Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 268
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268: Capítulo 268: Juego 3 268: Capítulo 268: Juego 3 Editor: Nyoi-Bo Studio Solo pensar en Mu Yazhe le daba escalofríos; no obstante, Meng Qingyang se aseguró de dar todas sus indicaciones antes de retirarse con su mente tranquila.
Zhao Rui no entendía las complejidades de la política, pero, como doctor, tenía el deber de tratar a aquellos que le pagaban para hacer eso.
Este era su principio, por lo que era obvio que no retardaría las órdenes.
Sentado en la habitación por bastante tiempo, el joven niño miró a su madre e hizo un puchero y dijo: —Mami, Youyou tiene hambre.
Mi estómago está sonando.
Acarició su pequeño estómago y parpadeó lastimeramente con sus brillantes ojos de cordero.
Con amabilidad, ella le preguntó: —¿Qué quiere comer Youyou?
Mami te comprará lo que quieras en el supermercado.
Se podía encontrar frente y alrededor del hospital un gran grupo de tiendas y pastelerías que atendían 24 horas.
Era bastante fácil conseguir comida.
—Es muy tarde y Youyou está preocupado.
Sus ojos se iluminaron de repente.
Juntó sus manos como si estuviese pidiendo un favor y le pidió a Li Hanlin: —Director, si esta bien para usted, por favor, acompañe a mi madre.
El agente entendió la pista y asintió.
Mientras tanto, Yun Shishi, que estaba avergonzada, intentó rechazar la idea.
—Gracias, pero no es necesario.
Youyou, es muy tarde, el director debería estar en su casa ahora, ¿cierto?
—No es problema.
Nuestro director es siempre muy apasionado.
Aparte, tú te ves muy débil, mami.
¿Qué pasaría si te encuentras una persona mala en la calle a esta hora?
El director Li es genial y te puede proteger.
—Él tiene razón, aún no es tarde.
Puedo acompañarla a comprar comida y después enviarla de vuelta y luego retirarme a mi hogar.
No hay problema.
Youyou me agrada y lo trato como a mi hijo.
Acababa de decir estas palabras y sintió dagas en su rostro, que venían del hombre que estaba a su lado.
Mu Yazhe levantó sus ojos y le dio una mirada mortal.
El descontento del hombre penetraba su semblante.
Parecía que el hombre estaba cuestionando al agente.
¿Tratarlo como tu hijo?
Si las miradas mataran, el agente estaría muerto, al punto de no poder ser reconocido.
El agente sacó su pañuelo y limpió el sudor que se había juntado en su frente.
¿Pueden ser más parecidos estos dos?
El carácter que exuda del joven era fuerte, mientras que, con solo una mirada de la versión adulta, podía tirarlo al suelo.
La atmósfera en la habitación estaba inquietante con los tres machos intercambiando miradas.
En su ignorancia sobre la dinámica de los tres machos en la habitación, ella agradeció a Li Hanlin: —Gracias, director, no sé cómo agradecerle la ayuda de hoy.
Es tan tarde, déjeme comprarle un café.
Mientras hablaban y estaban a punto de salir, sintió un tirón en su brazo que la detuvo.
Con una mano en el cinturón de su pantalón, se inclinó un poco y, lentamente, le susurró al oído: —Regresa pronto.
—Eh…
—No me gusta verte con otros hombres.
Él golpeó el lóbulo de ella.
Su malvada y seductora sonrisa contenía un tono de advertencia.
Su rostro explotó de una vez por sus palabras dominantes y coquetas.
Sus ojos claros y distintivos lo miraron como si tuviera algo que decir.
—¿Quién eres para detenerme?
¿No es mi derecho decidir con quién quiero estar?
—Tu pequeña boca puede ser desafiante, ¿cierto?
No sonaba feliz mientras le daba un leve mordisco en su labio sin sentirse inhibido por la presencia del agente.
Li Hanlin estaba incómodo a un lado, sin saber para dónde mirar.
Su repentina acción hizo que su cara se enrojeciera aún más.
Consciente, se mordió el labio inferior y le dio una mirada de odio.
—No tontees.
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