Un grito de ayuda - Capítulo 30
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30: Capitulo 30: El inicio 30: Capitulo 30: El inicio Después del descanso que se tomó el grupo.
Isaac ya estaba mentalmente preparado para ver más sobre la vida de María, lo cual el comentario “esto es solo la punta del iceberg” resonó en su mente.
Pensando que otras atrocidades tuvo que vivir esta niña para poder llegar con Isaac.
—Estas listo?
Estás seguro de querer continuar?— pregunto Simón.
Isaac asintió —Esto solo alimenta mi hambre de revolución — —Esa línea debería darte un Oscar si eres actor — jugueteó Isela.
Acto seguido, y sin más interrupción.
Continuaron urgando en las memorias de María.
Pasando a la ocasión en donde la operaron, acto que si bien ella estaba sedada, el chip estaba grabando automáticamente.
—Entonces estamos activando este chip para que sus redes neuronales funcionen más automáticamente…
Y con ello, decisiones matemáticas, junto con conocimiento real del terreno, validando todas las vertientes y potenciales problemas que no mide una computadora.
Se juntaran en esta cabecita.
Eso lo entiendo.
¿Pero por qué experimentar con niños?— el tono nerd de un técnico el cual no se miraba en pantalla se escuchaba.
La voz del tío de Isaac resonó —por que son mas susceptibles a aprender.
Los adultos somos necios, creemos que lo sabemos todo y por ello nos equivocamos.— hablo en un tono de superioridad —Sin embargo, un niño, un joven o inclusive un bebé.
Son capaces de ver el mundo con otros ojos, con imaginación.
¿Te preguntarás por qué ya no exploras el mundo por el simple hecho de querer explorar?— El cuarto quedó en silencio.
—Porque buscamos dificultad, no imaginación — se escuchó la voz de Isela, mientas agarraba un poco de un tazón de frituras que tenían ahí.
—Porque buscamos dificultad, no la imaginación de explorar.
Es aburrido para nosotros.
Queremos experimentar decisiones difíciles que nos hagan experimentar y batallar…
Eso es lo que buscamos en la adultez— exclamó el tío de Isaac con clara emoción.
Se escuchó otro silencio y murmullos de aceptación en el cuarto.
—Por ello, 3 candidatos de mafias poderosas aquí servirán como conejillos de indias.
Incluso si mueren, no importan.
Ya no los encontrarán…— La grabación siguió a otra escena.
Una Maria miraba al frente, un cuarto oscuro con una lámpara visible en la pantalla.
—Matematicas, ahora…— exclamó el tío que empezó a salir en pantalla.
Maria empezaba a ver ciertas pantallas, velozmente apenas perceptibles.
En claro momento Simón pauso la grabación.
—Estas pantallas muestran detenidamente los procesos de solución de matemáticas avanzadas, cálculo, geometría para poder encestar una pelota…— explico Simón.
—No obstante, todas esas soluciones las hizo en apenas microsegundos— continuo Omar.
—Eso quiere decir que es un humano “cuántico”— le siguió Isela.
—Humano cuántico…— murmuró Isaac.
El hecho que pudiera resolver más de unos 50 procesos en microsegundos implicaba que estaban a pasos de llegar a la velocidad de una computadora cuántica.
Isaac quien conocía algo general de la computación cuántica se quedó sorprendido.
Otro vídeo les demostró la velocidad en la que resolvían problemas físicos con su cuerpo en automático.
Primero con problemas básicos de niños, como meter un cubo en la ranura del cubo.
Luego matemáticas y divisiones básicas.
Hasta al final llegar a resolver problemas complejos en apenas segundos.
La final los niños estaban sentados en un especie de salón.
En el cual el tío hablaba con alguien con bata de laboratorio.
—Esto que estan invirtiendo, es la cúspide humana.
Ya no necesitaríamos humanos convencionales.
Podríamos darles órdenes para que estos niños sean nuestros esclavos para trabajos de contaduría, abogado, ingeniería y hasta arquitectura.
Han pasado todas las pruebas básicas con creces.
Estoy seguro que con los estudios que tienen y las pruebas que hemos hecho en campo.
En el futuro podrán llegar a quitar los trabajos de la NASA…— el tío de Isaac estaba casi hasta extasiado.
El doctor lo miro sin sentimiento alguno —Recuerda que esta nota que te estoy dando, es la clave para que se bloqueen ciertos accesos que los niños tienen inconcientemente.
Con esto sus memorias serán difíciles de acceder…— —pero no conocieron a una programadora máster como yo— interrumpió Isela mientras se estiraba en clara superioridad.
Con esto último.
Se apagó la memoria.
Isaac parpadeo —¿Que paso?— pregunto en clara duda.
Los muchachos suspiraron —no otra vez.
