Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 135
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135: Capítulo 135: Quítatelo 135: Capítulo 135: Quítatelo Editor: Nyoi-Bo Studio El cumplido era tan cursi que incluso el pequeño Yichen detectó la falta de sinceridad en sus palabras.
En el silencio tenso y sofocante del vestidor, el elogio sonaba falso e incómodo.
No había competencia ni comparación alguna.
Yun Shishi había sido capaz de impresionar a todos los presentes cuando llevaba puesto el vestido antes.
Mu Wanrou, que ahora llevaba el mismo vestido, hacía que este se viera muy opacado.
El vestido era elegante y sofisticado, pero parecía insoportablemente vulgar en el cuerpo de Mu Wanrou.
Yun Shishi tenía una buena figura, con su delgada cintura, finas y largas piernas, elegantes hombros y exquisitas clavículas.
El vestido pudo acentuar todas estas ventajas con el toque justo.
En cuanto a Mu Wanrou, no tenía la figura adecuada para llevar ese vestido.
Su figura voluptuosa se veía vulgar y grosera en ese vestido.
Mu Yazhe abrió los ojos para mirar e inmediatamente se sintió disgustado al verla.
Recordó lo incomparablemente magnífica que se había visto Yun Shishi con ese vestido; era un fuerte contraste con lo que estaba viendo ahora.
Hubo un largo silencio antes que Alan lanzara su superficial alabanza: ―Joven Señorita Mu, se ve…¡Bien con este vestido!
La cara de Mu Wanrou se volvió oscura ante su falso cumplido.
Mirando infelizmente las caras sombrías e incómodas de los que la rodeaban, forzó una sonrisa y preguntó: ―¿Por qué?
¿Qué quieres decir, que no me veo bien con esto, verdad?
Han Yuyan respondió con una sonrisa: ―Te ves bien.
Hermosa y elegante.
Pero sus palabras sonaban vacías, ya que realmente no sabía qué cosa podía alabar.
Estaba en la naturaleza de la mujer competir y sentir envidia; Mu Wanrou no permitiría que Yun Shishi la eclipsara.
El pequeño Yichen era aún joven y no entendía el concepto de la hipocresía.
Frunció el ceño y dijo: ―¡Mamá, no te ves bien con eso!
La boca de Han Yuyan se movió un poco.
¿Por qué este niño es tan honesto y directo?
―¡Esa hermosa hermana se ve mejor con este vestido!
Este vestido no le queda bien a mamá, así que es mejor que te pongas otro.
Mu Wanrou casi vomita con esas palabras.
Ahora su rostro se veía más terrible.
Han Yuyan trató de aminorar el golpe con una sonrisa.
―Es solo un niño.
No sabe lo que dice.
La Joven Señorita Mu se ve bien ese vestido.
―¡Eh!
Eres tan buena lamiendo botas.
¿Intentas avergonzar a mi mamá en la recepción de esta noche?
―contestó el pequeño Yichen con dureza cuando le fue cuestionado su gusto.
Sus palabras enfurecieron a Han Yuyan.
Temiendo que Mu Wanrou se tomara en serio sus palabras, rápidamente aclaró: ―¡Joven Señorita Mu, yo no pensaba eso!
Mu Wanrou la ignoró.
Caminó hacia Mu Yazhe y le preguntó con una sonrisa: ―Zhe, ¿me veo bien en este vestido?
Ella insistió en que él le diera una respuesta.
No importaba lo que pensaran los demás; su aprobación superaría todas las alabanzas de cualquiera.
Ella había sido deshonrada, pero una sola palabra de él salvaría la situación.
Si él dijera que se veía bien, ¡nadie se atrevería a decir lo contrario!
Sus palabras eran como un edicto que nadie tendría el valor de refutar.
Mu Yazhe levantó lentamente la cabeza y la miró.
Al ver que no había admiración sino solo irritabilidad en sus ojos, el corazón de Mu Wanrou se volvió frío.
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