Un grito de ayuda - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 Capitulo 29 Recuerdos
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29: Capitulo 29: Recuerdos 29: Capitulo 29: Recuerdos “Empezaré esto desde donde logro recordar.
Digamos que empezó despues, quiero creer que en ese entonces apenas y tenía unos 10 años.
Cuando eres esclava, ya no te reconocen tus años, no los festejan.
Pero mientras los esclavos que estábamos con el coreano, tratábamos de darnos soporte emocional y tratar de recordar nuestros cumpleaños para que pudiéramos festejar y no olvidar nuestra humanidad.
En ese entonces ahora estaba como esclava de mucama, es decir, tenía que vestir y limpiar, junto con otras chicas.
La mayor apenas tenía unos 15, y jerárquica mente como era la mayor, era la líder de todos nosotros.
Nos daba las tareas y nosotros cumplíamos…
Pero recuerdo un poco el primer día que vi a este señor.
Me encontraba limpiando el salón grande, la recepción decorada con alfombra roja para recibir a los invitados como se debe.
Ese día llegó Lee Geon con otras personas que jamás había visto.
En ese entonces, cuando llegaban tenía que parar lo que hacía, para ser una estatua y permitir que pasarán.
Cómo diciendo que soy solo un objeto de decoración.
Esta vez su mirada no iba conmigo afortunadamente, si no con el señor que iba a un lado del que era mi amo.
Y recordando, tenía otra Fedora…
Es lo que recuerdo detalladamente.
Esta vez esa Fedora estaba muy bien cuidada, bonita y hasta se miraba cara.
Recuerdo lo que mencionaban cuando pasaron.
—Debes de estar de broma, ¿Enserio dieron esa orden?— había dicho Lee Geon.
—Si, así que vamos a hablarlo y ya elijes a alguien— Yo en ese momento no pensé que hablaban de mi, si no que se fueron y continúe limpiando.
Era mi único trabajo en ese momento.
Cuando termine, la mayor, que su nombre no recuerdo, pero era más alta y tenía cabello largo y estaba mejor cuidada, era la favorita en ese entonces.
Me habló para que fuera con el amo.
Solo obedecí, llendo al salón que me decía la chica.
Y cuando entré, recuerdo que sentí escalofríos al verlos a todos.
Entre al salón de juntas con un miedo, todos me miraban de arriba a abajo.
Pensaba que me iban a volver a vender, como normalmente le hacían a otros niños o niñas.
Pero que afortunadamente no me había pasado a mi.
Fue hasta que habló tu tío…
—Parece ser que podría funcionar, mañana vendrán para hacerle los análisis…
¿Seguro que quieres a esta chica?— le pregunto a Lee.
—No hay problema, si no es ella hay otras que no me importan su vida— Sus palabras en ese entonces dolieron.
Después de eso solo me dijeron que me marchara.
Ya cuando terminó el día, busque un lugar para poder llorar en silencio…” Isaac en ese momento, miraba a María con mucho sentimiento.
Ella trataba de contar todo su dolor, el cual era más pesado que el de él…
Pero puesto que hizo esto para hacer sentir mejor al muchacho, la dejo continuar.
Solo asintiendo sin decir nada.
En ese momento Isaac tenía un nudo en la garganta, pesadez y un nerviosismo por lo que le llegasen a contar, que probablemente podría ser peor.
“Al día siguiente, continúe mis labores como de costumbre.
Siendo la mucama y limpiando.
Lo bueno es que todos tenían estrictas órdenes de no tocarnos, salvo el amo.
Y lo bueno es que no siempre nos tocaba, en ocasiones lo hacía, y en otras simplemente nos miraba.
Pero teníamos que continuar trabajando como si no pasará nada…
Hasta entonces pensé que pasaría otro día normal, pero fue cuando me volvió a hablar la superior.
Llevándome del brazo hacia un cuarto obscuro en el sótano.
