Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 197
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- Capítulo 197 - 197 Capítulo 197 La lucha desesperada de una fiera atrapada
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197: Capítulo 197: La lucha desesperada de una fiera atrapada 197: Capítulo 197: La lucha desesperada de una fiera atrapada Editor: Nyoi-Bo Studio Una vez que Aaron había confirmado que toda la información sobre Yun Shishi y Yun Tianyou había sido destruida, ella lo ignoró y lo rechazó, como si ese día nunca hubiese ocurrido.
Él, amargamente, le preguntó: ―¿He perdido mi valor para ti?
¿Por eso me abandonaste, o fue porque no te mostré suficiente sinceridad, y por eso no confías en mí…?
―¡Cállate!
Mu Wanrou le explicó con resignación: ―No puedo dejarlo, así que será mejor que te rindas.
Es imposible entre nosotros.
Lo que habían compartido antes era algo prohibido, y aunque había brotado algo entre ellos, ella estaba desesperada por cortarlo de raíz.
―Wanrou, no estoy buscando alcanzar un estatus.
Solo quiero estar contigo, aunque eso signifique tener que mantenerlo en secreto.
¡No tengo miedo!
―Sabes muy bien lo que Mu Yazhe puede hacer.
¿Realmente te atreves a traicionarlo por mí?
De repente tuvo una idea, y sus ojos se iluminaron.
Todavía podría hacer uso de ese hombre.
De hecho, ella podría usarlo varias veces.
Hasta que eliminara por completo a Yun Shishi, necesitaría de su ayuda.
Aaron confesó con amor: ―Por ti, estoy dispuesto a cruzar por el infierno y el fuego.
Estoy dispuesto a hacerlo por ti.
―¿De verdad?
Sus ojos brillaron.
En el rostro tenía una sonrisa tenue y espeluznante mientras preguntaba, haciéndose la mosquita muerta: —¿Estás dispuesto a hacer algo por mí?
―Er, ¡sí!
Asintió con seriedad.
―¡Eso está bien!
Su tono se volvió brusco mientras continuaba: ―Yun Shishi es la espina en mi vida.
Deshazte de ella por mí; ¡quiero verla arruinada!
Sus ojos brillaron con una hostilidad similar, y como un sirviente hechizado por una vampiresa, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella, por muy peligrosa que fuera, hasta el punto de caer en el mismo abismo si fuese necesario.
―Wanrou, ¿qué hago?
¿Qué quieres que haga?
―Un alto directivo la quiere en su cama esta noche.
Llévala a la cama del director Li.
Recuerda hacer un buen trabajo; ¡manténlo limpio!
Él asintió con una mirada firme.
―¡Quiero que esta vez esté totalmente arruinada!
—declaró con una mueca de desprecio y luego se volvió para mirarle coquetamente.
Su espalda estaba contra la puerta, la que ella había abierto revelando una habitación.
Él caminó hacia ella mientras esta le hacía señas con el dedo índice.
Alargó la mano para abrazar al hombre con una sonrisa descarada y, lentamente, lo llevó al dormitorio.
Ella cerró la puerta tras ellos, sabiendo que ahora estaban solos.
La mujer le dio una sonrisa invitadora mientras ella extendía la mano para rodear sus hombros seductoramente.
De puntillas, besó sus tiernos labios y jadeó: ―Aaron, abrázame fuerte… No podía esperar más.
Mu Yazhe nunca la había tocado, ni siquiera un dedo, se había preguntado más de una vez si es que él tenía problemas de rendimiento.
No obstante, hacía seis años atrás, esa mujer dio a luz a sus hijos.
Fue entonces cuando finalmente entendió que él simplemente no la deseaba.
Tal vez, ¿no estaba mentalmente preparado?
Trató de consolarse con eso.
La mujer no podía dejar ese asunto en paz, por lo que juró que obtendría su corazón, pasara lo que pasara.
Esa era una batalla sin humo; una que se libraría entre las élites.
Tenía que ganar esa guerra.
Aaron estaba visiblemente excitado bajo su seducción.
Tomó eso como que ella aún estaba interesada en él y que tenía algunos sentimientos por él.
Si no fuera así, lo que estaba pasando en ese momento ¡nunca hubiese ocurrido nuevamente!
Los dos se perdieron en el mundo del placer físico.
Un hombre de traje se paró fuera de la puerta.
Tenía una grabadora en la mano y solo pulsó el botón de detener cuando oyó un dulce gemido proveniente de la habitación.
Se ajustó la montura de las gafas por el puente de su nariz mientras una mirada despectiva aparecía en su perspicaz rostro.
―El jefe estaba en lo cierto, ¡Aaron lo ha traicionado!
Se rio mientras tocaba la grabadora en su mano.
―Er… Esta es una buena prueba.
Dicho eso, se dio vuelta y se fue.
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