Un mundo digno de proteger - Capítulo 195
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195: 195 ¡Di algo!
195: 195 ¡Di algo!
Editor: Nyoi-Bo Studio La mirada de Wang Baole se oscureció mientras veía al Simio de Diamante irse y desaparecer poco a poco en el pabellón de Doma de Bestias.
Se giró y caminó hacia su morada en la cueva.
Los engranajes en su cabeza empezaron a girar, y su mente se desbordó de ideas.
«¿Lanzarle cuentas autoimplosivas al estúpido mono?
No, eso es demasiado obvio.
¿Hacer que los mosquitos lo muerdan?
Esa es buena idea.
Pero si causa una rabieta e impulsa una investigación por el pabellón de Doma de Bestias, puedo ser expuesto fácilmente como el perpetrador.
¿Hacer que se enfrente a alguien más?
¿Sembrar discordia entre el Anciano del pabellón de Doma de Bestias y él?
Los tecnicismos de llevar eso acabo parecen bastante complejos… eso no es algo que alguien tan listo como yo debe hacer.
¿Qué debería hacer…?» Wang Baole frunció el ceño.
Recordó los numerosos encuentros que tuvo cuando era joven, discerniendo cada idea de la que pudiera pensar.
Cuando entró a su morada en la cueva, sus pasos se detuvieron.
«¿Ese Simio de Diamante es macho o hembra?» se preguntó Wang Baole.
Intentó recordar sus memorias en detalle.
Poco a poco, un descontento se desplegó dentro de él.
Estaba seguro de que el Simio de Diamante era macho.
«Como una bestia en el estadio de la Instauración del Fundamento, no conoce vergüenza, no lleva ninguna vestimenta y se expone a sí mismo en público.
¡Ese exhibicionista ha ido demasiado lejos!» resopló Wang Baole.
Decidió que los pecados del mono eran realmente graves.
«Yo, Wang Baole, siempre he sido un hombre generoso y compasivo.
Alguien que nunca guarda rencor.
Es solo que ese mono es demasiado sinvergüenza.
Lo que es más, le gusta exhibirse.
¿Cómo se comportarán las discípulas de esta universidad de cara a una conducta tan desvergonzada?
Es una ofensa para el público.
¡Tengo que disciplinar su moral por ser un peligro para la universidad!» Con ese pensamiento, Wang Baole de repente se vio apoderado por un sentimiento de solemnidad.
Se sintió impregnado por la sensación de tener una misión, y un plan surgió con rapidez en su mente.
«Como es un mono macho, solo hay una manera de hacer esto.
Voy a hacer el títere de una mona para él…» Wang Baole se entregó a la idea y la reprodujo en su mente.
Una sensación de certeza creció en su corazón.
Se burló mientras reproducía las escenas de su plan.
Se sintió emocionado y estaba mareado de la anticipación, con ambos ojos resplandeciendo.
Se giró, corrió directo hacia el horno fundidor, sacó los materiales y empezó a manufacturar.
También entró al Espíritu de la Intranet al mismo tiempo, y empezó a leer todo tipo de información.
El tiempo voló.
Tres días después, Wang Baole caminó fuera de la habitación del horno fundidor con una Simia de Diamante más pequeña caminando detrás de él.
La Simia de Diamante era rosada por completo, con los ojos enormes y la boca cual cereza, bendecida con increíbles curvas.
El Espíritu Qi que ondeaba era increíble.
La calidad del Tesoro Numeroso era la de uno de tercer grado perfecto.
En especial en términos de resistencia, Wang Baole se había devanado el cerebro, consolidando casi todas las inscripciones defensivas que había aprendido, y vertiéndolas en el Núcleo Espiritual.
Tampoco escatimó gasto alguno en los materiales.
El resultado fue una Simia de Diamante de menor tamaño, virtualmente indestructible.
Dentro del títere había un mecanismo autodestructivo, y Wang Baole era la única persona en la Isla de la Academia Superior que podía activarlo.
En cuanto a su apariencia física, era el resultado de Wang Baole ingresando al Espíritu de la Intranet, investigando decenas de miles de imágenes de monas, y fusionándolas todas juntas.
También añadió un par de toques en los que se inspiró, y su creación final fue un títere que creía luciría extremadamente adorable y simpática a los ojos del Simio de Diamante.
«Una vez que este títere aparezca, ¡ese mono vulgar quedará perdidamente enamorado!» Wang Baole estaba más que deslumbrante de la confianza.
Pensando sobre lo complacido que estaba, se rio con fuerza.
Un momento después, guio a la simia títere fuera de su morada en la cueva, estando de muy buen humor.
Wang Baole salió fuera de su morada en la cueva y, con un chasqueo de sus dedos, la simia títere lo siguió de cerca desde atrás, y dejó salir una serie de sonidos de mono desde el interior de su cuerpo.