Normalmente si te portas mal, o haces un desastre, te llevaban en contra de tu voluntad para que pudieras ser ‘corregida’ pero está vez estaba en una especie de ‘quirófano’ totalmente pobre, a tal punto de que me cuestione si saldría con vida si me operaban.
Me amarraron y me pusieron en una silla.
Aún recuerdo el aroma a tabaco, desinfectante y suciedad…
Un aroma nauseabundo…
Pero me terminaron durmiendo.
Recuerdo sus risas y como empezaban a decir chistes que no importaba, que si me moría estaría en la basura donde pertenezco…
Solo solté lágrimas y miraba hacia arriba, suplicándole a Dios de que me salvará…” Pauso repentinamente, mirando al piso como si tuviese otro flashback.
Fue entonces que recordó cuando estaba en una parroquia rural en su país, donde una Maria de unos 5 años iba con una figura que la abrazaba y le daba muchos cariños.
Al verla en su recuerdo, vio que era su tía…
Y al recordarla, ella derramó lágrimas con una sonrisa en su cara.
—Que hace ese señor en la cruz?— pregunto a su tía…
Quién evidentemente apuntaba a la representación de Jesús en la cruz.
Ella solo sonrió, mirándola y cargándola.
—El…
El es Jesucristo.
Y está arriba cuidandonos.
Tuvo que ser colgado en aquella cruz para que Dios perdone nuestros pecados…
Pecados que Adán y Eva hicieron cuando comieron del fruto prohibido.— Maria miro la figurilla…
—¿¿¿Nuestros…
Pecados???— pregunto incrédula de ello.
Su tía siguió sonriendo —Cuando estés en peligro, no cargues con eso.
Déjale tus problemas a el, pues no hay nada más grande, ni siquiera nuestros problemas son tan grandes que el…— Isaac chasqueaba los dedos, tratando de traerla de vuelta.
Hasta que por fin reaccionó.
—V-vaya…
Cuánto tiempo me fui?— pregunto mientras se secaba las lágrimas y alejaba ese recuerdo lindo de su tía.
Volteando a ver su reloj —Unos 2 minutos creo…
Deje que recordarás porqué te mirabas muy feliz— —Gracias…
Yo recordé a mi tía.
Es todo…— Aclaro su garganta para continuar.
—entonces…
¿En qué estaba?— “Ah si…
Perdón, recordé a mi tía porqué cuando siento que todo se derrumba.
Oró…
Y ese momento cuando me pusieron el respirador, ore como nunca.
Tenía miedo de morir, no quería morir en ese lugar.
Quería al menos poder volver a ver a mis papás, salir al exterior de perdido…
Salir de ahí.
Y recuerdo haber escuchado una voz decir —Deja todo en mis manos— como…
Cómo una voz celestial.
Y al principio no quise dejarlo, me rehuse a ceder.
De hecho, los que me querían operar se sorprendieron de que aún no me hacía efecto, así que me inyectaron un sedante.
Y solo así, empecé a caer.
Fue entonces que volví a escuchar su voz.
Y capaz no me crees, pero está vez me dijo —Todo estará bien Maria…
Déjame cargar con tus males— Y entonces me desconecté.
Y afortunadamente todo salió bien, si no…
Je, supongo que no estaría contándote nada de esto.
Cuando terminaron, el señor…
Tu tío.
Me instruyó en unas cosas raras.
Yo…
No tengo acceso a esos recuerdos, es como si intentando hacerlo, se me bloqueará toda la memoria…” Al terminar de narrar, nuevamente se desconecto, mirando al vacío.
Esta vez, sin emoción alguna.
Isaac la movió, chasqueo pero no tenía ninguna respuesta.
Isaac algo preocupado la llevo al barracón médico.
En el que le hicieron análisis clínicos.
—Vaya, no te dijeron que esto podría ocurrir???— pregunto algo molesto el anciano que le había dado consuelo hace unos días.
—N-no, ni el comandante me ha dicho nada…
Solo que necesitaba descanso— El anciano se tocó la cien en frustración.
—Su mente ahora se encuentra algo delicada.
