Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 133
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133: Capítulo 133: ¿Crees que no tengo esos mil millones?
133: Capítulo 133: ¿Crees que no tengo esos mil millones?
Editor: Nyoi-Bo Studio Mu Yazhe lentamente levantó su orgullosa barbilla y miró intensamente a Yun Shishi.
Sintió una inexplicable infelicidad dentro de él.
Levantó la vista justo a tiempo para verla esconderse detrás de Gu Xingze como un gato asustado, lo que lo trastornó totalmente.
Ella era tan cautelosa frente a él, sin embargo, estaba tan cerca de otro hombre.
Eso realmente lo descorazonó.
Le dio una última mirada penetrante antes de darse la vuelta y sentarse tranquilamente en el sofá.
Por un momento, la atmósfera fue extraña e incómoda.
El pequeño Yichen estaba a un lado, su atractiva carita también mostraba un rastro de molestia.
De alguna manera, se sintió infeliz al saber que Yun Shishi era la compañera de Gu Xingze.
Sintió que ella sería más compatible con su padre y se sorprendió por ese pensamiento.
Oh, Dios…¿Por qué tuvo ese pensamiento?
Era demasiado ridículo.
Aún así, de alguna manera, sintió una extraña e inexplicable cercanía con la mujer.
¿Por qué?
El pequeño muchacho se quedó desconcertado.
Los dos eran en efecto padre e hijo; tenían el mismo temperamento exigente de querer hacer que lo que querían.
Mu Wanrou barrió su altiva mirada alrededor de la habitación y cayó sobre Yun Shishi, sintiendo como una espina pinchaba sus ojos.
El elegante vestido de Yun Shishi era demasiado bello.
Se paseó y miró condescendientemente a Yun Shishi, sus labios se crisparon en una sonrisa.
―Oh, Xingze.
¿Cuándo bajaste tu estándar para que una mujer de clase baja fuera tu compañera?
Mu Wanrou continuó mirando con desdén a Yun Shishi; sus labios aún formaban una sonrisa falsa.
Tenía más o menos la misma altura que Yun Shishi, pero los tacones de veinte centímetros que llevaba puestos le daban la ventaja para mirarla arrogantemente hacia abajo.
Era como una emperatriz mirando a una pobre sirvienta.
Yun Shishi tranquilamente miró a sus ojos sin ira ni miedo.
―¡Esta es una obra maestra diseñada por Helena, que ganó el Premio de Oro de la Semana de la Moda!
¿Quién te dio el derecho de usarlo?
Mu Wanrou elevó con orgullo su barbilla.
Cuando Alan oyó esa pregunta, dijo educadamente, con los hombros encogidos de miedo: ―Joven Señorita Mu, fui yo quien la dejó probárselo… ―¿Tú?
Enojada le dijo: ―¿Sabes lo caro que es este vestido?
¿Quién te dio la autoridad para que ella se lo probara?
Gu Xingze contestó tranquilamente y explicó: ―Fui yo.
Juzgué que este hermoso vestido le quedaría bien a Shishi.
¿Shishi?
¿Por qué se dirige a ella tan íntimamente?
Los ojos de Mu Yazhe se hundieron aún más.
La infelicidad creció aún más en su corazón.
Mu Wanrou suavizó su tono hacia Gu Xingze.
―Xingze, esta es una obra de la Maestra Helena que vale una fortuna; ¿cómo puedes afrontar…?
―Ella vale la pena; además, Shishi se ve muy bien en él.
Bajó la mirada hacia Yun Shishi y extendió su mano para arreglar su cabello.
Ese gesto sutil pero afectuoso afectó a algunas personas presentes, en especial a Mu Yazhe.
El desagrado en sus ojos se intensificó.
M*rda.
A él sí le importaba.
En realidad, le importaba si alguien más la tocaba; era una ofensa… Ese tipo de sentimiento era tan malditamente irritante.
Mu Wanrou no se dio cuenta de la expresión inescrutable que tenía Mu Yazhe mientras ella continuaba diciendo: ―Xingze, esta noche es la gala anual de Entretenimientos Huanyu.
Muchos invitados importantes, así como medios del entretenimiento, estarán presentes.
¿No te preocupa ser avergonzado al llevar a una compañera tan poco distinguida?
Qin Zhou frunció el ceño mostrando su disgusto ante esas malvadas palabras.
Alan añadió en voz baja: ―Siento que… La señorita Yun se ve muy bien con este vestido.
Mu Wanrou frunció sus labios de color rojo brillante y fijó su atención en Alan, quien rápidamente cerró la boca de miedo.
Sin embargo, Han Yuyan estaba feliz.
No le gustaba Yun Shishi, con su pobre y ordinario historial.
El creciente disgusto dentro de ella se expresó a través de las oportunas y maliciosas palabras de Mu Wanrou.
Ella dijo burlescamente con un tono sarcástico: ―La Joven Señorita Mu tiene razón.
Los pobres siempre serán pobres, sin importar cómo se vistan.
¿Un gorrión tratando de ser un fénix?
¡Sigue soñando!
Mu Wanrou alisó su manga y se cruzó de brazos con gracia.
Lo que Han Yuyan acababa de decir era música para sus oídos.
Las palabras de Han Yuyan podían ser tan dulces como la miel si podían ayudarla a escalar más alto.
Tomó el brazo de Shao Dong mientras decía con una sonrisa desdeñosa y provocadora: ―¡Es mejor que deje de avergonzarse y vuelva a su casucha!
Qin Zhou levantó una ceja y preguntó sarcásticamente: ―Si nuestra Shishi es pobre, ¿qué tal usted, Señorita Celestial Han?
Han Yuyan estaba estupefacta.
¡Por supuesto que ella también era pobre!
Su familia era tan pobre que los cinco vivían en una sola habitación.
Había vivido en una verdadera casucha y, por eso, ahora era muy materialista.
Una vez que se graduó del colegio, entró en una universidad de arte.
No tenía ni la inteligencia ni el talento para aprender.
Solo se las había arreglado para entrar en el mundo del espectáculo con la suerte de conseguir ese papel en la película de Lin Fengtian antes de que se graduara.
Para entrar formalmente en el mundo del espectáculo, ella hizo de todo, incluso si eso le causaba dolor y sufrimiento.
Su trabajo duro dio sus frutos y ahora era famosa.
Los medios del entretenimiento la habían criticado por inculta, y ese era su punto débil.
Qin Zhou vio su incomodidad y continuó en un tono crítico: ―En cualquier caso, nuestra Shishi proviene de una prestigiosa universidad de arte y es muy apreciada por el Director Lin.
¿Director Lin?
La cara de Han Yuyan se hundió.
―¿Director Lin?
¿Qué director Lin?
Qin Zhou bromeó, indiferente: ―¡Oh, Dios mío!
Eres tan olvidadiza; ¿cómo puedes no recordar al mentor que te hizo famosa?
¡Lin Fengtian!
¡¿Cómo podría olvidarlo?!
Era uno de los directores más talentosos de la industria cinematográfica china.
¡Dos de sus películas fueron las más taquilleras durante tres años consecutivos!
¿No estaba ocupado el director Lin con su última película, que era una adaptación de una novela para adolescentes?
¡¿Es…?!
¡¿Ella la protagonista?!
Mu Wanrou también se sorprendió al escuchar ese chisme.
En el sofá, el hermoso rostro de Mu Yazhe mostró cierto cambio al saber las noticias.
Han Yuyan dijo: ―¿Cómo puede ser?
¿El director Lin la eligió como protagonista?
¡¿Por qué?!
Ella había sido capaz de conseguir el papel principal en “Libélula de Bambú” porque contaba con el apoyo del principal accionista en ese entonces.
El Director Lin estaba descontento con ella por eso y había sido desagradable desde entonces.
¿Qué hizo para conseguir el papel?
¿Ella…?
¿También usó los mismos medios sucios?
Gu Xingze sonrió.
―¿Por qué?
Ignorando a los que le rodeaban, alargó la mano y acercó a Yun Shishi a su lado con los ojos llenos de ternura.
―Algunos pueden venir de un origen humilde, pero siempre emanarán inocencia y belleza.
Shishi puede que no sea famosa, pero es la mujer más hermosa que he visto en mi vida.
Mu Wanrou miró a Gu Xingze y de repente entendió la situación.
¡Planeaba crear publicidad para Yun Shishi con su popularidad!
Estaba evidentemente satisfecho con la protagonista que Lin Fengtian había elegido.
Si no fuera así, Gu Xingze, con su naturaleza distante e indiferente, no le permitiría que se aprovechara de su fama.
Esta Yun Shishi…¡¿Qué hizo ella para recibir tales favores?
―No me importa quién la eligió.
¡Ella no es bienvenida aquí!
Los ojos de Mu Wanrou brillaban con malicia.
Con una voz entrecortada por los celos, exigió: ―¡Quítate ese vestido y lárgate!
Yun Shishi se sintió un tanto avergonzada por sus humillantes palabras.
¿Esta mujer estaba dispuesta a llegar tan lejos sólo para humillarla?
Era demasiado.
Ella sonrió y preguntó: ―¿Por qué debería?
No se iba a desnudar solo porque alguien se lo dijera.
Ella, Yun Shishi, no sería intimidada.
Mu Wanrou se rio con arrogancia, como si hubiera oído un ridículo chiste.
―¿Me preguntaste por qué?
Alan informó a regañadientes: ―Señorita Yun, lo siento mucho: EMPERATRIZ es una propiedad del Grupo Mu… Yun Shishi se sorprendió un poco.
No era de extrañar que Mu Wanrou fuera tan arrogante.
Era, después de todo, la jefa de EMPERATRIZ.
Gu Xingze dijo con una sonrisa: ―Compraré este vestido.
Mu Wanrou resopló.
―No está a la venta.
―Mil millones.
Lanzó una cifra sin inmutarse.
Incluso Qin Zhou se sorprendió al escuchar la cifra.
¡Oh, Dios!
Xingze…¡¿Se ha vuelto loco?!
Mil millones.
¿Cómo consiguió dar con ese monto?
Aunque le gustaba mucho Yun Shishi, ¡mil millones por un vestido era demasiado!
Yun Shishi estaba muy conmovida por la acción de Gu Xingze.
Ella sabía que el vestido no valía mil millones, pero él estaba dispuesto a comprarlo por esa cantidad para proteger su orgullo.
Sería muy humillante para ella si tuviera que quitarse el vestido y ser expulsada de ahí.
Estaba protegiendo su dignidad con los mil millones.
¿Valía la pena?
Gu Xingze…¿Por qué la trataba con tanta delicadeza y cuidado?
―Xingze, ¿estás loco?
Han Yuyan no podía soportar seguir viendo eso y dijo: ―¡Este vestido no vale mil millones!
―Me gusta, ―contestó con sólo dos simples palabras, haciendo caso omiso de la desdicha de Han Yuyan.
―Compraré esto con mil millones ―declaró tranquilamente a Mu Wanrou.
―Tú… Mu Wanrou estaba furiosa y lo miró con incredulidad.
Por otro lado, Mu Yazhe respondió fríamente: ―No está a la venta.
Todos suspiraron aliviados por sus palabras.
El vestido no estaba a la venta ni siquiera por mil millones, pero ¿por qué no?
Qin Zhou expresó con un toque de enfado: ―Director Mu, estamos hablando de mil millones.
¡Es una cantidad astronómica!
Mu Yazhe se inclinó como un emperador en el sofá.
Su presencia altiva y aplastante llenaba cada rincón de la tienda.
―¿Crees que no tengo esos mil millones?
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