Un mundo digno de proteger - Capítulo 451
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451: 451 Maestro, tuve un sueño 451: 451 Maestro, tuve un sueño Editor: Nyoi-Bo Studio El vasto cosmos estaba lleno de estrellas deslumbrantes, galaxias giratorias y los infrecuentes meteoros y polvo a la deriva.
Todos indicaban lo real que era todo.
Una confusión y asombro repentino abrumaron al recientemente despertado Wang Baole, brillando en sus ojos.
Antes de que pudiera hablar, el anciano que estaba parado frente a él se dio la vuelta.
Su amable mirada encontró los ojos de Wang Baole, haciendo que Wang Baole se paralizara.
La voz del anciano era como una suave brisa que soplaba el cuerpo de Wang Baole y se hundía en su alma.
Eso hizo que Wang Baole temblara de repente…
Entonces, una marea de memorias surgieron en su mente.
Barrió con su asombro y los remanentes de este paisaje onírico.
Parecía haberse despertado realmente en ese momento.
Recordó su nombre en esos sueños.
Se llamaba…
¡Wang Baole!
Había venido del planeta Sang Lung y se había unido a la Secta Oscura cuando tenía siete años, convirtiéndose en un discípulo del círculo interno de la Secta Oscura.
El anciano que estaba frente a él era su maestro, ¡uno de los nueve Grandes Ancianos de la generación actual de la Secta Oscura!
Su nombre era…
¡Ming Kunzi!
Él era el discípulo más joven de su maestro.
Su maestro lo había llevado desde el Planeta Oscuro a un planeta que estaba por pasar.
Iban para allá hacia el transbordador de almas muertas en nombre del Dao Celestial.
Equilibrarían la vida y la muerte.
Para guiar las almas hacia su renacimiento, esa era la misión de la Secta Oscura.
La Secta Oscura blandía el poder de la muerte en el universo, y era por eso que los discípulos de todas las generaciones tenían que aprender los caminos del transbordador de los muertos.
Fue por eso que su maestro lo había llevado consigo, para que pudiera presenciar todo el proceso con sus propios ojos, y para que pudiera conseguir un mayor conocimiento sobre el Arte Oscuro.
Todos sus recuerdos surgieron en su mente en ese momento, y Wang Baole respiró profundamente.
Ya no estaba perdido sino totalmente despierto.
Aun así, no podía olvidar lo que había soñado.
Mientras su maestro lo miraba con ojos amables y le hablaba con una voz gentil, Wang Baole se puso de pie rápidamente e hizo una reverencia.
—Maestro…
Acabo de tener un sueño.
Cuando desperté estaba un poco perdido, y no pude saber si todo lo que había pasado en el sueño era verdad o solo una ilusión —dijo Wang Baole.
Se sintió intranquilo ya que se había quedado dormido frente a su maestro.
Tal vez lo regañaría por eso.
El anciano le dedicó una mirada significativa a Wang Baole, y luego sacudió la cabeza sonriendo.
—¿Qué sueño?
—¿Ah?
—Wang Baole dejó salir un suspiro de alivio cuando se dio cuenta de que su maestro no tenía la intención de regañarlo.
Tras pensarlo un poco, Wang Baole comenzó a recordar todo lo que había pasado en su sueño.
La mirada en sus ojos se hizo distante poco a poco.
Parecía estar recordando.
Después de un largo tiempo habló suavemente.
—Maestro, fue un sueño extraño.
En el sueño…
también me llamaba Wang Baole, pero no estaba en la Secta Oscura.
No sé cuantos años pasaron, pero estaba en un planeta llamado Tierra…
—La secta más grande de ese lugar era algo llamado la Federación…
Recuerdo que en mi sueño, tenía una ambición, y quería convertirme en el Presidente de la Federación…
Cierto, el Presidente de la Federación era algo como el señor de esa secta.
—Después de decir eso, Wang Baole parecía un poco avergonzado.
Sentía que su ambición de sus sueños eran un montón de patrañas.
—No me malinterprete, maestro.
Este no es un caso en el que los pensamientos del día aparecieran en mis sueños en la noche.
Mi sueño es convertirme en el señor de la secta de la Secta Oscura, esto no cambiará nunca.
¿A quién le importa la Presidencia de la Federación?
¡Eso es solo mierda de perro!
—Wang Baole se golpeó el pecho a toda prisa y proclamó en voz alta.
El anciano miró fijamente a Wang Baole, con lo que parecía ser una sonrisa en el rostro.
No dijo nada.
Wang Baole parecía un poco avergonzado al ver la sonrisa en el rostro de su maestro.
Pensó en cambiar el tema y dijo a toda prisa—: Maestro, ¿no le parece extraño?
Yo, Wang Baole, soy el más apuesto en toda la Secta Oscura.
En mi sueño, también era el más apuesto en toda la Federación.
En mi sueño, incontables mujeres hermosas se enamoraban locamente de mi.
Me adoraban y querían tener mis hijos…
¡que problema!
—suspiró Wang Baole.
—Maestro, ya vivo de esta manera en la Secta Oscura, estoy harto de eso.
¿Quién sabría que sería lo mismo en mis sueños?
¿Qué cree que debería hacer?
Estoy tan abrumado.
—Wang Baole tenía la intención de cambiar el tema, pero mientras continuaba, se distrajo con sus propias palabras.
La expresión del anciano que estaba a su lado se hizo más extraña.
Al final, ya no pudo seguir escuchando a Wang Baole, así que tosió.