Hacer esfuerzos de recordar ahorita la dejara desconectada.
Es como si apagará sus funciones motoras y solo quedará lo más básico, como respirar…— El doctor solo respiro hondo y exhaló.
—claro, no es tu culpa.
A veces no dicen nada los libertadores…— dijo con enojo.
Acto seguido, saco una cantimplora metálica de color blanco y una cruz y dio un trago de este.
—¿No suelen comunicar todo a su gente?— pregunto incrédulo.
El doctor dio un gemido de placer al trago.
—lo siento chico, cuando llegó a un límite debo de tomar algo de whisky…— dijo reponiendo se y guardando su cantimplora.
—pero tu lo has dicho, es más común de lo que crees— Pauso mientras miraba a María desconectada de la realidad.
Ella estaba en su silla sentada recta.
—A decir verdad…
Me sorprende todo lo que ha cargado…— dijo con clara sorpresa.
—por cierto, soy Lysnader— dijo extendiendo su mano.
—Isaac— en respuesta con una sonrisa.
—Un placer.
Y pues dale tiempo a la niña.
Ella ha estado de un lado para otro y en ocasiones te podría sacar de quicio, pero no sabes casi nada por lo que ha pasado…— dijo con deje sombrío.
Isaac solo asintió —Solo quiero lo mejor para ella…
Incluso si muero— El doctor palidecio un poco, notando que estaba siendo bastante duro con el muchacho.
—Ella está en buenas manos, tanto tuyas por protegerla, como mías por su salud…— dijo mientras tocaba su hombro.
—De hecho…
Tu análisis clínico demostró que estás muy bien de salud— dijo con su sonrisa característica de el.
Platicaron un poco más de temas triviales, solo para terminar con que se quedaría en observación.
Mientras Isaac se marchaba hacia los barracones, un chico, el técnico del otro día que detuvo Isaac, ahora lo detenía a el.
—Hey…— dijo el técnico, un señor fortachón.
Aunque más gordo que fortachón con unos lentes, piel blanca y un bigote/barba de días.
—¿Hey?— —La chica…
¿Es tu amiga o algo?— pregunto.
—¿A que viene la pregunta?— dijo Isaac algo molesto a tal cuestión.
El técnico se compuso para arreglarlo —no, no…
No me malinterpretes.
Es solo que quería hablarte de unas cosas antes de que duermas…— dijo el técnico —Soy Simón.
Un gusto…— ahora con menos misticismo y más cordial extendió su mano en saludo.
Él, lo vio extrañado —Isaac…— extendió su mano para saludarlo.
—Bueno Isaac, ven acompáñame…— sin perder tiempo camino.
Instintivamente Isaac fue atrás de el para ver qué quería este tipo.
Llegando a un cuarto lleno de computadoras.
Isaac vio como una pantalla aún más grande donde todos en el cuarto podían ver datos o imágenes…
Instintivamente Isaac pensó que al ser de sistemas, también mirarían películas en este lugar o jugarían algo, tal como lo hizo en la universidad con unos compañeros que tenía en la carrera de sistemas.
Ahí se encontraba una chica y otro chico.
Una chica gordita chaparra y un tipo de complexión normal alto.
—Mis hermanos.
Denle la bienvenida a Isaac, el guerrero del cual se ha escuchado por todos estos aposentos…
Cuyo valor hizo temblar inclusive al mismísimo oso…— su tono de voz cambio y ahora sonaba a alguien que narraba una historia ficticia de calabozos y dragones.
Los 2 chicos aplaudieron Cortez y alegremente.
—Hola…— alcanzo a decir Isaac.
—Oye, aposté a que ganaría el oso…
Bien ahí amigo, me hiciste ganar dinero…— dijo el otro chico, quién estaba sentado en una silla.
—y a mí me hiciste perder— dijo la chica con clara tristeza en su voz.
—Hermanos…
Sean pacientes.
Quiero ayudar a nuestro viajero a encontrar la luz en su terrible oscuridad…— —Si maestro…— en arreberencia y al unísono sonó de los otros 2 chicos.
