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Un mundo digno de proteger - Capítulo 324

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324: ¿Hay algo que no puedas comer?

324: ¿Hay algo que no puedas comer?

Editor: Nyoi-Bo Studio 324 Ya no quedaban bocadillos, ni muebles, que pudiera masticar, pero el apetito del asno seguía creciendo junto a su tamaño.

Se hizo más y más alarmante.

Seguía rebuznando hasta estar satisfecho.

La frustración de Wang Baole crecía mientras oía los rebuznos.

Finalmente, miró al pequeño asno negro, del tamaño de un potro, y comprendió que, incluso si lo sacrificaba, apenas le duraría un par de comidas.

Daba lo mismo continuar criándolo.

Wang Baole bufó al pensar en eso.

Paseó su mirada por la residencia vacía y decidió llevarse al pequeño burro a dar un paseo.

Irían a comprar bocadillos.

Al salir del pabellón, observó mientras el asno miraba la puerta de la residencia y se relamía.

Pudo sentir un dolor de cabeza que se aproximaba.

Sabía que la criatura se estaba preguntando si la puerta era comestible…

Wang Baole se puso furioso.

Tomó al burro, saltó y cayó directamente sobre su lomo.

El cuerpo delgado y esbelto de Wang Baole descendió, y el pequeño asno cayó al suelo con un sonido sordo.

Agitaba las patas, rascando el suelo furiosamente mientras gritaba: —¡Hi-jo!

¡Hi-jo!

—¿Tan poca fuerza tienes?

En estas dos semanas, te has comido casi toda mi casa.

Te comiste todos mis bocadillos.

¡Te he criado para nada!

Wang Baole no estaba contento con lo inútil que era el asno.

Muchos estudiantes vieron lo que había ocurrido, y todos ellos pensaron que el asno era muy débil.

Especialmente Jin Duozhi.

Su misión más importante de cada día no era estudiar, o la cultivación…

Era espiar a Wang Baole y tomar nota de todo lo que hacía.

De esa manera, descubría estrategias para fortalecer su relación con Wang Baole.

Al ver aquella escena, Jin Duozhi se acercó con prisa.

—¡Padrino, este asno es intútil!

Eres tan delgado, pero no puede soportar tu peso.

¡Es demasiado!

—dijo Jin Duozhi con rostro incrédulo, mientras miraba al asno.

No se preguntó de dónde había salido la bestia.

Ante sus ojos, cualquier oportunidad de adular y darle cumplidos a Wang Baole debía ser aprovechada.

Mientras Jin Duozhi seguía lamiéndole las botas, otros estudiantes a su alrededor comenzaron a intercambiar susurros.

El asno comenzó a mirarlos.

Nadie sabía si la bestia comprendía o no sus palabras, pero comenzó a rebuznar y se puso de pie.

Wang Baole miró a Jin Duozhi.

Wang Baole y Jin Duoming eran de la misma generación y tenían la misma edad, y le parecía bueno que Jin Duozhi lo llamara padrino.

Asintió, complacido.

Un Jin Duozhi muy alegre escoltó a Wang Baole, mientras montaba su asno, saliendo de la Academia Neblina de la Montaña Dao.

Salieron de la escuela y el asno continuó el viaje, jadeando mientras sus patas temblaban bajo el peso de Wang Baole.

Llamaron la atención de muchos peatones sorprendidos, que miraron primero al pequeño asno y luego a Wang Baole.

Todos tenían una expresión extraña en el rostro.

—¿Ves eso?

Todos te miran con desprecio.

Están pensando, «este asno es tan débil, parece que ni siquiera puede aguantar el peso de esa persona» —dijo Wang Baole, dando una palmada a la cabeza del asno, con expresión decepcionada y molesta.

El asno pareció comprender las palabras de Wang Baole.

Pareció dudar y, luego, rebuznando con fuerza, cargó hacia adelante en una explosión de velocidad, con Wang Baole aún sobre su lomo.

Los ojos de Wang Baole brillaron.

—¡Eso es!

¡Puedes hacerlo!

¡Vamos!

Wang Baole estaba extasiado.

No esperaba que el asno fuera tan orgulloso.

Comenzó a darle alegres cumplidos.

Sin embargo, el asno solo puso mantener aquel paso acelerado por media hora, y pronto estuvo exhausto.

Ni siquiera habían llegado muy lejos, antes de que gritara sin parar y pareciera hambriento.

Cuando pasaron junto a un cantero, se inclinó y, con una mordida repentina, se comió una parte de las flores, junto a un poco del pasto que las acompañaba.

«¿Esto también sirve?», pensó Wang Baole sorprendido.

El asno pareció recuperar un poco de su fuerza.

Se llevó a Wang Baole, masticando mientras caminaba.

Al ver un árbol, le daba una mordida y lo mismo si veía un crucero aparcado.

Cuando no tenía nada qué masticar, hundía los dientes en el cordón del camino y se comía una parte de él.

Wang Baole quedó completamente aturdido al ver eso.

Incluso, se alarmó un poco.

Volvió la cabeza y miró el camino que habían hecho.

El asno había dejado marcas de mordidas en todo lo que había visto.

El departamento disciplinario llegó enseguida, en medio del sonido de las alarmas.

Un exasperado Wang Baole pagó las multas con una mueca.

