Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 179
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- Capítulo 179 - 179 Capítulo 179 La lágrima de las rosas
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179: Capítulo 179: La lágrima de las rosas 179: Capítulo 179: La lágrima de las rosas Editor: Nyoi-Bo Studio Yun Shishi abrió sus pesados parpados con lentitud.
La habitación ya estaba ordenada.
Pestañeó letárgicamente y su visión recuperó con de forma gradual su claridad y enfoque.
Un techo sofisticado fue lo primero que captó su mirada.
Movió los ojos de lado a lado con lentitud.
Su cama estaba vacía, solo estaba ella en esta suite presidencial muy espaciosa.
Sin creerlo, tenía dolor en todo su cuerpo y un dolor de cabeza insoportable que se sentía como si su cabeza fuera a explotar al momento de abrir los ojos.
Se sentó en la cama, afirmándose la frente.
Sin energía, se apoyó en la cabecera con sus ojos vacíos y sin vida.
Después de un silencio inquietante, pensó en algo y, con rapidez, lanzó las cubiertas hacia atrás.
Miró su cuerpo y vio que estaba cubierta con una bata de baño limpia.
Se sintió aliviada al ver que su cuerpo estaba libre de cualquier fluido corporal.
Se sorprendió al ver que su cuerpo estaba cubierto de llamativos chupones púrpuras, conectados entre ellos.
Recordó cada momento de su escena de intimidad y su cara se tornó ardiente de inmediato.
—Señorita Yun, al fin despertó.
Una voz de cierta forma conocida sonó cerca.
Atónita, miró hacia el origen de la voz y vio a un Alan sonriente y un grupo de meseros formados a un lado de la habitación.
—Tú, ¿qué haces aquí?
—Bajo las órdenes del Señor Mu — contestó.
Luego preguntó: —Señorita Yun, ¿su cuerpo está bien?
No pudo ocultar algunos tintes de incomodidad en sus palabras.
Era demasiado vergonzoso que otras personas la vieran en este estado.
Nunca se había sentido tan humillada.
—El señor Mu me indicó que la enviase a casa a descansar si se encontraba muy cansada —dijo.
Estaba agradecida, en secreto, de que al menos el hombre fue considerado.
Expresamente, mandó a personas que le preparasen un conjunto de ropa y de llevarla a casa en caso que no se sintiera bien.
—No es necesario.
Alguien me está esperando.
Frunció sus labios al pensar en Gu Xingze y en sus ojos hubo un destello de soledad.
Alan quedó deslumbrado por un momento antes de decir con una sonrisa: —Entiendo.
Si me disculpa, quisiera pedirle que salga de la cama para poder ayudarle con su ropa.
—Gracias.
Yun Shishi salió de la cama y se sentó frente al espejo vestidor.
Sus ojos reflejaron sorpresa al ver el vestido rosa en la bandeja.
—Este vestido, no es… El tesoro de la EMPERATRIZ.
Alan le explicó: —el señor Mu dijo que usted es la única digna de usar este vestido.
—¿Entonces por quéél…?
Iba a seguir, pero su voz se trabó en su garganta.
Era tan difícil descifrar a ese hombre.
Él fue claro y decidido cuando le ordenó que se quitara este vestido cuando estaban en la EMPERATRIZ.
Era difícil comprender los pensamientos de un hombre, era como buscar una aguja en un pajar.
Alan era un estilista profesional, eso combinado con el hermoso y natural rostro de Yun Shishi, que casi no necesitaba retoques, logró que en un abrir y cerrar de ojos se viera frente al espejo con una apariencia bellísima como una pintura.
Siempre fue un desafío vestir a una mujer.
Aros, sombrero, vestido, peinado y zapatos de taco alto.
Media hora más tarde, Yun Shishi estaba frente al espejo vestidor y vio una mujer hermosa, cubierta por un elegante vestido rojo de seda que combinaba con un chal alrededor de sus hombros que lograban mostrar su perfecta figura.
Ella representaba a la perfección la definición de elegante y encantadora.
Alan se acercó a ella y reveló un hermoso estuche de joyas.
En su interior había un refinado collar de rubí.
La habitación parecía brillar en ese momento.
El collar tenía incrustado solo un rubí brillante.
El deslumbrante rubí, en su color sangre de paloma, parecía ser una acumulación real de sangre.
Era brillante y magnífico e irradiaba un brillo fascinante.
Parecía como una llama encendida en un cielo negro y se veía como sangre que fluía.
Era vibrante de manera impresionante.
La luz de la luna reflejaba el hermoso hexagrama del rubí.
Yun Shishi estaba un tanto sorprendida.
Tan bello… Se decía que los rubíes eran muy escasos, existían pocos en este mundo, por lo que era raro ver uno.
Y dentro de esa singularidad, la sangre de paloma era el más preciado.
—Esto es… —Este collar se llama “Lágrima de las Rosas” y es el único existente.
Después de una pausa Alan le informó: —Esta es la posesión más preciada del señor Mu.
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