UMA MUSUME PRETTY DREBY: back to the top" - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 UMA MUSUME
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9: UMA MUSUME 9: UMA MUSUME Han pasado tres días, y ha llegado el día de la carrera G3.
Toji se preparaba con meticulosa precaución en cada detalle, desde su apariencia hasta su atuendo.
Cubrió su rostro con una máscara, sus pantalones eran holgados y cómodos, y sus botines no sobrepasaban sus rodillas.
Sus antiguas herraduras, un sello personal, estaban puestas en las plantillas de sus botines.
No llevaba gorra, pues sencillamente no era peligroso que la gente viera sus orejas; su cola negra caía con un leve movimiento.
En cuanto a su cabello, estaba largo, pero no excesivamente, solo hasta los hombros.
Vestía un polo que cubría sus músculos y lo hacía lucir algo afeminado, complementado con la máscara que él mismo había creado.
“En exactamente una hora y media comenzará, tendré que ir llegando”, recordó Toji.
Entrar en la carrera fue sorprendentemente fácil, aunque tuvo que sobornar al encargado de la lista para que su expediente incluyera una carrera de debut.
Toji tuvo suerte, ya que el joven era inexperto y pudo ingresar sin mayores problemas.
Lo complicado fue que necesitaba un entrenador que lo registrara y diera su consentimiento, pero logró arreglarlo.
“Bien, hora de partir”, dijo Toji, saliendo por la ventana.
Cayó al suelo sin sufrir ningún daño y se adentró en el bosque.
En los últimos días, no hubo nada interesante aparte de las miradas curiosas de las Uma Musume mientras comía en la cafetería.
Salió del bosque en tiempo récord y se metió en un callejón para acortar el camino.
Conocía bien la dirección, ya que también había tenido tiempo de estudiar las nuevas calles modernas.
En un hipódromo, se desarrollaba una carrera de baja categoría, considerada un trampolín para las Uma Musume con talento.
Desde la cabina, la presentadora hablaba con fervor ardiente, pero sin excesos, pues no era una carrera de gran relevancia.
Al llegar, Toji entró por el pasillo que llevaba a los vestidores.
Una Uma Musume lo miró con curiosidad al entrar, pero rápidamente volvió a lo suyo.
“Llegué a buena hora”, pensó Toji, mirando discretamente.
Intentaba encontrar a la más fuerte, pero casi todas tenían el mismo nivel; solo una podría quizás sorprenderlo, pero no vencerlo.
Sentándose en un rincón, cerró los ojos esperando su presentación.
“¿Qué estilo puedo adoptar?
Un comienzo tardío podría provocar abucheos por subestimar a todos, y si voy a mitad de camino, no sería tan malo”.
Con una sonrisa oculta tras su máscara, Toji sabía qué estilo tomar.
“En esta carrera de 2000 metros, las Uma Musume correrán en césped.
¡Esperemos que haya una destacada entre las 12 participantes!”, anunció la presentadora.
Toji no escuchó los nombres de las Uma Musume que estaban siendo presentadas; al parecer, no valían su tiempo para recordarlas.
Mirando, Toji vio que solo faltaban tres Uma Musume, incluyéndolo a él, por ser presentadas.
Cuando llegó su turno, se levantó y se colocó en el pasillo, esperando su momento.
“Un cambio radical hace unos días: una nueva Uma Musume se había integrado tarde, pero eso no le resta emoción a esta carrera.
¡Esta Uma Musume independiente se llama Sutekire!”, la audiencia aplaudió.
Toji, dentro del pasillo, comenzó a trotar mientras salía y saludaba, imitando lo que hacían los adolescentes para no parecer anormal.
Al entrar al campo, Toji se apresuró a ocupar su casilla asignada, que era la última.
“¿Por qué esa Uma Musume tiene el rostro cubierto?”, “¿Y esa ropa extraña?”, “La ropa no es preocupante, además le da un aura genial”, “Pobre del entrenador que tuvo, seguro se quedó sin dinero en esa ropa personalizada”, se escuchaban murmullos.
Toji solo prestó atención a algunos, a los que no les dio importancia, pero al menos la primera impresión no fue polémica.
“Bien, todas están en sus casilleros, así que ¡comencemos con la cuenta regresiva!”, la presentadora pulsó un botón mientras una cuenta regresiva iniciaba.
Toji observó a las otras Uma Musume ponerse en posición para salir corriendo; él no lo hizo, lo que provocó miradas de la audiencia.
“¿Qué sucede?
¿Acaso su entrenador no le enseñó a colocarse en posición de carrera?”, “Pues ya sabemos quién quedará última”, “Vamos a encontrar a ese entrenador y decirle qué pensaba al meter a su Uma Musume sin preparación”, los murmullos irritaban a Toji.
