Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Un grito de ayuda - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Un grito de ayuda
  4. Capítulo 26 - 26 Capitulo 26 La cirugia
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

26: Capitulo 26: La cirugia 26: Capitulo 26: La cirugia La caminata hacia la sala del lider del sector fue tranquila.

Apesar de que Isaac y el señor Verne tuvieron un ligero roce, seguían viéndose como aliados, amigos.

No obstante, la lucha interna por la culpa de haber asesinado al hermano y su familia le pesaba más.

Un cargo de conciencia sumamente pesado para Isaac, el cual no podía aceptar y que lo carcomia internamente.

Le afectaba, le dolía, pero no podía decirle pues sabe que lo odiaría para toda la vida.

Una acción más agregada a la lista de errores que Isaac había cometido…

En su inocencia pensaba que jamás tendría que voltear al pasado.

Ahora el pasado se plantaba de frente hacia el, en búsqueda de cobrar deudas que Isaac había acumulado.

El no sabía hasta que punto podría llegar la deuda, pero poco a poco sentía que le iba a costar muy alto.

Dispuesto a pagar hasta el más mínimo centavo, pero sin soltar a María.

Al llegar al salón, un gran cuarto se plantaba.

Similar al del búnker, solo que más amplio.

Con una mesa en medio, y varios cuartos alrededor de oficinas, papeleo por doquier.

Así es como se veía el salón de reunión del lider.

Hasta el fondo se encontraba su pequeña oficina, abierta, invitando al público a ingresar.

Verne guío al muchacho atravesando el gran salón, atrallendo la mirada de libertadores.

Algunos oficinistas o capturista, y otros, quienes tenían una mirada más pesada, que a juzgar por sus atuendos más austeros, se miraban como si fuesen soldados.

Algunos sentados, otros parados, y en grupos separados.

Llegaron con el líder, quien estaba sentado leyendo un expediente, Verne se presentó, pero al líder poco le importaba ahora.

Al verlo, era un viejo de algunos 50 y tantos años, algo conservado pero con canas ya visibles.

Una mirada fría y calculadora, con un bigote y barba húngara que se plantaba en su cara.

De piel blanca y acento húngaro hablo.

—Muchas gracias Verne, retirate por favor y cierra la puerta…— dijo sin retirar su vista del expediente.

El señor Verne se retiró lentamente, haciendo lo que le había pedido.

El clic de la puerta se escuchó.

El líder se paró a la ventana junto a la puerta, dio un escaneo rápido y cerro las persianas que tenía.

Volviéndose a Isaac, camino hacia su lugar.

—Asi que Isaac, joven granjero de una de las granjas a unos kilómetros de esta ciudad…

Tu padre, quién también estuvo en la guerra de la consagración de los pueblos a favor de las corporaciones fue un buen soldado…

Pero para manos equivocadas.— Un sentimiento de enojo se hizo palpable para Isaac, sujetando fuertemente el puño.

—Enojate lo que quieras, quizá eras joven para entender en qué bando estaba tu padre.

Pero lo cierto es que esas guerras civiles que mando a callar el gobierno, fueron perpetrados por los mismos gobiernos…— Explico el líder.

—Tu madre, ama de casa tranquila y cariñosa.

O al menos lo que dicen los análisis clínicos…

No era la hija de tu padre…— Esta afirmación fue un pesar que hizo estallar a Isaac —¿¡Que!?— El líder ni se enmuto.

—Es sabido por el pueblo de dónde habitabas, que tú madre se encontraba de prostituta para sacar a sus hijos adelante…— Acto seguido, le puso el expediente para que lo mirara con sus ojos.

El temblor y la adrenalina lo hizo pesar, se acercó al escritorio y tomo asiento para analizar sus pensamientos.

Al ver el expediente…

Todo cuadraba.

La guerra, el bando y el rol de su padre como tirador, su madre, sus análisis, las clínicas que había visitado.

Todo se encontraba en este expediente…

Isaac sintió pesar su respiración, era impensable que fuese real lo que estaba viendo…

¿Todo lo que había vivido era una vil mentira?

—Relajate, tu y tu hermano si son hijos de su padre…

Lamento lo de tu madre pero así es la realidad…— —¿y porqué me lo haces saber?— su claro enojo era profundo.

Pero el líder del sector, cuya experiencia hablaba por sí sola, sin inmutarse continuo.

—Sabes, pido a todos mis allegados que conozcan todo sobre si mismos y su alrededor para que abran los ojos y dejen atrás la venda que tienen puesta.

Se conocen y reconocen que ha sido lo malo y lo bueno que han hecho…

Y tú Isaac, desde tu niñez, inconscientemente has estado enfrascado en taparte los ojos para no ver la realidad.

Cómo método de defensa ante la cruda realidad…— Pauso para tomar un respiro.

Sacando otro expediente.

—incluso, tu paseo por las mafias tampoco paso desapercibido.

Extorsión, ajustes de cuentas, esos zapatos de cemento…

Vaya, dato curioso es que en las películas se menciona pero en la vida real NUNCA fue utilizado…— esto último, lo dijo con una sonrisa intelectual.

Isaac seguía molesto, viéndolo.

—como sea…

Tus pecados son grandes y probablemente llegará el momento en que pagarás incluso con tu vida…

Puedes continuar y esperar que caiga tu castigo divino…— Acto seguido, saco una especie de amuleto, un collar el cual tenía el mismo símbolo de la serpiente mordiendo la tierra.

—O puedes reducir tu sentencia con lo divino.

Para expiar tus pecados…— —¿Y que hay de María?— pregunto Isaac directo a la yugular.

Viéndolo con una furia, sin voltear a ver el collar.

