Un grito de ayuda - Capítulo 25
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- Capítulo 25 - 25 Capitulo 25 El bunker fantasma
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25: Capitulo 25: El bunker fantasma 25: Capitulo 25: El bunker fantasma Dentro de la vitrina, Isaac no encontró un arma, sino un sistema.
Un estuche de espuma negra moldeada contenía el núcleo de metal de una SIG P320 y, alrededor, distintos módulos: una empuñadura compacta para el sigilo, otra de tamaño completo para el combate abierto, y varios cañones con y sin rosca para un supresor.
No era un arma; era un mensaje de los Libertadores: ‘La forma debe adaptarse a la función.
Sé flexible, sé impredecible, sobrevive.’ Antes de siquiera abrir la caja, Isaac vio que tenía un estampado en la caja.
“Para Isaac, con esperanza – Mr Verne” El muchacho solo esbozó una sonrisa, acto seguido, Isaac con tal facilidad logro armarlo rápidamente, haciéndole recordar cómo su padre lo obligaba una y otra vez a armar y desarmar el arma en menos de 1 minuto.
-¡MAS RAPIDO!- recordó el grito de su padre mientras esté, le daba con una regla.
Haciendo que fuese más lento y torpe para poderlo ensamblar.
Con cada intento, los golpes se intensificaban, llegándole a sangrar y hacerle temblar hasta que ya no podía continuar.
Solo ahí, su padre furioso le daba de reglazos a el, por ser lento, inútil e indisciplinado.
-¡SI ESTUVIERAS EN LA GUERRA YA HUBIERAS MUERTO!- Recordó ese último grito.
Y con precisión quirúrgica y veloz como los pits de la fórmula 1, logro ensamblar la pistola, la cual tenía 3 cartuchos.
Isaac vio el arma y suspiro con cierto enojo, un resoplido que quizá aún guardaba rencor al tonto de su padre por no educarlo con amor…
Isaac se quitó esos pensamientos rápidamente y agarró el traje, sintiéndolo más pesado, sentía una parte entre acolchada pero rígida en el pecho y piernas, tocando con más detenimiento…
-¿Placas?- Se cuestionó si realmente era un tipo de placa de blindaje pues estaban colocados en el traje, de forma que protegería el cuerpo de impactos.
Pero efectivamente si eran placas de blindaje, solo que blandas y hasta cierto punto flexibles, algo que le llamo la atención, haciéndolo impresionarse de tal descubrimiento.
Al colocarse el traje, también noto algo sorprendente, pues le quedaba a la medida.
Entonces recordó que quien le había llegado a tomar medidas, era su ex-patron, que en su momento la excusa perfecta fue “Es para el uniforme” Isaac al recordar ese mágico momento solo río, esbozando una sonrisa.
Pero no había momento para felicidad o lamentos, Maria se encontraba en problemas y estaba listo para salir en su búsqueda.
Al voltear para salir de la habitación, vio una caja a un lado de la puerta, sobre una mesa que no había notado al entrar.
Al abrir la caja, un reloj digital se encontraba puesto en una especie de almohadilla, la cual se colocó en su muñeca y reviso que tenía en su interior.
Este mostraba un mapa hacia una salida escondida en la habitación.
El reloj indicaba que tenía que buscar atrás de la vitrina, por lo que haciendo caso, se posicionó atras de la vitrina y le mostró una especie de rejilla oculta a simple vista pero con detenimiento podías notar que era diferente color a la pared.
Por lo que quitó los tornillos los cuales estaban expuestos para sacarlos fácilmente y entro, pasando por pasadisos del conducto de ventilación, y subiendo por unos cuantos metros, logro salir a una especie de “alcantarilla falsa” la cual tenía una especie de escalera empotrada en la pared.
Al subir y salir, se encontraba en algún punto del centro.
Grandes rascacielos pegados los unos a los otros lo recibieron.
La diferencia de el centro y la zona alta, era que el centro no tenía toda la alta tecnología y los cuidados de la zona alta.
