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UMA MUSUME PRETTY DREBY: back to the top" - Capítulo 8

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  4. Capítulo 8 - 8 devuelta a la cima
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8: devuelta a la cima 8: devuelta a la cima En la bulliciosa cafetería de la Academia Tracen, un verdadero festín se desplegaba ante los ojos de los demás estudiantes.

El aire estaba cargado con aromas tentadores: el siseo de hamburguesas en la plancha, el vapor ascendente de tazones de ramen humeante y el dulce perfume de postres recién horneados.

En el centro de esta vorágine, frente a Toji, se erigía una montaña de platos apilados —hamburguesas jugosas con capas de queso derretido, pilas de fideos salteados, ensaladas frescas salpicadas de vegetales crujientes y porciones generosas de pastel de chocolate—.

A su lado, Oguri Cap, la Uma Musume de orejas puntiagudas y expresión concentrada, rodeada de su propio arsenal de comida: bandejas de arroz frito, rollos de sushi relucientes y vasos de jugo de frutas que brillaban bajo las luces fluorescentes del techo.

Ambos devoraban plato tras plato con una ferocidad implacable, como si el hambre fuera un adversario que debían conquistar sin piedad.

Los murmullos de los otros comensales se elevaban en un zumbido constante, mezclado con el tintineo de cubiertos y risas lejanas.

“Y-y bien, ¿cómo fueron tus clases?”, rompió el silencio Toji, su voz grave cortando el ritmo de sus masticaciones.

No le molestaba el silencio per se, pero una conversación le permitiría enterarse de algo útil sobre la vida en la academia.

Oguri Cap, con las mejillas hinchadas por un bocado de arroz, respondió sin apartar la vista de su plato: “Nada del otro mundo”.

Como siempre, la comida era su prioridad absoluta.

“Oh, ya veo”, murmuró Toji, tomando un sorbo de su zumo de naranja fresco, el cítrico refrescante contrastando con el calor del ambiente.

Miró de reojo a Oguri Cap, notando cómo sus orejas se movían ligeramente con cada trago, pero no se dio cuenta de que alguien más se había sentado frente a ellos en la larga mesa de madera pulida.

“¿En serio que ustedes son unos monstruos?”, exclamó la nueva llegada con una mezcla de admiración y burla.

Toji apartó la mirada de Oguri Cap y se topó con una Uma Musume de estatura menuda, con pelo blanco como la nieve que caía en ondas suaves hasta sus hombros, y orejas a juego que se erguían alertas.

Sus ojos vivaces escaneaban la pila de platos vacíos con incredulidad.

“Hola, Tamamo”, saludó Oguri Cap con la boca aún llena, reconociendo a su compañera de inmediato, mientras un hilo de salsa se escapaba por la comisura de sus labios.

Toji miró brevemente a la Uma llamada Tamamo —Tamamo Cross, con su uniforme impecable y una expresión juguetona—, pero perdió el interés al instante y volvió a su comida, pinchando un trozo de pollo frito crujiente.

“A veces pienso que tu barriga es un agujero negro, Aguri”, bromeó Tamamo, inclinándose hacia adelante con una sonrisa pícara.

Oguri Cap se sonrojó levemente, avergonzada por el apodo, pero lo sacudió de inmediato y tragó su bocado con un gulp audible.

“Tamamo, este es el entrenador…

ummm, ¿cómo te llamabas?”, preguntó, girándose hacia Toji.

Un tic nervioso le cruzó la frente, pero él lo disimuló con maestría.

“Toji Fushiguro”, respondió con calma, pasándole un vaso de zumo a Oguri Cap, quien lo bebió de un trago agradecido.

“Con que Toji Fushiguro.

Por tu nombre, puedo suponer que eres nuevo en la Academia Tracen.

Y una pregunta: ¿cómo puedes comer tanto?”, indagó Tamamo.

Al día anterior, lo había visto devorar cantidades comparables a las de Oguri Cap, algo inusual para un humano.

Toji, preparado para la inevitable curiosidad, replicó: “Tengo un metabolismo más acelerado”.

No era del todo mentira; no todos los días se veía a un hombre consumiendo festines sin repercusiones visibles.

“Oh, ya veo”, dijo Tamamo, asintiendo con fingida comprensión.

Mirando su propia comida —una ensalada ligera y un sándesto— en la bandeja frente a ella, Tamamo Cross se sintió un poco insultada.

Ver a estos dos “monstruos” de la comida engullir sin engordar un gramo era frustrante, especialmente con el sol del mediodía filtrándose por las amplias ventanas de la cafetería, iluminando el caos organizado de mesas y sillas.

Toji, terminando su último plato, se bebió lo remanente de su zumo de naranja, el ácido dejando un cosquilleo en su lengua.

El almuerzo había cubierto lo del desayuno; en términos matemáticos, se sentía un 70% satisfecho.

