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Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 164

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164: Capítulo 164: Su ira lacerante 164: Capítulo 164: Su ira lacerante Editor: Nyoi-Bo Studio Yun Na estaba atada en medio de una gran cama; sus cuatro miembros estaban atados a cada esquina de los postes de la cama.

Era una escena extremadamente desagradable de ver.

Su ropa estaba desgarrada.

Estaba vergonzosamente cubierta de marcas rojas por mordiscos, moretones y alcohol.

Se veía absolutamente degradante.

Ya no era atractiva.

Su exquisito maquillaje estaba arruinado con su desordenado cabello extendido alrededor de la almohada; sus mejillas estaban enrojecidas y sus ojos parecían laxos y desorientados.

Unos cuantos viejos estaban sentados en la cama, con aspecto lánguido y agotado; solo He Lingxinag seguía montándola con fuerza.

Al oír un sonido extraño, se volvió para mirar con enojo y se sorprendió al encontrar a Gu Xingze allí de pie.

―¡¿Gu Xingze?!

¡¿Cómo entraste?!

Contestó con calma: ―La puerta no estaba cerrada.

Viendo que no era Yun Shishi en la cama, su corazón se tranquilizó.

En cualquier caso, esta Yun Na no era una mujer decente.

Su naturaleza ambiciosa y sus modos despreciables la habían llevado a esos peces gordos.

No era ajeno a tal libertinaje y sabía muy bien que se necesitaban dos manos para aplaudir, para que eso ocurriera.

Esos hombres se habían drogado y se excitaron antes de la inauguración oficial, así que buscaban algo de entretenimiento.

Yun Na había llegado en el momento preciso.

Asistió a esa gala con la intención de entrar en el mundo del espectáculo por cualquier medio, pero en vez de eso, Gu Xingze la había echado a patadas antes de que comenzara el evento.

Ella no había querido irse sin haber alcanzado su objetivo, así que, desesperada, accedió a la petición de He Lingziang.

Pero no esperaba encontrarse con una manada de lobos hambrientos.

Se había tomado el trago con drogas por error, la que actuó sobre ella.

Ella no era rival para la potencia de la droga; los hombres procedieron a asaltarla hasta que no quedó nada.

―¿Quieres hacerlo tú también?

―preguntó Lingxiang mientras respiraba con dificultad.

Acarició la cara de Yun Na con satisfacción.

―Esta mujer no es tan mala.

―No me interesa.

Gu Xingze rechazó con frialdad y se volvió para irse.

Lingxiang le llamó por detrás.

―¿Dónde está tu compañera?

Eso lo detuvo en seco y su espalda se volvió rígida.

A Lingxiang no le importó leer su expresión ni se dio cuenta de su aura amenazante y simplemente continuó con entusiasmo: ―Si la hermana es así de buena, ¡Yun Shishi también debería ser buena!

El hombre a su lado preguntó con interés: ―Director He, ¿no mencionó antes que se acercaba un buen espectáculo?

¿De qué se trata?

―Gu Xingze, tu compañera es Yun Shishi, ¿verdad?

Es una rareza; me gusta su tipo.

¿Por qué no la traes antes que empiece la gala?

Nos vendría bien un poco de entretenimiento aquí.

Gu Xingze se dio vuelta.

Con la mirada peligrosa, advirtió: ―Nadie debe tocarla.

―¿Por qué deberíamos escucharte?

¡Me gusta esa mujer!

La cara de Lingxiang se volvió hosca.

Tiró a Yun Na a un lado y se levantó de la cama mientras decía con maldad: ―¿Quién eres tú para impedir que yo quiera a esa mujer?

Los poderosos consiguen lo que quieren aquí.

Yo, He Lingxiang, consigo a la mujer que yo quiera… Antes que pudiera terminar de hablar, Gu Xingze, con una mirada como hielo, se lanzó como una flecha y lo agarró del cabello.

―¡¿Qué estás haciendo?!

¡¿Estás loco?

¡Ahhh!

―gritó de dolor.

Los labios de Gu Xingze se crisparon en una sangrienta sonrisa.

Mientras lo tenía agarrado del pelo, lo arrastró unos metros antes de tirar de él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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