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Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 246

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246: Capítulo 246: Corriendo 246: Capítulo 246: Corriendo Editor: Nyoi-Bo Studio El Aston Martin corría a toda velocidad, volando por encima de las frondosas sombras de los árboles que pasaba.

La villa se encontraba entre los pintorescos cerros del Jardin Cerro Riachuelo y los canales serpenteantes con arroyos.

Con una mirada, el bosque verde parecía un océano verdoso.

Iluminado por la luna, las hojas sonaban con la briza del atardecer formando olas en el mar verde.

La hermosa escena era fascinante.

Sin embargo, en este momento, Yun Shishi, que iba sentada al lado del conductor, miraba con nerviosismo la calle enfrente.

Miró de reojo el tacómetro que marcaba 4500 y después el velocímetro y vio que iban a 180 km/h.

Se le subió el corazón a la garganta.

Apresúrate y acelera.

El auto de carrera, al igual que un caballo galopante que se liberó de sus riendas, aceleró por la carretera montañosa como si quisiera destrozar la tranquila escena nocturna.

Puede que ella no sepa de auto de carreras o lo que significaba un cambio de velocidad a 4500, pero con lentitud iba sintiendo los efectos de esta velocidad, aunque no los sentía al inicio.

Cada vez que daba vuelta, sentía una intimidante sensación.

Era como si el auto estuviera a punto de salir volando si acelerase un poco.

Desde la villa al píe de la montaña había un largo camino.

Aunque había barandas a los lados, no sabía qué pasaría si el auto las chocara.

Estas barreras podían verse firmes y fuertes, pero era dudoso que soportaran una colisión con este auto.

Estas barandas no eran útiles en dicha situación.

Si el auto de verdad perdiera el control, ni siquiera una barrera de ladrillos podría aguantar un choque.

Ella podía imaginarse vívidamente el auto atravesando esas barreras hacia el acantilado y suspendidos en el aire.

Igual que una película de acción, el auto con los hombres dentro explotaría en llamas.

—Mu, Mu Yazhe, es muy rápido —le dijo con ansias mientras su corazón latía con fuerza.

Se volteó a observar al hombre y vio que él estaba mirando sin interés hacia adelante y tenía la cabeza apoyada sobre su mano.

Los paisajes iban quedando atrás a cada segundo.

Afirmaba el volante solo con una mano; su atractivo rostro no tenía expresión alguna y se veía calmo bajo la luz de la luna.

Parecía tener todo bajo control.

—Mu Yazhe.

El hombre la miró antes de que ella terminara la oración.

Con una sonrisa malvada, pisó a fondo el acelerador.

El motor soltó un rugido ambicioso y salió disparado.

Ella no sabía que él podía controlar una velocidad de 200 km/h y, por supuesto, 180 km/h también.

Llegaron a una curva cerrada.

A la izquierda estaba el muro de una montaña rocosa y a la derecha un precipicio sin fondo.

En el camino montañoso se podía ver el aerodinámico automóvil derrapando en esa curva.

Su brillante carrocería destellaba una línea plateada a través del cielo bajo la luz de la luna.

—¡Aahhh!

—dejó salir un grito.

Su cara palideció por el miedo y estaba cubierta de sudor.

¿Lo hacía a propósito?

Para cuando el auto había llegado al pueblo, su rostro ya no tenía color alguno.

Él apagó el motor después de haberse detenido frente al departamento de Yun Shishi.

Se quitó el cinturón de seguridad, insinuantemente se acercó a ella y le dijo: —¿Por qué estás tiesa de miedo?

Prosiguió a estirar su dedo índice para jugar con sutileza con la cara de ella.

Su rostro estaba frío.

Ella recuperó la compostura y lo miró mientras le preguntaba con sospecha: —¿Hiciste eso a propósito Mu Yazhe?

No podía dejar de mirarlo.

Tenía las mejillas rosadas y sus ojos claros hinchados y todo esto debido al descontento que tenía por el manejo descarriado de Mu Yazhe y el regreso apresurado del alivio.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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