“Entrenador Fushiguro, ¿usted tiene un tantou?”, preguntó Oguri Cap con la boca aún llena, oguri cap se refería a su ya tenía una uma musume .

“Sí, conseguí uno en la carrera de exhibición”, respondió Toji, sacando un caramelo de su bolsillo y tragándoselo mientras se ponía de pie, listo para partir.

La interacción había sido medianamente agradable para Toji, aunque breve.

En otra ocasión, podría abrirse más.

“Hasta la próxima”, se despidió Oguri Cap con una sonrisa tímida, mientras Tamamo Cross no dijo nada verbalmente, pero agitó la mano en un gesto casual.

“Come despacio”, aconsejó Toji, dejando un caramelo extra en la mesa junto a ella y acariciando su cabeza ,las orejas de oguri si movieron como intentando acomodar los dedos de toji, toji se alejo saliendo del comer, donde el bullicio de voces y el aroma persistente de comida lo envolvieron por última vez.

“Desde cuándo te dejas acariciar así, oguri?, y también no crees que es raro “, susurró Tamamo a Oguri Cap, inclinándose cerca mientras los demás estudiantes charlaban animadamente alrededor.

Tenía dudas; Toji se parecía a Oguri en cierto sentido: callado, enfocado en comer más que en hablar.

“¿De qué?

A mí se comporta normal”, respondió Oguri, ladeando la cabeza con confusión genuina, sus orejas inclinándose ligeramente mientras volvía a su plato.

Caminando por los pasillos amplios de la Academia Tracen, con sus paredes de decoradas con pósters de carreras legendarias y el eco distante de cascos resonando desde afar, Toji consultó su reloj.

Tenía dos horas libres antes del entrenamiento con Haru Urara.

Los horarios de la academia eran confusos en cierto sentido: un grupo entrenaba por las mañanas —como había sucedido con Urara—, luego rotaban a clases mientras el siguiente grupo tomaba la pista.

Pero después de cierto punto, todas las Uma Musume podían unirse en sesiones abiertas, creando un flujo caótico pero eficiente bajo el cielo azul de la tarde.

“Vamos, entrenador, solo será rápido”.

“Por favor, no podemos hacer esto, estoy comprometido”.

Pasando por un cobertizo discreto al borde del campus, rodeado de arbustos verdes y el zumbido de insectos, Toji escuchó la conversación.

Sin inmutarse, continuó caminando de frente, ignorando las súplicas del entrenador que, al parecer, estaba siendo “montado” por su Uma Musume en un encuentro apasionado.

Eso no era asunto suyo; conocía bien el comportamiento impulsivo de algunas de ellas.

Para evitar complicaciones —poco probables en su caso—, había elegido a Urara: inocente, ingenua, interactiva.

Con esa niña, se sentía cómodo; no le apetecía lidiar con una adolescente hormonal intentando llevarlo a la cama cada rato.

Alejándose del cobertizo, donde las súplicas se desvanecían en el viento, llegó al campo de entrenamiento: césped verde impecable, bordeado por pistas de tierra roja y gradas vacías que se extendían como olas congeladas.

“¿No hay nadie aquí?”, murmuró Toji, girando sobre sí mismo.

El campo estaba desierto, sin una sola Uma Musume a la vista; solo el sol filtrándose a través de nubes dispersas y el susurro del viento en las banderas de la academia.

“Mmm”, sacó su celular y revisó la hora: habían pasado 20 minutos.

Suponiendo el horario, las Uma Musume debían estar en clases o almorzando aún.

“Esto es irritante”, gruñó Toji.

Con tiempo de sobra para casi cualquier cosa, ahora se sentía aburrido.

No veía a la Uma Musume del día anterior —Gold Ship, se llamaba—, “esa chica solo aparece cuando le conviene…

UMM”.

Su mirada se posó en la pista de correr, se recostó a la barandilla de metal y miraba el perfecto de césped suave bajo el sol.

Nadie alrededor, y recordando que en menos de una semana sería la carrera donde se inscribió, sería justo un poco de calentamiento ¿No?

, entrando a la pista , sintiendo la textura mullida bajo sus botas sin cascos “Pista muy suave, la textura no está mal”, comentó Toji, dando un salto de prueba que levantó una brisa ligera.

Miró una última vez alrededor —el campo seguía vacío, solo el canto de pájaros lejanos rompiendo el silencio—.

“A ver si tengo el toque”.

Cerró los ojos por unos segundos, y al abrirlos, su campo de visión se transformó: gradas llenas de público entusiasta, Uma Musume sin rostro a su lado, el rugido de la multitud.

Segundos después, sin dudar, Toji salió disparado.

La pista era de larga distancia, 3000 metros —nada que no hubiera corrido en su pasado—.

La sensación era emocionante; sus piernas, inactivas por tanto tiempo, se adaptaban al repentino estallido de fuerza, los músculos contrayéndose con precisión.