Por eso es difícil acceder a todo…— replicó Omar.
—Lo que pasa es que solo tenemos acceso al punto de activación del chip.
Lamentablemente, acceder a antes que eso, nos es un poco complicado.
Si podemos, pero está bajo llave con muchos códigos de activación que nos es difícil acceder.
Y agrégale el poco tiempo que nos queda para que no pase esto de bloqueo temporal…— Isela se acercó a la computadora, presionó unos botones y la pantalla mostraba un tiempo de reinicio.
48 horas para reactivar.
—¡No puede ser!— se quejaron los 3 geeks.
La frustración inundó el cuarto, pero dado que ya era muy tarde.
Isaac decidió retirarse a descansar.
Solo que antes de ir a su cama asignada, se detuvo a comprar una fritura de una máquina expendedora.
—el hecho que necesitemos dinero para esto es algo ridículo…— murmuró para si mismo mientras introducía las monedas.
Isaac saco unas frituras y noto una sombra a lo lejos en el rabillo del ojo, volteo solo para ver qué no había nadie.
¿Había sido su imaginación?
Se pregunto a si mismo.
No obstante compro un chocolate para Maria, antes de ir a su barracón.
Llegó al barracón Médico y se encontraba dormida.
La única persona ocupando cama ahí.
Fue entonces que al ver su cuerpo delicado en un estado vulnerable.
Recordando todas las memorias que vio, y que ella tuvo que vivir…
Se le enternecio su corazón.
Una mano se posicionó en su hombro, haciendo sobresaltar a Isaac.
Era el doctor Lysander.
—wooo disculpa chico, no fue mi intención asustarte…— acto seguido se disculpo, retrocediendo un poco.
—soy muy silencioso.
Perdón…— —doctor, casi hace que se me de un paro al corazon— dijo mientras se tocaba el corazón por el tremendo susto que vivió.
Isaac se quedó platicando un rato con Lysander, viendo que el estaba en una guardia de la niña, antes de que la enfermera en turno tomara su lugar.
—Vi los recuerdos de María.
A lo que me platicaron el grupo de informáticos, es que su chip lo activa sin ella darse cuenta.
Algo dentro de su cerebro, quizás la dopamina.
La hormona que regula nuestra felicidad.
La activa sin querer…— pensó El doctor Lysander.
—en cualquier modo, sigue siendo un misterio para nosotros.
Solo pudimos hacer una copia de la mayoría de la información.
De ahí en adelante es terreno desconocido.— Isaac se quedó pensativo en el comentario —Es extraño…
Digo, vi las grabaciones y antes temblaba mucho, y ahora que estuvo conmigo…
Sintió igual miedo, pero a la vez calma…
Es difícil de explicar— El doctor sonrió, riendo cálidamente.
—Es por qué tu le das paz a esa chica.
Dime, ¿Has tenido pesadillas desde que esta chica está contigo?— Isaac al oír esa pregunta se detuvo a pensar.
Era cierta su pregunta.
Antes solía tener pesadillas sobre su pasado, reviviendolas como una forma de atormentarse.
Ahora, Isaac podía dormir tranquilamente, y hasta se permitía roncar —C-como…?— —¿Cómo lo intuí?— pregunto el doctor con su usual sonrisa —Vamos chico…
No eres difícil de leer.
Además, cuando tienes la suficiente edad, ya empiezas a ver los mismos ojos en diferentes personas…— Isaac lo vio ligeramente extrañado, pero su sabiduría venía por la experiencia que tenía.
Asintió al final —Antes, tenía por unas cosas que ocurrieron en mi pasado.
Y otras que llegue hacer…
Pero desde que ella está aquí, si siento que cambio algo de mi— —Es porque ella te da la paz que necesitas.
¿Cómo crees que ella se siente ahora que está junto a ti?— pregunto el doctor.
Isaac se quedó pensativo, mirando hacia abajo.
—Digamos que te ve como un refugio, aquel que no había tenido después de hace mucho tiempo…— inclino su cabeza —¿Y me dices a mi que estarías dispuesto a morir para que ella viva?
Es más probable que se quite la vida si tú no estás…— Isaac sintió algo de miedo, cerrando los puños con algo de enojo, o más bien, resignación de que el doctor le decía sus verdades.
Levanto la mirada y unas lágrimas empezaron a salir…
—t-tengo miedo Doctor…— titubeó, ligeramente quebrado.
El doctor le puso una mano en el hombro e Isaac, quién ya no podía fingir fuerza, lo abrazo.
Lysander se dejó abrazar, dando golpes en su espalda para que se pudiera desahogar.
Después de un rato, Isaac pudo componerse para después irse a descansar.
Isaac esa noche quedó pensativo.