Simon dejo su voz por un momento para presentar —Isaac, ella es nuestra programadora máster nivel 86.
Isela y el es nuestro conector de hardware nivel 76 Omar…— —¡Un gusto!— saludaron de igualmente al unísono los 2.
Saliendo de su papel.
—wow…
¿Que fue eso del misticismo y toda esa palabrería que comenzaste a decir?— —nos gusta jugar mucho calabozos y dragones, y ese tipos de jugos de mesa.
Así que de vez en cuando traemos esa forma de hablar aquí con nosotros…— dijo simplemente simón.
—Y tu te miras que eres un soldado hecho y derecho nivel 50…— dijo Omar.
—¿Disculpa?— Se ofendió Isaac.
—Solemos darnos un nivel…
Y pensamos que por tu experiencia en combate y por qué se nota que sabes luchar.
Tu eres el soldado…— apresuró Isela a responder.
—descuida Isaac, en este lugar somos frikis.
Tal vez no lo entiendas…— Isaac tomo protagonismo —Si supieran simples mortales.
Soy un soldado de la legión dorada del brazo plateado de la armada más poderosa.
He sido el único en plantarle cara al rey demonio— comenzó Isaac entrando en el papel.
—wow ¿El rey demonio?
Simón.
Tu apenas lo viste y caíste en la locura.
Tal vez el nos enseñaría más cosas…— dijo Omar con gran entusiasmo.
—Soy dungeon máster…
Mi amigo simon— dijo Isaac con un toque de orgullo.
—No…— era claro su asombro de Simón.
—tenemos a un invitado especial.
¿Que gustas?— —¿Comida?— —¿Una bebida?— El ambiente cambio de misticismo a una lucha de atención de Isaac.
Ellos los calmo —¿Tienen una cerveza o algo?
Ha sido una semana pesada y creo que me vendrían bien…— Ellos se miraron y rápidamente cerraron la puerta.
—normalmente no dejan que tomemos pero a veces guardamos una bebida para el des estres y lo bueno es que manejamos un alijo oculto…— empezó Simón quien empezó cerrando la puerta.
—isela saca la botella— ordenó Omar Isela rápidamente paso a un cuarto oculto atrás de la pantalla grande, sacando del alijo una botella la cual se conservaba completamente fría.
—tenemos un congelador chiquito aquí— dijo mientras sacaba la botella y se la acercaba a Isaac.
—Gustas vodka?— pregunto en completa cortesía.
Omar conecto la computadora y todos los datos que habían sacado de María.
Imágenes, algunas grabaciones que el chip realizó.
—Lo malo es que nos permite verlo de adelante hacia atrás.
Así que estamos viendo desde los días recientes…— Dijo mientras en la pantalla de mostraban algunas “fotos” tomadas desde los ojos de María.
Lo que noto Isaac es que muchas fotos no eran de lugares en si.
Eran de el.
—Si yo fuera esa chica, obviamente también sacaría fotos de la persona que me gusta…— Comento Isela de manera enamorada.
El equipo lo vio extrañada.
—Vamos chicos, si les gusta alguien ¿No les gustaría tener fotos o vídeos de sus cruches?— pregunto coqueta.
Isaac notaba que tenía razón.
Maria no dejaba de mirarlo, fotos y grabaciones desde que viven juntos eran en su mayoría de el.
Pasaron los acontecimientos de la heladería, los acontecimientos en Maracaibo, su departamento, hasta que pasaron a los primeros días que el y ella estaban viviendo juntos.
En un momento hablo Maria, sola en el departamento de Isaac.
—Es un gran chico…— suspiro enamorada, mientras ella hacía limpieza con movimientos automáticos.
Acto seguido, Isela empujó coquetamente a Isaac.
Este solo se ruborizó.
—Es tan lindo, apuesto, me gusta mucho como se ha comportado conmigo…
No es nada comparado a dónde estaba.