Al pasar la primera curva, usó su “patada final” —un impulso explosivo— y salió disparado hacia adelante.

Su forma era peculiar: se inclinaba 60 grados hacia adelante, empujándose con los muslos contraídos para un estallido de velocidad pura.

En su mente, un presentador narraba con fervor: “¡Toji avanza a la línea de meta con un margen de 34 cuerpos!

¡Esto es una locura!

Apenas comenzando la primera curva, Toji usó su pata final, llegando fácilmente a la segunda curva , dejando atrás a sus contrincantes.

¡Toji sigue acelerado y, llegando a los 600 metros de esta carrera, cruza la meta!”.

Saliendo de sus pensamientos, Toji se encontraba parado en la línea de meta, el eco de vítores imaginarios desvaneciéndose en el viento real.

Saliendo de la pista, se sentó en las gradas cercanas —bancas de metal fresco bajo la sombra de un árbol cercano—, mirando sus piernas con una sonrisa sutil.

“Esta sensación es algo—”, no terminó porque su celular vibró con una notificación.

Agarrándolo, abrió el mensaje: *Fue agregado al grupo de entrenadores*.

Toji levantó una ceja, escudriñando la pantalla.

“Saludos a los nuevos entrenadores a los que no pudieron unirse el día de ayer”.

El mensaje era corto, pero pronto el chat explotó con voces: consejos triviales sobre cómo cuidar a su Uma, dónde llevarlas a pasear.

“Qué irritante”, murmuró Toji.

“¿Acaso las Uma Musume son perros?”.

Siguió scrolleando, y su atención se centró en algo intrigante: “Nuevos entrenadores, se les informa que tengan cuidado con cierta Uma Musume con bata blanca de laboratorio, y no consuman lo que les ofrece si quieren seguir vivos”.

Toji se interesó de inmediato.

“¿Respecto a esta Uma Musume, cómo se llama?

Perdón por la ignorancia, soy entrenador nuevo”, escribió, optando por la amabilidad en lugar de amenazas virtuales.

La respuesta llegó rápido: “No te preocupes, en este grupo es bueno compartir información.

La Uma Musume de la que hablamos es Agnes Tachyon”.

Toji leyó el nombre, repitiéndolo en su mente: “Tachyon, Tachyon, Tachyon”.

Lo tenía en la punta de la lengua, pero no recordaba bien de qué, pero el recuerdo vino como una estrella fugaz Parado enfrente de una uma musume, cabello castaño desordenado, ojos que café pero si mirabas bien podían ponerse de un color rojiso , una sonrisa gentil que ocultaba cosas inimaginable, en ese entonces toji estaba en su altura de 2.30 , está uma media a alguien de 1.75 , toji conoció a esta uma por su potencial en campos de césped y solo llevar una bata , un overol sin nada de bajo , kimori tachyon “Conejito de indias , mira lo que inventé ” en el establo donde estaba hospedado toji , kimori interrumpio sentándose en su regazo , y sacaba un recipiente de vidrio con un líquido rojiso, “esto te puede ayudar aumentar tu energía como si activaras tu adrenalina” , mostrando su inventó con orgullo, toji estuvo con ella por aburrimiento y le parecía interesante sus experimentos y gracias a su aprendizaje rápido pudo aprender todo lo que le mostraba con el tiempo kimori .

“Mierda” frunciendo los labios toji se agarro las cienes con sus dedos como si recordar le costará un poco, “debe de ser un descendiente, para tener ese apellido” toji tenía seguro que podía hacer un descendiente, “pero si lo recuerdo bien , esa mujer ni le interesaba los hombres” , otro recuerdo se remontó cuando toji estaba en una camilla mientras tenía un tubo de fluidos desconocidos para el , ” según tu cuerpo no tienes nada , mal y puedo decir que poses un cuerpo envidiable para la sociedad uma musume, pero para estar seguros necesito más muestras” Toji poniendo cara de palo recordó recién, aunque kimori no le interesaba estar con hombres , tuvo la idea de criar al perfecto uma musume y gracias a que toji puso su cuerpo kimori aprovecho en llevar ese feto en su vientre, “ohhh ya veo , primer recordatorio no involucrarse con más uma MUSUME” , toji se dió cuenta que sus acciones pasadas podían traerle consecuencias, pero recordando en esa noche con kimori “Demonios~ aaaah~ , por tesla~ m-mas despacio” , kimori tuvo la oportunidad de experimentar en primera mano como ser preñada , mordiendo el cuello de toji mientras su laboratorio era desastre y destrucción y papeles arrugados , no recordaba cuando tiempo estuvieron haciendo esto , “por el bien de la ciencia, por el bien d-de la cien- ahhh~ joderr~~ bestia~ de mierda~” Toji se golpeó la cabeza olvidado ese recuerdo placentero

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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