UMA MUSUME PRETTY DREBY: back to the top" - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 un profesor extraño 2
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4: un profesor extraño 2 4: un profesor extraño 2 Los pasillos de la Academia Trance estaban tranquilos esa mañana.
El sonido de los pasos de Toji resonaba con firmeza mientras avanzaba por el corredor, acompañado de una pequeña figura que no soltaba su brazo ni por un segundo.
A su costado, Haru Urara lo sostenía con fuerza, como si temiera que él desapareciera de repente.
Sus orejas se movían nerviosamente, y sus ojos rosados brillaban con una mezcla de alegría y ansiedad.
Hacía apenas unos minutos, Toji le había propuesto ser su entrenador.
Al principio, Urara no comprendió bien las palabras… pero cuando se dio cuenta de que Toji hablaba en serio, rompió en lágrimas de felicidad y aceptó sin dudarlo.
—Urara, ¿dónde se hace el registro para que seas oficialmente mi Uma Musume?
—preguntó Toji, con su voz calmada y grave.
El tono tranquilo del hombre hizo que las orejas de Urara se movieran rápidamente, prestando toda su atención.
—¡Ah!
Eso se hace en el consejo estudiantil, entrenador.
Ya casi llegamos —respondió ella, con una sonrisa dulce.
Sin soltarlo, Urara siguió aferrada a su brazo, frotando su mejilla contra él.
Toji, por su parte, notaba las miradas curiosas de las demás Uma Musume en el pasillo.
Algunas fruncían la nariz al pasar cerca.
—¿Acaso… estoy oliendo mal?
—pensó, un tanto confundido.
Descartó esa idea al ver que Urara no mostraba ni una pizca de molestia.
Entonces recordó algo: los Uma Musume y los Uma Macho —como él— liberaban feromonas más intensas que los humanos normales.
“Genial… justo ahora tenía que pasar esto.” Chasqueó la lengua con fastidio.
A esa edad, su cuerpo aún reaccionaba con impulsos que atraían a las Uma Musume cercanas.
Era un efecto natural, aunque para él resultaba una molestia.
Ese aroma, parecido a “hierba gatera para caballos”, solo se manifestaba cuando su instinto competitivo se activaba… o cuando “reclamaba su premio”, como solía decir con ironía.
—Entrenador Toji, ¡ya llegamos al consejo!
—dijo Urara, tirando suavemente de su manga.
El toque la devolvió a la realidad.
Toji levantó la vista: frente a ellos se alzaba una gran puerta de madera marrón con el emblema de la Academia tallado en el centro.
Urara golpeó la puerta con un toque delicado.
Pasaron unos segundos antes de escuchar una voz femenina desde dentro: —Adelante, pueden pasar.
Urara empujó la puerta sin dudar, todavía sujetando a Toji del brazo.
—¡Buenos días, presidenta Rudolf!
—saludó alegremente.
Tras un escritorio cubierto de documentos se encontraba una Uma Musume de cabello marrón oscuro con un mechón blanco en forma de media luna que caía sobre su frente.
Su porte era elegante, su mirada firme y su aura, imponente.
Symboli Rudolf, la emperador de la Triple Corona, presidenta del consejo estudiantil y una de las figuras más respetadas de toda la academia.
La luz matutina se filtraba por la ventana, iluminando sus papeles.
Rudolf estaba concentrada revisando informes, hasta que un aroma desconocido invadió el ambiente.
Por un momento, su mente se nubló.
—¿Qué… es esto?
—susurró, llevándose la mano a la cabeza para disipar el mareo.
“Toc-toc.” El sonido en la puerta la hizo reaccionar.
Ese mismo olor… ahora más débil, pero aún perceptible.
—Sí, pueden pasar —respondió con un ligero suspiro.
Cuando Toji y Urara entraron, los ojos de Rudolf se cruzaron con los de Toji.
En ese instante, el aire se volvió denso.
La presidenta sintió cómo su cuerpo se tensaba y una corriente eléctrica le recorría la espalda.
Una parte de ella quería liberar su aura de Emperador.
“¿Por qué siento… miedo?
