Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario - Capítulo 271
- Inicio
- Un nacimiento, dos tesoros: el dulce amor del billonario
- Capítulo 271 - 271 Capítulo 271 Petulante
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
271: Capítulo 271: Petulante 271: Capítulo 271: Petulante Editor: Nyoi-Bo Studio ―Así es; yo tampoco sabía que tenía un padre como tú.
Yun Tianyou continuó en un tono severo: ―Cuando te vi por primera vez fue en una revista.
Honestamente, me sentí agitado, agobiado y arrepentido.
Se detuvo y, levantando su rostro, mostró una mirada tristemente displicente y continuó: ―Estaba agitado al ver a mi padre biológico, y que el hombre del que soy su descendiente era excepcional, pero, desafortunadamente, ¿dónde estuviste tú durante los últimos seis años?
Lamento informarte que, a pesar de tu superioridad, ¡no puedo entregarte mi mamá!
Las cejas de Mu Yazhe se contrajeron en una profunda agonía.
Su corazón estaba apretado, casi hasta el punto de asfixiarse con la acusación del pequeño muchacho.
No fue sin dolor.
Su corazón le dolía tanto que, de hecho, sentía como si estuviese siendo aplastado bajo una gran roca, y apenas podía respirar.
Inicialmente, estaba más asombrado que sorprendido de este hijo suyo, cuya inteligencia estaba por encima del promedio.
Podía ser gemelo del Pequeño Yichen, pero no era como su hermano.
Este niño era más maduro y resistente, y esa madurez no era la que un niño normal de seis años debiese tener.
Un chico de seis años debiese ser el más inocente e ingenuo; muchos niños de esa edad estarían disfrutando de su infancia, pero no este niño.
Tuvo que soportar la carga que ningún otro muchacho de su edad debería llevar, por lo que era natural que él desarrollara ese nivel de madurez.
Desde que nació, el Pequeño Yichen había recibido todo el cuidado y la atención que necesitaba.
El amor de su padre y de su abuelo giraba sin parar a su alrededor.
Aunque Mu Wanrou no era exactamente cercana a él, ella también cumplía todos sus deseos sin importar cuán grandes o pequeños fuesen y, a pesar de no ser su madre biológica, aun así, desempeñaba los deberes necesarios de una.
Yun Tianyou no tenía lo mismo.
Al nacer, no respiraba y solo pudo mostrar una débil indicación de que estaba vivo.
Casi había perdido su vida.
Confiando en su instinto de supervivencia, logró soltar un leve suspiro, que le permitió aferrarse a su querida vida.
Sin embargo, desde que nació, no había sido sano ni activo como el Pequeño Yichen.
Antes de cumplir los dos años, había soportado todo tipo de torturas y dolores corporales.
Subconscientemente, podía darse cuenta de que no encajaba como los demás niños.
También descubrió que era diferente a los de su edad.
Cada vez que regresaba a casa, tenía que enfrentarse al sarcasmo y al desdén de su abuela y de su tía.
Llevaba mucho tiempo acostumbrado a sus insoportables humillaciones.
Su infancia fue sin un padre y estuvo acompañada de múltiples humillaciones y acoso, pero nunca estuvo dispuesto a hablar de ello con su madre.
Como tal, había crecido para ser así de maduro.
Apretó los puños con fuerza y, sin previo aviso, los soltó.
Su voz recuperó su habitual distanciamiento.
―Solo conozco a mi madre desde que nací; ¡no tengo padre!
¡No hubo ninguno en el pasado y no habrá ninguno en el futuro!
El hombre preguntó: ―¿Por qué?
El niño se mordió el labio inferior y luego le gritó cada palabra con frialdad: ―¡Porque no necesito uno!
Hubo un largo silencio después de que terminó de decir esas palabras.
Eso duró hasta que Mu Yazhe volvió a abrir la boca.
―Me gustas mucho.
Yun Tianyou se congeló en el acto, sus hombros le temblaron.
El hombre siguió su declaración, preguntando sinceramente: ―¿No te gusto?
Fue un pequeño intento de averiguar qué pensaba su hijo en su interior.
Las pupilas del chico se estrecharon por un momento mientras, de repente, comenzó a suspirar.
―Me gustas mucho.
Esas tres palabras parecieron ser un hechizo irresistible, que calmó su inquieto corazón en un segundo.
Sus mejillas se pintaron con un brillante rosado.
No obstante, decidió alejarse con un resoplido.
―No necesito que yo te guste.
¡El amor de mi madre es suficiente para mí!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com