Pero eran parcialmente similares.
Isaac normalmente no iba al centro más allá de su trabajo, por lo que estaba algo perdido, camino unas cuantas calles, solo sintiendo una vibración de su reloj, el cual al verlo, le estaba indicando que volteara por qué estaba caminando en sentido contrario.
—Esta cosa me dice incluso por dónde ir…
¿Que más sabrá hacer?— se pregunto a si mismo mientras le picaba al touch del reloj.
Pero era ridículo pues no activaba nada.
Si o si, tenía que llegar al punto marcado.
—Bien, se hará como tú quieres— gruño levemente, mientras cambiaba de dirección y se dirigía hacia el punto marcado…
Llevándolo por calles del centro a una estación de metro.
El metro olía a limpio, pasillos bien cuidados, y sin mucha gente.
Por lo que empezó a caminar por dónde le marcaba el reloj.
Cuando llegó a las paradas del tren, le marco que siguiera caminando por un rato, hasta que llegó a una puerta la cual abrió y ahí terminaba.
—Entonces debe de ser un pasadizo secreto…— Intuyo mientras buscaba en el pequeño cuarto de intendencia al que había entrado.
Escobas, recogedores, cubetas móviles para trapear y trapeadores.
No había mucho que ver o con que interactuar, por lo que puso sus manos en las paredes buscando algo que se activará.
Pero no había nada que activará algún conducto secreto.
—Entonces debe de haber algún pasadizo en el piso o en el techo…— Empezó pisando todas las baldosas, negativo.
Miro hacia arriba y con la ayuda de una escalera tocó todas las partes del techo, hasta que se detuvo concretamente en el foco que iluminaba.
Ahí había una especie de techo falso diminuto que al empujar, sintió un botón más arriba del foco.
Una vez que le oprimió, la pared enfrente de el, se abrió.
Al bajar todo el techo volvió a su punto de origen y caminó, entrando al pasadizo secreto.
Una vez que entro se cerró la pared atrás de el.
Sin Poder regresar, camino hacia enfrente, preparado para todo lo que pudiera venir.
El pasadizo estaba completamente oscuro, salvo una línea pintada en medio del pasadizo que iluminaba levemente hacia donde caminar.
Por lo que siguió derecho siguiendo esta línea, hasta el fin del camino.
En frente tenia una puerta más robusta, la cual con ayuda del reloj, pudo abrirla, pasando su reloj como por inercia, a un escáner magnético.
Al abrir la puerta, vio una pequeña sala con algunas personas dentro, los cuales todos voltearon a verlo, pero rápidamente volvieron a lo suyo.
Cómo si no importará mucho Isaac.
Fue entonces que fue recibido por su exjefe, el dueño de la vieja heladería.
—¡ISAAC MUCHACHO!— dijo amablemente mientras lo envolvía en un cálido abrazo.
Isaac sentía como lo apretaban con fuerza, una fuerza que el señor nunca había ejercido hacia el anteriormente.
—oh, hola jefe…— —no me digas jefe, recuerda que te despedí — río esbozando una sonrisa genuina.
Acto seguido le dio una palmada fuerte en la espalda, la cual sintió Isaac está vez, moviéndolo por completo.
Isaac por su parte solo se sobo levemente la espalda.
—Chico, has sido muy bondadoso y muy inteligente.
Supimos de esta chica y me dijeron que era hora de actuar— Hablo el señor con naturalidad.
Agarrando de la espalda a Isaac con naturalidad y paciencia, dándole un pequeño tour del búnker fantasma como le hacían llamar.
—Esta facción es sin duda una que busca la libertad para el pueblo, eliminando las corporaciones abusivas que buscan devorar el mundo moviendo sus hilos con tal presision para que entre nosotros nos matemos…— Verne, quién tenía una Fedora se la quitó, sobándose ligeramente su calva en sentimientos de frustración.
Isaac lo noto, y se detuvo.