Es un gran lujo para mí— esto último, mientras abrazaba una escoba con mucho amor.
Isaac sintió el rubor en su cara.
—chicos podemos avanzar le un poco más?— pregunto Isaac a Simon.
—Perdonanos, tenemos que avanzar de esta manera.
Si no, se bloqueará el sistema y no podremos acceder hasta dentro de 12 horas— dijo Simón Después paso a lo que era su escape.
Maria se encontraba apurada abriendo puertas desesperadamente, tratando de huir de dónde vivía.
Cómo si hubiera descubierto algún secreto muy terrorífico.
—es más o menos por aquí…— dijo Simón en un tono sombrío.
Isaac vio como una vez abierta una ventana, tuvo que saltar con miedo a un arbusto.
Con esto, las alarmas empezaron a sonar y María, aunque le dolía un poco el pie, se echó a correr.
Quizás por la adrenalina la cual le empezó a causar el moverse.
Perros empezaron a perseguirla pero ella logro escapar de la mansión, sin rumbo continuo corriendo.
Más atrás vimos como se encontraba junto a Lee Geon.
Su amo.
El cual la tenía a su lado.
Empezó a hablar en coreano.
Acto seguido, Isela oprimió unos botones para que lo que hablara el coreano, lo pudiera entender Isaac y la sala.
—…
Y entonces este artilugio con An Scáil, y los gobiernos.
Nos facilitará el tomar decisiones.
Quieren que nosotros nos manchamos las manos para cuando esté experimento salga perfecto, puedan usarlo los de arriba.
Para manipular gente o tener asistentes mucho más competentes, fríos y calculadores…— hablo el coreano casi extasiado.
—la pasta que tendremos es completamente millonaria.
No tendríamos que trabajar en generaciones— dijo uno de sus allegados.
Todos aplaudieron y empezaron a celebrar.
Maria quien miraba fríamente a la nada, solo se miraba temblorosos los ojos.
Cómo si aún viviera con miedo.
—¿Entonces la siguiente parte del plan está por aprobarse jefe?— dijo otro de sus allegados.
el solo movió la cabeza afirmando.
Maria tuvo un ligero shock apenas perceptible por los chicos.
—y ahora…
Lo que verás a continuación…
Te dejará helado…— dijo Simón en un tono muy sombrío.
Todos voltearon, y en ese instante.
Isaac vio lo que nunca se iba a imaginar.
Miles de jóvenes en una pantalla que se había prendido se dislumbro.
Algunos jóvenes, varios niños y niñas, e incluso bebés.
Todos estaban siendo operados en masa para empezar la segunda fase de este macabro y siniestro plan.
Isaac, apenas se contuvo las ganas de vomitar.
Rápidamente, Isela quien estaba más cerca de Isaac coloco un bote y no se pudo contener.
Vómito todo, hasta quedar algo débil.
Escupió y le dieron algo de agua, antes de seguir tomando del vodka que tenían.
Tuvieron que hacer una pausa, aromatizar el ambiente y salirse para tomar “aire” fresco.
Aunque, se encontraban aún dentro del búnker.
—Carajo, eso fue asqueroso…— Los 3 geeks afirmaron sin dudar.
—Esto…
Es solo la punta del iceberg de lo que guarda esa niña…— dijo icela en completa tristeza—no me imagino si quiera como pudo aguantar ella todo eso por tanto tiempo…— Isaac afirmó —Y a veces yo me siento tonto por lo que he dicho o hecho…— Los 3 geeks lo miraron —Y claro, negarle una oportunidad…— comento Simón.
—Hey…
Es una menor para empezar…— se defendió Isaac —Mi abuelo en un momento secuestro a mi abuela cuando el tenía 20 y mi abuela 12 años…— Dijo Omar mientras encogía sus hombros.
—Estás diciendo que es correcto secuestrar a un menor?— lo confronto icela.
Omar solo palidecio.
—B-bueno, no…
En realidad…— La chica solo negó en frustración —Hombres tenían que ser…
Isaac hace lo correcto—
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