Su cuerpo parecía expandirse un poco, hasta hacerse del doble de su tamaño original.
Ahí de pie, quizá no alcanzaba el tamaño de una pequeña montaña, pero aun así era significativamente grande.
Wang Baole juzgó que su tamaño calzaba al compararlo con el del Simio de Diamante.
Wang Baole se pavoneó alrededor del pabellón de Armamento Dhármico con el títere.
Durante el camino, todos quienes lo veían quedaban atónitos.
Había todo tipo de caras extrañas por la escena, y todas ellas se vieron atraídas hacia el títere de Wang Baole.
―¿Eso… es un títere?
―¿Qué pasa con Wang Baole?
¿De verdad manufacturó un títere de Simio de Diamante?
―Chicos, ¿ustedes no sienten que esta simia se ve un poco… promiscua?
Wang Baole escuchó los debates que lo rodeaban y vio las expresiones en los rostros de todos.
Se tornó incluso más complacido y seguro de su plan.
«¡Esta es, sin ninguna duda, una obra de arte!» Wang Baole se giró y miró a la simia títere con gran satisfacción.
Sin embargo, tan pronto como el pensamiento de por qué fue creada en primer lugar se asomó por su mente, no pudo evitar suspirar.
Sintió como si se hubiera perdido por el camino de crear títeres únicos, y deambulando más y más lejos de ese camino, hacia el bosque… «Me sacrifiqué tanto para castigar a este mono vulgar que provocó la ira del público.
Pero eso está bien, ese es mi destino.
Durante mi vida entera, he estado destinado a trabajar duro para ayudar a los otros sin guardar ningún rencor» se lamentó Wang Baole.
Luego, simplemente sacó su crucero y saltó a bordo con el títere.
Voló el crucero hacia el cielo e hizo una ronda rápida en la Isla de la Academia Superior.
Cuando alcanzó el pabellón de la Doma de Bestias, desaceleró.
Era mediodía.
Desde lejos, bajo la luz del sol, la títere rosada lucía espectacularmente provocativa.
Era como una rosa en un bosque de espinas.
Llamó la atención de muchos y, al mismo tiempo, atrajo los ojos de alguien dentro de una morada en la cueva en la cima de una montaña en algún lugar del Pabellón de Doma de Bestias.
Esos ojos aterrizaron al instante en el crucero de Wang Baole y se estrecharon tenuemente, seguido por un rugido atronador.
Sin vacilar (en vez de ello, es posible que con un matiz de emoción) el Simio de Diamante se abalanzó de su morada en la cueva y se dirigió directo hacia Wang Baole.
«¡Ya viene!» Wang Baole se emocionó tan pronto como escuchó el familiar aullido.
Deprisa, maniobró al títere y lo sacó volando del crucero, en un intento de llamar la atención del Simio de Diamante.
Sin embargo, cuando el Simio de Diamante se acercó aullando, no le dio una sola mirada a la simia títere.
En vez de eso, el simio envió a volar al títere de un golpe.
El Simio de Diamante se concentró en Wang Baole y aceleró hacia él.
Era como si Wang Baole fuera el único que capturara su completa atención.
«¿Qué sucede?
¿No le gusta?» Wang Baole se impactó por el descubrimiento.
Tembló y se apresuró a conducir el crucero fuera del camino, pero fue demasiado tarde.
El Simio de Diamante lo alcanzó y le mostró los dientes, enviando su palma volando hacia el crucero.
Hubo un fuerte impacto, y Wang Baole gritó mientras sentía el cielo girar.
Con gran dificultad, pilotó el crucero para evitar el segundo ataque del Simio de Diamante, aterrizó, y escapó del crucero con prisa.
Levantó su cabeza hacia el cielo y lo miró con furia.
En medio del aire, la cara del Simio de Diamante se escindió con una mueca más grande.
Parecía más despectivo que antes.
El simio se dio golpes sordos en el pecho, haciéndole burla antes de pavonearse.
La respiración de Wang Baole se aceleró mientras miraba al simio partir y crujir los dientes con cólera.
«Este no es un error de juicio de mi parte.
Debe ser por las preferencias extrañas de ese simio vulgar.
¡Eso debe ser!» Wang Baole miró de forma viciosa a la simia títere a su lado.
La guardó y emprendió el camino de regreso a la habitación del horno fundidor en su morada en la cueva, en donde empezó una serie de modificaciones a la apariencia física de la simia títere.
Un día más tarde, las modificaciones estuvieron completas.
En esa ronda, Wang Baole enfocó sus modificaciones en el cuerpo del títere.
Luego de contemplar las proezas físicas del Simio de Diamante, supuso que su gusto se inclinaba más por las simias más fornidas.
Como tal, la simia títere modificada tenía una inmensa forma musculosa.
La modificación pareció tener un efecto.
El Simio de Diamante claramente le echó algunas miradas al títere.