Cansado de que este tipo de historias le estuviera sucediendo a miles de personas más.
Después de mucho tiempo, el simplemente cerro los ojos, y oro a quien fuese que estuviese arriba.
Dios, buda, algún dios egipcio o nórdico…
A quien sea.
Isaac nunca había practicado la religión pues, pensaba que era patético.
Pero en específico esa noche, sintió que se derrumbaba pues ya no podía fingir.
A la mañana siguiente.
Isaac se arregló, se baño y fue a ver a María, con chocolate en mano.
Entonces al entrar, vio a María.
Tranquila, feliz mientras comía algo y miraba la televisión…
Maria noto los pasos de Isaac, y volteo repentinamente, para clavar su mirada hacia el.
Isaac seguía viendo a esa niña a quien le habían quitado la inocencia por dinero y poder.
Por lo que se enternecío cuando la vio muy feliz.
—Maria…— empezó Isaac, quién ya estaba sentado al lado de ella.
—Vi tus recuerdos…— Ella, quien estaba comiendo unos hotcakes, se detuvo por un momento para prestarle atención.
—Creo que tienes razón en todo lo que me has dicho…— Ella giro la cabeza en confusión.
—me refiero a que…
No tengo que cerrarme a las personas que me ayudan…— acto seguido, Isaac agarro la mano de María con delicadeza.
—Por todo lo que has pasado, es que estoy decidiendo ponerle un alto a todo esto…— dijo mirándola fijamente.
Ella mostró cierto nerviosismo a lo que decía.
—No te diré nada con respecto a tu pasado, pero si quiero protegerte para toda la vida…— Maria sentía una confusión extrema, sin saber si era alguna declaración de amor, o si el le preocupaba…
Solo sabía que a su lado, se sentía muy tranquila.
—Solo…— empezó María con un nudo en la garganta —no te mueras por favor…— empezó María —Desde que apareciste en mi vida, he empezado a vivir…— Contenía sus lágrimas, pero era obvio que algunas gotas caían.
Intentaba ser fuerte.
—Solo puedo decir que ha sido una vida difícil y tú me has dado esa calma y esa paz que he necesitado desde hace mucho…— acto seguido, Maria abrazo a Isaac fuertemente.
Isaac noto ese fuerte agarre, como el de un koala a un árbol para no caerse.
El acaricio su cabeza —Sabes, te agarras a mi como al de un koala…— Maria enrojecida solo dio una ligera palmada en la espalda a Isaac —C-callate…— dijo ella totalmente indefensa.
Isaac y María empezaron a hablar de cualquier cosa banal.
Un momento tan humano y lleno de conexión que cualquiera lo notaría a leguas de distancia.
Después de un rato de plática y risas.
Hubo un silencio, como si los 2 sabían que se alejarian por un tiempo.
—Sabes…
Los libertadores empezarán mañana a activarse…— Maria se estremeció un poco, pero trato de mantenerse serena.
—L-lo oí…— titubeó ligeramente.
—Quiero que nos tomemos una foto— este comentario hizo que Maria se sonrojara.
—Una foto para cuando las cosas se pongan difíciles…
Pueda agarrar las fuerzas— Maria accedió con una sonrisa genuina y acto seguido, Isaac y María procedieron a tomarse una selfie.
Ambos con una enorme sonrisa muy visible en su cara.
A ambos les encantó esta foto.
—Se que vistes mis recuerdos, Isaac.
Así que dime…— empezó María cambiando de tema.
Isaac volteo a verla, y ella tenía su usual cara coqueta.
—¿Te ves muy bien de espaldas no es así?— acto seguido, ronroneo ligeramente.
Isaac se sonrojo bastante ante tal intento de coqueteo, y después Maria empezó a reír.
Repentinamente las luces empezaron a apagarse uno por uno, solo para que unas luces de emergencia invadiera el barracon médico.
El pánico empezó a invadir de los 2, repentinamente llegó el doctor Lysander.
—¡Isaac Rápido!, apegate al plan— apresuró el doctor.
Isaac sabía lo que tenía que hacer.
En un acto rápido, Isaac le dio 2 besos a María, uno en el cachete y uno en la frente.
—Te cuidara el doctor Lysander…
Todo estará bien — fueron las últimas palabras de Isaac a María.
—Cuidate…
Por favor— fue lo único que alcanzo a decir.
Mientras Lysander y unas enfermeras empezaban a ayudar a María a colocarla en una silla de ruedas y evacuarla.
Isaac fue al puesto de mando lo más rápido posible, a pesar de que tuviera ropa civil.
Entonces un estruendo enorme se escuchó, una explosión resonó en todo el búnker.
—¡Alerta!
¡Todos los libertadores a sus puestos de combate!
¡Nos han encontrado, repito, han ubicado el búnker!—
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com