Un grito de ayuda - Capítulo 24
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24: Capitulo 24: El libertador 24: Capitulo 24: El libertador Isaac se encontraba en un lugar completamente Blanco, al mirar al horizonte lo único que veía era blancura, tanto el cielo como la tierra era todo blanco.
No lograba divisar alguna figura.
Volteaba hacia todos lados y solo miraba un blanco deslumbrante que te dejaría ciego, pero para Isaac solo lo hacía sentirse cansado.
Volteo a verse las manos, sus manos y brazos estaban ensangrentadas, sangre seca se encontraba en su piel, pero no parecía ser heridas suyas.
Se tocó todo el cuerpo para verificar si estaba herido, pero no había absolutamente nada.
Entonces noto que vestía una camisa completamente negra, pantalón negro y tenis negros.
El era diferente a todo el infinito blanco que lograba divisar.
—¿Dónde estoy?— pregunto, pero su voz logro hacer un eco enorme en el espacio de blanco de paz.
Fue entonces que una voz más suave que la de el, sin eco, contesto de regreso.
—Estas en la vida después de la muerte…
Pero tú no perteneces aquí realmente…— Acto seguido, una figura alta de túnica blanca apareció.
Su cara cubierta no lograba diferenciar quien era, pero portaba una hoz, su mano completamente humana estaba visible.
—¿V-vida después de la muerte?— dudo al contestar.
La figura enorme solo asintió, moviendo su cabeza que se encontraba encapuchada.
—Todos aquellos que mueren o logran darse un golpe tan fuerte que logran entrar en un coma, son transportados hacia aquí.
Y tú eres de aquellos que se golpearon..— —¿Y por qué tengo mis manos ensangrentadas y ropa negra?— pregunto Isaac ahora más decidido a buscar respuesta.
El ente solo se encogió sus hombros —Esa no es pregunta que me toque responder…
Ustedes los mortales siempre buscan una respuesta para todo…— acto seguido, este ente movió sus manos circularmente al aire, haciendo aparecer una fuente de un porcelana muy bien detallado y cuidado, en su interior con agua para mostrar el reflejo de alguien.
Intrigado Isaac se acercó, viendo que su cuello igual se encontraba ensangrentado, pero su cara y parte de su cabeza se encontraban limpias.
—La pregunta que deberías hacerte es, ¿Que hice para tener sangre en mi cuerpo?— Isaac lo recordó, actos impuros que decidió tomar cuando se encontraba en la mafia…
Isaac palidecio, negando con la cabeza —No, no…
¡No tenía opción!— Este ente solo negó con la cabeza —Todos dicen eso, pero sus pequeñas cabezas cavernícolas solo les da para pensar una cosa a la vez…
O pobres criaturas.
A este paso nunca lograrán alcanzar la divinidad…— Con un chasquido, la fuente desapareció.
—Aunque tranquilo…
Aún no es tiempo.
Digamos que mi deber aquí solo fue guiarte a que tú encuentres tu camino.
Ya lo que decidas de ahora en adelante es decisión tuya…— Con un ligero movimiento de su mano derecha, hizo desaparecer a Isaac de ese plano.
Ahora Isaac, quién se encontraba en el piso completamente a oscuras y con un dolor fuerte en su cabeza se tocó la cien, buscando consuelo de los golpes que le propiciaron aquellos “libertadores” El joven se sentó, posicionando su mano en el piso para apoyarse.
Sintiendo un objeto de plástico en el piso, al voltear y enfocar sus ojos logro ver la tarjeta magnética…
La agarró e igualmente agarro su celular para alumbrar la tarjeta, y ésta estaba completamente en blanco.
Prendio su celular para ver la hora…
Apenas habían pasado unos minutos, alrededor de 15 o 30 minutos después de que se habían llevado a María.
Checo sus mensajes y había varios de sus amigos preocupados.
Brianda mandándole mensajes largos de perdón, al igual que Mei.
Y unos mensajes de Robert completamente preocupado por él.
Dudo por un momento mencionarle todo, pero a último segundo prefirió dejar a su amigo lejos de todo esto.
Al final del día el estaba solo, a pesar de sus intentos de mantenerlos cerca, sabía en esta ocasión, de que si los seguía manteniendo cerca, podría ocurrir un problema muy grave hacia sus amistades…
El mismo señor Rutkovsky le había dicho.
Sus palabras resonaron en su cabeza “Llegará un momento en que la suerte se te acabe, y puede que la tengas difícil muchacho.
No puedo permitir que mi familia salga perjudicada por protegerte…” Sabía que todos estarían en peligro si llegaban a saber que lo ayudaron.
Y por eso Rutkovsky lo alejó de su familia.
Solamente fingiendo demencia en qué lo habían ayudado.
Hasta el momento había tenido una suerte innegable, casi profética se podría decir.