El sonido de la tos hizo eco en la mente de Wang Baole e interrumpió lo que estaba diciendo.
—Hemos llegado Baole.
—Mientras decía eso, el anciano levantó su mano derecha hacia los cielos frente a ellos y las agitó.
Un estallido ensordecedor retumbó en lo que había sido un cielo pacífico iluminado por las estrellas.
Parecía no ser capaz de soportar el poder del anciano.
¡Fue como si un par de manos invisibles hubieran desgarrados los cielos, y una grieta enorme apareció en los cielos frente al anciano!
Era tan grande como un planeta, y se abrió como un ancho abismo.
Uno a duras penas podía ver su final si se paraba demasiado cerca de ella.
Desde la distancia, ¡parecía una cicatriz infligida sobre el universo!
La visión dejó impactado a Wang Baole.
Su respiración se agitó.
No podía imaginar la totalidad del poder requerido para crear una visión tan asombrosa.
Sin mencionar que el anciano solo había agitado su mano.
¡La grieta que había creado era suficiente para destruir a un planeta completo!
No tenía final.
A través de la grieta, Wang Baole pudo ver claramente que había un mundo más allá.
Quizás sería más preciso decir que esta grieta era una especie de teletransportación.
El mundo en su interior estaba a una distancia inmensa de donde se encontraban ellos.
El universo dentro de la grieta contenía solo un planeta, uno de color rojo que exudaba un calor extremo.
Uno vagamente podía ver una civilización presente en ese planeta.
Había un sinnúmero de vidas en él.
Sin embargo, esta civilización estaba por experimentar un dolor y una desesperación masiva…
Esto era porque un meteoro enorme acababa de estrellarse contra el planeta.
El planeta se sacudió.
No colapsó ni se desintegró, para cayó la calamidad.
¡Barrió por todo el planeta e incontables personas perecieron!
Mientras se apagaban esas vidas, sus almas contaminaron el cielo, y algunas incluso resbalaron hacia las estrellas.
Los vivos no podían verlas, pero eran claras para los ojos de alguien de la Secta Oscura.
Lloraron y se agruparon.
Había un sinnúmero de ellas…
El planeta pasó de su profundo color rojo a un color gris.
Parecía que el planeta…
¡también marchaba hacia su muerte!
La visión agitó una vez más el corazón de Wang Baole.
Sintió que era una visión familiar.
Parecía que había visto algo parecido en sus sueños, en una pintura.
Había un parecido impresionante con lo que veía ahora.
—Baole, debes recordar, la responsabilidad de la Secta Oscura es servir en nombre del Dao Celestial y transportar las almas muertas.
Tenemos que guiarlas a donde deben ir, en lugar de permitir que deambulen por el universo…
—Observa con cuidado…
—dijo el anciano.
Levantó el remo linterna en su mano y la agitó levemente.
Wang Baole no pudo saber que hechizo había conjurado, pero mientras se sacudía la linterna, las almas muertas del planeta y del universo cercano dentro de la grieta se estremecieron al unísono.
Ya no aullaron.
Eran como un hombre que se ahogaba y que acababa de agarrar pajillas a la deriva.
Parecían haber visto un faro en medio de una oscuridad abrumadora.
Las almas muertas dirigieron instantáneamente sus ojos hacia el anciano.
¡En el instante siguiente corrieron hacia él!
Innumerables almas atravesaron la grieta, viajando desde un extremo del universo hacia el barco en donde estaban Wang Baole y el anciano.
¡Se congregaron y formaron un río de almas muertas!
Era un río vasto, sin un final a la vista.
Este río de almas llevaba al barco solitario mientras flotaba hacia la distancia…
La grieta se cerró lentamente.
Mientras desaparecía, Wang Baole le dio un vistazo al planeta dentro de la grieta.
Se había puesto completamente gris.
Impactado, Wang Baole observó el río de almas a su alrededor antes de voltearse y ver a su maestro.
Fue entonces que la calmada y tranquila voz de su maestro hizo eco en su oído.
—Esta es la misión de la Secta Oscura.
Transportamos todas las almas muertas del universo entero…
Baole, ¿por qué estás aturdido?
¡Comienza a cantar la Canción del Alma!
Wang Baole tembló.
Abrió instintivamente la boca, y una melodía extraña, como alguna especie de cántico, sonó e hizo eco en los cielos.
Flotó junto al río de almas muertas…
—Cuando los cielos y la tierra se separan, el ciclo del destino se detiene…
—Sabiendo lo que pasó en el pasad, el que sufre ahora es…
—Sabiendo lo que vendrá en el futuro, el que trabaja duro es…
Mientras que la canción se esparcía hacia la distancia, incontables rostros aparecieron dentro del río de almas muertas.
Habían rostros jóvenes y viejos, de hombres y mujeres.
Algunos parecían ser humanos, otros monstruos.
Tenían una expresión pacífica en el rostro.
Parecían estar llenos de alegría.
No había dolor.
Se reunieron alrededor del barco y se movieron con la Canción del Alma.
Viajaron hacia la distancia…
¡hacia la Secta Oscura!
Eones atrás, lo que había sido el pináculo y la era más gloriosa de…
¡La Secta Oscura!
Desde la distancia, el río de almas parecía vasto e interminable.
Un barco solitario flotaba sobre el río.
Sobre él habían dos figuras, una vieja y una joven.
Pero en ese momento la silueta del anciano parecía tenue y un poco borrosa.
Solo la forma de Wang Baole se hizo cada vez más clara.
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