—¿Y desde cuándo está con esto Verne?— —Que pregunta más genuina chico, pero no es el momento de hablar de mi, tu chica se encuentra en peligro inmenso, y entiendo que harías lo que fuese por ella…— Continuo guiándolo, sin soltarle la espalda.
—Afortunadamente, ella está bien, aunque quieren hacerle unos experimentos…— —¿¡Que!?— exclamó con enojo.
Algunos libertadores voltearon a ver.
—Chico, chico relájate.
Ven conmigo…— Continuaron caminando hasta un cuarto de juntas sola, en donde Verne podía hablar sin problemas.
—Escuchame, esa chica es un gran elemento para la causa.
Confío en esta gente que busca el bienestar mayor…
En más de una ocasión he visto como las mafias y las corporaciones consumen el mundo y el pueblo.
Necesitamos está herramienta que están usando para el bien mayor…— —¡Pero es una niña!
¿Y si muere en esos experimentos?— Verne dudo por un momento…
—No…
No son tan malos como crees, no le harán daño a la niña, no pienses mal…— Isaac comenzó a mover mucho la pierna, en obvio estrés que tenía.
—¿Puedo verla al menos?— Verne solo negó con la cabeza.
—Te llevaré con el líder de este sector…
Puedes hablar con el y estoy seguro que te escuchará.
Pero entiendo si quieres empezar a disparar a la gente por salvarla…
Yo lo haría por mi familia…— Acto seguido, Verne saco una fotografía de una familia de 4.
Un señor, una señora, un chico y una chica…
Cuando vio a la chica, todo conecto…
El recuerdo de fuego, y el olor a sangre se le vino a la mente repentinamente…
—Mi hermano, su esposa y su hijo mayor murieron por culpa de esas putas mafias…
El era parte igual de la resistencia.— titubeo ligeramente, pero continuo —Yo en aquel entonces no creía en nada de lo que me decía.
Parecían estupideces solo para ser un revoltoso más.
Pensaba que si solo le echabas ganas y no te metias en los asuntos de los demás, podías salir adelante…— Agachó la mirada en profunda resignación —Cuando supe que murieron en el incendio, y el saber que solo mi sobrina sobrevivió…— Lágrimas empezaban a salir de sus ojos, resbalandoce por sus mejillas…
Agarro con fuerza su pantalón, intentando de terminar lo que quería decir.
—¡Por eso me uní a los libertadores!— grito con furia —Si no hacía nada, y esos malditos trajeados querían acercarse a gente inocente…
Lo harían sin ninguna pizca de misericordia…
¡Por eso es que me uní y daría mi vida por un mejor futuro!— Verne, algo cansado se sentó.
Isaac, quien estaba paralizado por la revelación, con sentimientos encontrados…
Se quedó ahí, estupefacto ante el señor quien, sin saberlo, había afectado en sus época de mafioso.
Sabía que si le decía a el, jamás se lo perdonaría…
Solo se sentó, suspirando y tratando de no perder el control.
Verne levanto la mirada hacia Isaac.
—Se que te ayudarán, pero también se que si es necesario un sacrificio, lo harían sin pensar…— Isaac sintió esto como un ataque, a lo que rápidamente contesto con ligero enojo —¿Y si fuese su familia?— Verne por primera vez sentía que Isaac lo atacaba.
Nunca había sido así, por lo que entendió que había tocado algo sensible…
Verne solo suspiro, sin ninguna palabra solo se levantó.
Al igual que el chico que lo hizo por inercia.
Se le acercó y lo abrazo.
—Creo que tienes razón…
Emocionalmente también haría una tontería, pero te pido por el amor de dios, que no tomes una decisión tonta…
Eres mejor que yo…— Sintiendo el abrazo profundo del señor Verne, Isaac le regreso el abrazo.
Después de mucho, Isaac ya no podía contener las lágrimas.
El había sido parte culpable lo que le había pasado a la familia del señor Verne.
—Ven, te llevaré con el jefe.
Solo toma la mejor decisión chico…—
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