Pero ahora se encontraba solo, y tenía que encontrar su camino solo.
El hambre empezó a llegarle, por lo que se apresuró a encontrar una salida por el búnker para poder salir, pues la única salida que tenía estaba cerrada.
Una vez ingreso al búnker, el ascensor paro, y las luces prendieron.
Isaac se dirigió directamente al cuarto con la puerta blindada y que su único acceso al interior era con la tarjeta magnética.
Por lo que rápidamente coloco la tarjeta en el lector y la puerta chirrio al abrir.
Isaac al fin había entrado en este cuarto, y sorpresivamente se encontraba más lleno de documentos y artículos de lo que se veía de lejos.
Además de que había un pasadiso parcialmente oculto del exterior, en el cual ingreso rápidamente.
Entrando a una parte trasera de la oficina.
Evito agarrar el arma pues no la iba a utilizar, aún no.
Acto seguido, el primer cuarto de los puzzles, vio un cuarto alumbrado por un solo foco, con una mesa de roble en medio, un tablero de ajedrez de marfil y ébano, con una silla.
Enfrente de la mesa se encontraba una puerta industrial de metal que se miraba sumamente pesada, y un gran foco rojo que igualmente alumbraba el cuarto.
Dando un tono naranja/rojo fuerte al cuarto.
En este tablero, enfrente de donde juegan las negras, había una placa incrustada con unas palabras.
“El orden es una ilusión del opresor.
Encuentra el equilibrio del caos.” Las piezas no estaban en sus casillas iniciales, sino esparcidas en una disposición que sugiere un juego a mitad de una partida violenta, con los bandos claramente definidos (blancas vs.
negras).
Isaac tomo una foto con su celular para recordar el inicio de la partida, en caso de que se equivocara tenerlo que acomodar.
Su primer instinto fue acomodar las piezas en el orden que van.
Torre en las esquinas, seguido de caballos, alfiles y en medio el rey y la reina.
Acomodando lo de ambos lados.
Esto simplemente hizo un ruido fuerte de “Error” una alarma sonando.
A su derecha en la pared vio una tacha marcada, en la que tenía otras 2 oportunidades de poder concretar el acertijo.
—Vamos Isaac, se supone que eres más listo que ellos— se dijo así mismo.
Antes de siquiera tocar una pieza, las piezas se acomodaron en el tablero de manera automática.
Tenían una especie de imán conectado a un mecanismo sofisticado que detectaba cada movimiento de casa pieza.
—Sorprendente…— se dijo así mismo.
Impresionado por la alta tecnología que utilizaba.
Al observar con detenimiento, Isaac nota que el tablero tiene un grabado tenue que forma un símbolo: el mismo de la bandera de los Libertadores (las formas negras y angulosas desgarrando el centro).
—La Solución: El “Equilibrio del Caos”— se dijo en voz alta.
—No hay reyes en una posición de poder dominante, inclusive pudiesen estar en una esquina, “acorralados”— Las piezas estaban mezcladas, una torre blanca junto a un peón negro, un alfil negro protegiendo a la reina blanca.
—Se forma una protección simbólica alrededor de un peón central, que creo yo que representa al pueblo…
donde varias piezas de ambos colores parecen “resguardarlo”.— Dijo mientras empezaba a reubicar las piezas con la forma de la bandera de los libertadores…
Cuando la última pieza se colocó en la formación correcta, el símbolo de los Libertadores en el tablero se iluminó con una luz blanca.
Una gran luz verde iluminó el cuarto, el sonido de la victoria se hizo presente y con un ruidoso metálico abriéndose la puerta, el siguiente cuarto le daba la bienvenida…
—¡Si!— exclamó con felicidad.
Entro al siguiente cuarto, y una sala circular y oscura lo recibió.
En el centro, un pedestal con un terminal táctil retroiluminado con un tenue azul iluminaba el cuarto.
Isaac se acercó al terminal y al activarlo la terminal proyectó un holograma de un manifiesto antiguo y quemado en los bordes.
El texto es el acertijo…
El texto decía: “Somos la memoria de los olvidados.
Nuestra contraseña se escribe con la sangre de la historia.
Responde, buscador de la verdad” Una serie de preguntas se vislumbro en el holograma.
” – ¿Cuántas almas inocentes se perdieron en la Masacre, donde la policía calló a gente inocente con fusiles por orden de Venancio?
(47) – ¿Cuántos años de miseria impuso el Alcalde Corrupto, vendiendo los distritos a las mafias antes de su ‘accidente’?
(5) – ¿Cuántas vidas logramos arrebatarle a las llamas en el Incendio de Maracaibo, cuando los carteles quemaron un barrio por no pagar?
(12) Combina estos números con la fórmula de la justicia: (Vidas perdidas × Años de tiranía) – Almas salvadas = El Camino.” Isaac reconocía perfectamente estos actos atroces, si bien no estuvo presente en todos.
