Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 227
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227: Capítulo 227: Trato injusto 227: Capítulo 227: Trato injusto Editor: Nyoi-Bo Studio Su confesión fue un golpe en su corazón.
Esto abrió una herida que le causaba dolor y que había ocultado hacía mucho tiempo.
Desde pequeña, se había mudado de un lado a otro.
Ni siquiera sabía cómo era su padre biológico.
Desde que tenía memoria, solo conoció a una madre y esta la abandonó cuando era joven.
Por fin logró tener un hogar.
A pesar de no tener lazos sanguíneos, Yun Yecheng igual le dio un hogar.
Aunque no todos en la familia eran buenos con ella, no carecía de necesidades diarias.
Devolver la gratitud con amabilidad era un principio que siempre mantuvo en su vida.
Después de todo, su padre adoptivo le entregó apoyo monetario para sus estudios de postgrado a pesar de estar en aprietos financieros.
El corazón de ella no estaba hecho de hierro y no podía aguantar mirar con pasividad cómo la desesperación se apoderaba de su padre.
Sin tener otra oportunidad, firmó ese humillante contrato.
¿Era algo que quería?
Lo que ella quería era proteger a su familia.
Yun Shishi disparaba preguntas constantes a Mu Yazhe y él no estaba preparado para ellas.
Mu Yazhe nunca la había visto perder el control de sus emociones.
Ahora, parecía estar inundada de impotencia y desesperanza.
Esa dureza que había tratado de crear con tantas ganas se derrumbó en un instante.
Estaba derrotada por completo.
—¿Qué error cometí en mi vida pasada?
¿Te debía algo?
¿Maté a alguien, provoqué algún incendio, era un criminal atroz?
¡Si!
Actué mal.
No debí haberme llevado a tu hijo, pero Youyou también es mi hijo.
Estoy dispuesta a aceptar las responsabilidades y pagarte el dinero que te debo por haber roto el contrato.
Te lo devolveré, aunque tenga que gastar cada centavo que gane en mi vida.
Tú querías que me quedara a tu lado y yo acepté eso, ¿entonces por qué me humillas así?
Soy un ser humano y no un objeto, tengo pensamientos y emociones, tengo mi ánimo y también conozco el dolor.
¿Por qué siempre hieres a las personas con tus palabras, que son como cuchillos que cortan a la gente?
Soy tu mujer, ¿entonces no tengo dignidad?
¿No tengo derecho a dignidad como cualquier ser humano?
¿Tan poca cosa soy que pasas por encima de mí?
¿Tengo que abrirme y dejar que te lleves lo que quieras solo porque soy tu mujer?
¿Esto es lo que realmente quieres?
¡Yo no!
De pronto, él sujetó sus mejillas con firmeza y gritó: —¡CALLATE!
Estaba casi sofocado por el monólogo.
Cada palabra que escuchaba lo llenaba de temor.
La odiaba por hacerle estas preguntas.
¿Él era así?
¿Así de terrible a los ojos de ella?
Después de su rugido, ella mordió su labio inferior y no volvió a hablar.
Pasado un momento, lo miró con sus ojos cubiertos en lágrimas que corrían como un río.
Aun así, ¿cómo puede explicarse por completo, a través de gritos y lágrimas que venían desde el fondo del corazón, la indignación y las dificultades que había reprimido por más de una década?
No era un títere, tenía sentimientos, como todo humano.
Cuando estaba feliz, quería sonreír, si estaba triste, quería llorar.
Sin embargo, no podía llorar.
Youyou tenía miedo de sus lágrimas.
Él temía que la hubiesen herido o roto el corazón.
Por eso, siempre hizo lo que pudo para ocultar sus debilidades.
Yun Na estaba envidiosa de la buena fortuna de haber sido encontrada por Lin Fengtian, esto la propulsó a la industria del entretenimiento y quizás le daba un brillante futuro por delante.
Sin embargo, Yun Shishi también sentía envidia de Yun Na, por tener padres que la amaban de manera incondicional y le perdonaban con rapidez sus errores.
Ella solo quería ser una mujer común de carne y hueso y no un cuerpo caminante.
Quería ser amada, ser aceptada y ser cuidada.
Lo mínimo que pedía era no ser tratada así.
Ella estiró su brazo para empujar al hombre mientras colapsaba, pero él se mantuvo en la misma posición, firme como una montaña.
No importaba qué tanto lo empujara, él no se movía un centímetro.
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