El líder solo cerro la mano —Te aseguro que ella estará bien…

No debes de preocuparte por ella.

Estamos a punto de hacer los experimentos para entender la tecnología y la ciencia que tiene en su cerebro…— pauso solo para retomar.

—no abriremos su cabeza, de eso puedes estar seguro…— Isaac lo pensó.

Viendo ahora el collar, sentía un llamado, pero quería saber si podía confiar en ellos.

—Despues de que Maria salga de esas “Pruebas” lo pensaré mejor…— El líder solo cerro la mano.

Guardando el collar.

—Entendible.

Todos quieren cuidar de sus seres queridos…— acto seguido se paró para abrirle la puerta.

—Puedes quedarte por aquí, y puedes ir a ver a tu chica.

Pero si has visto a la gente que tenemos, te lo tendrás que pensar 2 veces si quieres hacer algo…— El chico apenas estaba a punto de cruzar la puerta para salir, pero lo detuvo en seco.

—Agradecele a Verne por todo lo que ha hecho.

Es un gran señor que ha buscado lo mejor para ti, y no creas que es barato lo que llevas contigo…— Acto seguido, le quitó la mano de encima, haciendo un gesto para que se apurara a salir.

Isaac sin saber hacia donde ir, salió del lugar, buscando entre los pasadizos.

Quizá era similar al otro, pero era ligeramente diferente al anterior búnker.

Estando en un mar de pensamientos para ver por dónde tenía que ir para encontrar a María, el señor Verne lo alcanzó.

—¡Isaac, muchacho!— Isaac volteo, para poder lograr al señor Verne acercándose a él.

—Vaya chico, te estoy gritando desde hace unos pasillos atrás y no me escuchabas…— Isaac se rasco la cabeza algo avergonzado —Disculpa señor…

La verdad estoy algo despistado ahora.

Quiero encontrar a María— El señor Verne lo agarro de la espalda para guiarlo como si fuese su padre.

—mira chico, me imagino que aún no aceptas el trato de nuestro líder comandante.

Así que es comprensible…— Lo detuvo en seco, y lo miro fríamente, una mirada que solo lograría tener un asesino, y viniendo del señor Verne, es algo completamente aterrador.

—Si estás planeando abrir un tiroteo, sere yo en meterte una bala en el cráneo…— dijo mientras lo acercaba hacia el —¿Oíste?— Isaac trago saliva.

Era la primera vez que daba miedo Verne.

Solo asintió, sintiendo la pesadez del aura de Verne.

Dicho esto, Verne volvió a su sonrisa característica —Es bueno saberlo— dándole una palmada y continuando con su guía hacia donde estaba la chica.

Maria se encontraba en un cuarto impecable, limpio, de operación.

Algo nerviosa y con ligeros flashbacks que le recordaban lo que le habían hecho una vez hace mucho.

El olor a medicina y suciedad de la vez que modificaron su cuerpo se hizo presente, así como flashbacks de luces, risas y algunos que otro golpe para que dejara de moverse y poder operarla.

Volvió a la realidad, quitándose esos pensamientos y sintiendo una respiración pesada y agitada, ella se encontraba amarrada ya que había entrado en pánico y había intentado escapar.

Una enfermera estaba a su lado, tratando de tranquilizarla ya que este procedimiento que iban a hacer los libertadores, era algo fuera de estándar.

Tenía que mantener la calma.

El especialista en anestesia se acercó para ponerle la mascarilla.

María quién se encontraba nerviosa respiraba profundamente el gas.

Esto, mientras la enfermera le tarareaba una canción para que pudiera relajarse.

Maria, tuvo otro flashback al oír tararear.

Recordaba que estaba en una cabaña cerca de la playa, mientras ella lloraba en el regazo de una persona quien no recordaba, solo recordaba sus palabras.

—Todo estará bien…— Una y otra vez sentía la voz de su recuerdo tranquilizando la y quedando dormida.

Una vez esto, los doctores empezaron a operar.

Isaac quien estaba afuera del cuarto, solo podía ver con impotencia por la ventana de la puerta.

Teniéndose que quitar de vez en cuando ya que entraba otras personas especializadas, gente de tecnologías, doctores y hasta un neurólogo…

Verne le puso una mano en su espalda, está vez abrazándolo ligeramente.

—Lamento que tengas que ver esto, pero oíste al doctor.

El procedimiento lo harán lo mejor posible muchacho…

Todo saldrá bien…— Isaac dejo salir lágrimas de su cara, sintiendo la pesadez, pero su determinación estaba ahí.

—no me moveré ni me iré a descansar hasta que sepa que ella está bien…— dijo mientras volteaba a Verne —Dejeme quedarme aquí por favor…

No quiero separarme de ella.

Si algo le pasa…

Jamás me lo perdonaría — Verne vio en los ojos su rostro, cuando supo de lo de su hermano y su familia.

Leve flashback le recordó a su sobrina quien estaba llorando queriendo ver cómo enterraban a sus papás.

Verne solo asintió, quitándose su Fedora mientras se retiraba.

Entonces sin más que hacer, Isaac solo se quedó parado por horas, viendo como avanzaban con la investigación de esta tecnología nueva para entenderla y poderla utilizar para los Libertadores.

Isaac sentía pesadez de no poder decirle a su jefe que la familia de su hermano murió a sus manos.

Recordando las palabras de aquella criatura encapuchada que había visto en la vida después de la muerte.

“sus mentes limitadas solo pueden pensar en una cosa a la vez.” Los pecados del presente pronto podrían hacerse presentes y tendría que pagar en algún momento…

Pero Isaac con miedo aún no sabía si estaría listo para pagar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo