Un grito de ayuda - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Capitulo 23 El encapuchado
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23: Capitulo 23: El encapuchado 23: Capitulo 23: El encapuchado Isaac trataba de relajarse después de lo sucedido mientras iba en el metro.
Pero tenía muchos flashbacks de lo que había pasado con aquel asiático que tuvo que asesinar para salvarse.
Sin saber si sabrían que el había regresado o no, no se iba a quedar a averiguarlo.
El vagón iba vacío, las luces tilitantes y el viéndose las manos despues de lo ocurrido, recordó la vez del quirófano con su madre.
Ella se encontraba en la sala de operaciones debatiendo se entre la vida o la muerte, mientras que Isaac estaba con las manos ensangrentadas, recordando que su padre fue el que mato a su madre en un ataque de estrés post-traumatico.
Se encontraba en shock sin poder procesar lo que había pasado, su hermano estaba al cuidado de sus tíos mientras que el esperaba la noticia que sabía que iba a ocurrir…
Su madre estaría muerta al cabo de un rato, y ningún médico podría salvar la vida de su madre, o de su hermanita.
Su flashback fue repentino, regresando al presente, simplemente suspirando y dejándose caer en el asiento, esparramandose para poder descansar y procesar lo que había hecho.
Había incurrido a homicidios pero sin el estar presente, como la vez de los granjeros, la cual fue la gota que derramó el vaso.
O la vez que tuvo que hacer unos zapatos de cemento para un tipo quien estaba robando dinero al patrón.
Pero matar a alguien de frente, escuchar sus quejidos e intentando suplicar por su vida.
Isaac sabía perfectamente que si lo dejaba vivir, les diría a sus compañeros y estos irían por el, por lo que lo más sensato fue no dejar cabos sueltos.
Los golpes empezaron a dolerle ligeramente, recordándole que la adrenalina que había liberado para sobrevivir se había acabado, y que en cualquier momento le dolería todo el cuerpo.
Una vez el vagón llegó a la ciudad alta, Isaac bajo directamente a la heladería, rezando le al de arriba por qué Maria se encontrará bien.
Al llegar a la heladería, lo que vio lo dejo “helado” pues quien estaba ahí era alguien completamente desconocido, pero con una pistola en la mano.
Maria estaba sentada detrás del mostrador, pero no atada.
Solo sentada, lejos del sujeto quien estaba encapuchado en ropa oscura, lentes y un aura atemorizante.
¿Acaso ya habían descubierto que se escondían ahí?
—No temas Isaac…— una voz gruesa y áspera sonó.
—¿Cómo mierda me conoces?— —¿Asi saludas a un potencial aliado que tiene una pistola que podría acabar con la vida de ustedes 2?— La pregunta resonó en la heladería.
En esta ocasión, Isaac volteo a ver a María, quién con su simple mirada le dijo que se tranquilizara.
Isaac lo hizo, quién apenas iba a agarrar una posición de combate se tranquilizó.
El sujeto hábilmente aventó una silla para que Isaac la agarrara fácilmente, y se pudiera sentar.
Seguido de el acomodar a suya igualmente hábil.
—No me conoces y eso es irrelevante ahorita.
Pero lo que te puedo decir es que somos aliados ahora…
A menos que no busques aliados contra las mafias…— La afirmación no era de dudar pues Isaac y María habían hecho despertar un infierno en la ciudad.
—De momento mis superiores solo me dijeron que me acercara a ustedes.
Se que ahorita ya conocen lo que hay debajo de esta heladería.
Ese búnker y esas banderas extrañas que vieron.
Son nuestros, nuestro símbolo de lucha…— Isaac ahora estaba muy intrigado a lo que iba a decir, inclinándose hacia al frente para prestar toda la atención al sujeto.
Al igual que Maria.
—Digamos que somos un grupo designado por el gobierno como “terrorista” aunque nos calificamos más como liberadores.
Quienes buscamos desenmascarar todos y cada uno de las fechorías tanto del gobierno, como de las mafias…
Estamos seguros que el nuevo orden mundial quiere inclinarse en qué toda la oligarquía que está al mando de todo el mundo, siga siendo de ellos.
Ya no luchando por el poder supremo, si no en hacer una especie de “Feudalismo” moderno para manipular a las masas.
Cada nación gobernando a su gente y teniendo el poder de todos y cada uno de nosotros sin perder el poder…— pauso, esperando que entendieran hacia donde iba el punto Suspiro y continuo —Honestamente este tipo de sucesos está ocurriendo en todo el mundo y todos están de brazos cruzados porqué los mismos hombres trajeados de arriba quieren que entre nosotros nos matemos para que ellos puedan gobernar plácidamente a sus anchas…
Por eso apuntamos fuertemente aquí, apostando nuestra operación para desenmascarar todo.— Isaac asintió a toda esta información.
—son una especie de revolucionarios entonces?— pregunto Isaac algo escéptico.
El encapuchado asintió —Nos vemos más como libertadores…
Sabemos que si cortamos la cabeza de cada capo, 10 más saldrán.
Aquí es donde tenemos que apuntar al corazón, más arriba…
A los funcionarios y políticos corruptos de la ciudad…— pauso para luego voltear a la chica.
—Y tu chica nos podrá ayudar probablemente— —Ella no es ningún objeto— Gruño enojado.
El encapuchado movió sus manos —Calma, no fue mi intención denigrarla…
Pero tiene información en su cabeza que nos puede ser útil.
Siento yo que estará mejor con nosotros y a salvo…
Al igual que tú…— Era una buena escapatoria para ambos, aunque temía que le llegasen a hacer daño —¿Que se supone que le harán?— pregunto bravamente.
—Analisis, no queremos que pierda la vida en realidad…
Solo queremos que pueda sacar toda la información que tiene en su chip.
Sabemos que es una especie de experimento sofisticado con inteligencia artificial para funcionar.
Aunque nos extraña mucho que no esté activo como tal…— Pauso nuevamente para explicar.
—Mira, hay 3 sujetos como ellos.
Perdona.
3 niños…
Con inteligencia artificial potenciada con sus cerebros.
Los otros 2 son literalmente máquinas que solo obedecen y solo actúan bajo las órdenes de su amo.
No son para nada inteligentes o no tienen consciencia.
Por otra parte…— Pauso para voltear rápidamente a ver a María.
Quién solo se estremeció ligeramente —Ella conserva toda su independencia de tomar desiciones y seguir siendo una niña…
Por eso es sumamente valiosa para ese asiático que te está persiguiendo…— Isaac asintió para volver a preguntar —Y cuál es el plan?
Sacarla de aquí?— Pregunto tajantemente.
El encapuchado solo lo miro, a juzgar por su movimiento con obvio asombro —Dios, no.
Para nada.
Es una malísima idea.
Las mafias se están peleando el control, están buscando a la chica.
Ahora incluido los carteles, quieren a esta chica.
Presuntamente deduzco que deben de cuestionar ya la lealtad de la mafia rusa de señor Rutkovsky…
Y por tu bien y la de su familia esperemos que no los descubran…— Isaac hizo bien en tratar de dejar ningún cabo suelto.
Más que tuvo un flashback rápido que lo hizo dudar.
Vicky.
Isaac trato de no mostrar sorpresa, aunque el encapuchado parecía leer minuciosamente su cuerpo.
—Entonces parece que dejaste un cable suelto.
Esperábamos que fueras más listo.
Tu ex-jefe te aludaba bastante — Isaac se sorprendió de inmediato —¿¡Que le hicieron!?— pregunto con rabia, incluso levantándose para abalanzarse hacia el encapuchado.
El también se paró, y el sonido del arma paro en seco a Isaac.
Quién iba a sacar la navaja plegable que tenía.
—Si yo fuera tu no haría ningún movimiento estúpido…
Y no, no está en peligro.
Solo fue un buen informante, es todo.
El es incluso parte de nuestro grupo.
El sabe la mierda que hay en esta ciudad, y su fachada de hombre bonachón nos consiguió suficiente información para nuestra organización…— Suspiro ya algo cansado de tanta explicación.
—Mira tu no entiendes de lo que es capaz ni la mafia, ni el gobierno, ni los An Scáil…
Son horribles.
Ni nosotros sabemos quiénes son exactamente estos últimos y no pudimos lograr absolutamente nada de ellos.
Pura información falsa…— pauso para suspirar y ver a ambos.
—me llevaré a la chica, y será mejor que no te entrometas más.
Es más, si es posible, busca un refugio por tiempo indefinido…— Isaac quién se paró para querer pelear, fue rápidamente interceptado por el golpe de un arma, dejándolo en el piso mareado y con la vista nublada.
El encapuchado ya tenía gente alrededor de el, más sin embargo solo estaba jugando con su presa.
Otra persona agarro a María quién intentaba forcejear para que la liberacen.
Isaac trato de pararse pero se encontraba sumamente mareado por el golpe.
Cada intento de pararse y de agarrar a los encapuchados era inútil, pues rápidamente lo mandaban al piso, ya sin golpearlo, solo aventando lo o empujándolo.
En un último intento, Isaac se aferró fuertemente del encapuchado que hablo.
Este estaba muy bien agarrado de el, y el encapuchado solo suspiro, sin saber si era terco, o resiliente.
O quizás un poco de ambas.
Este solo pateo su mano para que lo soltara.
—Si logras desifrar el rompecabezas en el búnker nos encontrarás…— dicho esto, este solo le aventó una tarjeta magnética…
—Hasta entonces, la chica estará bajo nuestro resguardo…— Acto seguido se largaron, trancando la puerta por fuera con cadenas.
—¡Maria!— —¡Isaac!— Ambos gritaron con desesperación en búsqueda del uno al otro.
Isaac trataba de pararse pero una vez dio sus últimas fuerzas se desmayo.
Maria al contrario, lloraba por el.
Diciendo repetidamente “no me abandones” Maria fue escoltada a una furgoneta y el grupo se disperso rápidamente alejándose de la heladería.
Potencialmente llamando la atención de las mafias, el gobierno y del mismísimo An Scáil…
Por su parte Isaac quedó en el piso, completamente inconsciente sin poder levantarse…
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