a Lucien.

Sin embargo, a este último no le importó.

Él nunca se consideró a sí mismo un verdadero músico.

Othello, como director de la asociación, también le dio sus felicitaciones.

Luego de Othello, Silvia expresó su opinión discordante con una sonrisa de amabilidad.

—Si bien es impresionante, el ritmo de la serenata en general es un poco lento, y la estructura no está bien diseñada.

—Bien…

—Julian se sintió ligeramente avergonzado—.

Lo que acaba de decir…

Los problemas que mencionó justo ahora son relativamente inevitables para una serenata, ¿verdad?

Christopher estuvo un poco sorprendido de que su estudiante, quien siempre era buena y amable, fuera tan agresiva y cortante aquella noche.

Así, tomó un paso adelante y se adueñó de la conversación.

—De cualquier manera, esta es una pieza de serenata de una calidad sobresaliente.

—¡Gracias!

—La gran sonrisa de Julian regresó.

Este ya podía ver el próspero futuro que le esperaba como un músico muy famoso en Aalto.

Entonces, se dio la vuelta y le habló a Lucien en un tono arrogante.

—Ahora es su turno, Señor Evans.

En aquel momento, la madre de Felicia les habló a todos los invitados.

—Gracias, Señor Julian.

Gracias por su apasionada presentación.

En esta hermosa noche, ¡el Señor Lucien Evans, como compañero de clases musicales de mi hija, también nos presentará una pieza de bagatela!

El nombre de Lucien causó un revuelo en la multitud.

—Sí, “El” Señor Lucien Evans.

¡El joven y talentoso músico que compuso la Sinfonía del Destino!

—dijo a modo de introducción la madre de Felicia, orgullosa.

Lucien estrechó un poco su ropa y estaba a punto de caminar al centro del salón, cuando Mekanzi le habló con malas intenciones: —Espero no toques la tecla equivocada, Lucien.

Natasha le dio un vistazo a Mekanzi, levantó las cejas y luego miró a Lucien.

Ella tenía confianza en este último, pues lo había visto tocar piano numerosas veces luego de haber despertado su Bendición.

Su habilidad al tocar había mejorado mucho.

—No decepciones a Natasha —le dijo Silvia a Lucien en voz baja —.

Eres su asesor musical.

Lucien no se vio fastidiado por Mekanzi.

Asintió a Natasha, Silvia y a su profesor, el Señor Victor, y luego caminó hacia el centro del salón, en donde se encontraba un piano.

Victor alzó su copa en dirección a su estudiante a modo de apoyo.

Felicia estaba un poco nerviosa, pues no estaba segura de si tocar una pieza de bagatela aquella noche era una buena idea.

Luego de que Julian presentara su serenata, cualquier falla en la presentación de Lucien podría ser exagerada.

Los aplausos de bienvenida para Lucien se detuvieron gradualmente.

Muchos músicos y nobles estaban esperando.

El primer movimiento fue un allegro agradable, elegante y breve.

Además, captó la atención de todos inmediatamente con una estructura muy animada de sonata-allegro.

La sonrisa de Julian se quedó petrificada en su rostro.

Como músico, él comprendió instantáneamente la brecha entre su serenata y la obra de Lucien.

Si bien su trabajo era excelente, la serenata de aquel joven músico de Aalto podría ser llamada clásica.

Lo que Lucien estaba tocando era la Serenata N.

13 para cuerdas en G Mayor de Amadeus Mozart.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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