Recordó la vez en la que Venancio le comento una vez con total confianza en que: para satisfacer a los políticos, mancho las manos de sangre a los policías para liquidar a gente inocente y que perdonarán a sus hombres.
La conocida “noche de la masacre” Y en esta misma noche, Jack estuvo presente tomando las vidas de los inocentes…
Y recordar su sonrisa y risa maniaca le trajo un mal sabor de boca.
—De solo acordarme me da escalofríos…— dijo con una sensación helada en su cuerpo, mientras se acordaba de aquella vez que se lo conto.
Los años de miseria vendría siendo desde cuándo la mafia tiene completo control.
Y la última estuvo ya con Venancio, cuando los carteles quemaron tiendas de su propio distrito pensando que eran de Venancio, empezando ahí el distanciamiento de las mafias con los carteles de Maracaibo…
Venancio solo proporciono ciertos beneficios a quienes se lo pidieron de buena manera, pero esto fue visto como un acto de traición a los carteles…
Liquidando y quemando quienes habían tenido contacto con la mafia italiana…
Entonces fue que cuadró todo para Isaac.
El Cálculo: (47 * 5) – 12 = 223.
La Respuesta…
Isaac ingresó el número “223” en el terminal.
El holograma del manifiesto se disuelve y es reemplazado por la bandera de los Libertadores, que ondea virtualmente.
Una voz sintetizada susurra: “La memoria es resistencia.” —Esto fue muy fácil— dijo mientras la puerta chirriante, ahora una circular se abría enfrente de el.
El verde éxito lo iluminó todo.
Al pasar al siguiente cuarto, sería recibido por una sala que simula un centro de mando de emergencias.
Hay una pantalla grande que muestra una transmisión en vivo de una plaza pública.
Se ven 10 rehenes con capuchas.
Un micrófono y una consola con dos botones grandes: [ENTREGAR A LA FAMILIA] y [SACRIFICAR REHENES].
Una voz profunda y robótica sonó en todo el cuarto, provocando un pequeño espanto a Isaac.
—Caso de prueba: Operación ‘Ángel Caído’.
Una familia de tres miembros.
Padre, madre y niña, estan escondidos en el sector B-7.
Son testigos clave contra Lee Geon.
Un pelotón de la Yakuza ha tomado 10 rehenes en la Plaza Central.
Emiten un ultimátum: entreguen a la familia en 5 minutos, o ejecutan a un rehen cada 30 segundos.
¿Cuál es tu orden, comandante?”— Isaac sintió la adrenalina correr por su cuerpo.
Esto era vital y de vida o muerte…
Por lo que rápido se puso pensativo.
“Mi primera opción…
[ENTREGAR A LA FAMILIA].
Podría ser un sentimiento noble en la que salvo a 10 personas pero condenó a 3, incluida una menor…
Pero conozco a la Yakuza, y a pesar de eso, probablemente maten a todos por igual…” —”Sentimiento noble.
Has condenado a tres para salvar a diez.
Pero la Yakuza los matará a todos igual.
Información perdida para condenar a la Yakuza.
La compasión sin estrategia es suicidio.
FALLIDO.” Las puertas se bloquean— Esto último lo imagino rápidamente en el primer escenario.
“Mi segunda opción: [SACRIFICAR REHENES].
Uno a uno caerían.
Y sería mi lógica fría.
Sacrificando a diez para salvar tres, lógicamente es congruente, además que tienen información en contra de lee geon, pero insensible…” —Operación exitosa, humanidad fallida.
Eres un arma, no un libertador.
FALLIDO.” Las puertas se bloquean.— Igual, imaginándose la voz siniestra.
Los segundos contaban e Isaac perdia tiempo valioso.
Isaac vio de un lado a otro de la terminal, logrando encontrar un puerto USB.
Rápidamente saco su laptop y la conecto con nerviosismo, apenas el contador marcando a 10 segundos.
La laptop rápidamente le mostró un simple comando “Hackear controles de la plaza.
DESEA: 1.- Emitir un sonido en coreano que grite BOMBA.
2.- Emitir un sonido avisando que la policía va en camino.
3.- Activar rociadores contra incendio, seguido de una alarma de sirena fuerte” Sin más prisa, ejecutó este último comando desde la laptop, permitiendo dejar vivos a las 10 personas y a la familia de 3.
La pantalla mostro a los rehenes huyendo y a los yakuzas confundidos.
—Has reescrito las reglas.
No eres una pieza en el tablero; eres el jugador.
Bienvenido, Libertador— Sonó la voz, con un tono casi cálido La puerta final se abría y en medio de esta sala siguiente.
Había una vitrina con una pistola y un traje demasiado limpio, se podría decir que hasta impecable.
Viéndose en el, Isaac a la altura de su nuevo destino…
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