Cuando el marcador llegó casi a cero, Toji, sin piedad, liberó todo.
Una presión en el hipódromo hizo que la gente se apoyara en las sillas.
Toji salió disparado hacia adelante; las Uma Musume que estaban cerca no tuvieron tanta suerte, ya que al liberar su aura, todas se distrajeron y salieron tarde.
“¿Q-q-qué es esto?
¿Aura?
¡Tan temprano en la carrera, la Uma Musume Sutekire tomó ventaja desde el principio!
¡F-fue la que liberó primero su aura para dejar a seis cuerpos de distancia a sus rivales!”, la presentadora parecía agitada y sin aliento.
La gente apenas se reponía mientras miraban.
“¿Está liderando?”, “¡Demonios!
¿Acaso es una profesional?
¿Qué hace en una carrera de novatas?”, “Esa aura no es de una novata”.
“Sutekire parece liderar sin mostrar cansancio; las otras corredoras, al parecer, no se han recuperado del todo”, Toji miraba hacia adelante, pero en su visión solo se mostraba un campo de fresas.
Saliendo de esa ilusión, sintió su cuerpo inquieto.
Toji sabía lo que quería, pero antes de entrar a la carrera, se había prometido no usar el dominio.
Sin embargo, la tensión era tanta que…
“¡Dominio, expándete!”, la voz fría de Toji resonó solo para él junto a un pisotón.
El ambiente cambió por completo.
A la vista del público, todo el hipódromo se envolvió en una niebla roja, y en el centro del estadio, una esfera carmesí se erguía con un centro de color negro.
A los costados, estacas en forma de media luna salían del suelo.
“¿Qué demonios es esto?”, “¿Acaso no es imposible?
¡Esta es una carrera de novatas!”, “N-no puedo creerlo, ¿acaso este es un dominio?
¡Y es visible al público!
¿Se podía hacer esto, Uma Musume?
¡Esta Uma Musume Sutekire ha captado la atención de todos!”.
Toji, sin resistirse, liberó su dominio al 30 por ciento.
En palabras simples, los efectos de este dominio eran: la disminución de las ganas de seguir corriendo en sus contrincantes y el aumento sobrenatural de su resistencia y velocidad.
En el pasado, según quienes experimentaron su dominio, sentían que su mente no distinguía lo real de lo falso.
“¡L-la sorprendente liberación de este dominio de la Uma Musume Sutekire ha dejado a todos asombrados!
¡Llegando a la primera, no, casi llegando a la segunda curva, Sutekire lleva un margen de 46 cuerpos!
¡Esto es imposible!
¿Acaso estamos viendo una leyenda?”, la voz de la presentadora estaba animada al máximo.
En toda su carrera como presentadora, no había visto nada igual.
Toji pensó: “¿46 cuerpos?
Aún puedo llegar más lejos”.
Inclinándose 60 grados hacia adelante, aplicó fuerza en sus muslos y se impulsó, rompiendo el suelo a su paso.
“¿Q-q-qué?
¡Puede seguir acelerando!”, “¡Esta ya no es una Uma Musume!”, “¡Quién dijo que iba a extorsionar a su entrenador, que lo diga de nuevo!”, “¡Demonios!”, “No, es la muerte; mira cómo las otras Uma Musume están demasiado atrás, parecen afectadas en todo”, la emoción y los murmullos crecían, todos con la misma intriga: ¿quién era esta Uma Musume?
“¡Sutekire cruza la meta con una increíble ventaja de 52 cuerpos!
¡Esto quedará registrado en la historia de Uma Musume!”, como dijo la presentadora, Toji pasó la meta como un rayo.
Los aplausos no se hicieron esperar.
“¡Sutekire, asombroso!”, “¡Sutekire, te amamos!”, “¡Hazme tu perro personal, maltrátame y tírame a la calle!”, algunas personas alrededor del chico se alejaron con miradas dudosas.
En el campo, Toji no sintió cansancio.
Mirando hacia atrás, las Uma Musume apenas estaban llegando.
Sin prestar más atención, comenzó a retirarse.
“Señorita, el concierto de los ganadores está del otro lado”, Toji no hizo caso al guardia mientras le hacía una señal con la mano de que no iría.
Salió rápidamente antes de que llegara la prensa.
**Titulares:** Nueva Uma Musume sacude carrera G3.
Por primera vez, los efectos de un dominio son visibles al público.
Ganadora con 52 cuerpos de ventaja.
¡Esto es radical!
Toji estaba sentado en el campo de entrenamiento, leyendo un periódico.
El día anterior había roto todas las reglas.