Incluso mostró su ficha de identidad, mientras lo liberaban después de que hubiera hecho de todo para persuadirlos.

Con mucha prisa, se llevó al asno de vuelta a la academia.

Después de retornar a la academia, el asno continuó su hábito de morder todo lo que veía.

Los maestros y estudiantes sentían cada vez más curiosidad.

Todos jadearon sorprendidos al ver que estaba mordiendo una de las estatuas de la plaza pública.

—Dios mío…

¿De qué están hechos sus dientes?

—De verdad…

Logró morder el metal…

La cabeza de Wang Baole se hinchaba más y más en medio de la conmoción.

Tomó al asno y lo arrastró de vuelta a su residencia, con prisa.

Finalmente, comprendió que el asno podía comer de todo.

No importaba si era algo comestible o no.

Mientras tuviera hambre, todo era comida para él.

«¿Qué demonios es esta criatura?» Después de regresar a su residencia, Wang Baole observó mientras el asno se lanzaba hacia la puerta.

Ni siquiera tuvo oportunidad de detenerlo antes de que hundiera sus dientes y se comiera un buen trozo de la puerta.

La cabeza de Wang Baole comenzó a doler otra vez.

La puerta estaba hecha de metal.

No de madera, ni piedra, pero el asno le dio un par de mordidas, antes de tragar.

Parecía pensar que el metal era delicioso y volvió a abrir la boca, con intención de dar otra mordida.

Wang Baole entró en pánico.

Torció la oreja del asno y lo arrastró a un lado, gritando furiosamente: —¡Has ido demasiado lejos!

Esta es mi casa, ¿quieres iniciar una revuelta?

—rugió Wang Baole.

Aquello pareció asustar al asno.

Inmediatamente, cerró la boca.

Un pequeño fragmento de la puerta que había mordido se le cayó y aterrizó en el suelo con un sonido metálico.

El asno miró a Wang Baole con sus grandes ojos inocentes.

Wang Baole vio la reacción del asno y aprobó su comportamiento.

Lo regañó por un momento más, antes de enviarlo a un rincón.

Bufó.

Mientras pensaba en qué hacer con el asno, Wang Baole tomó una gran bolsa de bocadillos de su pulsera de almacenamiento.

Los había dejado allí especialmente.

Ahora estaba a punto de comerlos.

En ese mismo momento…

Los ojos del asno se agrandaron.

Sus cuatro pezuñas golpearon el suelo y, con una explosión repentina de una velocidad sorprendente, aún mayor que la de un rayo, apareció junto a Wang Baole, antes de que éste pudiera reaccionar.

Abrió la boca y la cerró en un instante.

Se tragó los bocadillos de Wang Baole enteros.

Wang Baole estaba atónito.

Miró sus manos vacías con aturdimiento.

Luego, miró al asno.

Estaba masticando y mirándolo con la misma expresión inocente.

En ese momento se volvió loco.

—¡Burro estúpido!

¿De verdad vas a hacerme esto?

—Wang Baole se puso furioso.

Tenía que castigar al asno, para que aprendiera a comportarse después de eso.

Invocó a sus mosquitos.

Nueve mosquitos ordinarios salieron volando de repente y cargaron hacia el asno.

Se lanzaron como flechas, acercándose al asno en un instante.

Su zumbido reverberó en la habitación, pero cuando estaban a punto de picarlo, los ojos de éste se encendieron.

Abrió rápidamente la boca y se tragó enseguida a los nueve mosquitos.

Se volvió hacia Wang Baole con expresión satisfecha.

Wang Baole puso los ojos como platos y jadeó.

El asno había sido rápido al robarse los bocadillos de las manos de Wang Baole, pero en ese momento, Wang Baole había tenido toda su atención en la comida.

Notó la velocidad del asno, pero no había comprendido de verdad lo rápido que era.

Ahora sí lo comprendió.

Luego, recordó que el asno había sido muy rápido antes también, cuando corrió afuera de la academia.

«Parece que el asno no es completamente inútil», reflexionó Wang Baole.

Pensó que podría ser un talento natural del asno.

Pero no estaba contento con lo satisfecho de sí mismo que se veía el animal.

Aún necesitaba una lección, de otra manera, sería sólo un asno salvaje.

Bufó y, de repente, se acercó rápidamente.

El asno no tuvo tiempo de reaccionar, antes de que Wang Baole estuviera a su lado, sujetándolo fIrmemente.

El animal puso los ojos como platos, pataleó y se puso a rebuznar.

Wang Baole volvió a invocar a los nueve mosquitos.

Comenzaron a picar al asno.

Después de una docena de picaduras hinchadas, Wang Baole finalmente soltó al asno y observó mientras intentaba rascarse desesperadamente.

Luego, habló con calma.

—Esto es una lección para que…

—Antes de que pudiera terminar e hablar, el asno rebuznó con fuerza y se lanzó hacia las puertas.

Wang Baole lo miró boquiabierto mientras masticaba rápidamente la puerta y, luego, se volvía hacia el marco.

También le dio un par de mordidas.

Mientras comía, la docena de picaduras hinchadas en su cuerpo comenzaron a desaparecer…

Wang Baole miró incrédulo mientras el asno estaba junto al marco arruinado de la puerta y lo miraba con satisfacción.

Comenzó a rebuznar.

—¡Hijo!

¡Hi-jo!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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