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Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 205

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205: Capítulo 205: ¿Morderlo?

205: Capítulo 205: ¿Morderlo?

Editor: Nyoi-Bo Studio Por suerte, no era una borracha problemática y solo se acurrucó en una esquina como un gato.

Uno de los inversionistas estaba muy interesado en ella.

Él se sentó a su lado todo el tiempo y la miraba como un cazador mira a su presa.

Él solo hizo eso.

Con Lin Fengtian cerca, no tuvo las agallas para hacer lo que quería y solo podía mirarla.

¿Cómo Mu Yazhe no entendía lo que ese hombre pensaba?

Ella era una tentación amorosa, una que estaba al alcance de su vista, pero no de sus manos.

Él podía tocarla, pero no devorarla.

Esta sensación hacía que su corazón sintiese anhelo y dolor al mismo tiempo.

Lin Fengtian era, en especial, protector con ella, así que el inversionista sabía que había límites.

Sin embargo, esta mujer era única y reservada para esta ocasión.

—¿Cómo podía emborracharse con solo una copa de vino?

Ella se atrevió a venir a este tipo de fiesta decadente a sabiendas de su patética tolerancia al alcohol.

Este lugar era una peligrosa guarida de lobos y ella era como un cordero delicado en un matadero.

Sus pensamientos luchaban mientras, disgustado, él hacía un desastre con el cabello de ella.

Ella levantó su cabeza no muy feliz, sus ojos almendrados y brillantes lo miraron con rabia y luego empuñó sus manos y lo golpeó un par de veces en el pecho.

Puede que ella haya usado toda su energía, pero él apenas los sintió.

—¡Oye, tú eres un hombre malo!

¡Un hombre malo!

Esta mujer tiene agallas ahora, eh.

Aunque es verdad que soy malo, malvado por completo, pero ella no ha visto hasta dónde llega mi maldad.

El auto se detuvo bajo la sombra, con la noche como su protectora, él tenía una sonrisa demoníaca mientras la llevaba en su regazo.

Su frágil y delgado cuerpo, a horcajadas en su contextura musculosa, se caía de vez en cuando.

Se reía de manera inocente y encantadora, lo que lograba tocar su punto débil.

Él estaba sentado observando su sensual estado de embriaguez.

Seducción y coquetería reemplazaron su ingenuidad.

Estiró su mano y, con delicadeza, sostuvo su mentón mientras acariciaba su labio con su pulgar.

Ella parpadeó y, sin aviso, mordió la punta de su dedo.

Sus labios rojos sujetaron su dedo mientras sus dientes raspaban sus nudillos en movimientos rápidos y lentos.

Mu Yazhe abrió sus ojos, sorprendido.

No solo puede pelear, también puede morder, pensó mientras elevaba una ceja.

No obstante, ella aún estaba intoxicada.

Su mordida no era dolorosa.

Por el contrario, despertó el apetito sexual que tenía reprimido.

Él sostuvo su cuello, se agachó y puso sus labios sobre los de ella.

Moviéndose casualmente sobre sus labios, se introdujo en el espacio que había entre ellos.

Sorprendida, golpeó los hombros de él en repetidas ocasiones, defendiéndose.

Sus cejas de arrugaron profundamente a medida que sus puños lo golpeaban, murmurando en sus sueños: —No, no quiero.

Déjame ir.

Él estaba un poco entretenido y molesto por el pánico en su rechazo, en particular cuando dijo: —¡Eres un hombre malo!

No me toques.

Interesante.

El hombre se dio cuenta de que sería divertido provocarla en ese estado.

Él apretó su nariz hasta que ella, sin aire, encogió sus piernas y brazos.

De hecho, es divertida.

Él estaba absorto provocándola, juguetonamente pinchaba sus mejillas y mentón, como un niño jugando con su juguete favorito.

—¡Ah!

Ella le dio una mirada iracunda y sacó sus manos juguetonas.

De repente, abrió sus ojos, con sus palmas cubrió la cara de él y se sentó en reflexión, con su cabeza inclinada.

Sus tiesos labios se transformaron en una sonrisa y murmuró: —Gu Xingze…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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