¿Y por qué mi sangre se acelera… al verlo?” Toji, por su parte, percibía algo similar.
Aquella Uma le resultaba extrañamente familiar, aunque no recordaba de dónde.
Su instinto le gritaba que no bajara la guardia.
Antes de que las tensiones escalaran, la voz de Rudolf rompió el silencio: —¿Qué te trae por aquí, Urara-chan?
—preguntó, buscando calmarse.
—¡Hola, presidenta!
Vengo a registrarme con mi entrenador.
Quiero ser su Uma Musume —dijo Urara con emoción, aferrándose aún más al brazo de Toji.
Rudolf alzó una ceja.
Su mirada fue hacia el hombre que la acompañaba.
Urara parecía diminuta junto a él.
A simple vista, Toji era alto, fuerte, de postura impecable.
Un aura contenida lo rodeaba, como si su cuerpo conociera la batalla.
“Así que este es el nuevo entrenador contratado a última hora…” pensó Rudolf.
—Cof, cof —tosió ligeramente, dando a entender que esperaba una presentación.
Urara lo entendió y tiró de la manga de Toji.
—Ah, claro —dijo él con voz firme—.
Buenos días.
Mi nombre es Toji Fushiguro, y, como mencionó Urara, quiero ser su entrenador.
Rudolf lo observó detenidamente.
Su intuición le decía que aquel hombre no era alguien común.
—Muy bien.
Si es así, comenzaremos con el registro oficial.
Por favor, firme estos documentos.
Después deberá dar su compromiso como entrenador —dijo, extendiendo unas hojas y una pluma elegante.
Toji asintió sin vacilar y firmó con un trazo seguro.
—Antes de continuar… —dijo, levantando la vista—.
¿Puedo saber su nombre completo, presidenta?
Rudolf sonrió con serenidad.
—Disculpa la falta de presentación.
Mi nombre es Symboli Rudolf, presidenta del consejo estudiantil y representante de la Academia Trance.
Al escuchar ese apellido, algo en el interior de Toji se agitó.
Su sangre comenzó a hervir de ira contenida, aunque no entendía por qué.
Su cuerpo se tensó bajo la tela de su camiseta.
Si no fuera por el suave tirón de Urara, quizás habría respondido con frialdad.
—Presidenta Rudolf, entonces… comencemos los votos —dijo Toji, controlando su tono.
Rudolf parpadeó, algo confundida por la intensidad en sus ojos, pero retomó su compostura.
—Cof, cof… Lo siento por la demora.
Bien, procederemos.
Se acercó a Urara y la colocó frente a Toji.
—Señorita Haru Urara —dijo solemnemente—, ¿acepta ser la Uma Musume del entrenador Toji, y permanecer a su lado en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad?
Toji arqueó una ceja.
Aquello sonaba más a una boda que a un contrato de entrenamiento.
—¡Sí, acepto!
Estaré con el entrenador Toji en las buenas y en las malas —respondió Urara, con una sonrisa pura que iluminó la habitación.
El gesto ingenuo hizo que Toji reprimiera una sonrisa.
—Bien.
Entrenador Toji Fushiguro —continuó Rudolf—, ¿acepta compartir su tiempo en la Academia Trance junto a Haru Urara, como su Uma Musume?
Toji suspiró y asintió.
—Sí, acepto.
—Entonces… queda oficialmente registrado.
Desde hoy, Haru Urara es tu Uma Musume.
Cuídala bien.
Urara soltó un alegre grito y, sin pensarlo, abrazó a Toji por la cintura.
Rudolf sonrió con sutileza al verla tan feliz.
—Parece que realmente te admira —dijo con tono suave.
Toji bajó la mirada, y con un gesto simple, acarició la cabeza de Urara.
—…Sí.
Lo sé —murmuró.
Aquel gesto fue suficiente para que Urara riera de pura alegría.
Mientras tanto, Rudolf desvió la mirada, ocultando la extraña sensación que aquel hombre había dejado en su pecho.
El aire en la oficina seguía pesado… pero, por primera vez en mucho tiempo, Rudolf no supo si quería disiparlo o dejarlo quedarse.
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