“¿Por qué se sorprenden por un dominio visible?”, Toji en esa parte estaba algo desconectado.
Aunque no sintió que algunas de las Uma Musume que compitieron contra él hubieran liberado algo para protegerse o un dominio.
“¿Será acaso que…?”.
Toji se había dado cuenta de que, en la actualidad, los registros de dominio estaban hechos para ser visibles para las Uma Musume, pero esto no era así en su época.
Un dominio visible en esos tiempos se podía decir, en pocas palabras, que la Uma Musume tenía demasiado potencial, como resistencia y vitalidad inquebrantables.
Toji fue uno de esos, aunque había casos en que una Uma Musume podía hacer visible su dominio, pero al no contar con suficiente resistencia, no podía mantenerlo visible.
“¿Acaso este método lo vieron como irreal?”, a los ojos de Toji, estas personas que no sabían nada de los dominios de las Uma Musume se sorprendieron al ver uno liberarse y ser visible.
“¡Entrenador, t-terminé de correr!”, Haru Urara estaba jadeando.
Toji le había pedido a Haru Urara que ayer se tomara el día libre y hoy tendrían entrenamiento para cubrir su ausencia.
“Bien, siéntate y descansa unos minutos, y luego pasaremos al entrenamiento de fortaleza”.
“¡Sí, entrenador!”, Haru Urara hizo un saludo militar y se sentó al lado de su entrenador mientras bebía agua.
Hacía una semana, Haru Urara había estado entrenando casi al límite, y en poco tiempo había logrado fortalecerse considerablemente.
Ya no se cansaba al correr ni le dolían las rodillas.
“Entrenador, ¿qué mira en el periódico?”.
Toji le pasó el periódico.
“Estaba viendo la noticia de que una Uma Musume, Sutekire, causó revuelo ayer rompiendo récords”.
“¡¿Qué?!”, Haru Urara, mientras leía el periódico, se sorprendió al mirarlo.
“¡¿Cin-cincuenta y dos cuerpos?!”.
Apartando el periódico de su rostro, Urara pensó que estaba viendo fantasmas.
“¡Jajajajajaj, tranquila, algún día podrás superar esa cifra!”, Toji acarició por unos segundos la cabeza de Urara.
Urara lo miró como si le apuntaran con un arma: “¿Está bromeando, entrenador?
No es que no sea optimista, pero, ¿no cree que es algo surrealista que yo pueda superar esto?”.
“¡Jajajaj, no!”, le dio una palmada en la cabeza a Haru Urara mientras se ponía frente a ella.
“Oye, te escogí para que muestres al mundo hasta dónde puedes llegar, y junto a mi guía podrás llegar muy lejos”.
Haru Urara tenía dudas si cumpliría las expectativas de su entrenador.
“Oye, no te preocupes”, Toji se arrodilló a su altura.
“Yo estaré contigo en todo, y te aseguro que te llevaré a la cima, ¿entiendes?”.
Urara miró el rostro algo neutral de Toji y no vio mentira.
“¡Okey, entrenador!
Espero que sigas conmigo hasta verme cumplir mis sueños”.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Haru Urara, mientras algunas lágrimas se asomaban.
“Las Uma Musume fuertes no lloran”, Toji, levantándose, le acarició de nuevo la cabeza.
“¡Ah, su entrenador!
Haru Urara solo está feliz”, se limpió las lágrimas rápidamente mientras se levantaba.
“¡Estoy lista!
¿Qué entrenamiento sigue, entrenador?”.
Toji le estuvo dando clases teóricas sobre cómo usar un dominio simple y su aplicación.
Sencillamente, tenía que concentrarse en algo y dejar en segundo plano otras cosas.
Así pasó la mañana.
“Ya es suficiente, vete a comer.
Cuando termines, te espero aquí de nuevo”.
Toji, tomando el periódico, se dio la vuelta para irse.
“¡Sí, entrenador, lo esperaré aquí!”, Urara, a pesar del cansancio, no se rindió y fue directamente a buscar a King Halo.
En los pasillos, Toji miraba todo con sumo interés.
Aunque no era la primera vez que veía una academia, solo le sorprendía su tamaño.
“Ayer terminé la carrera, reclamé el premio en metálico”, mirando su teléfono, entendió cómo guardar dinero en el banco.
Tenía 4000 dólares, lo que equivalía a 618,256.00 yenes.
Y eso sin contar el dinero que ya tenía, que tampoco era mucha diferencia.
“Creo que será suficiente para comprarle ropa de victoria a Haru Urara”.
“¡Entrenador Fushiguro, lo estuve buscando!”, al voltear, Toji se encontró con Rudolf.
Su rostro se frunció al mirarla.
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