No obstante, se abalanzó hacia el crucero de Wang Baole.
La fuerza que usó para golpear el crucero, de todas formas, pareció un poco más débil.
«¡Es efectivo!» se emocionó Wang Baole.
Continuó con las modificaciones.
Luego de unas pocas rondas, al fin tuvo una completa comprensión del gusto del Simio de Diamante.
Creó una simia títere con ojos pequeños, labios gruesos, y un cuerpo muscular cubierto de piel de un lodoso tono amarillento.
Cuando la simia títere apareció, el efecto fue inmediato.
El Simio de Diamante, el cual un momento antes estaba acelerando hacia Wang Baole, se cautivó al instante.
Su cuerpo pareció estremecerse, y su respiración se tornó más pesada.
Wang Baole pudo sentir el fuego quemando en los ojos del simio mientras miraba a la simia títere.
«¡Mordió el anzuelo!» Wang Baole miró mientras el Simio de Diamante se apresuraba hacia su simia títere.
Con rapidez, envió al títere lejos en la distancia.
No obstante, su velocidad fue demasiado lenta, y fue atrapada por el Simio de Diamante con prontitud.
El simio tomó al títere con una barrida de sus brazos y voló deprisa de vuelta a su morada en la cueva.
«Ese mono sinvergüenza.
¡Vas a experimentar lo que se siente caer desde el cielo directo hacia las profundidades del infierno!» pensó Wang Baole con malicia.
Regresó a su morada en la cueva, hizo algunas matemáticas simples del tiempo que había pasado y activó de inmediato el mecanismo autodestructivo.
Pasaron algunos momentos luego de que el mecanismo fuera activado.
Un bramido lleno de shock y desbordante de ira surgió de una satisfacción incumplida, timbrando desde el pabellón de la Doma de Bestias y resonando a través del aire.
Wang Baole vitoreó al escuchar ese sonido.
―Insignificante mono sinvergüenza, ¿Qué te parece esa sensación?
¿esa sorpresa?
Este solo es el principio.
Pronto aprenderás: ¡el mayor sufrimiento es amar algo inalcanzable!
―En ese momento, Wang Baole se sintió como un gran filósofo, cada palabra que salió de su boca era profunda y filosófica.
Su plan se dividía en tres pasos.
El primer paso era atraer al Simio de Diamante y hacerle morder el cebo con éxito.
El segundo paso era permitirle poseer el títere por un breve período de tiempo, y permitirle desarrollar una adicción.
El tercer y último paso… ¡consistía en arrebatar cualquier momento fugaz que el Simio de Diamante hubiera conseguido!
Tal estrategia de «dar y arrebatar» era lo que Wang Baole había preparado para el Simio de Diamante.
Quizá no funcione tan bien con otras personas, pero en contra de una bestia, Wang Baole estaba seguro de su éxito.
Satisfecho y complacido, se dirigió de inmediato hacia la habitación del horno fundidor y refinó una simia títere idéntica.
Al día siguiente, sacó al títere.
La misma cuestión que tomó lugar antes ocurrió de nuevo.
La simia títere fue velozmente arrebatada por el Simio de Diamante.
A eso le siguió, con rapidez, la autodestrucción del títere y los desquiciados y furiosos aullidos del simio.
Wang Baole consideró la reacción del pabellón de Doma de Bestias, y por lo tanto, no lo intentó demasiadas veces.
Luego de la tercera vez, dejó de sacar a las simias títeres.
En vez de ello, esperó en su morada en la cueva.
Finalmente, una mañana, muchos días después… el Simio de Diamante apareció con los ojos enrojecidos fuera de la morada en la cueva de Wang Baole, dejando salir un rugido.
El sentimiento de haber descubierto un juguete extremadamente divertido solo para perderlo luego de unas pocas rondas de juego dejó al Simio de Diamante sintiendo un vacío en su corazón.
En ese momento, aulló fuera de la morada en la cueva de Wang Baole, golpeando las paredes de piedra mientras gritaba para que Wang Baole saliera.
Dentro de la morada en la cueva, Wang Baole levantó su cabeza en alto y con orgullo.
Alisó su vestimenta despacio, y luego abrió solo un pequeño tramo de la puerta.
A través de la abertura, un ojo miró hacia afuera y vio al encolerizado Simio de Diamante de pie en el exterior.
―¿Por qué estás vociferando?
No te entiendo ni una palabra.
Si tienes algo que decir, ¡solo dilo!
«¡Grrr!» el Simio de Diamante vio los ojos de Wang Baole a través del pequeño espacio y tronó de inmediato.
―No puedo entender ni una sola cosa.
¿Por qué no dices algo?
―tosió Wang Baole.
«¡Grrr!» ―Da todos los alaridos que quieras.
¿Vas a decir alguna palabra?
Sino, ¡volveré a dormir!
―Wang Baole lo miró y cerró la pequeña abertura, sellándola.
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